El Colacho celebra su 400 cumpleaños en la Catedral

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Muchas festividades populares destacan en el calendario de la provincia. La del Colacho, en Castrillo de Murcia, es sin duda una de ellas. Su fiesta, que se celebra el domingo del Corpus Christi, hunde sus raíces en la creación de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva (se llama así en alusión a la basílica romana de la que nacieron las demás cofradías del Santísimo) en 1621, creada para contrarrestar la herejía protestante, que negaba la presencia real de Cristo en la eucaristía, y fomentar la devoción al Santísimo Sacramento. En los estatutos se ordenaba que todos los cofrades honraran al Santísimo en los actos litúrgicos del Corpus y su octava, pero además de representarse autos sacramentales y danzas, los cofrades introdujeron un personaje burlesco que ya existía en su tradición, y que en adelante representaría al diablo como antagonista del protagonista de la fiesta: el Santísimo Sacramento, y que huye de su presencia saltando por encima de los bebés del pueblo.

 

En 2021, en plena pandemia de coronavirus, se cumplieron 400 años de la erección de la cofradía. Ahora, con el fin de las restricciones, los castrillenses han querido celebrar este aniversario especial, y lo han hecho peregrinando a la Catedral con motivo de su VIII Centenario. Decenas de personas, vinculadas a Castrillo de Murcia, peregrinaron ayer a la Seo, donde celebraron la habitual procesión con el Santísimo Sacramento que cada tercer domingo de mes realizan en el interior de su iglesia de Santiago. A la cita no faltaron el Colacho y el atabalero y cerca de sesenta cofrades que desfilaron por las naves del templo con sus capas castellanas.

 

La liturgia estuvo presidida por el arzobispo, don Mario Iceta, quien se manifestó sorprendido por esta forma de piedad popular. Ernesto Pérez Calvo, sacerdote castrillense y experto historiador de esta fiesta, asegura que sintió «enorme emoción» al ver la catedral llena de vecinos y cofrades, algunos procedentes de Madrid y Murcia para participar en este peculiar jubileo que vincula los aniversarios de la Catedral y la cofradía, que suma en la actualidad más de 2.000 cofrades. «Un acontecimiento histórico», como define, ya que nunca antes la figura del Colacho había recorrido las naves de la Seo.

El Año Jubilar de la Catedral encara su recta final

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El 7 de noviembre de 2020 se iniciaba el Año Jubilar concedido por el papa Francisco con motivo del 800 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Burgos, un tiempo para permitir a los fieles lucrar las gracias jubilares y que, de no haber sido por el estallido de la pandemia de covid-19, debería haber concluido en noviembre de 2021. La emergencia sanitaria llevó a la Penitenciaría Apostólica a prolongar siete meses más el Año Santo, lo que ha posibilitado que en este tiempo más de 171.000 personas hayan peregrinado a la Seo para celebrar el Jubileo.

 

Entrada la recta final de este Año Santo, desde el Cabildo señalan que este tiempo jubilar «sobrepasa nuestras posibilidades de evaluación», si bien insisten en que «está siendo un acontecimiento de gracia en el que Dios está actuando de diferentes maneras, por distintos medios, a través de distintas sensibilidades y experiencias en cada una de las personas» que han acudido al templo en el último año y medio. Agustín Burgos Asurmendi, canónigo responsable de la liturgia en la Catedral y uno de los miembros del Cabildo que más ha participado en los actos de recepción de peregrinos, indica que las personas que han acudido a la Seo han experimentado que «este templo es una obra de arte» y que, como tal, ellos también son templo de Dios –como reza el lema del Año Jubilar–: «Haced que con la ayuda de Dios vuestra vida sea también una obra de arte», explica a los peregrinos que acuden a la Seo y participan del itinerario jubilar propuesto.

 

Parroquias, arciprestazgos, grupos organizados venidos de todos los rincones de la archidiócesis y de otros lugares del país y del mundo han participado en algunos de los actos jubilares organizados en la Catedral. Grupos de catequesis, ampas de colegios religiosos, participantes en los programas de Cáritas, congregaciones religiosas, asociaciones de fieles… Hasta la fecha, 151 grupos han acudido de forma organizada para participar en el rito de apertura de la Puerta Santa del Perdón y la acogida por parte del Cabildo, algunos realizando incluso el itinerario catequético propuesto desde la Puerta del Sarmental. 32.400 personas han participado en las celebraciones jubilares programadas, a las que se han sumado prácticamente todos los sectores de la pastoral diocesana (pastoral de la salud, migraciones, misioneros, familias, religiosos, sacerdotes, seminaristas, cofradías, catequistas, agentes de Cáritas, adolescentes y jóvenes, periodistas, adoración nocturna… y un largo etcétera). Tampoco olvida varios actos de carácter nacional organizados en Burgos con motivo del Jubileo, como el encuentro de músicos católicos o de cabildos del país. Muchos de ellos han acudido al templo portando tierra de sus lugares de origen, con la que se plantarán jardines en diferentes lugares de la archidiócesis como memoria de la celebración de este año Jubilar tan especial.

