Su Majestad la Reina Sofía inaugura la exposición ‘Picasso. Raíces bíblicas’

por Natxo de Gamón,

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La sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos acoge desde este lunes 44 obras de Pablo Picasso en una muestra inédita titulada Picasso. Raíces bíblicas, que recoge la esencia bíblica y los orígenes cristianos presentes en la obra del pintor malagueño. La exposición —organizada por la archidiócesis de Burgos, el Cabildo Metropolitano, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA) y la Fundación Consulado del Mar de Burgos— ha sido inaugurada por la Su Majestad la Reina Sofía, el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, y Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y presidente —junto a su esposa, Almine Rech, también presente— de la Fundación FABA.

 

La presidencia de Su Majestad la Reina Sofía subraya la importancia cultural de una iniciativa que sitúa a Burgos en el mapa internacional del arte contemporáneo y del diálogo entre fe y expresión artística.

 

A la inauguración —que ha presentado el vicario general de la archidiócesis, Carlos Izquierdo Yusta— también han acudido Mons. Fidel Herráez Vegas, arzobispo emérito de Burgos; Nicanor Sen Vélez, delegado del Gobierno en Castilla y León; Cristina Ayala Santamaría, alcaldesa de Burgos; Gonzalo Santonja Gómez-Agero, consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León; Santiago Mena Cerdá, fiscal superior de Castilla y León;  Borja Suárez Pedrosa, presidente de la Diputación Provincial de Burgos; Félix José Castro Lara, deán-presidente del Cabildo Metropolitano de Burgos; y Antonio Miguel Méndez Pozo, presidente de la Fundación Consulado del Mar de Burgos; así como la Corporación Municipal y diferentes autoridades civiles, judiciales, militares y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de la ciudad y de la provincia.

 

También ha estado presente parte del tejido empresarial, con la presencia del Antonio Garamendi Lecanda, presidente de la CEOE, así como representantes de las entidades que patrocinan la exposición: Fundación Caja de Burgos, Fundación Caixabank, AC Hotels y Recoletas Salud.

 

Un diálogo «fecundo» entre fe y cultura

Para Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos —que ha dado la bienvenida a los presentes a través de un vídeo— esta muestra constituye un nuevo hito en el diálogo histórico de la Catedral con la cultura. Ha recordado que el templo burgalés, desde la colocación de su primera piedra por el rey San Fernando, ha integrado a lo largo de los siglos todos los estilos artísticos como un «organismo vivo», y que hoy quiere abrirse también a la cultura contemporánea de la mano de un autor de «primera línea y de grandísimo relieve» como Pablo Picasso. El arzobispo ha manifestado su convicción de que este encuentro entre la tradición catedralicia y la obra del artista malagueño será «muy fecundo» y generará nuevos estudios y vías de profundización en las raíces bíblicas presentes en su producción. Asimismo, ha destacado la adecuación de la Sala Valentín Palencia, preparada con los últimos avances técnicos para acoger exposiciones de máximo nivel, como signo de visión de futuro y de apuesta decidida por el diálogo cultural.

 

En sus palabras ha tenido también un lugar destacado Bernard Ruiz-Picasso, presidente de la Fundación FABA, a quien ha agradecido expresamente su generosidad por hacer posible la presencia de un conjunto tan relevante de obras, entre ellas la Maternidad, eje central de la muestra. Junto a ello, ha reconocido el trabajo de la comisaria Paloma Alarcó y la implicación de las entidades organizadoras y autoridades presentes, invitando finalmente a los asistentes a disfrutar durante los próximos meses de una exposición que ha calificado de «magnífica» y que situará a Burgos en el centro del diálogo entre fe, arte y cultura contemporánea.

 

Un artista que «se alimentaba del pasado»

Bernard Ruiz-Picasso, presidente de la Fundación FABA, ha insistido en que su abuelo «se alimentaba del pasado —también de sus orígenes— para crear un presente que estaba abierto al futuro». Ha destacado igualmente su apuesta por el diálogo, y su voluntad de paz y un mundo mejor, en el que fuera posible la convivencia; y ha admitido que el paso de las décadas, la distancia, permite reinterpretar la obra de Picasso y abordar esta perspectiva espiritual y trascendente que había quedado opacada.

 

La muestra en la catedral de Burgos tiene, además, un sentido profundo para la familia Ruiz-Picasso, puesto que el artista visitó «de incógnito» el templo en 1936, acompañado de su mujer y su hijo, en la que sería su última visita a España y que le llevó, además, a San Sebastián, Madrid, Toledo y Barcelona.

