El Museo del Retablo celebra el Día de la Mujer

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museo retablo burgos

 

Con el título de «Mujeres en el Museo del Retablo», la iglesia de San Esteban acogerá una visita especial y gratuita este 8 de marzo para conmemorar el Día de la Mujer. En esta iniciativa está involucrada la organización Patrimonio para Jóvenes, al frente de la cual están dos burgalesas, Pilar Martínez Arce y Verónica Quintanilla Crespo. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro que busca fomentar el conocimiento del patrimonio entre los jóvenes y aplicando una metodología adecuada para ellos. en la actic¡vidad también participará Antonio García Ibeas, director del Museo.

 

Pilar explica que la idea surgió tras ponerse en contacto con el vicario general, Fernando García Cadiñanos: «Nos pusimos a disposición de la diócesis de Burgos para lo que se pudiese hacer. Hablamos de que interesaba revitalizar o dar actividad al Museo del Retablo, ya que un museo sin movimiento se convierte en un contenedor. Este museo parece pequeño, pero se le puede sacar mucho partido realizando visitas temáticas a raíz de fechas de interés, de manera que un museo puede verse con diferentes miradas. Por ejemplo, en vísperas del 1 de noviembre realizamos una visita para conocer la estética funeraria, y ahora, con motivo del Día de la Mujer, visitaremos la colección permanente centrándonos en las figuras de las mujeres que allí están representadas, además del contexto en el que se encuentran. Conoceremos los diversos oficios que desempeñan (parteras, plañideras, las donantes) y el motivo de su presencia en las obras. También destacaremos a las mártires, como santa Catalina de Alejandría, y todo lo que aportaron a la Iglesia. Veremos además mujeres muy cultas, que rompen con esa idea de que en aquella época las mujeres eran analfabetas. Y es que había muchas personas que no tuvieron educación, pero también hubo mujeres muy cultas, como santa Eulalia o la misma santa Catalina, educada en las artes liberales, y otras que han sido doctoras de la Iglesia. Por supuesto se revisará cómo está representada la Virgen María, y trataremos la figura de su madre, santa Ana. Abordaremos también cuál es la propuesta de la Iglesia para la mujer: Al hilo de la colección, veremos que hay mujeres que están llamadas a consulta en Roma como teólogas, científicas, etc., y que hay santas con tesis doctorales, y que María es el pilar de todas ellas».

 

Puesto que la visita se centrará en un tema muy concreto y se realizará a un nivel educativo, los asistentes que quieran profundizar más en las obras del Museo del Retablo puede acudir a las visitas guiadas por los guías oficiales (www.burgosturismo.org).

 

 

Los matrimonios y familias podrán participar en un retiro de Cuaresma

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Cuaresma 2018

 

El papa Francisco recuerda en Amoris Laetitia que «el amor convive con la imperfección», y basándose en esta premisa, la delegación diocesana de Familia y Apostolado Seglar organizan un retiro de Cuaresma destinado a familias y matrimonios. Los organizadores añaden a las palabras del papa que «ni nuestro cónyuge es perfecto, ni nuestros hijos ni la sociedad lo son… y mucho menos nosotros mismos. Pero asumir y convertir o poner en proceso de conversión –con la gracia de Dios– estas realidades es signo del Reino, es un paso imprescindible para vivir y extender la buena noticia».

 

La cita es el domingo 11 de marzo de 17:00 a 19:30 horas en el colegio de las Madres Concepcionistas, y se ruega llegar 15 minutos antes. Los más pequeños, de 0 a 6 años, estarán atendidos por cuidadores, mientras que los más mayores, de 7 a 14 años, tendrán su propio retiro animado por jóvenes. Los matrimonios estarán acompañaos por el consiliario de la delegación, Rubén Manrique. Aquellos que necesiten apuntar a los niños al servicio de guardería han de escribir al correo delegacion.familiayvida@archiburgos.es. Para participar en el encuentro es necesario inscribirse a través de este enlace.

 

Los organizadores animan «hacer un parón y dedicar esas horas de la tarde del domingo a abrirnos a la misericordia de Dios para ser «misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36).

«La ideología de género nos llama a despertar del sueño y dar una respuesta cristiana»

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El obispo de Asidonia Jerez, antes de su intervención en la Facultad.

El obispo de Asidonia Jerez, antes de su intervención en la Facultad.

 

Pregunta: El término «ideología de género» quizás englobe muchos prismas, muchas aristas. ¿Qué entendemos realmente por ideología de género? ¿Simplemente la igualdad entre hombre y mujer o es algo más?

