Mons. Fernando García Cadiñanos presenta el pensamiento del papa Francisco sobre el trabajo

por redaccion,

<
>

En la tarde del 30 de noviembre ha tenido lugar la segunda y última sesión de las XXII Jornadas de Divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, que en esta edición abordan el tema del trabajo digno. La ponencia tenía por título El papa Francisco y el trabajo, y ha corrido a cargo de Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol, quien en su día dirigió en la Facultad de Teología el Aula de la Doctrina Social de la Iglesia e inició estas jornadas de divulgación.

 

Ha comenzado con un breve análisis de la transformación que está sufriendo el trabajo, insistiendo en los tintes negativos de la precariedad, la temporalidad y la inestabilidad. En este contexto, ha presentado la propuesta del papa Francisco quien, en continuidad con la Doctrina Social del trabajo expresada por sus predecesores, marca algunos acentos propios como la escucha, la compasión y la indignación. Su principal preocupación, ha expresado el ponente, es la desigualdad que provoca el poder tener o no trabajo y un trabajo digno, lo cual lleva incluso a terminar culpabilizando al pobre. «El gran tema es el trabajo» (FT 162), que ha de ser vivido como amor civil, como relación y como cuidado. Para ello, señalará el Papa, debemos buscar juntos una nueva economía, con unos buenos empresarios, con una buena política, y sin rehuir debates de actualidad como pueden ser la reducción de la jornada laboral o la implantación de una renta universal.

 

El numeroso público que llenaba el Aula Magna de la Facultad ha propiciado un diálogo posterior a la charla con preguntas de interés y aplicaciones concretas a la realidad. Tras estas jornadas, continúa hasta comienzos de febrero el curso sobre Pastoral del Trabajo, en el que hay inscritos 44 alumnos, organizado por la Cátedra Francisco de Vitoria con la colaboración de la Delegación para la Pastoral del Trabajo y en el marco de la campaña diocesana Por un trabajo que construya dignidad.

Los profesores de Religión se preparan en un retiro para vivir el Adviento

por redaccion,

<
>

 

La capilla del Seminario de San José ha acogido el tradicional retiro que, un año más, los profesores de Religión de la archidiócesis han celebrado para preparar el Adviento. En esta ocasión, han estado acompañados por la profesora de Religión jubilada María Teresa Gárriz López.

 

Para dirigir este retiro, Gárriz ha tenido muy presente la frase de san Agustín «Tengo miedo de que el Señor pase y no lo reconozca», y ha expuesto lo que ella llama «secretos» a tener cuenta para no dejar que pase inadvertida la llegada de Jesús.

 

El primer secreto, ha explicado, es «acoger nuestra fragilidad», que no es debilidad, sino modo de recordarnos que necesitamos redención.

 

La maestra de Religión también ha apuntado cuál es, a su juicio, el segundo secreto, que no es otro que «avivar la esperanza», es decir, convencernos de que hay algo más grande en movimiento: el próximo nacimiento de Jesús.

 

El tercer secreto que ha compartido durante este retiro de profesores de Religión es «dejarnos sorprender» y, por ello, estar atentos a los signos que Dios nos manda.

 

Para concluir su meditación, la profesora de Religión ha afirmado que el cuarto y último secreto es «despertar el amor» para compartirlo con los demás. Es la forma de que no nos pase «inadvertido» el Adviento de este año, ha asegurado.

 

Tras la charla y meditación de María Teresa Gárriz, los profesores de Religión de la archidiócesis de Burgos han participado en una misa que se ha celebrado en memoria de Marta Aparicio, una profesora de Religión que ha fallecido recientemente.

Mons. Iceta acude a la cita de los obispos españoles con el Papa

por redaccion,

<
>

 

Mons. Mario Iceta ha participado en el encuentro que los obispos españoles han mantenido esta mañana con el Papa en Roma para conocer el resultado y las conclusiones de la visita apostólica que Francisco ordenó a los 86 seminarios españoles. Una visita que realizaron los obispos uruguayos Mons. Milton Luis Tróccoli y Mons. Arturo Eduardo Fajardo a principios de este año 2023. entre el 11 de enero y el 3 de marzo.

 

El arzobispo de Burgos, junto al resto de obispos españoles, ha participado en este encuentro que ha durado más de 5 horas y que ha comenzado con un tiempo de oración dirigido por el cardenal Rainiero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, que ha realizado una meditación basada en el acontecimiento de Pentecostés, sobre la necesidad y la importancia del encuentro personal con Jesucristo de los sacerdotes y seminaristas. En el transcurso de la meditación, se ha unido al encuentro el papa Francisco.

