«La pequeña familia de Ecuador»

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Cinco jóvenes de entre 21 y 30 años, acompañados por una trabajadora social, participaron durante el pasado mes de julio en las actividades de voluntariado internacional que organiza desde hace unos años durante los meses de verano Cáritas Diocesana de Burgos en colaboración con la delegación diocesana de Misiones. Los integrantes de esta particular expedición han participando en acciones de animación sociocultural con niños y en actividades de cuidado de la Amazonía en la selva ecuatoriana, a la vez que han tenido la posibilidad de conocer los proyectos de cooperación al desarrollo de Cáritas y la actividad misionera de la Iglesia.

 

Paula Labrador, estudiante de Trabajo Social; María Cogollos, estudiante de Psicología; Miguel Grigelmo, estudiante de Audiovisuales; Maria Pacheco, profesora de idiomas, y Fernando Puigdomenech, seminarista estudiante de Teología, partieron rumbo a Ecuador sin ser conscientes de que, una vez allí, iban a vivir una experiencia que les iba «a marcar la vida de forma especial», tal como detalla el seminarista. Acompañados de Lourdes Viñé, trabajadora social de Cáritas en el arciprestazgo de Gamonal, entre los seis surgió pronto una gran amistad, hasta el punto de poder considerarse una «pequeña familia», donde todos eran «complementarios» hasta el punto de «ayudarse y apoyarse los unos para con los otros».

 

A lo largo de tres semanas, los jóvenes han vivido momentos «de gran intensidad» que procuraban compaginar con otros de «reflexión nocturna». Para Puigdomenech, lo allí vivido le ha supuesto «un crecimiento inmenso como persona», ya que la estancia en Ecuador le ha hecho valorar las cosas materiales de otra forma y saber disfrutar del momento presente, sin preocuparse por el tiempo o las posesiones: «Hay que dejarse llevar y disfrutar de la vida y de la gente».

 

La barca de Camilo

 

Si bien es cierto que el desarrollo del plan previsto tuvo que sufrir alguna modificación y hubo que «improvisar sobre la marcha», los jóvenes integrantes en el programa han podido vivir en primera persona lo que supone la participación en este tipo de proyectos de cooperación internacional. Han tenido la oportunidad de acercarse a la situación social y cultural de países empobrecidos, han aprendido a compartir y colaborar en una experiencia de solidaridad y han crecido personalmente y en el compromiso al servicio de los empobrecidos de la tierra. Además, han podido conocer el compromiso de la Iglesia en estas situaciones, acompañar en los proyectos de desarrollo de Cáritas y colaborar en la tarea de promoción, formación y acompañamiento que llevan a cabo las misioneras y misioneros.

 

Su periplo en tierras ecuatorianas comenzó en Puyo. Allí descubrieron de primera mano en qué consiste el «Proyecto Encuentro», un programa dirigido por las Hermanas Dominicas de la Enseñanza y que acompaña a 160 niños de familias en situación vulnerable y con los que se desarrollan actividades lúdicas, talleres, excursiones.

 

Tras la primera semana de trabajo en Puyo, la barca de Camilo trasladó a los jóvenes integrantes en el programa al interior de la selva, donde pudieron conocer la realidad que viven las comunidades indígenas de Sarayaku, Pacayaku y Canelos. En el trayecto, mientras caían unas gotas de lluvia, Camilo aseguró a los jóvenes que «cuando uno viaja en domingo por el río Bobonaza y llueve durante el recorrido, quiere decir que Dios nos bendice con su llegada». Y, en boca de Puigdomenech, «pudimos descubrir día tras día cómo esas palabras de hacían realidad».

 

La hermana Rosa, misionera en el lugar desde hace años, fue la encargada de recibirlos y trasladarles su testimonio de vida con las comunidades indígenas. Allí vivieron de primera mano la «capacidad de acogida, entrega y gratitud» de cada una de las familias con las que se encontraban: «Compartieron con nosotros en muchas ocasiones lo poco que tenían para comer o, incluso, iban a cazar el día anterior para podernos ofrecer algo». «Esta entrega y gratitud que mostraba cada  perostro persona con la que tratábamos quedó marcada como enseñanza y aprendizaje en cada uno de nosotros», revela el seminarista.

 

Tras visitar Pacayaku, donde distintas circunstancias impidieron hacer efectivo el plan previsto, la localidad de Canelos fue el último destino de la expedición. Fue una «semana selvática donde ni e calor ni el cansancio acumulado de días anteriores nos quitaron las ganas de seguir aprendido de cada persona que conocíamos». Los burgaleses, por su parte, aportaban sus «pequeños granos de arena en todo aquello en lo que les pudiéramos ser útiles».

 

Sonrisa y gratitud

 

Transcurridos unos días de su regreso de Ecuador, Fernando Puigdomenech constata una vez más que ha sido una experiencia inolvidable. Entre las cosas que se les han marcado a fuego destaca «la profunda generosidad que hay allá, la sonrisa imborrable de sus rostros y la inmensa gratitud que manifestaban por cada cosa que hacíamos». También les ha sorprendido su concepto y forma de entender la libertad, pues muchos de los indígenas que conocieron, aún pudiendo decidir vivir en la ciudad, decidían quedarse en la selva porque, «según ellos, eran más libres».

 

Ya una vez en Burgos, los seis jóvenes entienden que la experiencia misionera y solidaria allí vivida no puede caer en saco roto. Pretenden desde aquí «seguir apoyando en la medida en que podamos los proyectos que existen en Ecuador a través de Cáritas Burgos». Seguro que, a partir de ahora, puedan colaborar en la tarea de promoción, formación y acompañamiento que llevan a cabo las misioneras y misioneros y sensibilizar en sus casas y ambientes sobre la situación de la Amazonía y la necesidad del cuidado del medio ambiente.

