El arzobispo visita la parroquia de Castrillo de la Vega

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Prosiguiendo su visita pastoral a la diócesis tras el descanso estival, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó el pasado fin de semana a Castrillo de la Vega para conocer su parroquia. Acompañado por el párroco, Eduardo Dorado, el pastor de la Iglesia burgalesa mantuvo un encuentro con la comunidad y celebró con ellos la eucaristía. Ha podido conocer de primera mano tanto las tareas pastorales que se llevan a cabo en el lugar como a los propios feligreses, que han podido tener un trato cercano con el pastor de la diócesis, al que no han dudado en trasladar sus preguntas y peticiones.

 

Asimismo, y en Aranda de Duero, también realizó al visita pastoral a las Hijas de la Caridad que dirigen el colegio de la Vera Cruz, las Dominicas de la Enseñanza y las Hermanas de los Ancianos Desamparados.

María, «mediadora de la merced de Dios con nosotros»

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En 1218, la Virgen María se apareció a san Pedro Nolasco recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a socorrer a los cristianos que eran hechos prisioneros por los sarracenos y enviados a prisiones lejanas por el hecho de ser seguidores de Cristo. Apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por san Raimundo de Peñafort, Nolasco fundó la orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes, conocidos popularmente como los «Merecedarios». Visitar y acompañar a los presos fue siempre su carisma y hoy siguen acompañando a muchas personas que están privadas de libertad en numerosas cárceles y prisiones de todo el mundo y de los que la Virgen de la Merced se ha convertido en patrona, abogada y protectora.

 

De ahí que el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, haya querido sumarse hoy a la celebración que instituciones penitenciarias de Burgos ha llevado a cabo tanto en la capilla de la prisión, junto a numerosos residentes de la misma, como en la catedral, en un acto más institucional con representantes de instituciones penitenciarias, Policía Nacional, Guardia Civil y voluntarios de la pastoral penitenciaria de la diócesis, acompañados por los capellanes de la prisión burgalesa, Fermín González y Jesús María Álvarez, y José Baldomero Fernández de Pinedo, anterior capellán de la prisión.

 

«María es la mediadora de la merced de Dios con nosotros», ha señalado en su homilía. Para el pastor de la diócesis, María «nos regaló la merced de Dios» a lo largo de toda su vida, desde el momento de la encarnación a Pentecostés, pasando por «el cuidado amoroso de Jesucristo» durante su infancia y vida pública o la invitación a «hacer lo que Jesús nos dice» en las bodas de Caná.

 

«Jesús ha tenido la merced de darnos lo único que tenía, que era su Madre. Y lo ha hecho para que nos ayude a caminar siendo la mediadora de su merced con nosotros». De ahí que, para don Fidel, sea necesario evitar la «facilona disculpa» de «no saber lo que tenemos que hacer» pues, «lo coherente –ha dicho– es que acojamos esa merced de Dios e intentemos nosotros ser buenos hijos de Dios y ayudarnos a ser buenos hermanos entre nosotros».

Francisco Porcar: «La precariedad del empleo atenta contra la dignidad humana»

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El pasado viernes 21 de septiembre, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Burgos realizó una convocatoria en el Aula Magna de la Facultad de Teología para presentar la charla-coloquio titulada «La precariedad laboral a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia», a cargo del ponente Francisco Porcar Rebollar, militante de la HOAC, licenciado en Historia Contemporánea y experto en Doctrina Social de la Iglesia. Últimamente ha participado en las Jornadas de diálogo Iglesia y Sociedad organizadas por el arciprestazgo de Miranda y en la presentación del libro «La dignidad de la persona y el bien común» del que es editor y coautor.

 

El ponente comenzó su exposición explicando que la precariedad es el resultado de un cambio en el modelo social y económico de la sociedad actual. «En la dinámica laboral se han establecido dos máximas que ahondan esta crisis: la necesidad de abaratar los costes laborales para incrementar los beneficios empresariales y el mantener a los trabajadores en una permanente situación de inestabilidad, inseguridad y riesgo que los convierta en sumisos ante las imposiciones del sistema». Ante este panorama, «la Iglesia siempre ha criticado la precariedad del empleo porque atenta contra la dignidad humana», y a la hora de actuar, propuso cuatro caminos por los que transitar:

 

Cambiar el objetivo económico

 

«En primer lugar, recuperemos el sentido del trabajo humano, no solo el empleo como acceso a bienes, sino el trabajo con mayúsculas que es el signo de la colaboración humana con la creación de Dios. El trabajo como camino para amar, el trabajo como donación. En segundo lugar, valoremos el trabajo que no es empleo. El trabajo de cuidados, el voluntariado, el trabajo en el hogar… Mentalizarnos que la vida y dignidad de las personas no puede ni debe depender del empleo que tengan».

