«Amar la piedad popular»: Roa acoge uno de los ‘Encuentros en el Mundo Rural’

por Natxo de Gamón,

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La religiosidad popular ha sido de una nueva edición de los ‘Encuentros en el Mundo Rural‘, que se ha celebrado en la fría tarde del 23 de enero en el centro cívico de la localidad ribereña de Roa, cedido para la ocasión por el Ayuntamiento. La cita, parte de la Campaña Diocesana por el Mundo Rural que la archidiócesis está llevando a cabo este curso, ha reunido a participantes de distintos puntos de la Ribera del Duero para reflexionar sobre el valor cultural, pastoral y evangelizador de las expresiones religiosas nacidas en los pueblos. Éste de Roa es el tercero de los ‘Encuentros en el Mundo Rural que se realizan este curso, tras los celebrados en Villahoz —el pasado mes de noviembre— y en Medina de Pomar, en diciembre.

 

Tras el saludo inicial de José Luis Lastra Palacios, vicario de Pastoral de la archidiócesis de Burgos, Satur Pardilla ha presentado el acto y ha moderado las distintas intervenciones. En primer lugar, el historiador ribereño Máximo López Vilaboa, director general de Transparencia y Buen Gobierno de la Junta de Castilla y León, ha ido desgranando, con el apoyo de numerosas imágenes, la rica variedad de la religiosidad popular de la Ribera del Duero a lo largo de su historia: personajes, santos, imágenes, tradiciones, santuarios y peregrinaciones que han configurado la identidad religiosa de la comarca.

 

A continuación, Lucinio Ramos Rebollares, delegado diocesano de Piedad Popular y Cofradías, ha pedido expresamente «no juzgar, sino amar la piedad popular», siguiendo textos del papa Francisco. Ha recordado que todavía hay quienes, incluso entre pastores, no ven con buenos ojos este tipo de religiosidad, pero ha insistido en que se trata de «la fe hecha cultura», como reconoce el Magisterio de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II hasta hoy. En ese sentido, ha subrayado que Francisco ha llegado a definir la piedad popular como un «lugar teológico», donde Dios se revela de modo particular en los sencillos.

 

En un segundo momento se han compartido dos experiencias concretas de pequeños pueblos de la zona. Berta García y Efrén Arroyo han presentado la Semana Santa de Sotillo de la Ribera, declarada en 2023 de Interés Turístico Regional. Partiendo de la Cofradía de la Vera Cruz, existente ya en 1619, han explicado su renovación desde 1975 y su impulso en los últimos años, destacando la amplia participación vecinal y rasgos singulares como los niños nazarenos, el traslado al Monumento con soldados romanos, la procesión nocturna del Jueves Santo con hogueras o el descendimiento del Viernes Santo.

 

Por su parte, Angelines Bayo ha dado a conocer la fiesta de la Virgen de Nava en Fuentelcésped, celebrada durante quince días cada mes de junio, con la tradicional «traída» de la Virgen desde la ermita hasta la parroquia, acompañada de angelitos, niños danzantes y las rosquillas de cañada, además de misa diaria y rosario por las calles. Ha recordado especialmente la edición de 2024, aplazada por la lluvia, cuando todos pudieron finalmente bailar a la Virgen.

 

En el diálogo posterior se ha profundizado en el origen gremial de las cofradías y su sentido actual, la dificultad de implicar a niños y jóvenes, la importancia de la vinculación a la parroquia y la necesaria formación de los cofrades, subrayando que «me hago cofrade para ser mejor cristiano».

 

Concluido el acto, los asistentes han podido realizar una visita guiada a la iglesia de San Esteban, con las explicaciones de Alberto, para contemplar un templo hoy bastante deteriorado, construido por el propio pueblo, donde hasta hace poco se guardaban los pasos de Semana Santa y donde se conservan unas interesantes sargas de cáñamo con escenas de la Pasión procedentes de las cinco parroquias que Roa llegó a tener.

 

La próxima edición de los ‘Encuentros en el Mundo Rural’ tendrá lugar a finales de febrero en Salas de los Infantes y versará sobre inmigración y mundo rural.

Mons. Mario Iceta invita a vivir la Navidad como un encuentro transformador con Dios

por Natxo de Gamón,

 

Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa ha dirigido su mensaje de Navidad a los fieles de la archidiócesis de Burgos, deseando una «feliz y santa Navidad» vivida no como un gesto formal, sino como una auténtica proclamación de esperanza y fe. En sus palabras, ha afirmado que «decir Navidad es volver a casa, es saberse una vez más en los brazos de Aquel que rompe las ataduras del mundo».