 

Tras la meditación, el cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE, ha dirigido un saludo al Papa agradeciendo la invitación a este encuentro y la visita apostólica realizada. Inmediatamente después, ha comenzado un extenso diálogo de más de dos horas con el Papa, centrado en la cuestión de los seminarios. Se han abordado temas como la formación en los seminarios, la experiencia pastoral de los seminaristas, o la importancia de las diversas dimensiones de la formación (pastoral, espiritual, teológica, humana, etc.), unas «perspectivas que un sacerdote o un pastor tiene que tener para apacentar al Pueblo de Dios», ha explicado en rueda de prensa el secretario general de la CEE, Mons. César García Magán.

 

«El Papa quería dialogar con nosotros, que le escucháramos y que él nos escuchara. No era para tirar de las orejas a nadie, sino para escuchar. Estamos en un cambio de época y nos tenemos que preparar. Y ese diálogo con el Papa nos ha ayudado, él que tiene esa visión universal», ha señalado el cardenal Omella.

 

Tras el encuentro con el Papa, ha tenido lugar la reunión con los miembros del Dicasterio que han trasladado a los obispos españoles las conclusiones del documento de trabajo. Los miembros del Dicasterio han señalado los acentos importantes que el texto para la formación de los seminaristas, aprobado por la Conferencia Episcopal, ya recoge, y en lo que se debe insistir en adelante. A partir de ese texto, se ha iniciado un diálogo entre los obispos españoles y los miembros del Dicasterio para poder desarrollar las mencionadas recomendaciones, que tienen como objetivo formar sacerdotes misioneros para una Iglesia en salida.

 

El documento de trabajo ha destacado algunos de los criterios que señala la Ratio fundamentalis de los seminarios españoles que lleva por título “Formar pastores misioneros”. El documento requiere que, en los próximos años, se afronte este proyecto con flexibilidad, sin rigores, adaptando a las circunstancias de cada provincia eclesiástica, diócesis, etc.

 

La visita apostólica a los seminarios diocesanos

En concreto, Mons. Tróccoli conoció el Seminario de San José y el Seminario misionero diocesano Redemptoris Mater de Burgos el pasado 14 de febrero, acompañado del sacerdote Fausto Alejandro Castaños Pintos, que ejerció de secretario. El visitador mantuvo encuentros con el arzobispo, Mons. Mario Iceta, con los formadores y rectores de los dos seminarios y con los profesores de la Facultad de Teología. También hizo lo propio con los obispos de Osma-Soria, Mons. Abilio Martínez, y Calahorra y La Calzada-Logroño, Mons. Santos Montoya, cuyos seminaristas reciben formación en Burgos. Además, mantuvo reuniones con los propios seminaristas en sus diversas etapas formativas: la propedéutica, la discipular, la configuradora y la etapa de pastoral.

 

El visitador centró su atención en el carácter evangelizador y misionero de la formación sacerdotal, como quiere el papa Francisco, y analizó cómo en los distintos seminarios «se está formando a los futuros pastores que tienen que evangelizar las culturas de hoy, en su variedad y diversidad; cómo se están capacitando para dialogar con el tiempo presente y generar una cultura del encuentro como una Iglesia en salida».

 

 

Mons. Iceta participa en la ordenación del nuevo obispo de Helsinki

por redaccion,

<
>

 

El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, ha participado este fin de semana en la ordenación episcopal del nuevo obispo de Helsinki, el bilbaíno Raimo Goyarrola, que ha tenido lugar en la iglesia luterana de San Juan de la capital finlandesa, donde diferentes confesiones cristianas ofician ceremonias litúrgicas debido a su mayor capacidad.

 

La celebración ha sido presidida por el cardenal Anders Arborelius OCD, obispo de Estocolmo, el nuncio apostólico en Finlandia, Mons. Julio Murati, y el obispo emérito de Helsinki, Mons. Teemu Sippo, SCI. Además de Mons. Iceta, han asistido 15 obispos católicos (entre ellos, el obispo de Bilbao, Mons. Joseba Segura), 4 obispos ortodoxos y 4 de la Iglesia evangélica luterana de Finlandia, además de 20 pastores protestantes y más de 1.700 fieles de diversas confesiones cristianas.

 

Durante la homilía, el cardenal Arborelius ha recordado la relevancia de tener un buen pastor y ha animado a monseñor Goyarrola en la gran tarea que ahora comienza. En ese sentido, ha destacado la importancia de los laicos para que la Iglesia católica siga siendo una fuente de luz en los países nórdicos, «importancia que tú, como miembro del Opus Dei, sabrás destacar y fomentar en tu labor episcopal», ha dicho.

