El Archivo Diocesano: Historia al servicio de la sociedad

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Día tras día, numerosas personas tienen una cita para entrar en el Archivo Diocesano de Burgos. Allí esperan encontrar pistas, datos, nombres y apellidos de sus antepasados para así poder completar el árbol genealógico o para realizar algún trabajo concreto que precise referencias históricas que solo aquí pueden encontrarse. Desde que comenzó la andadura del nuevo Archivo hace seis años, no ha cesado el trabajo de este departamento –considerado uno de los tres mejores de Castilla y León– de cara al público.

 

Al frente de este lugar están los archiveros Matías Vicario Santamaría y José Luis Esteban Vallejo, quienes aportan algunos datos sobre las actividades que aquí se realizan. Para empezar, hay dos fondos: por una parte está la sección que surge a partir de la actividad pastoral de la diócesis, dirigida y presidida por el arzobispo. Hay bulas de Papas, documentos de los obispos de la Conferencia Episcopal, patrimonio cultural, documentos sobre órdenes religiosas, etc. Uno de los documentos que se pueden encontrar en esta sección es un privilegio rodado de 1315 de Alfonso XI, en el que concede privilegios al hospital del Emperador.

 

Después está la sección de fondos parroquiales, que es una de las mejores y más completas de España: «En estos momentos se hallan recogidos en esta sección 1.145 archivos parroquiales de hasta hace 100 años, y faltan por recoger 18». A su vez, estos están compuestos por 60.000 volúmenes, en los que se hallan partidas de bautismos, confirmaciones, matrimonios, defunciones, cofradías, testamentos, etc. El documento más antiguo que se conserva en esta sección es el acta fundacional del monasterio de San Salvador de Oña de 1011, mientras que la partida de bautismo más antigua data de 1494 y proviene de la parroquia de Nofuentes.

 

Pero en los libros que aguardan en las estanterías del archivo no solo se pueden encontrar datos y fechas, sino que dan testimonio de miles de curiosidades y anécdotas. En ellos, se reflejan en numerosas ocasiones las costumbres de cada época, el mazazo que podía causar una epidemia en un pueblo y el gran número de bajas que dejaban detrás de sí, las relaciones entre vecinos o con el párroco de cada localidad, pero sobre todo, se manifiesta la fe de nuestros antepasados y el paso de Dios por la Historia. Todo ello queda recogido en los documentos, aportando una riqueza histórica que no tiene precio.

 

Instalaciones modernas

 

Y hablando de historia, el propio Archivo también tiene la suya, que se remonta a 1068, fecha en la que se instituyó la diócesis de Burgos y comenzó el trabajo de almacenamiento de toda la documentación que se generaba. A lo largo de los siglos, ha pasado por alguna que otra incidencia, como por ejemplo el incendio que sufrió en 1812 durante la estancia de las tropas francesas y que provocó la pérdida insalvable de un gran volumen de documentos. También hay que señalar que ha pasado por diferentes emplazamientos, ya que ha estado ubicado en la Catedral, en el antiguo Palacio Arzobispal (donde estuvo hasta 1982) y en la Casa Episcopal, donde permaneció hasta 2014. Es en esta fecha cuando se termina la construcción y acondicionamiento del Archivo tal y como lo conocemos hoy, ubicado en un extremo del edificio que acoge a la Facultad de Teología.

 

En esta sede, inaugurada en 2014, unas modernas instalaciones protegen los legajos y demás papeles contra incendios, inundaciones, robos; y cuenta además con la regulación de temperatura y humedad para que éstas no afecten a los documentos aquí custodiados.

 

Numerosos servicios

 

El Archivo no solo atiende a los usuarios que allí se presentan. También están los investigadores que envían sus peticiones y que llegan a diario por correspondencia postal o por correo electrónico y en la que se solicita consultas, información, encargos de partidas, búsqueda y envío de las mismas, etc. También son numerosas las llamadas telefónicas en este sentido cada día o pidiendo información. En cuanto a las cartas recibidas, proceden especialmente de Cuba y otros países iberoamericanos que solicitan documentación de sus antepasados para poder obtener la nacionalidad española.

 

Por otra parte, hay un servicio de reproducción de documentos y, gracias al voluntariado, hay un servicio de búsquedas de partidas sacramentales para hacer genealogías. «Un servicio que se hace en pocos archivos diocesanos de España, si es que hay alguno donde se dé», matiza Esteban Vallejo. Entre los servicios que se ofrecen, también está la posibilidad de una visita guiada en grupos, donde pueden ver las instalaciones y conocer la naturaleza, historia, contenidos y funcionamiento del Archivo. También pueden darse algunas visitas a particulares. Estas visitas pueden acceder a la Sala de Exposiciones que guarda diversos objetos y curiosidades que se han obtenido en diversos puntos de la diócesis.