 

Respuesta: Es mucho más. Ustedes comprenderán que la igualdad entre hombre y mujer no solo la afirmamos, sino que la respaldamos: es una de las grandes victorias de la cultura occidental. Si por ideología de género entendemos la igualdad entre hombre y mujer, entonces estamos de acuerdo. Lo que ocurre es que la ideología de género va más allá. Viene a romper con esa igualdad y meter en medio la ideología trans, la ideología LGTBI. Es decir, que hay hombre, mujer y la ideología LGTBI. Por eso esta ideología usa también el respeto a la orientación sexual, con lo que también estamos absolutamente de acuerdo, con respetar a estas personas, claro que sí. El problema es cuando se quiere concebir el mundo e imponer toda la visión antropológica desde el mundo LGTBI también a los que no son LGTBI.

 

Por tanto, con esta ideología no se pide el respeto a estas personas, que es algo con lo que todos estamos en absoluto de acuerdo. Es una ideología porque con ella se pretende anular la dimensión sexuada de la persona e imponer la dimensión exclusivamente de género de la persona. Entonces, se absolutiza la persona desde el punto de vista psicológico, de la orientación sexual: la persona viene vista desde su orientación sexual, primando y dando un plus a una orientación sexual.

 

P.: ¿Se pueden separar género y sexualidad?

 

R.: La persona humana, en su totalidad, es un espíritu encarnado. Y el género pertenece a la persona humana, lógicamente. El sexo sentido, como se dice, es la orientación sexual que yo tengo, pero eso pertenece al sexo psicológico. Otra cosa es el sexo: la persona es masculina o femenina, ontológicamente, que es donde reside su dignidad. Es lo que vemos todos cuando nace una criatura: si es masculina o femenina, pero también vemos si es negro, amarillo, blanco… vemos la raza. La dignidad está en la ontología. El problema es cuando se quiere llevar el género, que es una orientación sexual, a ontología. Y entonces, claro, se cambian los planos y comenzamos a dar un plus de dignidad a una cierta orientación sexual. Y así, acabamos abocándonos a una injusticia, porque en vez de defender la dignidad entre el hombre y la mujer, en nombre de defender también a las personas LGTBI, terminamos haciendo una imposición al resto de las personas desde esta ideología.

 

P.: En las conferencias de la jornada de hoy, algunos de los ponentes han mostrado cómo se trata de una cuestión cultural que se ha implantado también gracias a la difusión por parte de medios de comunicación, el cine… o incluso campañas programadas. ¿Piensa que existe una estrategia orquestada para imponer esta ideología? ¿A qué puede ser debido?

 

R.: Sigo pensando que detrás de esta visión trans-humanista, que quiere borrar la frontera entre lo natural y el hombre del deseo y abrir las puertas a la biotecnología para satisfacer el deseo, está el dinero. Esta ideología es un paso más para implantar el trans-humanismo que rompe las fronteras de lo natural y conseguir así un hombre del deseo que satisface sus necesidades a base de dinero, convirtiéndose en un mero consumidor. Si tecnológicamente todo es posible, la biotecnología existirá no para ayudar al hombre, sino para ganar dinero.

 

P.: ¿Por eso ha hablado en su ponencia de un matrimonio entre el neomarxismo y el neocapitalismo?

 

R.: Claro. Ambos persiguen los mismos fines. El primero es atacar a la familia. A los Estados totalitarios no les interesan las familias porque crean personas con capacidad de reflexión y con dimensión social. Tampoco al capitalismo más salvaje le gustan las familias, porque busca individuos aislados. Además, neomarxismo y neocapitalismo se unen también para acabar con la dimensión transcendente del ser humano, porque maternidad y paternidad nos hablan de transcendencia y de la dimensión social del ser humano; porque para existir, nos necesitamos uno a otros diferentes, que son la madre y el padre.  Así es como se unen los dos intereses. Al mismo tiempo, se ha domesticado al neomarxista, que ya no ataca ni le preocupa el capital ni la desigualdad salarial. Ya no le preocupa una biotecnología al servicio de los más pobres; ahora lo que le interesa es la lucha de género: ya no se meten con el gran capital, ahora le hace el juego sucio.

 

P.: En estas jornadas se está hablando de «ideología de género» y quizás los defensores de esa corriente de pensamiento sostengan que también los cristianos tienen su «propia ideología» sobre la familia y la sexualidad que también quieren imponer a los demás…

 

R.: Lo que está ahora mismo en juego no es que algunos sostengan una ideología y otros otra: usted puede educar a su hijo como quiera, pero que a mí me den la libertad para educar al mí como a mí me da la gana. ¿Usted quiere educar a su hijo diciendo que la maternidad o la paternidad no son fundamentales, o que se puede escoger ser hombre o mujer? Muy bien, enséñeselo a su hijo, pero al mío, no.

