El arciprestazgo de Burgos-Vega celebra su encuentro de villancicos

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Ha sido una velada entrañable la que juntos han podido disfrutar con ocasión del Encuentro Arciprestal de Villancicos, que en esta edición ha tenido como sede la parroquia de San Julián, obispo.

Un grupo numeroso de público ha querido comenzar a celebrar ya anticipadamente la Navidad al son de los acordes y melodías de los coros que participaron de las diversas parroquias del arciprestazgo: San Antonio Abad, San Cosme y San Damián, San José Obrero, San Josemaría Escrivá, San Julián y la parroquia ortodoxa de San Pedro y San Pablo. Al concluir el recital de villancicos, ha habido tiempo para compartir entre todos un chocolate calentito y unos churros.

Los participantes han mostrado su agradecimiento a todos los que dejaron otras cosas para juntarse y hacer fraternidad; los sacerdotes, catequistas, directores de las agrupaciones, coralistas, etc.

Así ha sido la felicitación de Navidad del arzobispo a la archidiócesis

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Este viernes, 22 de diciembre, el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha realizado la tradicional felicitación de la Navidad a la curia diocesana y a la archidiócesis. La mañana ha comenzado con una meditación predicada por el vicario territorial de la archidiócesis, Julio Andrés Alonso Mediavilla, en la capilla de la Casa de la Iglesia. Esta oración estaba dirigida a todas las personas que habitualmente colaboran en el trabajo de la curia —los sacerdotes, el personal laboral y los voluntarios—.

 

Tras la meditación, el personal de la Casa de la Iglesia ha posado para la fotografía navideña de la curia, antes de participar en la felicitación de la Navidad que el arzobispo ha dirigido a toda la archidiócesis, en una sencilla celebración de la Palabra en la capilla de la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, de la que Mons. Iceta es, además, gran canciller. Una liturgia que ha concluido con la adoración del Niño Jesús que nace en Belén.

 

Para terminar la celebración, todos los participantes han sido invitados a compartir un rato de conversación en el patio de la Facultad, mientras disfrutaban de un ágape y de los dulces tradicionales de estas fechas.

«La plenitud de Dios en la fragilidad de un Niño»: así ha sido el pregón de Navidad del arzobispo

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La Catedral ha acogido esta tarde una de las citas más esperadas de la Navidad en Burgos, el pregón de la Fundación Círculo, que este año ha pronunciado Mons. Mario Iceta. Tras la bienvenida al templo del deán-presidente del Cabildo de la Catedral, Félix José Castro Lara, y la presentación del pregonero a cargo del presidente de la Fundación Círculo Burgos, Emilio de Domingo Angulo, el arzobispo de Burgos ha subido al atril instalado en el presbiterio de la nave central para pronunciar su pregón.

 

Mons. Iceta ha dividido su pregón navideño en cinco capítulos, trufadas de citas de la Sagrada Escritura, de homilías y discursos de los papas Benedicto XVI y Francisco, de escritos de santos como Juan Pablo II o Edith Stein, de piezas musicales como el popular villancico Noche de paz, de Franz Xaver Gruber, o el famoso oratorio navideño El Mesías de Haendel, y siempre con referencias a la imponente arquitectura gótica de la Catedral, que ha acogido este pregón.

 

En el prólogo de su pregón, Mons. Iceta ha recordado que el Nacimiento de Jesús es un acontecimiento que «cambiará para siempre el corazón de la humanidad, su historia y el universo entero. Ya nada será igual. (…) La vida de Dios, que reviste nuestra fragilidad y es fuente perenne de amor y esperanza. La pax romana de aquella plenitud del tiempo terrenal se ve abrazada y superada por una Paz nueva, la del Niño Dios, nacido en Belén, Príncipe absoluto de los siglos, cuyo Reino no tendrá fin».

«Que la Navidad se haga realidad en nuestras vidas»

El arzobispo ha continuado con la segunda sección del pregón, titulada Medianoche, en la que ha evocado escenas que muchos vivirán la noche del 24 de diciembre: «La Nochebuena es un acontecimiento que reúne a las familias en torno al pesebre y nos enseña a ser familia, a agradecer este don inmenso, necesitado de cuidado, tantas veces frágil, en el que se nos acoge y ama tal y como somos. Es escuela primordial e insustituible de humanidad, amor y fraternidad».

 

«Nos sentimos amados, inundados por una esperanza nueva que nos invita a hacernos sencillos, como los pastores. Necesitamos abrir las puertas de nuestras limitadas y acartonadas seguridades para acoger el anuncio de lo eterno, de una sorprendente novedad que se revela en lo cotidiano de nuestras vidas», prosigue Mons. Iceta, que analiza la liturgia de la Misa del Gallo, «la más popular y entrañable de la Navidad».

