El curso arranca «con movimiento» en los colegios de la Fundación Manjón-Palencia

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‘Muévete’ es el lema elegido por los responsables de la Fundación Manjón-Palencia para las acciones pastorales de este nuevo curso que comienza. Y moverse es lo que ha hecho la pequeña representación de alumnos –cerca de 200 de los 4.656 alumnos que suman– en la mañana de este viernes en la plaza de Santa María. Con la presencia del arzobispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, los alumnos de los colegios Visitación de Ntra. Sra. – Saldaña, San Pablo, San Pedro y San Felices, María Madre – Politecnos y San José Artesano – Santa María la Nueva, así como los del Colegio Círculo Católico, también adherido a la Fundación, han cantado y bailado al ritmo de la canción de este curso, interpretada para la ocasión por una profesora de uno de los centros.

 

En sus palabras, el arzobispo ha asegurado que «hay que moverse. Comienza un nuevo curso y es una gran oportunidad para crecer». Mons. Iceta también ha hecho referencia al lema del Jubileo Universal 2025, Peregrinos de esperanza, que es lo que ha inspirado el leitmotiv elegido por la Fundación Manjón-Palencia para este curso, y ha preguntado a los alumnos si sabían lo que es un peregrino, y les ha explicado que es «una persona que va al encuentro de Jesús».

 

También ha señalado como la Virgen María es «Madre de Esperanza», y ante la imagen de la Virgen que ha presidido el acto, en la cima de las escaleras que dan acceso a la Catedral, ha invitado a los alumnos a poner el curso en manos de María rezando junto a él un avemaría.

 

Tras ello, un grupo de alumnos de los colegios diocesanos han leído una serie de reflexiones en torno al lema y, para concluir, el coordinador de Pastoral de la Fundación, el sacerdote Félix Diez Diez, ha tomado la palabra para agradecer la presencia de todos los alumnos. El acto ha concluido con la canción María, mírame, que ha sonado mientras los participantes en el acto se juntaban en torno a la imagen de la Virgen para hacerse una foto de grupo.

 

Burgos, Aranda y Miranda celebran con diferentes actos la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado

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Burgos, Aranda de Duero y Miranda de Ebro se han sumado a los actos organizados por la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis de cara a la 110ª Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, que este año ha tenido como lema Dios camina con su Pueblo.

 

En la capital, este sábado, víspera de la Jornada, se celebró el Encuentro de Naciones, en su octava edición. En torno a 400 personas se reunieron en el salón de Jesuitas, representando a 15 países a través de sus respectivos puestos: Argelia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Honduras, Marruecos, Moldavia, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Rumanía y Senegal. También acudieron personas de Georgia, de Venezuela y de algunos otros lugares.

 

Fue un tiempo para el encuentro, para la oración (desde la Biblia y desde el Corán), para presentar los trajes típicos de cada país, para degustar sabrosos alimentos y bebidas de cada lugar, para bailar y cantar… en definitiva, una muestra de que es posible la fraternidad.

 

Aranda conmemora la Jornada a ritmo de música

En Aranda de Duero también se celebró este viernes un preludio de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado con una oración y una marcha festiva por las calles del casco antiguo. Para la ocasión se congregó un numeroso grupo de feligreses de Aranda, de miembros de la Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, de voluntarios y trabajadores de Cáritas y también algunas familias colombianas y venezolanas.

 

La parroquia de Santa Catalina acogió la oración «en camino» y, tras ella, los participantes caminaron por varias calles del centro con música, lectura de textos y entrega de octavillas. «¡Que se nos vea y se nos oiga! ¡Dios camina con su Pueblo!», explicaban.

 

Miranda participa en la Feria de Asociaciones

Miranda de Ebro también celebró una vigilia de oración el pasado jueves por y con los migrantes en la parroquia del Espíritu Santo. Comenzó con una reflexión en la puerta, seguida de la entrada en el templo cantando, la lectura de un texto bíblico del Éxodo, peticiones de perdón y brotes verdes, un canto agradecido y concluyendo con la oración del Padrenuestro, con el compromiso de caminar juntos, escuchando el clamor de las personas que sufren.

 

El domingo, la Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana estuvo presente en la Feria de Asociaciones que tuvo lugar en la calle de La Estación, con una caseta propia. Y las parroquias se engalanaron con banderitas del mundo para celebrar la diversidad y orar por la hospitalidad. El próximo domingo, Miranda acogerá un Círculo de Silencio para recordar públicamente todo ello. Será a las 14:00h en la Plaza de Prim.

Don Ireneo se despide de la administración diocesana tras 30 años de servicio

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Este 1 de octubre lleva semanas marcado en el calendario de la administración diocesana. Ireneo Serrano Val, conocido por todos como «don Ireneo», pasa a la «reserva», como él dice. Durante 30 años ha formado parte de la administración diocesana, trabajando mano a mano con los últimos ecónomos de la archidiócesis. Hoy ha recibido un homenaje en su despedida en el que han participado familiares, amigos y el resto del personal de la Curia Diocesana.