 

La Iglesia no quiere luchar, no queremos entrar en una lucha de nosotros contra ellos. Nosotros proponemos. Decía el papa Francisco que Dios perdona siempre, y el hombre, la naturaleza, nunca. Cuando uno va contra la verdad del ser humano, tarde o temprano aparecerá sufrimiento. A mí me preocupan mucho los pseudotransexuales, esos niños que son llevados hasta la intervención quirúrgica sin ser transexuales, sino por deseo de los padres. A mí me preocupa el adolescente rebelde que se mete en tratamientos hormonales irreversibles. Ahora, también me preocupa el que sea verdaderamente transexual que tenga el mejor tratamiento que le lleve a su equilibrio psicofísico, el que haga falta. No crear una medicina del deseo con los poderes de la biotecnología. Sigo pensando en una ética médica, del bien de la persona y una ciencia objetiva. No podemos crear una ciencia subjetiva en la que vamos al médico como si fuera un supermercado en el que entra solamente el que tiene dinero.

 

P.: Quizás la ideología de género se ha metido en la cultura actual por factores que la han hecho posible. ¿Piensa usted que la Iglesia está creando una cultura que promueva una visión cristiana del ser humano?

 

R.: Ese es el problema, que nos ha pillado en una Iglesia un tanto adormecida, heredera de otras épocas en las que se pensaba que papá Estado debía resolver todos los problemas mientras los cristianos se quedaban de brazos cruzados. No tenemos una sociedad civil, no tenemos una presencia significativa en la cultura, y esa es una de las causas que nos ha traído esta ideología de género. Tenemos que despertar de la anestesia, darnos cuenta que tenemos mucho que aportar. Y no en lucha, o como defensa, sino porque, como dice el papa Francisco, es la hora de las familias. Tenemos la riqueza de la familia y la verdad del ser humano revelada en Jesucristo. Así que tenemos que lanzarnos a llevar a Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida, y podrá ayudar a superar las heridas de tantas personas. La ideología de género nos llama a despertar del sueño y a dar una respuesta desde nuestro ser cristiano con la riqueza del amor humano, de la verdad del hombre y de la familia cristiana.

El arzobispo participa en la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal

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La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española celebra su 244º reunión los días 27 y 28 de febrero en la Casa de la Iglesia, en Madrid. En ella participa también don Fidel Herráez Vegas en su calidad de arzobispo de Burgos.

 

Durante estos dos días, los obispos trabajarán sobre los siguientes temas:

 

  • Las Comisiones Episcopales de Seminarios y Universidades y del Clero informarán sobre la implementación de la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis «El don de la vocación presbiteral».
  • Información sobre los trabajos preparatorios del Mes Extraordinario Misionero por parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias.
  • La Comisión Episcopal de Apostolado Seglar adelantará cómo van los trabajos para la preparación de una ponencia sobre el estado actual del Apostolado Seglar en España.
  • Comunicación sobre el proceso de reforma de Estatutos de CONCAPA. Presenta el tema la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.

 

La Comisión Permanente aprobará el temario de la CXI Asamblea Plenaria (16-20 de abril de 2018). Como es habitual, los obispos recibirán información sobre diversos asuntos de seguimiento y temas económicos; además de realizar los correspondientes nombramientos. Se completa el orden del día con la información que presentan los presidentes de las Comisiones Episcopales.

«La soledad es la peor enfermedad y está en nuestra mano combatirla»

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Juan José Jiménez Díaz nació en Ávila en 1957. Estudió medicina en Salamanca e hizo la Especialidad en Medicina Familiar y Comunitaria en Burgos, donde ha vivido desarrollado toda su profesión. Tras dos años en la localidad de Huerta del Rey y otros dos en Miranda de Ebro lleva 27 años en la capital, concretamente en el Centro de Salud Los Cubos de la capital burgalesa. Pertenece a la Asociación de Profesionales Sanitarios Cristianos y durante tres años fue miembro del Consejo Pastoral Diocesano. Casado y con tres hijos, también ha realizado un Master en Mediación y Orientación Familiar. Además, pertenece al sindicato de Médicos de Castilla y León Simecal-Usae.

