Una llamada a la conversión en clave sinodal

por Natxo de Gamón,

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El arciprestazgo de Miranda de Ebro ha celebrado en la tarde del V Domingo de Cuaresma un retiro espiritual que ha reunido a más de 60 participantes, en una convocatoria organizada conjuntamente con la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis.

 

El encuentro ha estado guiado por el sacerdote diocesano Aurelio Peña, quien ha conducido la meditación a partir del Documento Final del Sínodo, centrando la reflexión en la llamada a la conversión personal y comunitaria en el contexto actual de la Iglesia.

 

A lo largo de la tarde, los asistentes han tenido la oportunidad de profundizar en este itinerario espiritual mediante momentos de oración y silencio, así como a través del compartir de la fe y de las inquietudes personales. La propuesta ha querido ofrecer un espacio de interioridad propio del tiempo cuaresmal, favoreciendo el encuentro con Dios y el fortalecimiento de la vida cristiana.

 

El retiro se ha desarrollado en un ambiente de recogimiento y participación, en el que los presentes han podido vivir una experiencia comunitaria de fe. Según han destacado los organizadores, se ha tratado de «una bonita tarde» en la que la oración y el diálogo han contribuido a renovar el ánimo de los participantes en su camino espiritual.

 

Esta iniciativa se enmarca en las propuestas pastorales del arciprestazgo para el tiempo de Cuaresma, un período litúrgico que invita a la conversión y a la preparación para la celebración de la Pascua.

«Deja tus redes y sígueme»

por Natxo de Gamón,

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

«El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús». En estas palabras de san Juan María Vianney late un misterio infinito, un encuentro con un Amor que se entrega sin medida, que llama, que acoge y que transforma para siempre; sobre todo hoy, cuando celebramos el Día del Seminario.

 

El lema Deja tus redes y sígueme es una promesa que atraviesa los siglos y vuelve a pronunciarse hoy con el mismo ardor del primer día: «Y dejándolo todo, lo siguieron» (Lc 5, 11). El evangelista nos recuerda que, después de aquella pesca desbordante junto al lago, lo dejaron todo, poniéndose ellos mismos en el último lugar para situar en el centro a Cristo. En ese instante decisivo –tan humilde, tan revelador y tan absoluto–, algo cambió para siempre en la historia y en el corazón de aquellos hombres.

 

Desde ese preciso momento, cada gesto, cada palabra y cada servicio de los discípulos comenzó a brotar de ese Corazón que encuentra, en quienes responden con fidelidad, un eco de su infinito amor. Ahora, si trascendemos aquel momento a nuestros días, podemos decir que la vida del sacerdote no se mide por lo que posee, sino por lo que da; que su fuerza no habita en la seguridad, sino en la libertad plena de entregarse.

 

En una cultura marcada por la prisa, el individualismo y la autorreferencialidad, hablar de vocación parece insólito, porque reducimos la vida a una idea, a una conquista o a un éxito concreto. Y la Escritura nos recuerda que la existencia es, ante todo, llamada. San Pablo lo expresa con una radicalidad luminosa cuando señala que todo lo considera pérdida «comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús»; por Él «lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo» (Flp 3, 8). Perder para ganar, dar para recibir, vaciarse para ser colmado: he aquí la paradoja cristiana del amor, la lógica de una vida trazada por la Cruz.

 

El sacerdote –y quien se prepara para serlo– se convierte así en signo de una felicidad distinta, que este mundo, tantas veces, no es capaz de comprender. No es un héroe solitario, ni un ser incomparable, ni un técnico de lo sagrado… es un hombre alcanzado por la misericordia y configurado con Cristo, a imagen suya, para el servicio del Pueblo de Dios.

 

Dejar las redes, por tanto, no es despreciar el mundo ni huir de una historia que nos pertenece a todos; es dejar de vivir enredados y pasar de una vida preocupada y ocupada sólo en uno mismo a una vida plenamente entregada. Implica desclavar la comodidad, la búsqueda ansiosa de reconocimiento, el miedo a perder, la autoexigencia que asfixia, los apegos que atan el corazón, para abrirse a la confianza radical en Cristo hasta creer que su promesa es infinitamente más fiel que nuestra presuntuosa seguridad.