 

«Cantamos la paz nueva y definitiva que sólo Dios puede otorgar. (…) Cuánto necesitamos de esta paz, que es fruto de la verdad y la justicia, el amor y la misericordia, la conversión y el perdón: paz en nuestro corazón, paz en las familias, paz en nuestra tierra, paz en el mundo entero, en Ucrania, en Gaza e Israel y en tantos lugares olvidados que no aparecen en los titulares de los noticieros, paz en toda la creación», ha señalado.

 

El arzobispo ha recordado a los descartados, para los que también nace el Niño, «luz de los pobres, los que no cuentan, los migrantes, los que sufren, los que no encuentran trabajo, los que están solos; para que compartamos en la misma mesa generosa los dones que Dios ha puesto en nuestras manos. Si María y José no hallaron posada, todos la deben encontrar nuestros hogares, para que la Navidad se haga realidad en nuestras vidas».

«Miramos al mundo como Dios lo mira, con misericordia y compasión»

Ya en La mañana del día de Navidad, Mons. Iceta recuerda que «es el día del cumpleaños de Jesús. Hemos de ir a felicitarle al pesebre». También se fija en la liturgia de la misa de la Natividad del Señor, en especial en el Evangelio de ese día: «San Juan nos habla de Dios como fuente de luz, vida y amor. Y testimonia su venida como principio de una nueva relación que genera la filiación divina y la fraternidad para las que hemos sido creados, porque no hemos nacido sólo de carne y sangre, sino de Dios».

 

El cuarto epígrafe de este pregón proclamado por el arzobispo de Burgos lleva por título Atardecer del día de Navidad y, en él, Mons. Iceta se fija en el Himno de Vísperas, en el que la Iglesia «canta su amor, postrada ante el Niño en los brazos de su Madre». «Volvemos la mirada y el corazón a María, a quien nuestros antepasados dedicaron esta imponente Catedral. Y le pedimos que nos mire como mira a su Hijo en su regazo. Cómo se cruzan las miradas de la Madre con el Hijo, y cómo se dicen todo sin pronunciar palabra».

 

«También el corazón se vuelve a José, que vigila la noche, que todo lo dispone con suavidad y fortaleza, que acompaña la maternidad de María custodiando al Niño. (…) Con ellos miramos al mundo como Dios lo mira, con misericordia y compasión. Hoy lo contemplamos con una mirada nueva. (…) ¡Cómo brilla desde ahora y para siempre con el reflejo de la luz de Dios nacido en Belén, que debe reflejarse en todos los corazones!», apunta el pregonero.

«Sencilla invitación a vivir la Navidad con profundidad y alegría»

En el epílogo de este pregón, el arzobispo ha recordado que «estamos a las puertas de la Navidad. Apuramos el tiempo de Adviento con la oración de la Iglesia que aguarda al Esperado de las naciones en esta semana mayor del Adviento. (…) Incluso los fieles de otras confesiones y los no creyentes, para los cuales la vieja historia del Niño de Belén no significa nada, se preparan para esta fiesta pensando cómo pueden ellos encender aquí o allá un rayo de felicidad».

 

«Que este pregón, orado y escrito con cariño, pensando en todos y cada uno de vosotros, se convierta en una sencilla invitación a vivir la Navidad con profundidad y alegría, y disponga nuestros corazones para apurar los últimos compases del Adviento para acoger a quien cura todo desamor y sana toda herida», ha concluido Mons. Mario Iceta.

 

Tras el pregón, se han sucedido las actuaciones musicales del coro del colegio público Los Vadillos, ganador del LXV Certamen de Villancicos de la Fundación Círculo, de la Orquesta de Cámara Santa Cecilia del Círculo, dirigida por Miguel Ángel Cuevas Vicario y de la Schola Cantorum Burgos del Círculo, dirigida por María José Barrio Morquecho.

 

En estos enlaces se puede consultar el texto íntegro y el vídeo del pregón de Navidad de la Fundación Círculo de 2023, titulado La plenitud de Dios en la fragilidad de un Niño, a cargo de Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos.

El arzobispo continúa con su visita pastoral en la Real y Antigua de Gamonal

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El arzobispo de Burgos continúa realizando la visita pastoral al arciprestazgo de Burgos-Gamonal. En esta ocasión, ha llegado el turno de que Mons. Mario Iceta visite la parroquia de Santa María la Real y Antigua. La primera toma de contacto ha llegado este viernes, 15 de diciembre, con el diálogo personal entre el arzobispo y cada uno de los sacerdotes que componen la parroquia. Ha sido «un diálogo cercano, en el que cada uno hemos tenido la oportunidad de transmitirle nuestra situación personal, así como la realidad de la parroquia desde nuestra perspectiva», explican, a la vez que califican ese encuentro como «positivo y alentador».