 

El arzobispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha tomado la palabra para recordar que don Ireneo ha realizado «un trabajo excelente, no sólo técnicamente, sino que ha tratado a todo el mundo con cariño y delicadeza. Los sacerdotes tenían la confianza de hablar con él, incluso las cosas más delicadas, porque sabían que les iba a tratar como a un hermano». El prelado también ha señalado los 56 años de entrega que lleva como sacerdote. Un hecho que Mons. Iceta ha resaltado para agradecer la labor de los sacerdotes mayores que, a pesar de estar canónicamente jubilados, se encuentran en buenas condiciones y siguen realizando labores pastorales.

 

El homenajeado ha agradecido las cariñosas palabras del arzobispo, aunque ha afirmado que «no las merece», y ha recordado los años de sacerdocio, primero en los pueblos. Ha destacado cómo, junto a otros sacerdotes, trabajó felizmente en la comarca de Odra-Pisuerga. «Era muy feliz en aquella zona. La gente nos quería a raudales, como a todos los curas rurales». Allí fundaron una cooperativa agrícola, Odarpi, para que los agricultores «recibieran el fruto de su trabajo». Se encargaron de la administración «porque confiaban en nosotros, pero no en nosotros propiamente, sino en los sacerdotes. La gente sencilla se fía de los curas».

 

En Pedrosa del Príncipe se encargó también de la administración municipal. «El sueldo del secretario del Ayuntamiento se llevaba el 70 por ciento del presupuesto municipal», explicaba. En aquel pueblo, en el que pasó 26 años como párroco, también colaboró en la implantación de un sistema de regadío que ofrecía agua primero a 600 hectáreas y, después, a 1.000. «Logró que mucha población se quedase en el pueblo, y que matrimonios jóvenes se instalaran en él», recuerda.

 

Los años pesan y, aunque don Ireneo goza de un estado de salud envidiable a sus 80 años, era el momento de disfrutar de un retiro, algo que incluso su familia le ha recomendado. «Soy el mayor de 7 hermanos y hasta el más pequeño está ya jubilado. El único que sigue en activo soy yo», explicaba entre risas.

 

En 1994, el arzobispo de Burgos en aquel entonces, Mons. Santiago Martínez Acebes, le pidió que acudiera a colaborar en la administración diocesana, lugar en el que ha pasado los últimos 30 años. Allí ha servido a cuatro arzobispos (Mons. Martínez Acebes, Mons. Gil Hellín, Mons. Hérraez Vegas y Mons. Iceta Gavicagogeascoa), y diferentes ecónomos como José Luis del Rincón, Mons. Vicente Rebollo o Mariola Rilova, la actual. También ha mostrado su agradecimiento a todos ellos, a la par que ha pedido disculpas si en algún momento «no trate a alguien con la delicadeza que debiera», ha concluido.

 

Dos burgaleses, entre los nombramientos de la Comisión Permanente de la CEE

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La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se ha reunido durante dos días en Madrid para abordar diversas cuestiones. En ella ha participado el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, que es miembro de este órgano tras ser reelegido para ello en la Asamblea Plenaria de la CEE celebrada el pasado mes de marzo.

 

Uno de los temas del orden del día ha sido el Congreso Nacional de Vocaciones ¿Para quién soy? Asamblea de llamados a la misión, que se va a celebrar en Madrid del 7 al 9 de febrero. Con este encuentro, la CEE cierra el ciclo del plan pastoral 2021-2025. El presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello, como responsable del Servicio de Pastoral Vocacional, ha avanzado algunos datos sobre la preparación de este Congreso que quiere ser una «gran fiesta» de la Iglesia para avivar en el Pueblo de Dios el deseo y la necesidad de las vocaciones. Una invitación a descubrir el valor de cada vocación y a promover la «espiritualidad de la vocación». En total, unos 3.500 participantes se encontrarán durante esos días de febrero en el pabellón Madrid Arena y el pabellón Satélite, en la Casa de Campo de Madrid. En la página web del Congreso se van actualizando los materiales del Congreso y ya están disponibles los recursos que se ofrecen para estos meses previos de preparación: el documento de trabajo y cuatro fichas para el discernimiento.

 

Además, la Comisión Permanente ha aprobado la propuesta de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de organizar una celebración ecuménica con ocasión del 1700º aniversario del Concilio de Nicea. Esta celebración, basada en el Credo, tendrá lugar en noviembre de 2025. También ha aprobado la publicación de una nota de esta misma Comisión sobre la «sanación intergeneracional».

 

Los obispos también han recibido el balance de la campaña de comunicación, enfocada especialmente a las redes sociales, con motivo de la Semana del Matrimonio 2024. El objetivo de esta Semana, que por tercer año consecutivo se celebró en la semana de S. Valentín, del 14 al 19 de febrero, es visibilizar la grandeza y dignidad del matrimonio cristiano y mostrar a la sociedad su belleza. Además, la Comisión Permanente, ha renovado el presupuesto para la campaña de comunicación del próximo año y ha acordado que esta Semana del Matrimonio sea una campaña ordinaria de la Iglesia, en el mes de febrero.

