La solución diseñada para mejorar la confortabilidad del templo combina tres sistemas que no exigirán ninguna intervención en el edificio ni afectarán a los bienes muebles que alberga.
El Consejo Diocesano de Pastoral ha abordado esta mañana esta cuestión, que, en palabras del arzobispo, ha de pensarse de manera «realista, prudente, con compromiso y paciencia».