 

Tras la ordenación, monseñor Goyarrola ha saludado al clero de Finlandia y, citando al Papa Francisco, ha comentado que «si en todos sitios hacen falta pastores con olor a oveja, aquí tenemos que oler también a reno y dejarnos la vida por todos». Además, tras la celebración, el nuevo obispo de Helsinki ha tenido saludó a muchos de los asistentes, entre los que se encontraba el arzobispo de Burgos.

 

Mons. Iceta también ha tenido ocasión de estar presente en su primera misa como obispo y ha tenido la oportunidad de mantener un encuentro con una familia burgalesa, misionera en Finlandia.

Eloy Bueno de la Fuente conversa sobre su experiencia en el Sínodo en un «café sinodal»

por redaccion,

<
>

 

El profesor de la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, Eloy Bueno de la Fuente, ha participado este lunes en un «café sinodal» para conversar con los presentes sobre su experiencia como miembro de la Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad, que se ha celebrado en Roma este pasado mes de octubre.

 

El profesor Bueno ha señalado que cuando uno vive un acontecimiento de esta clase, lo juzga según «las expectativas, presupuestos y miedos» que tiene. En ese sentido, ha recordado cómo algunos consideraban que el Sínodo iba a ser un conjunto de herejías, mientras otros esperaban una serie de decisiones de calado en el ámbito de la Iglesia universal. Dos posturas «inevitables en una iniciativa tan novedosa y compleja», ha asegurado.

 

Ha destacado la importancia de la escucha durante todo el proceso sinodal, explicando que la imagen de este Sínodo ha sido «la de la mesa redonda». En ese sentido, ha puesto como ejemplo al Papa,  que ha participado en total en «unas 40 o 50 horas» de Asamblea y, sin embargo, solamente ha hablado «10 minutos». «A ver en qué organización se ve que su líder escuche durante tanto tiempo a los demás participantes», ha señalado el teólogo. De hecho, uno de los retos que ha mostrado esta primera fase del Sínodo es el de lograr un método adecuado de discernimiento, que «nos falta todavía por conseguir», ha dicho.

 

Lo que sí ha quedado claro es que el sentir de la mayoría de los participantes en el Sínodo se ha visto reflejado en el documento de síntesis. «Es uno de los resultados más magníficos», ha asegurado el profesor Bueno. De hecho, la Asamblea votaba cada párrafo del documento, y la mayoría recibieron una aprobación «de entre el 90 y el 95 por ciento». Donde más votos en contra se recibieron, algo más de 60, fue en «la cuestión del diaconado femenino», ha afirmado.

 

En cualquier caso, para Eloy Bueno se han producido «tres focos de tensión o debate». El primero sería «la relación entre verdad y amor», es decir, «cómo conjugar el hecho de que los pastores transmitan lo que la Iglesia piensa sobre las situaciones de las personas con misericordia y acogida, en especial en situaciones consideradas habitualmente irregulares». El profesor señala que las respuestas de Francisco a las dubia poco antes de comenzar el Sínodo «son una brújula que señala el camino».

 

En segundo lugar, el teólogo ha señalado cómo hay obispos «que no entienden esta Asamblea» y que se cuestionan «qué autoridad tiene una Asamblea que no está formada solamente por obispos para dirigirse al Pueblo de Dios». En ese sentido, la nota dada a conocer por el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, «es una clave para arrojar luz a las dudas de muchos».

 

Y, en tercer lugar, la discusión entre la potestad de orden y de jurisdicción. Durante la Asamblea del Sínodo de los Obispos, se ha cuestionado si «todas las tareas y funciones que realizan los ministros ordenados se derivan del sacramento del Orden o, sin embargo, las puede llevar a cabo otro bautizado», ha señalado. De hecho, ha sido la forma de «introducir el tema del clericalismo» en la Asamblea. El teólogo ha explicado que hay dos dicasterios vaticanos dirigidos por laicos, por lo que tienen «potestad de gobierno en la Iglesia», y se ha solicitado también que haya laicos que sean jueces en causas canónicas, más allá de las matrimoniales.

 

Para Eloy Bueno, lo más positivo de este mes en Roma ha sido «ver que el conjunto de la Asamblea se vio reflejado en el documento de síntesis, lo que indica que todo el mundo se sentía partícipe de él». También ha señalado que la sinodalidad «es una dimensión constitutiva de la Iglesia. No tiene vuelta atrás. Es un elemento irreversible», y ha concluido con una pregunta: «con este Sínodo, el contenido de la Iglesia y su mensaje no cambian, pero sí el estilo, que forma parte del contenido. Si la iglesia es comunión, ¿estamos mostrándolo de modo adecuado?»