 

El arzobispo ha explicado que la Navidad es la certeza de que Dios no ha permanecido al margen de la historia, sino que ha entrado en ella «hasta el fondo», transformando «nuestra fragilidad en fortaleza, nuestro llanto en alegría y nuestra nostalgia en gozo». En este sentido, ha subrayado que el nacimiento de Cristo revela un Dios que ama los límites humanos y que ha asumido la carne para ser «eternamente humano».

 

Mons. Iceta ha insistido en que la Navidad no es un simple recuerdo piadoso ni una escena entrañable del pasado, sino «un misterio que se hace presente ahora», en el que Encarnación y redención son inseparables. Citando a san Ireneo de Lyon, ha recordado que «lo que no es asumido no es redimido», destacando que en el Niño de Belén Dios asume la condición humana para sanarla y devolverle su dignidad.

 

El mensaje ha profundizado también en el significado del pesebre, en el que ya se anticipa la Pascua: «en el establo ya está presente la cruz», ha señalado el prelado, aludiendo a la madera del pesebre como anuncio del madero del Calvario y a los pañales como profecía del sudario. En María y José, ha añadido, se revela la respuesta confiada de la humanidad a Dios, a través del “sí” generoso y de la fidelidad silenciosa.

 

En el centro de este misterio, ha recordado el arzobispo, nace Jesús, el Hijo eterno del Padre, por quien el ser humano se descubre «infinitamente valioso, cuidado y amado». Belén, ha afirmado, deja de ser un lugar del pasado para convertirse en signo de esperanza, pues Dios puede nacer «allí donde todo parece pequeño y pobre».

 

Finalmente, Mons. Iceta ha animado a que esta Navidad devuelva «el asombro, la alegría y la esperanza», confiando en que Dios siga encarnándose hoy en la vida de hombres y mujeres y redimiendo lo que parecía roto o perdido. El arzobispo ha concluido su mensaje deseando de corazón una feliz y santa Navidad y pidiendo la bendición de Dios para toda la archidiócesis.

Migrantes: «los misioneros que hoy sostienen nuestra fe»

por redaccion,

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En vísperas de que en Roma el papa León XIV celebre el Jubileo de los migrantes y los misioneros (lo hará el próximo 5 de octubre), la catedral de Burgos acogió en la tarde de esta misma celebración jubilar, presidida por el arzobispo, mons. Mario Iceta.

 

Más de 300 migrantes, misioneros, familiares, sacerdotes del IEME y agentes de pastoral llegados desde distintos puntos de la provincia se dieron cita a primera hora de la tarde en la plaza Santa María para caminar en procesión con sus banderas y con la Cruz de Lampedusa hasta la puerta de la catedral, donde fueron recibidos por el arzobispo y un buen número de sacerdotes. Tras recibir el agua bendita, en recuerdo del bautismo, la procesión se dirigió a la capilla de Santa Tecla, donde tuvo lugar la celebración de la eucaristía, en la que animó el canto litúrgico el coro parroquial de Salas de los Infantes.

 

En su homilía, el arzobispo se felicitó de que muchos migrantes, al igual que en otras épocas hicieron los misioneros burgaleses, vienen hoy a nuestra tierra «a alimentar y sostener nuestra fe, que a veces parece que se debilita, se apaga y entristece», mientras mostró su preocupación de que «nuestra frialdad también pueda enfriar vuestro testimonio».

 

Siguiendo el itinerario de las lecturas que marcaba la liturgia, el arzobispo denunció un «culto burgués que no conmueve el corazón» y una cultura europea que «hace promesas que luego no cumple» respecto a la defensa de la dignidad de los más necesitados. «Nuestra vida vive momentos de despiste, aunque queremos vivir la caridad», explicó. «El Señor no condena la riqueza, sino estar pegado a las riquezas, que los bienes materiales sean nuestro centro y no destinarlos a compartir, para que todos vivan con dignidad. El Señor reprocha que no nos conmovamos», destacó.

 

Al finalizar la celebración, las delegadas de Migraciones, Hilda Vizarro, y de Misiones, Maite Domínguez, realizaron una acción de gracias; ellas, junto con algunas otras personas, representarán a Burgos en el Jubileo en Roma el próximo fin de semana.

 

Tras la misa, la fiesta continuó después por diversos emplazamientos de las calles del centro de la ciudad, con bailes típicos de Perú, Ecuador y Rumanía, para finalizar con un aperitivo compartido en el claustro de la Facultad de Teología.

