Aprender a vivir «más allá de la pandemia»

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manuel plaza jesuita pandemia

 

La pandemia está siendo un momento de «pedagogía espiritual». Así lo hizo descubrir el pasado sábado el jesuita Manuel Plaza a un grupo de 17 personas (todas laicas y laicos de parroquias) que participaron en el monasterio de San Pedro de Cardeña un retiro espiritual enmarcado dentro de las ofertas de oración y reflexión que ha organizado la diócesis para este verano. Para este jesuita, «la humanización es nuestra tarea», tanto que es necesario «hacerse cargo de la realidad para poder cargar y encargarse de ella».

 

El pasaje bíblico del encuentro de Jesús con Zaqueo fue el punto de arranque de las meditaciones, como una invitación de Jesús a «dejarle entrar en mi casa y poderle hablar de lo que hemos vivido durante la pandemia». Y es que, según el sacerdote, el coronavirus «ha derribado la desmesura de la autosuficiencia, de la fe en el progreso y el individualismo» en lo que considera ha sido una «escuela brutal de realidad» sobre elementos como «la finitud, la vulnerabilidad, la precariedad o la debilidad». Ello ha facilitado la aparición del «lenguaje humano de Dios» en una nueva «cultura de la interdependencia que va desde la reconciliación al cuidado».

 

Por ello, la segunda de las reflexiones giró en torno a «aprender a caminar junto a los pobres», evitando el peligro de «colocarnos desde arriba» y teniendo como único «requisito esencial nuestra calidad humana de personas». Un compromiso que nace «del seguimiento de Jesús» y que lleva a «promover el cambio de las estructuras económicas, políticas, sociales y eclesiales generadoras de injusticia». En apariencia, «un proyecto complicado y difícil, pero la fe es una opción personal y comunitaria con Jesús. Caminamos con él y con los demás. Esa es la luz y la esperanza», aseguró.

 

El retiro concluyó con una meditación sobre el capítulo 12 del evangelio de Juan: «La casa se llenó de perfume». Y es que, en palabras del jesuita, «cuando saboreamos, olemos e integramos este “olor del Reino” lo transmitimos a este mundo donde el olor del consumo, dinero y poder predominan». Sin duda, una nueva nueva forma de vivir «más allá de la pandemia».

 

Otras ofertas

 

Para el próximo sábado hay organizados otros dos encuentros de oración y reflexión. El monasterio de la Vid acogerá un día completo de retiro sobre el pasaje de la samaritana dirigido por el sacerdote José Baldomero Fernández de Pinedo. Y el salón del Carmen, en el paseo del Empecinado, acogerá de 18:00 a 20:00 horas «Compartir y orar la vida: cercanía a otros continentes», un taller que compaginará vídeos, compartir en grupos y momento comunitario de oración dirigido por el equipo del CIPE. Para participar en cualquiera de los dos encuentros, es necesario inscribirse en el correo electrónico verano2020@archiburgos.es. [Consultar aquí el programa completo de todo el verano].

«Uno no elige ser sacerdote, es Dios quien llama»

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jose angel zamorano sacerdote

 

José Ángel Zamorano es uno de los siete seminaristas que mañana serán instituidos lectores, un ministerio que les capacita para leer la Palabra de Dios en las asambleas litúrgicas, así como las intenciones de la oración de los fieles en ausencia del diácono. Junto a ello, también pueden dirigir el canto y la participación del pueblo de Dios e instruir a los fieles para recibir dignamente los sacramentos. Aunque se trate de ministerios que pueden recibir todos los varones bautizados, en el caso de José Ángel tiene un carácter especial, ya que le servirá para «ir creciendo y madurando» en su camino al sacerdocio, pues le ayudará a «cultivar un vivo amor por la Sagrada Escritura y así ir siendo un discípulo cada vez más perfecto del Señor».

 

Entró en el Seminario hace cuatro años, después de «largos ratos de adoración al Santísimo en la capilla de la Adoración Perpetua situada en San José Obrero», su parroquia, y varias sesiones de acompañamiento espiritual con su párroco. Concluían así para él varias tentativas de consagrar su vida al Señor, en la que fue invitado en distintas ocasiones a ingresar como novicio en la Compañía de Jesús, con la que siempre ha tenido contacto. De hecho, entabló relación con algunos jesuitas en el colegio del Círculo, donde estudió, y en la iglesia de la Merced de Burgos, donde trabajó como sacristán, así como durante su época de estudios de Ciencias Actuariales y Financieras en Valladolid.

 

A sus «treinta y pocos años», después de estudiar un módulo superior de Desarrollo de Aplicaciones Informáticas y trabajar como programador, «llevaba una vida feliz, pero notaba que le faltaba algo». Es entonces cuando comenzó a ir a misa a diario, a rezar el Rosario y el Oficio Divino y a hacer alguna visita al Santísimo. «Empecé a sentir que Dios me estaba llamando a ser sacerdote, pero yo no quería escuchar». Veía como «inconvenientes» su edad y los estudios, pero, aún así, se lanzó. «Uno no elige ser sacerdote, sino que responde a este don maravilloso que Dios ofrece a quienes Él quiere (que son muchos, aunque en el momento en que vivimos no lo parezca)», indica.

 

Modelarse como Jesús

 

Para José Ángel, «un sacerdote debe ser reflejo de Cristo en todo momento, debe tratar de vivir como él vivió. Y nos dijo que aprendiésemos de él, que es manso y humilde de corazón; luego todos, pero especialmente los sacerdotes, deben ser humildes y accesibles. Y todo ello exige un esfuerzo y una entrega», revela.

