La catedral ha acogido esta mañana la Santa Misa Crismal, en la que los sacerdotes renuevan su promesa de entrega a Dios, a la Iglesia y a los hermanos. Es la fiesta de la bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma a través de los cuales se seguirá construyendo la unidad diocesana, el pueblo santo de Dios.
La Semana Santa burgalesa sigue ofreciendo diversos actos para vivir y profundizar en la Pasión del Señor. El Via Crucis y el Rosario penitencial de hoy invitan a todos los burgaleses a participar en estos hechos. Por la mañana, los sacerdotes renovarán las promesas de su ordenación en la misa crismal.
Lerma se prepara para vivir un año más su Pasión viviente, una representación de los últimos momentos de la vida de Cristo en la que participan 500 personas y que atrae cada año a una media de 4.000 espectadores.
La decisión supone un «duro golpe» para la cofradía que carecerá de uno de los motivos esenciales de su procesión del Sábado Santo.
Esta tarde tendrá lugar por el Barrio de Vega el tradicional Rosario penitencial Obrero, en el que podrán contemplarse el paso de de Jesús atado a la columna y el Santo Sudario.