Hacia una Teología de discernimiento, de misericordia y de acogida

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Esta mañana se ha celebrado la inauguración del nuevo curso en la Facultad de Teología del Norte de España en su sede de Burgos. El programa de actos daba comienzo con una eucaristía en la capilla del centro de estudios presidida por el arzobispo de la diócesis y gran canciller del centro académico, don Fidel Herráez Vegas, quien ha agradecido la presencia de toda la comunidad académica y su implicación en la «sorprendente y bellísima tarea de ser mediadores del Espíritu y protagonistas en la historia de Salvación. «Nuestra vida transcurre por dos coordenadas creadas por Dios, espacio y tiempo, y a través de ellas se va entretejiendo nuestra realidad eclesial y nuestra realidad social. La historia de Salvación no es paralela, no son dos realidades sino superpuestas sino que no es la misma historia humana abierta a Dios». Herráez ha aprovechado también su homilía para animar a toda la comunidad a implicarse en la Asamblea Diocesana que ya está convocada y «a estar abiertos al Espíritu del Señor, a lo que él pide en estos momentos de cada uno de nosotros y como Iglesia diocesana acojamos y anunciemos».

 

En el acto académico, que ha contado con la asistencia del decano de la sede de la Facultad en Vitoria, Gaspar Martínez, de los directores de los Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (sedes de Tenerife y Gran Canaria), centros agregados a la Facultad de Teología del Norte de España, y del rector de la Universidad de Burgos, Manuel Pérez Mateos, el decano, José Luis Cabria, ha puesto el foco en la gran novedad para el curso que ahora comienza: el plan estratégico para el próximo quinquenio, un «proceso de innovación teológica en el que no somos francotiradores». A la luz de la constitución apostólica Veritatis Gaudium, se trata de apostar por una «teología en salida, una teología de la acogida.» Cabria ha recordado las palabras del papa Francisco: la tarea de la teología después de la Veritatis Gaudium es la de sintonizar con el Espíritu de Jesús Resucitado, con su libertad de ir por el mundo y llegar a las periferias, incluso a las del pensamiento. Los teólogos tienen la tarea de fomentar siempre el encuentro de las culturas con las fuentes de la Revelación y de la Tradición. «Se puede y se debe trabajar en la dirección de un “Pentecostés teológico”, que permita a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo escuchar ¨en su propio lenguaje” una reflexión cristiana que responda a su búsqueda de sentido y de vida plena. Para que esto suceda, ciertas condiciones son indispensables, como por ejemplo: partir del Evangelio de la misericordia, asumir seriamente la historia en el seno de la teología, mantener la libertad teológica y adoptar una estructura ligera y flexible que den prioridad a la acogida y el diálogo, al trabajo interdisciplinar y en red».

 

Memoria del curso 2018-2019

 

En la sede de la Facultad de Burgos se matricularon el curso pasado 71 alumnos en Teología, 18 en el Ciclo Institucional, 17 en Licenciatura (9 en Dogmátia y 8 en espiritualidad) y 8 nuevos matriculados en doctorado, a los que hay que añadir los 22 doctorandos que mantienen su matrícula abierta. A estos 71 alumnos hay que sumar por un lado, los 143 de la Cátedra «Francisco de Vitoria», distribuidos de la siguiente manera: en el Seminario de Doctrina Social de la Iglesia, 24 alumnos; en el Aula de Patrimonio Artístico, 45; y en el Aula de Pastoral, 30. Por otra lado, hay 13 nuevos matriculados en el Instituto de Teología a Distancia. Recapitulando, se matricularon en la Facultad de Teología, en sus distintos niveles, 289 alumnos.

 

En cuanto al Instituto Superior de Ciencias Religiosas «San Jerónimo», se impartieron las clases del tercer curso del trienio de Bachiller con un total de 34 alumnos matriculados. En el segundo curso del bienio de Licenciatura hubo matriculados 9 alumnos, y en la modalidad online semipresencial del Bachillerato en Ciencias Religiosas, en sus diferentes cursos, estuvieron matriculados 118 alumnos. Por último, en la DECA se matricularon 272 personas.

