El Centro Comunitario Espíritu Santo ha acogido en los últimos días las XXII Jornadas de Reflexión Familiar organizadas por el grupo Escuela de Padres de la parroquia del Espíritu Santo. Este año se han acercado a un problema social tan actual y dramático como es la ludopatía o adicción al juego. No olvidemos que España es el país con mayor número de adictos al juego de Europa y el tercero del mundo, detrás de Filipinas y Perú; y en nuestra ciudad son en torno a 20 las salas de juego existentes y dos que abrirán en breve.
El domingo se proyectó la película El jugador, que cuenta una historia real, la de Carlos, un padre de familia que padece esta enfermedad invisible. Pone de relieve cómo la única preocupación y obsesión del jugador es conseguir dinero para poder seguir jugando, y esta urgencia incontrolable a jugar afecta de forma negativa a su vida personal, familiar y laboral: le lleva a romper con sus amigos, a la pérdida del trabajo y a una comunicación inexistente con su mujer y sus hijos.
Ayer, en una charla coloquio titulada «La ludopatía, un mal mayor», se contó con la presencia de David Burgos, psicólogo de la Asociación ABAJ (Asociación Burgalesa para la rehabilitación del juego patológico), que introdujo a los asistentes en el significado de esta enfermedad, sus causas, consecuencias, así como el impacto socioeconómico y sanitario. Le acompañaron cuatro personas de la asociación que han sido rehabilitadas en ella, testimonios de valentía y fortaleza que nos permiten comprobar que, aunque el camino no sea sencillo, con perseverancia se consiguen incluso las metas más difíciles.
Son apenas cuatro días de exposición, pero la Fundación VIII Centenario de la Catedral prevé que la muestra «Burgos, tierra de orígenes», que se exhibe desde hoy en el Parlamento Europeo, sirva como acicate para atraer hasta la provincia a numerosos turistas y visitantes. El primer templo de la diócesis y las demás realidades que se aúnan en el proyecto del Octavo Centenario se convierten de este modo en un «escaparate que mostrar al mundo», tal como ha señalado en la presentación de la muestra el arzobispo, don Fidel Herráez, quien ha pronunciado un discurso ante el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani.
El presidente de la Fundación VIII Centenario ha estado acompañado por el vicepresidente de la misma, Antonio Miguel Méndez Pozo, los presidentes del Congreso y el Senado, Ana Pastor y Pío García Escudero, y los presidentes de las comunidades autónomas de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, así como algunos eurodiputados españoles, el alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, y la consejera de Cultura de la Junta, Josefa García Cirac.
La muestra, compuesta de varios paneles informativos y con fotografías en gran formato, hace un recorrido visual por la propia Catedral y los demás elementos de la provincia vinculados al proyecto, como Atapuerca, el Geoparque de las Loras, la Lengua Castellana, el Cid, el Consulado del Mar y el Camino de Santiago. También se hace referencia a las Edades del Hombre y la exposición de cerámica de Talavera «Atempora».
Transversalidad
En su discurso, el pastor de la Iglesia en Burgos ha señalado subrayado el carácter «transversal» que la Fundación VIII Centenario ha logrado con respecto a toda la sociedad burgalesa, que se ha involucrado en el proyecto desde los más variados estamentos. Es, por tanto, una iniciativa de «un enorme potencial por la gran acogida social» que está adquiriendo. «Se trata -ha reiterado- de un acontecimiento que desborda el límite de lo religioso al tratarse de un edificio que, siendo fundamentalmente fruto de la fe de un pueblo, se ha convertido en el icono más brillante y significativo de una ciudad y de un pueblo por su significación cultural, artística y social». Una realidad de la que la muestra expuesta en Bruselas da cuenta.
La parroquia de San Cosme y San Damián acogió ayer la primera de las tres tertulias destinadas a padres y madres para profundizar en cómo educar a los hijos en el amor y en la sexualidad. Han sido preparadas por el equipo de monitores de educación afectivo sexual que se ha formado en la diócesis a raíz del curso que se celebró el año pasado y es un servicio que se ofrece a todas las parroquias que quieran poner en marcha esta experiencia.
En esta primera charla se destacó que educar en el amor es mucho más que hablar de sexo, pero que los padres deben tomar la iniciativa en dialogar y formar a sus hijos en un ambiente social en el que se banaliza todo lo referente al sexo y donde se plantea vivirlo en un contexto donde no se valora la entrega mutua y plena. En las familias, los hijos deben aprender a amar al otro, a respetar, a compartir, a no desperdiciar, y se aprende más por contagio, por ósmosis, que por charlas y discursos. Por eso, si los padres se aman es más fácil que los hijos tengan una referencia y un horizonte que despierte en ellos el deseo de vivir eso que ven en sus padres. Pero, incluso aquellos hijos que no tienen esa oportunidad, llevan en su seno el deseo de ese amor compartido, fiel y entregado, y pueden llegar a vivirlo.
En el diálogo con los hijos se pueden tomar diversas actitudes, y se comenzó a diferenciar entre la actitud represiva, la permisiva y la personalista. En los siguientes talleres se profundizará en estas cuestiones y se abordarán casos prácticos para disponer de herramientas y pistas que ayuden a las familias.
Prosiguiendo con su visita canónica a las parroquias de la provincia, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó el pasado sábado 16 de marzo hasta el arciprestazgo de la Sierra para encontrarse con los feligreses de Palacios de la Sierra, Vilviestre del Pinar, Castrillo de la Reina y Moncalivillo.
El arzobispo participó en las asambleas parroquiales de las distintas comunidades y charló con los vecinos, a los que intentó responder sus dudas e interrogantes. También tuvo oportunidad de visitar a algunos ancianos y mayores en sus casas y celebrar la eucaristía como punto culminante de su visita pastoral. También hubo ocasión para firmar los libros parroquiales.
Según el párroco de estas localidades, Juan Mariano Lucio, «su cercanía y sus palabras sencillas nos han ayudado a seguir creciendo en comunión y caridad con toda nuestra Iglesia diocesana».
Las Madres Calatravas prosiguen los actos del VIII Centenario de su presencia en la diócesis. El pasado viernes, las religiosas celebraron la fiesta de su patrón, san Raimundo de Fitero, con una eucaristía presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas. Estuvieron acompañadas por un nutrido grupo de sacerdotes, representantes de otras familias religiosas y una amplia comunidad de vecinos y amigos.
El pastor de la Iglesia en Burgos agradeció su testimonio cotidiano de servicio y oración. Por su parte, la madre Abadesa compartió un emotivo testimonio del carisma calatravo. Utilizando la imagen del papa Francisco en su exhortación para la vida consagrada, dijo que ellas son las personas anónimas que portan la camilla del paralítico que presentan a Jesús en la escena del evangelio. Tras un rico aperitivo para los asistentes, la comunidad religiosa departió la comida de fraternidad con el arzobispo, quien agradeció oficialmente la donación a la diócesis de los terrenos del antiguo convento de Villarcayo. Igualmente, animó a proseguir en fidelidad a quienes las han precedido en estos ochocientos años de historia, abiertas al futuro confiado de Dios.