 

Burgos Asurmendi destaca que en los últimos 16 meses se han procurado vivir todas las dimensiones que lleva aparejado la celebración de un Año Santo, como son el júbilo, la intercesión, el compromiso y la reconciliación. En relación al primer aspecto señala de forma especial el desarrollo de todas las celebraciones litúrgicas, de forma particular la de Apertura de la Puerta Santa, presidida por don Fidel Herráez, la solemne eucaristía del pasado 20 de julio con don Mario Iceta, coincidiendo con el 800 aniversario de la colocación de la primera piedra, y las diferentes celebraciones lúdicas y actividades marianas, con toques de campanas incluido. 

 

Respecto a la intercesión, recuerda las vigilias de oración de fin de año, una jornada de 24 horas de lectura ininterrumpida de la Biblia o la celebración de la memoria de los santos y beatos burgaleses, cuyas reliquias –70 en total– se han sumado a la capilla que las alberga. 

 

Sobre la dimensión social que lleva aparejada el Jubileo, Burgos destaca la colecta especial en favor de varios proyectos solidarios con misioneros burgaleses, aunque no solo. En este aspecto de «renovación y misión», el canónigo también engloba la celebración del Domund, la celebración de la vida consagrada, la recepción de bautismos en la Catedral o las últimas celebraciones de Cuaresma y Semana Santa, con salida de todas las cofradías desde el interior del templo gótico. En el aspecto penitencial y de perdón, destaca la celebración especial de las últimas «24 horas para el Señor», que se celebraron de forma íntegra en la Catedral, y las confesiones celebradas dentro del templo. 

 

¿Y ahora, qué?

 

El número tres del Vaticano, Edgar Peña Parra, sustutito de la Secretaría de Estado, presidirá la eucaristía de clausura del Año Santo el 5 de junio. Ese mismo día, el arzobispo, don Mario Iceta, firmará el documento final de la Asamblea Diocesana, acontecimiento eclesial por excelencia que se ha desarrollado también teniendo como trasfondo el aniversario de la Catedral. Se está proyectando una celebración en la que queda representada toda la archidiócesis en sus diferentes sectores de la pastoral y sus territorios. También se planifica una celebración en torno a Santa María la Mayor durante el mes de mayo, así como la puesta en escena del oratorio «Catedral de Piedras Vivas», compuesto en tres actos por el maestro de capilla de la basílica de Santa María la Mayor de Roma. También espera sonar por primera vez una misa para cuatro voces y orquesta compuesta para este Año Santo y que se incorporará al archivo de la Catedral.  

Un Rosario de la Aurora para convertir «nuestra sociedad acartonada»

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No es necesaria mucha publicidad ni grandes convocatorias: los burgaleses se suman en masa al popular Rosario de la Aurora. Más si cabe después de dos años de pandemia, que han obligado en las últimas ediciones a pensar alternativas a esta tradicional cita en la mañana del 13 de mayo. Puntual, el arzobispo, don Mario Iceta, saludaba a los congregados a los pies de la Catedral para comenzar a las 6:30 de la mañana la procesión, que ha recorrido desgranando misterios del Rosario las calles de la Paloma, Laín Calvo, plaza Alonso Martínez, Santander, Mío Cid y paseo del Espolón. «Pidamos especialmente por la paz, tan necesaria en nuestro mundo», ha exhortado. Y así ha sido. También se ha pedido por los jóvenes, la familia, los pobres y necesitados, los mártires de hoy en día y tantos cristianos que sufren persecución a causa de su fe en todo el mundo.

 

Tras el rezo del Rosario, de nuevo en la Catedral, el arzobispo ha presidido la eucaristía. En su breve homilía, ha recordado que los mensajes de la Virgen de Fátima en sus apariciones tenían en común un único mensaje: «Cambiar el corazón». «Parece que todo está bien, que todo circula y todo funciona, pero vemos sin embargo que el mundo está sumido en violencias, guerras, injusticia, angustia, soledad. Vivimos solos en nuestro individualismo y necesitamos el don del Espíritu que convierta radicalmente nuestros corazones. Necesitamos una humanidad nueva, si no todo serán cataplasmas; necesitamos convertir nuestra sociedad envejecida y acartonada no por nuestro trabajo, sino que es un don de Cristo que transforma nuestros corazones. Solo así daremos frutos de donación, paz, alegría y esperanza», ha subrayado.