 

«Allí donde el mundo propone conexiones superficiales, Cristo ofrece una relación personal y transformadora; allí donde otros prometen felicidad efímera, Él regala una alegría que no pasa», destacan los obispos de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios de la CEE.

 

Celebrar el Día del Seminario es creer que aún hoy existen jóvenes capaces de escuchar esa voz y responder con generosidad. Pero esta llamada no concierne sólo a unos pocos, porque el gesto de dejar las redes ilumina toda vida cristiana: cada uno, en su trabajo, en su familia, en sus relaciones, está invitado a desenredarse de lo que impide amar y a ensanchar el horizonte. Seguir a Cristo supone atrevernos a mirar más allá de lo que somos para llegar a ser lo que estamos llamados a ser. Como decía san Ireneo, «la gloria de Dios consiste en que el hombre viva»; y el hombre vive plenamente cuando se sabe don y profecía.

 

Pidamos al Señor que renueve en su Iglesia la alegría de la vocación, que sostenga a nuestros seminaristas y sacerdotes, y que nos conceda a todos la valentía de dejar nuestras redes. Porque quien se atreve a perder por Cristo descubre, con asombro agradecido, que no ha perdido nada: lo ha encontrado Todo.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

✠ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

De una fe superficial a un «noviazgo a tres»: la historia viral de unos jóvenes que ponen a Dios en el centro

por redaccion,

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Quique Mira y María Lorenzo son un matrimonio joven conocido en redes sociales por compartir su testimonio de fe y ser fundadores del proyecto Aute. Casados en verano de 2025 y a la espera de su primer hijo, ambos cuentan que, antes de tomarse en serio su vida cristiana, vivían una fe más superficial o poco comprometida, como muchos otros jóvenes, sin que influyera profundamente en sus decisiones afectivas o personales. 

 

Como ellos mismos explican, con el tiempo, y a través de procesos de conversión y encuentros personales con Jesucristo, comenzaron a replantearse su estilo de vida, hasta que las redes sociales les pusieron en el mismo camino, emprendiendo una relación. Decidieron vivir su noviazgo de forma coherente con su fe, apostando por la castidad, la oración conjunta y el discernimiento, poniendo a Dios en el centro de la relación, conscientes de que lo suyo era un «noviazgo a tres». El camino no ha estado libre de dificultades, aunque lo entienden como un proceso de crecimiento que ha fortalecido tanto su relación como su vida espiritual, preparándolos para su vocación matrimonial, de la que no dudan en dar testimonio.

 

«No queremos dar teoría, no somos teólogos, sólo queremos contar nuestra experiencia, cómo nuestro encuentro con Cristo ha cambiado dos vidas que estaban alejadas del amor», han trasladado en su intervención. «Hay un deseo de acoger y vivir en plenitud. Nosotros hemos sentido un punto de insatisfacción que nos ha llevado a descubrir que hemos sido creados por Dios para una vida plena y el noviazgo está encarado, mirando al Señor como referente, a llegar a esta plenitud de amor».

 

Su testimonio ha servido de broche de oro al encuentro diocesano de jóvenes, que ha tenido como trasfondo el proyecto de educación afectivo sexual que impulsa la archidiócesis de Burgos. A lo largo de la jornada, talleres y distintas experiencias han servido para que los jóvenes aprendan a escuchar sus emociones, conocer su identidad corporal, saber discernir la bondad de una relación y afrontar los riesgos de una sexualidad mal entendida, como la que difunde la pornografía.

 

También ha habido tiempo para la convivencia a través de un festival de música, con actuaciones de DJ Gonza, el grupo SUM o los actores del grupo juvenil de la parroquia de la Sagrada Familia. Los jóvenes han podido conocer, además, algunos recursos diocesanos que les pueden orientar a la hora de enfrentar relaciones sanas, como el Centro de Escucha o el Centro de Orientación Familiar. El encuentro, celebrado en el Seminario de San José y organizado por la delegación diocesana de Infancia, Adolescencia y Juventud, en colaboración con la de Familia y Vida, ha concluido con un encuentro de oración.