El arte, lugar idóneo desde el que educar en clase de Religión

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Como viene siendo habitual al concluir el mes de agosto de agosto, los profesores de religión de los centros públicos han celebrado durante esta semana el encuentro con el que dar el pistoletazo de salida al nuevo curso escolar. La jornada, celebrada ayer en la casa de los Salesianos, tuvo un carácter formativo y cultural.

 

Comenzaba el día con la ponencia a cargo de Fernado de Pablo titulada «La experiencia de Dios en el arte». En su charla, el creador de la web www.dibujario.com, mostró a los docentes cómo acercarse a a una obra de arte para profundizar en su valor y saber cómo ver todo lo que puede transmitir. Seguidamente, la profesora Marta Casado compartió su labor docente desde la metodología del trabajo cooperativo.

 

Para terminar la mañana, tuvo lugar la celebración de la eucaristía, presidida por Jesús María Villaverde. En su homilía invitó a los profesores a «aprender de los niños», ya que ellos enseñan a estar abiertos a la vida y no «estar de vuelta de todo», a ver al otro con «naturalidad» dejando atrás la manía de «catalogar» y «etiquetar»; a decir la verdad con todas sus consecuencias y a seguir teniendo ganas de aprender sin pensar «que nosotros ya lo sabemos todo».

 

Tras la comida y una distendida sobremesa, la jornada concluía con la visita al Real Monasterio de la Huelgas, de la mano del profesor de historia Juan José Arnáiz, quien realizó un recorrido por los monarcas y monarquías mas importantes que dieron origen al monasterio y que hacen que este monumento del siglo XII esté lleno de relatos apasionantes.

El pórtico de la iglesia de Torregalindo

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Bajo un humilde y angosto pórtico, se abre al mediodía una solemne portada románica, sin duda, una de las grandes joyas de la iglesia de San Juan Bautista de Torregalindo, en la zona de la ribera del Duero y perteneciente, con la nueva división territorial, al arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán.

 

Verdaderamente monumental es esta pieza, con amplio abocinamiento, formada por ocho arquivoltas de medio punto y un alterado arco de ingreso que luce hoy un tímpano barroco. A medida que se interioriza, se descubre mayor sencillez, particularmente en las cinco últimas. La séptima arquivolta se decora con abultadas formas, mientras la octava y última vuelve a la susodicha sencillez.

 

Cuatro columnas o pilastras a cada lado dan esa majestuosa visión de solemnidad, y todas ellas con sus respectivos capiteles en distinto estado de conservación. La ornamentación, primordialmente, es vegetal, unas veces de hojas planas y otras, de hojas carnosas y planas dispuestas en dos planos. La cronología de esta portada hay que situarla hacia finales del siglo XII, lo mismo que la pila bautismal que guarda este templo dedicado a San Juan Bautista.

La comunidad ecuatoriana celebra a la Virgen del Cisne

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Junto a la patrona, la Virgen del Quinche, la del Cisne es una de las advocaciones marianas más populares de Ecuador desde que se apareciera en esta región del país americano a un grupo de indígenas en el año 1594. Su fiesta, que se celebra con especial fervor el 15 de agosto, tuvo también su eco el pasado sábado, día 17, en Aranda de Duero y Miranda de Ebro, donde las comunidades ecuatorianas allí presentes quisieron rendir un especial homenaje a su Virgen.

 

En la capital de la Ribera la celebración en honor de la Virgen del Cisne tuvo lugar en la parroquia de Santa Catalina, con eucaristía y procesión por las calles cercanas a la iglesia. En Miranda, por su parte, la fiesta se desarrolló en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, en este caso con una eucaristía en la que también se realizó un acto de despedida y agradecimiento a Gregorio Burgos, sacerdote que acogió hace años a la asociación ecuatoriana en los locales de la parroquia de San José Obrero y que ahora comienza su jubilación.

 

La fiesta, en ambos lugares, duró todo el día. Además de las procesiones y la eucaristía, hubo tiempo para comida de hermandad, baile, actuaciones y juegos para los niños.

La parroquia de Antonio de Cabezón cuenta con un nuevo órgano de inspiración flamenca

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La iglesia parroquial de Castrillo Mota de Judíos cuenta desde ayer con un nuevo órgano, de inspiración flamenca, en su iglesia. Y es que la localidad que vio nacer al maestro Antonio de Cabezón quiere que la música siga siendo motor que impulse la vida y el turismo en la zona. El ayuntamiento del municipio y la Junta de Castilla y León han sufragado los 65.000 euros que ha costado el instrumento de viento, realizado por Acitores Organería y Arte, y que sonó ayer por primera vez gracias a las manos del maestro Antonio Baciero.

 

Además, el alcalde de la localidad, Lorenzo Rodríguez, y el párroco, Enrique Alonso, rubricaron un convenio de colaboración para la cesión y explotación del órgano por parte de la parroquia de San Esteban, que organizará conciertos y lo hará sonar en las celebraciones litúrgicas más sobresalientes, como la de San Roque, que sirvió ayer como marco para la inauguración del instrumento. La música se convertirá así, en el pueblo natal del organista del rey Felipe II, en «un impulso para el turismo», que «promoverá la creación de un empleo que revertirá en más y mejores servicios y, lo que es más importante, en una mayor calidad de vida», tal como señaló el presidente de las Cortes de Castilla y León, Luis Fuentes, en el acto inaugural del órgano.

 

Además del párroco y de numerosas autoridades civiles, en el acto participaron también el vicario general de la diócesis, Fernando García Cadiñanos, y el obispo burgalés Raúl Berzosa.