 

Después, Mons. Iceta ha mantenido un encuentro con el equipo de voluntarios de Cáritas parroquial. Uno de sus miembros le ha presentado la realidad de precariedad a la que se enfrentan tantas familias en la parroquia y, a continuación, se han presentado cada uno de los presentes. En una conversación «distendida y jovial», los asistentes han podido presentarle al arzobispo su situación y sus inquietudes. Pronto se ha creado entre el arzobispo y los asistentes una confianza que ha impregnado al encuentro de un diálogo «rico y expresivo».

 

Tras ese encuentro con Cáritas, ha llegado el momento del diálogo con los miembros del Consejo Pastoral de la parroquia. Tras las presentaciones, Mons. Iceta los ha animado, como representantes de la comunidad, a derrochar imaginación para hacer el Primer Anuncio, cuidando a su vez a todos los que ya viven su fe y participan en la parroquia.

 

El arzobispo también ha tenido la ocasión de conocer a los diferentes grupos que componen la parroquia. Presentados por su representante en el Consejo, y tras informar sobre su misión y tarea en la parroquia, Mons. Iceta los ha animado a «seguir viviendo y fortaleciendo su fe desde el encuentro personal con Jesús, en compromiso de ser buena noticia fuera de los muros del templo». También ha hablado de la importancia de la pastoral familiar y, después de un diálogo abierto, en el que algunos de los asistentes le han planteado sus inquietudes, el encuentro ha concluido invocando a la Virgen de la Antigua cantando su himno.

 

En la segunda jornada de la visita pastoral, el domingo, 17 de diciembre, el arzobispo ha mantenido un encuentro con las catequistas de la parroquia, así como con los padres y los niños de catequesis. Mons. Iceta ha comenzado dialogando con los padres de la importancia y de los retos de la familia y de la educación de los hijos, e insistió en la importancia de apostar por la pastoral familiar. En el diálogo con los catecúmenos, gracias a la cercanía del arzobispo y la espontaneidad de los niños, se han producido unos momentos «entrañables».

 

Tras ese encuentro, toda la parroquia ha participado en la misa estacional de la visita pastoral. En torno al pastor, la comunidad de la Real y Antigua ha celebrado la eucaristía en el III Domingo de Adviento, domingo de Gaudete. Antes de la bendición final, Mons. Iceta ha bendecido a las figuritas del Niño Jesús que tanto niños como adultos han traído y que, en unos días, presidirán los belenes de las casas. Tras la celebración eucarística, el arzobispo ha compartido un aperitivo en los salones parroquiales con el que ha puesto fin a la visita pastoral a la Real y Antigua de Gamonal.

Ritmos ecuatorianos para inaugurar el «belén migrante»

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La intensa niebla que se posaba este lunes, 18 de diciembre, sobre la ciudad de Burgos no ha impedido que la Delegación Diocesana de Pastoral para las Migraciones y la Asociación Encuentro y Solidaridad hayan inaugurado una nueva edición del «belén migrante». Un atípico nacimiento que han instalado en una caseta cedida por el Ayuntamiento en la Plaza de Santo Domingo de la capital. Con él, como ha explicado la delegada de Pastoral para las Migraciones, Hilda Vizarro, pretenden lograr la reflexión de todo el que pase por delante, en torno al lema del mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado que hemos celebrado este pasado mes de septiembre: Libres de elegir si migrar o quedarse.

 

El acto ha comenzado con la lectura de unos poemas que tenían como tema de fondo el drama de la migración. Tras ellos, el belenista que está detrás de la creación de este nacimiento, Rodrigo del Pozo, ha retirado la cortina que cubría el montaje y ha explicado la escena. Una valla coronada de alambre de espino, como la instalada en las fronteras de Ceuta y Melilla, divide en dos el espacio, separado también por dos carteles, uno que señala «migrar» y otro que dice «quedarse». A un lado, los sátrapas romanos, encabezados por Herodes, que obligan a emigrar a la población, entre la que se encuentran José, María y el Niño. Ellos cruzan por un agujero la valla y llegan a Egipto, que está dominado por una élite que explota y esclaviza a los migrantes que llegan.

 

Tras la inauguración y la explicación del «belén migrante» ha llegado el momento de la celebración que, en este caso, se ha hecho con unas danzas andinas típicas de Ecuador: los «sanjuanitos», que han interpretado un grupo de jóvenes al son de la melodía «La flor de los Andes». Entre baile y baile, José Luis Lastra, vicario de Pastoral de la archidiócesis, ha recordado que este año se cumplen 800 años del primer belén que san Francisco de Asís instaló en la gruta de Greccio en 1223.

 

Finalmente, se ha compartido un poco de caldo caliente para paliar las bajas temperaturas y unos aperitivos mientras el grupo de jóvenes de Hakuna Burgos amenizaba el momento con algunos de sus éxitos.

 

El «belén migrante» está situado en una caseta en la Plaza de Santo Domingo de Burgos y puede visitarse todos los días de 9:30h a 21:00h. En la caseta hay un código QR con una pequeña explicación del significado de este nacimiento.