 

Una «mirada larga» sobre la obra de Picasso

Por su parte, el cardenal José Tolentino de Mendonça ha afirmado que, medio siglo después de su muerte, una de las dimensiones menos exploradas de Pablo Picasso es su interrogación radical sobre la trascendencia. Aunque el artista se declarara sin fe, nunca abandonó el sustrato simbólico de la tradición bíblica y cristiana, que constituye —según ha explicado— una tensión generativa en el conjunto de su obra. Más que una fuente de citas explícitas, la Biblia fue para Picasso una «estructura profunda» de su sensibilidad, un alfabeto interior forjado en la experiencia sensorial de la liturgia, las imágenes sagradas y el imaginario católico de su infancia. En este sentido, ha señalado que muchas de sus maternidades remiten estructuralmente a la iconografía de la Theotokos, y que el cuerpo de Cristo se convierte en arquetipo del sufrimiento humano, visible de modo particular en Guernica, donde la retórica de la iconografía sacra aflora como lenguaje del dolor.

 

El prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación ha destacado también que la exposición culmina con el tema de la esperanza, especialmente a través de L’Homme au mouton, reinterpretación moderna del Buen Pastor paleocristiano, y de las palomas que atraviesan su producción como símbolo bíblico de paz y reconciliación. Para el cardenal, la muestra constituye un acto ejemplar de diálogo cultural: la Catedral y Picasso no se contemplan como realidades ajenas, sino que se interpelan y se iluminan mutuamente al abordar las preguntas últimas sobre el sentido, el sufrimiento y la fraternidad. En nombre del papa León XIV, ha alentado a seguir promoviendo un diálogo auténtico entre las raíces cristianas y la cultura contemporánea, convencido de que la experiencia artística exige esa «mirada larga» capaz de reconocer la profundidad espiritual que habita incluso en quienes no se declaran creyentes.

 

Una muestra dividida en seis capítulos

En seis capítulos, Paloma Alarcó, conservadora jefe de Pintura Moderna del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y comisaria de la exposición, combina resonancias bíblicas con referencias históricas del arte cristiano, mostrando cómo Picasso tomó prestada la iconografía tradicional para transformarla dentro de sus propias narrativas humanas y visuales. La obra Maternidad (1921) —en la que Picasso retrata a su esposa Olga Khokhlova con su primer hijo, Paulo, y que ha sido elegida como imagen de la exposición— ejemplifica esta conexión al reinterpretar iconografías clásicas de la Sagrada Familia desde una experiencia íntima y personal, aun sin constituir arte religioso en sentido estricto.

 

Picasso. Raíces bíblicas se podrá visitar a partir de mañana, martes, 3 de marzo, y hasta el próximo 29 de junio de 2026, en la sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos, de lunes a domingo en horario de 9:30h a 18:45h.

 

«Escuchar», «ayunar» y «caminar juntos»: las recetas para vivir esta Cuaresma

por Natxo de Gamón,

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La capilla de Santa Tecla de la catedral de Burgos ha acogido la celebración del Miércoles de Ceniza, con la que la archidiócesis ha iniciado el tiempo de Cuaresma. La celebración eucarística ha estado presidida por Mons. Fidel Herráez Vegas, arzobispo emérito de Burgos, quien ha centrado su homilía en la preparación hacia la Pascua y en las orientaciones propuestas por el papa León XIV para este tiempo litúrgico.

 

Tras un saludo cercano a los presentes —entre ellos Carlos Izquierdo, vicario general; Félix José Castro, deán-presidente del Cabildo; y al resto de canónigos y sacerdotes concelebrantes—, Mons. Herráez ha subrayado en su homilía que la Cuaresma no es una repetición rutinaria, sino un camino nuevo que conduce a la celebración central de la fe cristiana: la Pascua. Ha advertido del riesgo de quedarse en el gesto inicial de la ceniza sin dar continuidad al proceso de conversión durante los cuarenta y seis días que conducen a la Resurrección.

 

El arzobispo emérito ha recordado que la fe cristiana se sostiene en la convicción de que Dios se ha encarnado verdaderamente, ha entregado su vida y ha resucitado. «Ser cristiano es aceptar eso con todas sus consecuencias», ha afirmado, insistiendo en que la Encarnación no es una idea abstracta, sino una realidad que debe traducirse en vida concreta.