 

En este punto, el ponente animó a los presentes a realizar la siguiente reflexión. «No es propio que la Iglesia reivindique unas condiciones laborales justas y dignas para los trabajadores y trabajadoras de nuestra sociedad y no asuma con celo la tarea de ser ejemplo con sus propios trabajadores. Y esto manifestarlo a diferentes niveles: Asegurar condiciones dignas en los contratos de los trabajadores, poner especial cuidado y trasparencia en la financiación de la Iglesia, extremar el trato y las relaciones fraternas con los trabajadores de la Iglesia y animar a los empresarios cristianos para que sean modélicos en cuanto a la forma de administrar sus empresas y negocios». Y, por último, recordó que «debemos asumir que es necesario un cambio en el modelo social. Cambiar el objetivo económico. Pasar del crecimiento y la maximización de los beneficios a que todos tengan, al menos, lo suficiente para vivir con dignidad».

Don Fidel Herráez preside la primera reunión del curso del colegio de arciprestes

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Su finalidad es fomentar la comunión y la participación corresponsable en la diócesis; reflexionar y concretar las acciones del plan de pastoral diocesano referidas a arciprestazgos y parroquias y orientar las programaciones pastorales de los arciprestazgos. Esas son las tareas principales del colegio de arciprestes, una institución diocesana «de gran importancia» y llamada a «crecer y tener aún más peso», según ha revelado el arzobispo, don Fidel Herráez, en la primera reunión del curso que ha mantenido este organismo colegiado y que él mismo ha presidido esta mañana en el Seminario diocesano de San José.

 

Acompañados por el vicario de pastoral, José Luis Lastra, los sacerdotes al frente de cada uno de los catorce arciprestazgos que integran la diócesis han mantenido su primera reunión del curso, con la que afrontar los retos del nuevo año pastoral. Entre ellos, la reestructuración diocesana, las celebraciones dominicales en el mundo rural o el acompañamiento a las familias y parejas de novios en su preparación al sacramento del matrimonio. Para ello han contado con las intuiciones presentadas por los delegados diocesanos de Liturgia y Familia y Vida.

 

Asimismo, el vicario general, Fernando García Cadiñanos, ha explicado a los arciprestes algunas cuestiones referentes al protocolo diocesano de actuación en casos de abusos sexuales a menores o a la atención pastoral en los tanatorios de la ciudad a un año de la puesta en marcha del documento «Orientaciones sobre el servicio pastoral en los tanatorios de la ciudad de Burgos».

 

El orden del día también ha contado con momentos para la programación del nuevo curso pastoral en las distintas zonas de la diócesis y los actos diocesanos previstos en las próximas semanas, entre los que se encuentran la III Jornada Diocesana de Formación o la celebración del Día de la Iglesia Diocesana.

Poza acoge la reunión de la hermandad sacerdotal de la Virgen de Pedrajas

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El santuario de Nuestra Señora de Pedrajas, en Poza de la Sal, acogió en la jornada de ayer la reunión anual que mantiene en el mes de septiembre la hermandad sacerdotal que lleva el nombre de la Virgen. Una veintena de sacerdotes, de los cuarenta que componen esta cofradía y a la que se han ligado por razones pastorales, de nacimiento o vinculación personal con la zona, celebraron juntos la eucaristía, rezaron por los sacerdotes cofrades difuntos y participaron en una comida de hermandad.

 

Ubicada a las afueras de Poza de la Sal, el santuario de la Virgen de Pedrajas ha sido durante siglos el centro de la devoción de los pozanos y también de otros pueblos cercanos a esta villa. Pedrajas aparece ya documentado en un diploma del Monasterio de Oña, fechado el 14 de mayo de 1011, entre los lugares que integran el alfoz de Poza. Su nombre parece indicar un lugar de piedras, quizá haciendo referencia a los restos de la antigua Flavia Augusta.

 

La imagen de la Virgen de Pedrajas corresponde a una modalidad iconográfica que se difunde en Castilla sobre todo en la primera mitad del siglo XIII, con unas características propias del tipo románico de la Virgen Trono de Dios o Trono de la Sabiduría pero ya con cierta influencia gótica. Sufrió a lo largo de su historia frecuentes modificaciones que alteraron la talla y policromía original, hasta que en 1975 es restaurada con el fin de devolverle su primitivo carácter. Como es tradición el domingo inmediatamente después de la fiesta de la Natividad de la Virgen, el pasado 9 de septiembre, la imagen volvió a su santuario tras pasar los meses de verano en la iglesia parroquial de la comunidad.