Don Mario Iceta reúne en Burgos a los obispos de la provincia eclesiástica

por redaccion,

<
>

 

Los obispos que conforman la provincia eclesiástica de Burgos han mantenido hoy una de sus dos reuniones anuales de trabajo. Monseñor Mario Iceta Gavicagogeascoa, el arzobispo, ha presidido la reunión, a la que han asistido los pastores de Vitoria, mons. Juan Carlos Elizalde Espinal, Bilbao, mons. Joseba Segura Etxezarragade, y el administrador apostólico de Palencia, mons. Manuel Herrero Fernández. Mons. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria, ha excusado su asistencia, ya que participa en Roma en un congreso.

 

En la reunión, que se ha celebrado en la Casa de la Iglesia, se han abordado cuestiones pastorales comunes a las diócesis que conforman la provincia eclesiástica y otros temas que serán tratados por la plenaria de los obispos de la Conferencia Episcopal la próxima semana. Los prelados de la archidiócesis burgalesa se reúnen dos veces al año para determinar acciones conjuntas, una en noviembre –encuentro que siempre se desarrolla en la sede metropolitana– y otra en alguna de las demás diócesis (la última se celebró en primavera en El Burgo de Osma).

 

El Código de Derecho Canónico determina que «para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los obispos diocesanos, las Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente». Así, en el caso de Burgos, las citadas diócesis conforman una única provincia eclesiástica, siendo la burgalesa su diócesis metropolitana desde el año 1574. Por esta razón, la Iglesia en Burgos posee el título de «archidiócesis» y el pastor que la preside es «arzobispo».

La «ruta canaria» y el conflicto en Palestina protagonizan el último círculo de silencio

por redaccion,

<
>

 

Canarias ha vivido este año un incremento notable en la llegada de migrantes, más de 32.000 según fuentes oficiales. Cientos de cayucos han llegado a las costas del archipiélago –especialmente a la isla de El Hierro– portando personas que buscaban alcanzar una vida mejor. Con todo, se cree que más de 1.500 no han llegado a su destino, una de cada veinte que embarcan. El flujo migratorio ha sido distribuido al resto de comunidades autónomas y Burgos ha acogido ya a 92 personas procedentes de esta «ruta canaria», aunque se prevé que el número siga creciendo.

 

Por eso, el círculo de silencio celebrado ayer quiso poner el foco en el drama que viven estos migrantes, procedentes en su mayoría de Senegal y Gambia. Viajan durante seis o siete días mecidos por el oleaje y un número considerable de ellos son menores no acompañados. Empujados por las mafias, abandonan sus países por esta vía ante la imposibilidad de hacerlo de forma legal, aprovechando el buen estado del mar. Además, la inestabilidad en el Sahel también favorece el tránsito migratorio.

 

«Nadie pone a su hijo en un barco a menos que el agua sea más segura que la tierra», se leyó ayer en un manifiesto, repitiendo las palabras de una poetisa somalí. «La violencia, la pobreza y los desastres del medio ambiente siguen siendo las causas que provocan emigraciones forzosas. Si miramos con indiferencia lo que pasa más allá de nuestras fronteras, o incluso en ocasiones somos cómplices, no podemos ahora alarmarnos ni desentendernos de las consecuencias», se denunció. También instaron al gobierno y a los responsables políticos reforzar las estructuras de acogida y a las comunidades autónomas solidaridad para atender sus situación. Se reclamó facilitar atención jurídica y que los políticos sean «responsables en sus discursos públicos», no utilizando a los migrantes para obtener rédito electoral.

 

Una mirada a Palestina

 

En el círculo de silencio, celebrado como es habitual en el paseo Sierra de Atapuerca, también se quiso denunciar la situación que atraviesa la población palestina, que vive «atrapada en condiciones inhumanas, sometida a violencia, hambre, sed y falta de sanidad». Junto con la condena a la violencia ejercida por personas de Palestina e Israel, reclamaron «parar ya esa situación» y «que no debe haber un muerto más»: «Hay que buscar caminos de encuentro y diálogo, que Jerusalén debe hacer honor a lo que su nombre significa: ‘Ciudad de paz’».