El Centro de Escucha Diocesano ha atendido a 290 personas en sus primeros cinco años de existencia

por Natxo de Gamón,

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El Centro de Escucha Diocesano San Camilo de Burgos celebra cinco años desde su puesta en funcionamiento en marzo de 2021, tras la bendición de Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos. Se trata de un lugar de acogida y apoyo para personas que estén atravesando un momento de crisis vital donde se ofrecen procesos de acompañamiento personal desde la escucha.

 

El Centro de Escucha es un servicio gratuito que ofrece la archidiócesis de Burgos, abierto a todas las personas que lo puedan necesitar. Se apoya en la red de 50 centros a nivel nacional que el Centro de Humanización de la Salud San Camilo ha desarrollado y que está inspirada en un modelo humanizador para la ayuda en el sufrimiento.

 

Muestra de ese apoyo ha sido el lugar donde se ha celebrado la rueda de prensa: la Unidad Móvil de Intervención (UMI) en Crisis y en Duelo del Centro de Humanización de la Salud San Camilo de Tres Cantos.

 

290 personas atendidas en sus primeros cinco años

La directora del Centro de Escucha Diocesano, Nieves González, ha hecho balance de la labor realizada durante los cinco años de historia que lleva en marcha esta iniciativa, que ha atendido a 290 personas, 164 de ellas presencialmente en su ubicación en la Plaza Particular de Clunia de la capital. En total, 117 personas han concluido el proceso de escucha, que se estima en unas 20 sesiones. Además, el equipo del Centro ha atendido 105 consultas telefónicas también.

 

El perfil de las personas que han acudido al Centro de Escucha es mayoritariamente femenino (75 por ciento frente al 25 por ciento de hombres atendidos), y con una media de edad de 53 años, siendo el intervalo de edad más frecuente de las personas que solicitan este servicio entre 50 y 70 años. La persona más joven atendida tenía 15 años y, la más longeva, 92. Además, el 75 por ciento de las personas que acuden son de nacionalidad española, mientras las nacionalidades extranjeras más frecuentes son Colombia, República Dominicana, Perú, Ecuador y Venezuela.

 

Los motivos que les hacen acudir al Centro de Escucha son muy diversos: desde duelo por familiares perdidos, en 43 casos; crisis existenciales, en 42; duelo por enfermedad, en 17; duelo migratorio, en 10; preocupación por los problemas de o con los hijos, en 10 casos; problemas familiares, también en 10; rupturas o crisis de pareja, en 8; problemas laborales, en 7; ansiedad, tristeza o estrés, en 5; soledad, en 4; y cuidadores de familiares sobrecargados, en 2 ocasiones.

 

La labor del Centro de Escucha no sería posible sin los voluntarios, a los que coloquialmente llaman ‘escuchas’. A lo largo de estos cinco años, han oscilado entre 15 y 18 personas. En la actualidad son 18: nueve hombres y nueve mujeres, con edades comprendidas entre los 40 y los 70 años, aunque la mayoría se encuentran en una franja entre los 50 y los 60.

 

El Centro de Escucha también ha ofrecido formación en estos cinco años de vida, a través del Curso Básico de Relación de Ayuda y diferentes cursos específicos, que han impartido a 138 personas en estos cinco años.

 

Un acompañamiento que contribuye a encontrar «equilibrio emocional»

Por su parte, Víctor Román, uno de los 18 voluntarios con los que cuenta el Centro de Escucha, ha explicado que la metodología sobre la que basan la escucha es la del counselling, que no trata de «dar consejos», sino de ofrecer un acompañamiento que permite clarificar posturas y decisiones vitales, que contribuye a encontrar «equilibrio emocional», discerniendo con criterio ante problemas éticos.

 

A través del diálogo con el ‘escucha’ y en un clima de respeto y comprensión, la persona en dificultad dispone del marco idóneo para el autoconocimiento y para la exploración de alternativas saludables para resolver sus problemas o para el crecimiento personal. Algo que, además, se ofrecer desde un enfoque «integral» de la persona.

 

La UMI, un Centro de Escucha con ruedas

Coincidiendo con el V aniversario del Centro de Escucha Diocesano, el Centro de Humanización de la Salud San Camilo de Tres Cantos ha enviado su Unidad Móvil de Intervención (UMI) en Crisis y en Duelo para participar en los actos, con su responsable, Valentín Rodil, al frente.