 

También ha recordado que la Virgen de Fátima pone en el centro de la atención de la Iglesia la familia, el cuidado de la vida naciente y la que está por terminar –«la vida es un don y eliminarla no es un bien; no podemos agravar la ya agravada situación con nuevas leyes», ha advertido–, el acompañamiento a las personas que viven en soledad y la paz para toda la humanidad.

 

Desde hace años, el Rosario de la Aurora es uno de los actos de piedad que reúne a mayor número de personas. Organizado por la milicia de Santa María de Burgos, este popular Rosario no es el único acto mariano que se desarrolla durante el mes de las flores. Las tardes de cada sábado de mayo congregan también a un buen número de burgaleses en torno a la estatua de santo Domingo de Guzmán, en el paseo Sierra de Atapuerca, para rezar el Rosario. Al concluir el mes de mayo, el último sábado, organizan igualmente otro Rosario de la aurora por las calles del popular barrio de Gamonal.

Un café, sindicatos e Iglesia

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Pastoral Obrera retomó ayer sus encuentros en torno al mundo sindical que se han celebrado en ediciones anteriores y que se han visto interrumpidas los últimos años a causa de la pandemia. En esta ocasión, eligieron el formato café-tertulia. En un ambiente distendido, cristianos que desarrollan su compromiso en el mundo del trabajo a través de los sindicatos compartieron sus experiencias e impresiones. A la cita acudieron cristianos pertenecientes a sindicatos como UGT, CCOO, SOI o CGT, entre otros. «Es imprescindible fomentar más el encuentro entre Iglesia y sindicatos, en el deseo común de luchar por un trabajo digno para todos», señaló la delegada de Pastoral Obrera, Amaya Muñoz Vicario.

 

El evento estaba abierto a todos los públicos y se celebró en el centro comunitario del Espíritu Santo de Gamonal. En él, una treintena de personas dialogaron sobre diferentes vivencias en el mundo sindical y todos coincidieron en la necesidad de formación para conocer la historia del movimiento obrero y los derechos laborales actuales. También se habló de la importancia de que la sociedad recupere valores como el esfuerzo o la solidaridad.

 

La delegación de Pastoral Obrera hace un balance muy positivo de la asistencia y participación de este acto y afirma que repetirán en el curso que viene con un formato similar.

Las parroquias de Merindades, de romería a la Virgen de la Tabla

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Cada mes de mayo, las parroquias del arciprestazgo de Merindades peregrinan a un lugar mariano de su comarca para realizar una romería a alguna de las advocaciones marianas de la zona. Este año, las parroquias del norte de la archidiócesis se reunieron el pasado domingo en torno a la ermita de la Virgen de la Tabla, en la localidad de Cigüenza.

 

El acto comenzó con la bienvenida a los numerosos fieles, que se trasladaron desde Frías, Trespaderne, Espinosa de los Monteros, Medina de Pomar, Quintana Martín Galíndez, Villarcayo… y de diferentes valles como el de Manzanedo o Valdivielso. En total, alrededor de 120 personas.

 

Una vez dentro de la ermita, se rezó el santo Rosario, en el que cada misterio era introducido por un representante de las diferentes unidades de acción pastoral que configuran la zona. Durante el rezo de las letanías, se nombraron las diferentes advocaciones marianas presentes en las Merindades. A continuación se hizo una pequeña procesión con la imagen de la Virgen de la Tabla alrededor de la ermita mientras se entonaron canciones marianas. Dicha procesión concluyó rezando la Salve popular.

 

La jornada concluyó con una merienda campestre en las laderas de la ermita. Un día de convivencia que volvió a reunir a los fieles de la comarca después de dos años largos de pandemia.

 

Los orígenes de esta advocación a Nuestra Señora de la Tabla se remonta a una leyenda que narra cómo una niña fue salvada de morir ahogada en el río Nela gracias a la tabla que le ofreció la Virgen a modo de salvavidas. Su fiesta se celebra el 8 de septiembre (fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María), con el traslado de la talla de la Virgen de la Tabla desde su ermita a la parroquia, donde permanece a la veneración de los fieles durante una semana.