 

«La sangre de los mártires sigue corriendo en Nigeria»: Burgos ora por los cristianos perseguidos

por redaccion,

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Escucha aquí la entrevista completa

 

Ayer por la noche, la catedral de Burgos acogió una vigilia de oración por los cristianos perseguidos, organizada por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). El acto, presidido por el arzobispo, monseñor Mario Iceta, fue especialmente conmovedor gracias al testimonio del padre Patrick Akpabio, sacerdote nigeriano afincado en Vitoria, quien compartió la dolorosa realidad que viven sus compatriotas por causa de su fe. El acto estuvo presidida por la cruz de las reliquias de los mártires vinculados a Burgos de la persecución Española del pasado siglo y contó con varios momentos significativos, como el beso a un icono marcado por varias balas.

 

«El tiempo que vivimos en Nigeria es un tiempo de sangre», relataba el padre Patrick en una entrevista en uno de los programas religiosos de Cope Burgos. Su voz, serena pero firme, fue desgranando el horror: ataques sistemáticos, comunidades desplazadas y una violencia cada vez más organizada con la intención, según él, de «devorar la historia de los cristianos» en su país. «Cada día hay personas que pierden la vida solo por creer en Cristo», denuncia.

 

Nigeria es uno de los países más peligrosos del mundo para los cristianos. Sin embargo, esta realidad apenas ocupa titulares en los medios internacionales. «¿Cómo podemos hablar de derechos en Palestina o en Ucrania mientras el mundo guarda silencio ante los terroristas en Nigeria?», cuestiona el sacerdote, haciendo un llamamiento claro a la comunidad internacional.

 

El padre Patrick también apela directamente a los cristianos de Occidente. «Aquí en España tenéis paz, libertad, estáis como en el cielo. Pero muchos deciden no ir a misa aunque haya catorce en el barrio. Mientras tanto, en Nigeria, nosotros nos jugamos la vida por ir a una sola eucaristía. ¿No es hora de despertar?», se pregunta. En su opinión, el testimonio de los cristianos perseguidos debería servir como «un grito que despierte la fe adormecida» de Europa.

 

«No estamos solos»

 

Uno de los momentos más intensos de su entrevista fue al hablar sobre el valor de la oración. Para él, orar por los cristianos perseguidos es más que un gesto piadoso: es un acto de comunión y esperanza. «La oración nos dice que no estamos solos. Cuando el mundo calla, ese silencio es otra forma de persecución. Pero saber que hay hermanos rezando por nosotros nos da fuerza para seguir amando y perdonando, incluso a nuestros enemigos, como nos pide Jesús».

 

La vigilia concluyó con un momento de adoración eucarística. Con testimonios como el del padre Patrick, la Iglesia de Burgos se une a una cadena de oración y denuncia que, desde el silencio y la fe, clama justicia para los olvidados del mundo.

 

El arzobispo invita a los Dominicos a vivir su vocación «desde la gracia y no desde el voluntarismo»

por redaccion,

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Caleruega, la localidad natal de santo Domingo de Guzmán, acoge estos días el capítulo provincial de la Provincia de Hispania de la orden de los Predicadores, conocidos popularmente con el nombre de Dominicos, y que ha elegido a Francisco Javier Carballo Fernández como nuevo prior provincial. En la jornada del miércoles, el arzobispo, monseñor Mario Iceta, presidió la eucaristía, en la que invitó a los frailes a vivir la misión desde la gracia recibida y no desde el voluntarismo, coincidiendo con la fiesta litúrgica de Santa Mónica.

 

El arzobispo compartió en su homilía varias reflexiones inspiradas en la liturgia del día. Subrayó que la vida cristiana no es ante todo hacer cosas, sino recibir el don de Dios. Sólo desde esa gracia recibida, explicó, el cansancio de la misión se transforma en un «cansancio sano», fruto de la entrega confiada y no de un voluntarismo vacío.

 

Mons. Iceta insistió también en que la evangelización hoy requiere tiempo personal para escuchar. «La gran evangelización es de uno en uno», afirmó, recordando que la gente necesita ser acogida en su sufrimiento y en sus búsquedas con una escucha paciente y cercana.

 

Por último, el arzobispo invitó a los Dominicos a predicar la Palabra de Dios y no palabras humanas, pues es ella la que transforma los corazones. «El gran combate es interior», señaló, animando a cultivar ese “trocito de tierra buena” en el corazón donde el Evangelio puede germinar con la fuerza del Espíritu.

 

La celebración concluyó poniendo bajo la intercesión de santa Mónica y de la Virgen María el camino capitular y la misión de la Orden, pidiendo la gracia de que los corazones se conviertan en imagen de Cristo, el Buen Pastor, viviendo siempre en la alegría y la esperanza.