Miranda «enciende su compromiso» por el desarrollo con Manos Unidas

por redaccion,

<
>

La Agrupación Comarcal de Manos Unidas de Miranda de Ebro ha sumado este viernes a la iniciativa «Enciende tu vela. 24 horas para iluminar el mundo», que cada año organiza a nivel nacional esta ONGD, con un sencillo acto celebrado en el parque Antonio Machado, que ha reunido a mirandeses de diversos ámbitos y edades.

 

En ese evento se ha leído el manifiesto elaborado para la ocasión, con las velas encendidas, además de realizar una serie de cantos que ayudaron a la reflexión. Las voluntarias de la Agrupación de Miranda de Ebro se ha mostrado muy agradecidas por la respuesta que da la sociedad mirandesa a ésta y a las diversas acciones que realizan a lo largo del año. De hecho, el Club Deportivo Mirandés también se ha sumado a la iniciativa compartiendo algunas fotografías de sus jugadores con la vela de Manos Unidas.

 

La campaña «Enciende tu vela» alcanza su XI Edición

Manos Unidas «ilumina» cada año la vida de millones de personas en los países del Sur, a través de los casi 500 proyectos de desarrollo que apoya en 55 países. Y cada año, desde 2013, crea también un ‘canal virtual’ para que esa luz de desarrollo viaje de Norte a Sur: son «las 24 horas de Manos Unidas».

 

En 2023, y bajo el lema «Enciende tu compromiso», ha tenido lugar la XI edición de esta iniciativa de sensibilización, que se ha desarrollado en las 24 horas que van de las ocho de la tarde del sábado, 11 de noviembre, a las ocho de la tarde del domingo, 12, con un objetivo claro: crear un halo de luz virtual que ilumine el mundo para, juntos, acabar con las «partes ensombrecidas» causadas por el hambre, las desigualdades y las injusticias que siguen existiendo.

 

Desde el comienzo de esta iniciativa, algunas de las 72 delegaciones de Manos Unidas han desarrollado, por toda España, los llamados «eventos de luz» durante el fin de semana que se celebra, como éste que ha realizado la Agrupación de Miranda de Ebro.

 

Finalmente, esta XI edición ha contado, al igual que el pasado año, con la adhesión y el apoyo de personajes destacados de todos los ámbitos de la sociedad y de varias instituciones de la Iglesia católica, que se han fotografiado con sus velas y que se pueden consultar en la web de Manos Unidas.

La eucaristía, «signo elocuente» para la formación de los seminaristas

por redaccion,

<
>
Más: galería fotográfica completa

 

Si siempre tiene un halo especial, la fiesta del Reservado de este año no podía ser menos. Las banderas ondeando a la puerta del Seminario, antiguas fotos en blanco y negro que hablan de una larga historia recorrida, la reliquia de su fundador, el beato Manuel Domingo y Sol y el monumento, preparado de forma especial a modo de una zarza ardiendo como la de Moisés, indicaban que en esta ocasión se celebraba de forma significativa. Se cumplen 125 años de la inauguración de aquella casa y, desde entonces, la presencia de Jesús sacramentado se reserva con mimo en el sagrario de su capilla. 

 

Después de haber preparado la fiesta con la celebración de un triduo, en el que han participado algunos de los alumnos que han llegado a ser obispos (mons. Fernando García Cadiñanos, Francisco Pérez y Ramón del Hoyo), hoy el Seminario se ha vuelto a llenar de seminaristas, familias, amigos y conocidos de esta venerable institución, donde se han formado numerosos sacerdotes a lo largo de los últimos 25 lustros. Don Mario Iceta ha presidido la eucaristía de esta mañana, tras la que el Santísimo ha quedado expuesto en vela permanente hasta el rezo de vísperas.

 

«El recorrido de este querido Seminario ha ido viviendo diversas etapas», ha señalado en su homilía el arzobispo emérito, don Fidel Herráez, que ha presidido el acto vespertino. Y siempre con el «acierto» de que aquellos que tenían la responsabilidad de «cuidar la vida cristiana de los jóvenes» que allí se formaban pusieran «la presencia sacramental de Cristo como referencia esencial en quienes han de irse preparando para anunciar la Buena Noticia». Hacer de la eucaristía el centro físico y espiritual del Seminario ha sido un «signo elocuente del enfoque, recorrido y programa de vida para quienes se preparaban para esa misión».