 

Para este seminarista, «todas las labores del sacerdote deben estar orientadas a la eucaristía, que es la mayor muestra del amor que Dios nos tiene, ya que Cristo viene a nosotros por medio del sacerdote haciéndose realmente presente, y se parte y reparte para entrar dentro de nosotros, y luego permanece con nosotros en el sagrario». Junto a la eucaristía, la otra dimensión que atrae a José Ángel de la vida del sacerdote es su capacidad para absolver los pecados: «Es otra muestra del gran amor de Dios, donde el sacerdote es necesario por ser el único intermediario válido entre Dios y nosotros para el perdón de las faltas y pecados».

 

José Ángel recibirá el ministerio del lectorado mañana sábado en una eucaristía que el arzobispo presidirá a las 19:30 horas en el Seminario con aforo limitado a 161 personas. Junto a él, recibirán también el lectorado los seminaristas Anastasse HatungimanaEric Hatungimana (de la diócesis de Gitega, en Burundi), y Abrahán Castrillo (del Redemptoris Mater). Además, recibirán conjuntamente el lectorado y el acolitado Francisco Javier Caballero (del Seminario de San José) y Gerardo Carlos Rivas y Francisco Nestares (del Seminario Redemptoris Mater).

«Buscando la vacuna»: Convivencia urbana para monaguillos

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Del martes 21 al sábado 25 de julio tendrá lugar en el Seminario Diocesano San José una convivencia para niños y adolescentes de 4º de Primaria a 3º de Secundaria.

 

Habitualmente, en estas fechas veraniegas se organiza una semana de campamento en la localidad de Gallejones de Zamanzas. Las circunstancias actuales provocadas por la epidemia del coronavirus, motivan que se opte por realizar una convivencia en las instalaciones del Paseo del Empecinado, donde se pueden cuidar más fácilmente los protocolos de seguridad sanitaria. Los participantes que pernocten lo harán en habitaciones individuales.

 

Con el lema «En busca de la vacuna», mediante juegos y dinámicas se intentará descubrir y vivir distintas virtudes que pueden vacunarnos contra ciertos «virus» como la pereza, la envidia o la avaricia, todo ello mientras se convive con seminaristas, preseminaristas y monaguillos de otras parroquias.

 

Para más información e inscripciones existe el teléfono de contacto 615 55 24 19.

Don Fidel Herráez, reelegido consiliario nacional de la Asociación Católica de Propagandistas

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asociacion catolica de propagandistas

El arzobispo, durante un congreso organizado por la Asociación Católica de Propagandistas en 2018. Foto: acdp.es.

 

El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha sido nombrado como consiliario nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. Así lo ha determinado la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, reunida esta semana en Madrid, y que ratifica de nuevo en el cargo al pastor de la Iglesia en Burgos en una tarea que viene desarrollando desde el año 2011.

 

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) es una agrupación de seglares católicos con personalidad jurídica eclesiástica y civil, erigida como asociación católica y apostólica por la Conferencia Episcopal Española. Su carisma se orienta a la propagación de la fe católica y al apostolado, formando e instando a sus miembros para que tomen parte activa en la vida pública y sirviendo de nexo de unión de los católicos.

 

Entre sus acciones está la de unir la vida intelectual y de estudio con la vida de piedad, orientándolas al servicio de la Iglesia. También prima la iniciativa privada de sus asociados, con propia autonomía para la acción y determinación, dentro del cauce marcado por sus estatutos.

 

La acción de la ACdP abarca toda la vida social y pública. El propagandista antepone su compromiso cristiano y su afán de testimonio evangélico –tanto en la vida privada y familiar, como en la pública– a cualesquiera otras consideraciones e intereses, adoptando actitudes inequívocas en favor de la verdad y la justicia y en defensa del ser humano.

El arzobispo presidirá un funeral diocesano por las víctimas de la pandemia

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funeral pandemia

 

El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, presidirá el próximo lunes 27 de julio a las 19:30 horas un funeral diocesano por las víctimas de la pandemia. Será en la Catedral en un acto al que están invitados a participar, principalmente, los familiares de los difuntos, y al que se sumarán representantes de la sociedad civil, como miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad, personal sanitario, protección civil y parque de bomberos y autoridades. La celebración podrá seguirse en directo, además, a través del canal de YouTube de la diócesis de Burgos.

 

Los familiares de los difuntos que deseen acudir a la celebración deberán recoger su invitación (limitada a tres personas por finado) del 13 al 20 de julio en la Casa de la Iglesia en horario de 09:00 a 14:00 horas, indicando el nombre de la persona fallecida.

 

El arzobispo ya presidió la primera misa pública tras el confinamiento en sufragio por el eterno descanso por todos los fallecidos a causa de la pandemia. Ahora, y tras participar el pasado lunes en la Catedral de la Almudena en un funeral nacional, se une a toda la Iglesia en España y con una cercanía especial a los familiares de los difuntos.

 

En efecto, esta misa funeral enlaza con la jornada especial de oración por los afectados a causa de la pandemia recomendada por la Conferencia Episcopal para el domingo 26 de julio. Esta propuesta incluirá la celebración de la eucaristía en las distintas comunidades cristianas del país, ofreciéndola por el eterno descanso de todos los difuntos y el consuelo y esperanza de sus familiares. Al mismo tiempo, está previsto dar gracias por todo el trabajo y el sacrificio realizado por tantas personas durante el tiempo de la pandemia y rezar de una manera especial por los mayores y las residencias de ancianos. Esta celebración desea además pedir la luz, comunión y entrega fraterna ante la crisis social y económica provocada por la pandemia y el confinamiento.