 

Rodil ha explicado que esta UMI está concebida como una extensión del Centro de Escucha, siendo también un servicio gratuito y externo del Centro. Se trata de una furgoneta especialmente acondicionada para que, a través de ella, el Centro de Escucha se pueda acercar adonde se está produciendo una situación de crisis con el objetivo de ofrecer el servicio de escucha activa, la relación de ayuda, el counselling y la atención especializada que se presta en el propio Centro de Escucha.

 

El servicio se presta en un vehículo adaptado y personalizado que constituye, por un lado, un modo de intervención psicosocial directa para situaciones de crisis producidas por el hombre o por la naturaleza y para personas en duelo y otras problemáticas, con vocación de hacerse presente allá donde se está dando la necesidad. Así, la UMI, tanto en tránsito como estacionada, hace presente el mensaje de disponibilidad, acogida y profesionalidad que tiene el Centro.

 

Una conferencia y un curso intensivo

Con motivo del V aniversario, el Centro de Escucha Diocesano ha organizado una serie de actividades para celebrar la efeméride. La primera de ellas es la conferencia Las pérdidas y sus duelos, a cargo de Valentín Rodil, que tendrá lugar hoy, viernes, 20 de marzo, en el salón de actos Plaza España de la Fundación Círculo Burgos a las 19:30h.

 

La segunda es el Curso Intensivo sobre Acompañamiento en Duelo que ofrece el Aula de Escucha de la Cátedra Francisco de Vitoria de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos y que también ofrecerá Valentín Rodil. Tendrá lugar mañana, sábado, 21 de marzo, en horario de 10:00h a 14:00h y de 16:00h a 19:00h. Para participar es necesario matricularse en la web de la Facultad de Teología, en este enlace.

Melgar de Fernamental reflexiona sobre la despoblación en los ‘Encuentros en el Mundo Rural’

por Natxo de Gamón,

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La localidad de Melgar de Fernamental ha acogido este miércoles, 18 de marzo, la quinta sesión de los ‘Encuentros en el Mundo Rural’, enmarcados en la campaña diocesana dedicada a esta realidad. La jornada ha contado con la participación de vecinos de distintos pueblos de la comarca, así como de sacerdotes y representantes institucionales, entre ellos el alcalde de la villa.

 

El encuentro ha comenzado con la intervención de Álvaro Estévez Santamaría, animador comunitario del CEAS, quien ha presentado diversos datos sobre la evolución demográfica en España, Castilla y León y la comarca de Melgar. Según ha explicado, la despoblación está generando un progresivo envejecimiento —con una pirámide de población que «se convierte en una peonza»—, así como el abandono de tierras y la pérdida de servicios. No obstante, ha subrayado que esta tendencia «no es irreversible» y ha señalado distintas líneas de actuación, además de los programas que desarrollan los Centros de Acción Social en la provincia.

 

A continuación, José Luis Cabria Ortega, profesor de la Facultad de Teología, ha ofrecido una reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia. Ha recordado cómo el magisterio ha abordado el éxodo rural desde san Juan XXIII, en la encíclica Mater et Magistra, hasta documentos más recientes de la Conferencia Episcopal Española, que hablan de «vaciamiento» del territorio y apelan a una «refundación del mundo rural». En este contexto, ha destacado también la llamada del papa Francisco a la acogida de inmigrantes como oportunidad para revitalizar estas zonas, y ha invitado a una «opción por lo rural», recordando que «donde está tu corazón, allí está tu tesoro».

 

La mesa redonda se ha completado con testimonios sobre la acción pastoral en el arciprestazgo de Amaya. El arcipreste Rafael Casado y el párroco Leoncio González han compartido diversas iniciativas —encuentros, retiros, publicaciones o actividades con jóvenes— orientadas a fortalecer la vida comunitaria.

 

El encuentro ha concluido con un diálogo abierto entre los asistentes, en el que se han abordado cuestiones como la colaboración institucional, el cuidado del medio ambiente o las dificultades burocráticas. Posteriormente, los participantes han podido visitar el museo etnográfico de la localidad. La próxima cita tendrá lugar en abril en Belorado, centrada en el Camino de Santiago.