 

De esta manera, el «desbordante misterio» de la eucaristía ha servido para que los jóvenes que han pasado por el Seminario hayan «comprendido y asimilado que esa presencia sacramental les estaba llamando a una misión de vida con él y, desde él, a una entrega de amor y servicio a los demás».

 

Los orígenes

 

En 1897, el cardenal Fray Gregorio María Aguirre –entonces arzobispo de Burgos– y el hoy beato Manuel Domingo y Sol fundaron el Seminario Menor de San José. El 22 de abril de aquel año se colocó la primera piedra. Una vez concluidas las obras, en noviembre de 1898, el centro formativo comenzó su actividad académica con matrícula completa encargando el cuidado y la formación de los jóvenes a la hermandad de sacerdotes Operarios Diocesanos. El curso se inauguró con la celebración de la misa y la posterior reserva del Santísimo Sacramento en el sagrario de su capilla. Desde entonces, y año tras año, el segundo domingo de noviembre, el Seminario recuerda con alegría aquella primera reserva eucarística con su entrañable fiesta del Reservado, a la que asisten no solo los seminaristas y sus familias, sino también numerosos sacerdotes que se han formado entre los viejos muros del edificio del paseo del Empecinado.

Comunidades misioneras que viven la sinodalidad

por redaccion,

<
>
Más: galería fotográfica completa

 

La archidiócesis ha celebrado hoy su encuentro pastoral anual, una jornada que conjuga formación, testimonios, celebración y convivencia en el marco del Día de la Iglesia Diocesana y que ha cambiado de formato en el transcurso de sus catorce ediciones. Siguiendo las propuestas de la última Asamblea Diocesana y tras el éxito del último encuentro, celebrado en Miranda de Ebro, en esta ocasión se ha desarrollado también fuera de la capital. La villa de Melgar de Fernamental se ha volcado en la organización, con su alcalde a la cabeza. Allí ha habido tiempo para visitar algunos de sus más significativos rincones y conocer algunas experiencias pastorales de dentro y fuera de la archidiócesis. 

 

«Comunidades misioneras» ha sido el lema del encuentro. El objetivo del mismo, como ha enmarcado el arzobispo, no era otro sino reforzar la necesidad de «vivir unidos» más allá de lazos de sangre o afinidad, sino «conforme a la misión compartida» de anunciar el evangelio. De ahí que el modo de trabajo en los consejos pastorales parroquiales y de economía haya centrado las reflexiones. Por el escenario del salón de actos de la Casa del Cordón han desfilado los miembros del consejo pastoral de Melgar, el de economía de San Cosme y San Damián de Burgos, los consejos arciprestales de Miranda de Ebro y Gamonal y el consejo pastoral de la futura unidad pastoral de Medina de Pomar. 

 

Fernando Gutiérrez, arcipreste de la ciudad de Ávila, ha trasladado el significado y finalidad de estos consejos. «El bautismo nos une a todos en la misma dignidad y misión». Por eso, ha dicho, los consejos y el protagonismo de los laicos no pueden deberse a la escasez de clero, sino «porque la Iglesia es un misterio de comunión», donde cada uno puede aportar sus cualidades al servicio de la misión. Los consejos pastorales diocesanos, los consejos parroquiales y arciprestales (aunque en la diócesis abulense son solo equipos de reflexión) y los consejos de economía suponen así un ejercicio de comunión y corresponsabilidad, donde laicos, religiosos y sacerdotes delinean conjuntamente las acciones a realizar. 

 

Vivir en luz, vivir en caridad

 

Tras la comida de hermandad y la representación del grupo de teatro de Sasamón ha llegado el turno de la eucaristía, celebrada en la iglesia de la Asunción, la segunda más grande de la provincia después de la catedral. En su homilía, don Mario Iceta ha trasladado la necesidad de «buscar y desear el don de la sabiduría». Una sabiduría que nos ayude a «conocer las cosas como Dios las conoce, en la verdad», a «gobernar mi propia vida, a cumplir la misión que Dios me has encomendado».

 

Para el pastor diocesano, la sabiduría es sinónimo de «vivir en caridad», de «brillar en el amor», superando «el cansancio y la modorra». «Que Dios no nos encuentre roncando, sino con la luz encendida», para saber el camino por el que transitar y vivir la caridad «con la que sólo Dios puede reconocernos».