 

Además, los servicios al público seguirán aumentando en los próximos meses. Está muy avanzado el proceso de digitalización de toda la documentación de la sección de los archivos parroquiales, y se está estudiando el sistema de poner a disposición de estudiosos e investigadores esta rica documentación una vez que el proceso de digitalización haya concluido. También se siguen catalogando nuevos fondos de la sección del Archivo diocesano y de la sección de fondos parroquiales para ampliar el campo de la investigación. Por otra parte, el Archivo dispone de una pequeña biblioteca auxiliar que se está ampliando con las publicaciones propias del Archivo y de otros autores que depositan sus trabajos realizados sobre la documentación del mismo, fruto de sus investigaciones.

 

Servicio y deber

 

El Archivo atendió al año pasado a 2.386 los usuarios o investigadores, y de todos ellos, 58 han obtenido el carnet de investigadores. Solo el año pasado se llegaron a realizar 5.966 pedidos o consultas, especialmente de la sección de archivos parroquiales. Tal y como cuenta José Luis Esteban Vallejo, «cada uno de los usuarios o investigadores, cuando llega por primera vez al Archivo, es acogido, se le saluda, se le informa en una entrevista personal sobre deseos, decálogo de normas de funcionamiento, impresos a cumplimentar y se le enseña cómo se hacen los pedidos». A cada usuario se le da la posibilidad de poder acceder a cinco consultas diarias y son doce las plazas que se ponen a su disposición. La mayor parte de estos usuarios proceden de Burgos, pero también son frecuentes de otras provincias de España e, incluso, de otros países como Francia, Estados Unidos o países hispanoamericanos. Todos ellos se encontrarán con un servicio que considera que todo el mundo tiene derecho acceder a la Historia, y asume el deber de pasar a las siguientes generaciones el testimonio de los antepasados.

«Sementera de esperanza»: La diócesis se celebra en el 800 aniversario de su Catedral

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La Catedral es más que un templo. Es la Iglesia madre de todas las parroquias y comunidades de una diócesis. Por esta razón, la Iglesia en Burgos pone en marcha una exposición que, bajo el título «Sementera de Esperanza», pretende ser una manera de «celebrarnos a nosotros mismos, lo que significa esta Iglesia milenaria que tiene en la Catedral su expresión de unidad y donde tiene su cátedra el obispo que nos preside y anima nuestra vida cristiana», según detallan los organizadores.

 

A través de 14 paneles y 28 obras artísticas procedentes de toda la geografía burgalesa, la muestra es un reflejo de la historia, tradiciones y cultura que la fe ha generado en estas tierras burgalesas desde el siglo VIII, época en la que comienzan a aparecer las primeras manifestaciones artísticas surgidas en torno al cristianismo, como la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas.

 

La exposición también pretende reflejar lo que es una diócesis y sus acciones más comunes, desde la catequesis a la caridad, pasando por la celebración de los sacramentos y el anuncio misionero. Una Iglesia particular pastoreada por el obispo, que tiene en la sede de su Catedral su expresión de unidad y vínculo de enlace con la tradición apostólica. La muestra utiliza la parábola del Sembrador (Mt 13,3-9) como reclamo que atestigua que «en esta tierra castellana la fe también ha crecido y ha dado su fruto» en santidad, arte, evangelización o promoción de los derechos humanos, si bien, en ocasiones, en medio de dificultades. Por eso la exposición tampoco olvida el testimonio de los mártires burgaleses o los retos que debe afrontar la Iglesia en el momento actual.

 

El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el encargado de inaugurar esta mañana la exposición en un acto en el que también han participado representantes de la «Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021» y otras autoridades civiles de la ciudad, así como el comisario de la muestra, el delegado diocesano de Patrimonio, Juan Álvarez Quevedo. El pastor de la diócesis ha destacado cómo «Sementera de esperanza» pretende «llevar el VIII Centenario de la Catedral a todos los rincones» facilitando así que «no tengan que venir, sino hacer presente el acontecimiento en toda la geografía burgalesa, porque esto es un acontecimiento que nos atañe a todos». Además, ha recalcado, la exposición se enmarca también dentro de la Asamblea Diocesana que la Iglesia en Burgos está celebrando, pues «es preciso que todos pensemos cómo estamos haciendo las cosas y por dónde tenemos que seguir caminando al igual que han hecho otros muchos cristianos a lo largo de los siglos».

 

Entre la selección de obras hay piezas de Felipe Vigarny, de la escuela de Diego Siloé o Relectiones Theologicae de Francisco de Vitoria. La muestra trata de abarcar toda la extensión de la diócesis, de ahí que acoja piezas procedentes de Villalibado, Tabliega de Losa, Villafranca Montes de Oca, Villahoz, Valpuesta, San Miguel de Pedroso (con una casulla que nunca antes había salido de la localidad), Sasamón, Cueva de Sotoscueva, Los Ausines, Cerezo de Río Tirón, Quintanaortuño y Briviesca.

 

La muestra –de entrada gratuita– podrá verse en el Museo del Retablo hasta el 30 de mayo de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas, modificándose el horario a partir del 19 de marzo de 17:00 a 20:00. Además, existe la posibilidad de visitas guiadas para grupos de parroquias, movimientos o escolares a través de cita previa en el teléfono 947 251 131 o bien a través del correo museo@archiburgos. Está previsto que la exposición recorra durante los meses de junio a diciembre todos los arciprestazgos de la diócesis, en las localidades de Medina de Pomar, Oña, Melgar de Fernamental, Lerma, Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Salas de los Infantes.