 

El acto académico concluyó con la lectura de la lección magistral a cargo del profesor Carlos Izquierdo Yusta, titulada «Estética gótica para la nueva Catedral de Burgos», y la apertura oficial del curso por el arzobispo.

El arzobispo, de visita pastoral en el entorno de Presencio

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El arzobispo retoma su visita pastoral a las parroquias de la diócesis y el último fin de semana se desplazó hasta las localidades de Presencio, Olmillos de Muñó, Mazuela, Ciadoncha, Villafuertes y Villangómez, en el arciprestazgo del Arlanza. Don Fidel Herráez Vegas estuvo acompañado por el párroco de estas parroquias, Emérito Puente, en una intensa jornada que le llevó ayer domingo 15 de septiembre a presidir la eucaristía en Presencio –por la mañana– y Ciadoncha –entrada la tarde– y visitar algunos cementerios y otros lugares de culto.

 

En palabras del párroco, «la gente quedó encantada» por el trato «cercano y sencillo» del arzobispo, que no dudó en charlar y saludar a todos los vecinos, que lo recibieron con alegría, visitar a algunos incluso en sus casas –almorzó con una familia– y compartir sus preocupaciones.

Comienza el curso en el Seminario de San José

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El Seminario de San José contará este año entre sus filas con trece seminaristas mayores y siete menores. Entre los jóvenes que se formarán en el Seminario Mayor se encuentran cuatro nuevos ingresos, además de la presencia de dos seminaristas de Burundi y otro de la Rioja. En cuanto a los adolescentes que cursarán secundaria y bachillerato, uno procede de la diócesis vecina.

 

En las últimas semanas, varias actividades preparatorias han servido para dar comienzo al nuevo curso académico. Los seminaristas mayores participaron del 5 al 8 de septiembre en el encuentro regional de seminaristas del Duero, celebrado en Ávila, con el lema «La juventud, camino de la Iglesia hoy». A través de mesas redondas, talleres y conferencias abordaron líneas concretas de pastoral juvenil, teniendo en cuenta las directrices de la reciente exhortación postsinodal «Christus vivit». Hubo también tiempo para la convivencia lúdica y el descubrimiento de joyas culturales abulenses.

 

Asimismo, del 9 al 13 de septiembre, los seminaristas mayores han participado en unas jornadas de Ejercicios Espirituales; los más jóvenes en el monasterio franciscano de Arenas de San Pedro (Ávila), con la ayuda del jesuita Inocencio Martín; y los más mayores en la casa de Ejercicios de Navas de Riofrío (Segovia), con la ayuda del burgalés Jesús Andrés Vicente.

 

También las familias

 

Por su parte, las familias del Seminario Menor participaron en el jubileo con motivo del milenario del nacimiento de Santo Domingo de la Calzada. Además de cruzar por la puerta santa, admiraron la catedral y la casa del Campanero de la localidad calceatense y conocieron los orígenes del castellano en los monasterios de Yuso y Suso de San Millán de la Cogolla.

 

Seminaristas, familiares y amigos dieron comienzo al nuevo curso con el rezo de vísperas y posterior merienda cena en la tarde del domingo, 15 de septiembre. Fue ocasión para conocer a los nuevos y reencontrarse los miembros de esta singular familia.

 

La dimensión académica tendrá su inicio con la eucaristía presidida por el arzobispo, que servirá para despedir a los profesores que se jubilan este año, aunque las clases comienzan en el Seminario Menor hoy (los seminaristas de bachillerato comienzan este año a asistir a las clases en el colegio diocesano San Pedro y San Felices); al igual que en la Facultad de Teología.

 

Buscando una mayor eficiencia en el uso de las instalaciones, este curso, los dos Seminarios, Mayor y Menor, residirán en la misma ala del edificio del Paseo Empecinado, si bien sus actividades se realizarán sin interferirse mutuamente.

 

Además del Seminario de San José, la diócesis cuenta también con el Seminario Misionero Redemptoris Mater, que estos días concretará el número exacto de seminaristas, que superará la quincena.

«Solo desde la fe la cruz deja de ser un símbolo de castigo y se convierte en signo de amor»

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Hasta 1873, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz era la celebración más grande de la ciudad, con festejos taurinos y numerosos actos populares y fuegos artificiales. Hace 146 años, el ayuntamiento de la capital decidió trasladar sus fiestas mayores en torno a la festividad de san Pedro y san Pablo en un intento por lograr que el tiempo acompañara las celebraciones y haciéndola coincidir con la popular feria de ganado que se desarrollaba entonces.