 

Jorge López Martínez, nuevo consiliario de la OCASHA

En el capítulo de nombramientos, se ha producido la elección del sacerdote de la archidiócesis de Burgos Jorge López Martínez como nuevo asesor eclesiástico de la Obra de Cooperación Apostólica Seglar Hispano Americana. El misionero burgalés nació en la capital en Burgos en 1971. Como seminarista, fue catequista en las parroquias de San Fernando Rey y Santa Águeda. También colaboró en las actividades parroquiales de Briviesca. En 1997, el entonces arzobispo, Mons. Santiago Martínez Acebes, lo ordenó sacerdote. Su primer destino pastoral fue la parroquia del Espíritu Santo, de la que se trasladó al Valle de Losa, donde atendía a 40 pueblos junto a otro sacerdote. Tras formarse como misionero durante dos años, partió a Zambia, país al que llegó en 2012. López es, además, el director general de Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) desde mayo de 2023.

 

Luis Miguel Rojo Septién CM, nuevo delegado episcopal de Cáritas Española

La Permanente de la CEE también han elegido al burgalés Luis Miguel Rojo Septién CM como nuevo delegado episcopal de Cáritas Española. Nació en Burgos el 31 de enero de 1983, en el seno de una familia cristiana. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó, muy joven, en el Seminario que los Misioneros Paúles (Congregación de la Misión) tenían en Tardajos. Una vez ordenado sacerdote y destinado en Valladolid, ha sido párroco, delegado episcopal de Cáritas Diocesana, superior de su comunidad, consejero provincial y ha tenido varias experiencias de misión en zonas de Honduras y Bolivia, incluyendo la selva amazónica. Además, ha realizado el Curso de Directivos de Cáritas Española, por el que ha obtenido el título de Experto en Liderazgo al servicio de las personas por la Universidad Pontificia de Salamanca. En la misma universidad, ha obtenido el Máster en Doctrina Social de la Iglesia, materia en la que cursa los estudios de Doctorado en la actualidad en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde es profesor asistente.

Los cofrades burgaleses participan en el Encuentro Nacional de Cofradías

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Acaba de celebrarse el XXXV Encuentro Nacional de Cofradías, una cita anual de cofrades penitenciales, que este año ha tenido lugar en la localidad vallisoletana de Medina del Campo. Ha reunido a más de 500 cofrades de distintas partes de España, entre ellos, han participado cinco de Burgos, pertenecientes a la cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza, de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, de la ciudad. Íñigo Martínez -uno de los burgaleses participantes- ha destacado «el gran ambiente de cordialidad entre los asistentes, el homenaje a los pioneros de estos encuentros (para ello, se trasladaron hasta Villagarcía de Campos, Colegiata de San Luis, donde tuvieron ese homenaje), las ganas de aprender de las distintas semanas santas españolas, la participación de muchos voluntarios de la localidad (más de 130), el orgullo con el que mostraban sus tradiciones…»

 

El Encuentro contó con dos ponencias de altura. La primera corrió a cargo del arzobispo de Valladolid,  Mons. Luis Argüello, presidente también de la Conferencia Episcopal Española. Abordó el tema Cofrades y Cofradías en el siglo XXI. En ella, se preguntó «¿qué es una cofradía penitencial, quién es un cofrade?». «Sí -afirmó- es una asociación cultural que realiza una actividad catalogada de interés cultural…, pero hay algo más: esta asociación es cofradía, hermandad. Es una comunidad cristiana, forma parte de la Iglesia y quiere ofrecer una forma de vida basada en el mandamiento nuevo: ‘amaos…como yo os he amado’…». A lo largo de su discurso inaugural hizo una llamada a los cofrades para que evangelicen y fortalezcan su compromiso con la fe en sus distintas comunidades.

 

El programa ha incluido -además de las conferencias- mesas redondas, visitas guiadas a las sedes de las cofradías y procesiones que han recorrido las calles de Medina del Campo por las que un día caminara san Vicente Ferrer hacía 600 años; su Semana Santa fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en el año 2011, justamente cuando terminaba el VI Centenario de la Institución de las Procesiones de Disciplina más antiguas de España.

 

Los cofrades, ahora, habrán de llevar a sus respectivas cofradías de España lo que han vivido estos días, y habrán de seguir caminando hacia adelante, poniendo en práctica las conclusiones a las que han llegado en este XXXV Encuentro, teniendo siempre presentes las reflexiones y diálogos de sus 5 mesas de trabajo en las que han participado.

 

Con la eucaristía final del domingo 22, que fue retransmitida por La 2 de TVE, concluyó la cita. Y de nuevo han sido convocados para el próximo año en Gandía (Valencia), del 25 al 28 de septiembre.