 

Es médico por vocación, aunque reconoce que ha tenido «hasta tres vocaciones, de cura, de maestro y de médico, e incluso de organista, porque desde muy pequeño he sentido una atracción especial por el órgano. Al final he terminado de médico porque la vida me llevó a ello y tengo que decir que me siento realizado como persona en mi profesión, que es una de las profesiones más dignas, donde se puede y se debe practicar el altruismo y una profesión muy humanitaria, cercana al dolor y a las necesidades de muchas personas».

 

La suya es una profesión en la que nunca se termina de aprender. Sobre todo, dice, sobre el comportamiento humano. «Si algo tengo claro es la frase “no juzguéis y no seréis juzgados”, ya que he tenido la oportunidad de comprobar la situación real de muchos comportamientos, que no podemos comprender desde fuera, pero cuando les vemos desde dentro, con sus detalles y desde la intimidad de la persona, se llegan a entender muy bien. La mayoría de las veces corremos el riesgo de juzgar a los demás sin tener ni idea de lo que realmente ha provocado su comportamiento».

 

La palabra es terapéutica

 

Uno de los momentos más especiales de toda su trayectoria profesional fue el encuentro con la madre de uno de sus pacientes: «Un día, cuando salía del hospital, vino una mujer corriendo hacia mi para darme un abrazo y cuando le pregunté el porqué me dijo que había salvado la vida de su hijo, al que atendí cuando estaba de guardia como médico residente. Sentí algo especial, porque yo me asusté mucho cuando aquel joven estaba lleno de dolores y no sabíamos lo que realmente le pasaba, y era una hernia estrangulada, de la que estuvo a punto de morir.  El abrazo de aquella madre fue un momento muy especial para mí».

 

Y es que para Juan José, ser médico es mucho más que ser un administrador de medicamentos para recuperar la salud. «En mi profesión como médico de familia pasamos por todas las especialidades de forma rotatoria y tenemos formación en psiquiatría porque es muy importante y nos encontramos con casos de todo tipo. Es una pena el poco tiempo que tenemos en la consulta para atender a cada paciente, estamos muy limitados en este aspecto, porque una mayoría de los enfermos necesita sobre todo ser escuchado, atendido, y sentirse comprendido por el médico. La palabra es terapéutica, es el primero de los medicamentos y, a veces, el principal», asegura. «En los hospitales también el paciente debe ser lo primero. Tenemos la costumbre los médicos de echar a todas las personas de la habitación cuando vamos a atenderlos y no nos damos cuenta de que la habitación del paciente es su casa, y creo que se debería dejar estar a los familiares más allegados cuando el médico pasa consulta», asegura.

 

Respuestas en una sociedad deshumanizada

 

Confiesa que ser médico y católico practicante a veces crea contradicciones: «para un cristiano hay normas y leyes que son inmorales, que no podemos compartirlas, pero también es cierto que tenemos nuestros derechos y la objeción de conciencia es uno de ellos». Con respecto a cuestiones como la eutanasia, mantiene que los médicos están para la vida y para calmar los dolores. «Hoy hay muchos fármacos para controlar el dolor. El problema es que no solo existe un dolor físico, hay un dolor más allá, provocado por la soledad y por las situaciones especiales que cada paciente puede atravesar. Pero vivimos en una sociedad deshumanizada que no sabe dar respuestas. Y respecto al aborto, es muy triste el síndrome postaborto, de mujeres que se han visto abocadas a lo peor, un síndrome que oficialmente no existe, pero real, porque la mujer se siente muy mal y necesita la comprensión, el apoyo y el cariño de todos, aunque la situación parezca irrecuperable».

 

En ese tipo de situaciones, el doctor sostiene que los cristianos podemos hacer «mucho más de lo que hacemos, porque hay mucho trabajo por delante, para dar testimonio de Jesús y cumplir lo que nos encomendó amando a los demás. Creo que sería conveniente, casi imprescindible, volcarnos en crear grupos de voluntarios para acompañar a los enfermos en los hospitales y en sus propias casas. La soledad es la peor enfermedad y está en nuestra mano poder combatirla y estar al lado de quienes nos necesitan».

 

Este médico abulense reconoce la mano de Dios en muchos momentos de su ejercicio de su profesión: «En el camino de la medicina a Dios se le encuentra muchas veces, está presente en todo lo que hacemos, pero se nos escapa, y no siempre le detectamos porque puede pasar desapercibido. Nuestro cuerpo es pura biología y las leyes biológicas son muy complicadas de interpretar y corremos el peligro de considerar un milagro algo que biológicamente es normal. Particularmente pienso que los milagros en la medicina son mucho más numerosos por lo que no nos pasa que por lo que realmente nos pasa. El milagro y Dios están casi siempre donde menos se nota», concluye.