 

Hoy, a pesar de no ser ya fiesta civil ni contar con un programa oficial de festejos, numerosos fieles siguen manteniendo viva la tradición y se han acercado esta tarde hasta la Catedral, como cada 14 de septiembre, para rendir homenaje a su Santo Cristo, una talla articulada y con gran realismo venerada en todo el mundo por influjo de los padres agustinos, que difundieron su devoción, sobre todo, por el continente americano.

 

El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el encargado de presidir la celebración eucarística, en la que han concelebrado miembros del cabildo catedralicio y a la que han acudido representantes de la corporación municipal y otras instituciones civiles y de la Guardia Civil, así como cofrades de hermandades del Santo Cristo de Burgos de otros lugares del país, como Cabra y Jimena (Jaén), Sevilla, Granada, Barcelona, Murcia, Chucena (Huelva) y Alfarnatejo (Málaga).

 

En su homilía, el pastor de la diócesis ha asegurado que, «a los ojos de la fe», la cruz «no es un símbolo de castigo y de justicia, sino de amor». En efecto, el árbol de la cruz «evidencia el amor de Dios, que no quiso dejarnos perdidos, sino mostrarnos el camino para ser plenamente felices». Para el arzobispo, «solo desde la fe podemos conocer el amor de Dios que nos abre a la esperanza: si seguimos el camino de la Cruz que nos enseñó Jesús, también nosotros seremos exaltados».

 

Procesión

 

Tras la misa, miembros de la Guardia Civil han portado la imagen del Santo Cristo hasta la plaza del Rey San Fernando, donde la han colocado en un trono que ha procesionado por las calles cercanas a la seo burgalesa a hombros de los cofrades de las Siete Palabras y del Santo Cristo de Burgos. En el recorrido han estado acompañados por la agrupación musical Rey San Fernando y numerosos burgaleses que han gritado vivas al paso de su Cristo mientras peregrinos y turistas fotografiaban la estampa.

 

Más: galería fotográfica de la celebración

El Camino de Santiago engancha a medio centenar de adolescentes

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Han bastado tres etapas para que un buen número de adolescentes, concretamente 53, hayan descubierto en los últimos días la dureza del Camino de Santiago, pero también su magia. Se trata de una actividad que la Delegación de Infancia y Juventud organizaba por tercer año consecutivo y que en esta ocasión les ha llevado desde la localidad palentina de Frómista hasta El Burgo Ranero, en León, prosiguiendo así el itinerario donde se dejó el pasado verano.

 

Han participado en esta actividad chavales de cinco parroquias de la ciudad (San Lesmes, San Pedro y San Felices, San Juan Bautista, Hermano San Rafael y San Cosme y San Damián) y de Arcos de la Llana. La primera etapa les llevó el martes desde Frómista hasta Carrión de los Condes, donde les dieron alojamiento las Hijas de la Caridad. La segunda caminaron hasta Sahagún, y esa noche les tocó pernoctar en un polideportivo. Y ayer concluía su andadura en El Burgo Ranero, que será el punto de partida para el año próximo.

 

Mencía, que comienza este año 1º de Bach en el Colegio Saldaña y pertenece a la parroquia de San Juan Bautista, está encantada con la experiencia. Decidió apuntarse porque también lo hicieron sus amigas, “para conectar de otra manera, y también para conocer a más personas”. Lo que más le ha gustado, asegura, es lo que han intentado apoyarse unos en otros, “aunque nos cueste físicamente”. Contar chistes, gastar bromas, “hace más llevadero el camino”. Tanto es así, que esta adolescente, apasionada por la Historia, cree que al año que viene repetirá “para seguir teniendo este buen rollete”.

 

A otro de sus compañeros de viaje, Alejandro, de 13 años y de la parroquia Hermano San Rafael, le ha impresionado la dureza del Camino, a pesar de que le gusta mucho andar. No obstante, piensa repetir la experiencia y continuar hasta Santiago, una ciudad que le gusta especialmente.