 

Más: galería de fotos del acto de inauguración

Concluye la novena a la Virgen de Lourdes con una misa de enfermos

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La iglesia de San Gil acogió ayer una misa dedicada a los enfermos, y que se celebró como colofón a la novena dedicada a Nuestra Señora de Lourdes. Fue la Archicofradía de Nuestra Señora de Lourdes quien organizó estos día de oración y eucaristía, que concluía coincidiendo con la Jornada mundial del Enfermo, instaurada por san Juan Pablo II. La misa estuvo presidida por Andrés Picón, consiliario de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, quien en su homilía recordó las apariciones de la Virgen a Bernardette y se adentró en la mística del dolor y la incomprensión que produce.

 

La eucaristía contó con un gran número de asistentes, que llenaron el templo, y fueron numerosos los enfermos que quisieron acudir, siendo bendecidos al final de la ceremonia.  Como cada año, la delegación de pastoral de la salud ha apoyado estos actos, en los que han estado también presentes los voluntarios de los equipos de pastoral de las parroquias. Con el fin de esta novena comienza la Campaña del Enfermo, que finalizará el sexto domingo de Pascua, y que este año será el 17 de mayo.

Un festival misionero de evangelización a través de la música

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Tras el encuentro VEM que se desarrolló el sábado en el Seminario de San José, tuvo lugar el festival de la Canción Misionera organizada por Cristianos sin Fronteras en el salón Caja Círculo de la calle Concepción. Esta vez participaron cuatro grupos: El grupo Imagina de la parroquia de Santa Cecilia (Espinosa de los Monteros), el coro «Hacemos Camino», de la unidad parroquial de El Salvador, la Ventilla y Castañares de Burgos, el grupo Autrigones y Utopía, formado por jóvenes de Pancorbo y Sedano; y el coro familiar de la parroquia de San Andrés (Zazuar).

 

Lina Teresa Feijoó, coordinadora en Burgos de Cristianos son Fronteras, explica que la finalidad de este festival es «evangelizar a través de la música». «Siempre hay un tema misionero sobre el cual los participantes dan ideas de lo que es para ellos la misión. Desde Cristianos sin Fronteras damos siempre una catequesis y ellos preparan la canción por medio de esa catequesis. Han de reflexionar primero, porque tanto la letra como la música han de ser inéditas».

 

El evento estuvo dividido en dos partes; la primera consistió en la participación de los grupos parroquiales, como siempre se ha hecho, destacando el coro formado exclusivamente por niños de Espinosa de los Monteros. «Las canciones estuvieron muy bien, muy bien hechas y trabajadas. Los que estuvimos presentes disfrutamos con un ambiente cómodo», comenta Ramón Delgado, delegado de Misiones de la diócesis. La segunda parte estuvo dedicada al grupo «Siembra», un grupo peruano con 40 años de recorrido y procedente de la zona de Lima, cuyos componentes comenzaron cantando y animando en las parroquias. «Amenizaron el festival con canciones rítmicas y con un contexto misionero y evangélico, de reflexión y recepción de la Palabra», añade Delgado. Además, el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, asistió al festival y estuvo presente durante todo el evento.

VEM: Un consolidado encuentro de catequesis

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Vocación, Eucaristía y Misión han sido los tres pilares sobre los que un año más ha girado el encuentro de los niños que participan en las catequesis de confirmación de la diócesis. Transcurridos seis años desde su puesta en marcha, el VEM se ha convertido en una más que consolidada cita que ha reunido en esta ocasión a cerca de doscientos niños de toda la geografía burgalesa.

 

Organizado conjuntamente por las delegaciones de Catequesis, Misiones y Pastoral Vocacional, la cita pretende que los chavales no solo sigan formándose en los aspectos básicos de la vida cristiana, sino también favorecer un clima de encuentro entre distintas parroquias y movimientos de la ciudad. Todo ello sin olvidar a los propios catequistas, que también aprovechan el VEM como un momento de encuentro donde compartir las diferentes propuestas pastorales llevadas a cabo en las variadas comunidades de la diócesis.

 

El encuentro ha conjugado distintos talleres sobre los tres ejes del encuentro. Así, los niños y niñas de 4º de primaria han reflexionado sobre la eucaristía y la importancia de la Palabra de Dios en la liturgia, el compromiso caritativo que brota de este sacramento y han podido cocinar su propio pan. Los de 5º han centrado su atención en las distintas vocaciones en la vida de la Iglesia, de modo particular al matrimonio, sacerdocio y vida consagrada. Por último, los de 6º han descubierto la importancia de la dimensión misionera de la Iglesia y han contado con el testimonio de varios misioneros.

 

La jornada ha concluido con una gran yincana y posterior adoración eucarística. El arzobispo, don Fidel Herráez, ha animado a los niños y sus catequistas y familias a seguir esforzándose por ser las «piedras vivas de la Iglesia de Jesús».

 

Más: galería fotográfica de la jornada