 

Siguiendo el Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma 2026, titulado Escuchar y ayunar: la Cuaresma como tiempo de conversión, ha desarrollado tres ejes fundamentales: escuchar, ayunar y vivir juntos. Escuchar —ha explicado— no es solo oír, sino acoger activamente la Palabra de Dios y discernir, a la luz de ella, la realidad social. El ayuno, por su parte, no se limita a la privación material, sino que implica ordenar la vida y «desarmar el lenguaje», renunciando a palabras hirientes, juicios y calumnias para dar paso a expresiones de esperanza y paz.

 

Finalmente, ha destacado la dimensión comunitaria del camino cuaresmal. La conversión, ha señalado, no afecta únicamente a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones, al diálogo y a la construcción de comunidades más reconciliadas.

 

Tras la homilía, la celebración eucarística ha continuado con la imposición de la ceniza a los presentes, acompañada de la frase «conviértete y cree en el Evangelio».

Talleres, juegos y convivencia: otra forma de disfrutar la catequesis

por redaccion,

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«Tu vida, una misión»: Es el lema con que de decenas de niños se han reunido un año más en el Seminario de San José para participar en su encuentro «VEM», un consolidado evento diocesano con el que se pretende que los pequeños profundicen en tres dimensiones de la vida cristiana: «vocación, eucaristía y misión».

 

El encuentro, que ha reunido a niños y catequistas de una veintena de realidades (entre parroquias de la ciudad y la provincia y colegios católicos), ha seguido el esquema de ediciones anteriores, con talleres rotativos adaptados a distintas edades. «Queremos que los niños que están recibiendo las catequesis de confirmación en sus parroquias se conozcan y profundicen en algunos de los temas que van tratando en sus respectivas parroquias», explica Isaac Hernando, delegado diocesano de Catequesis. «Es una bonita forma de hacer que los niños se animen entre todos y que descubran que hay otros niños como ellos y que comparten la misma fe».

 

Además, Hernando explica que el desarrollo del VEM supone un ejercicio de sinodalidad, pues son tres los organismo diocesanos implicados en su planificación y desarrollo. Además de la delegación de Misiones, también sen implican en el evento la delegación de Misiones y la de Infancia, Adolescencia y Juventud: «Apostamos por trabajar juntos y conseguir objetivos comunes», añade Hernando, para quien el formato sigue teniendo atractivo y una consolidada presencia en el calendario diocesano.

 

Después de una breve representación teatral con títeres, los participantes han pasado la mañana realizando distintos talleres: Partir el pan, para los de cuarto de primaria; el Festival de las Vocaciones para los de quinto, e Infancia Misionera, para los de sexto, con contenidos y dinámicas adaptadas a cada grupo. Tras la comida, una gran yincana ha dado paso a una oración, con la que se ha puesto el broche final a la jornada.

Mons. Mario Iceta sobre ‘Picasso. Raíces bíblicas’: «Jamás ha habido una exposición de este tipo»

por Natxo de Gamón,

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La exposición Picasso. Raíces bíblicas se ha presentado este miércoles, 28 de enero, en el Arzobispado de Burgos en un acto que ha reunido al arzobispo de Burgos, a políticos, representantes institucionales y culturales, así como a patrocinadores y colaboradores del proyecto. La muestra se exhibirá a partir del 3 de marzo de 2026 en la Sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos y ha sido impulsada por el Arzobispado de Burgos y el Cabildo Metropolitano, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA) y la Fundación Consulado del Mar de Burgos.

 

La apuesta de la Catedral

Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos ha comenzado su intervención agradeciendo la presencia en la Casa de la Iglesia. En este contexto, ha tenido un recuerdo para las víctimas del reciente accidente ferroviario en Córdoba y ha pedido «por el descanso eterno de los difuntos, por el pronto restablecimiento de los heridos y por sus familias».

 

El arzobispo ha subrayado el carácter inédito de la exposición al afirmar que «jamás ha habido una exposición de este tipo». Ha explicado que la propuesta permite profundizar en «la inspiración del bagaje que llevaba Picasso en su interior», vinculada a su educación y a sus raíces, y ha destacado que la catedral de Burgos, Patrimonio de la Humanidad, «quiere establecer un diálogo con la cultura contemporánea, con los máximos exponentes de la cultura y el patrimonio internacional».

 

Mons. Iceta ha detallado la inversión realizada para adecuar la Sala Beato Valentín Palencia, que presentaba «humedades, cambios de temperatura y una luz obsoleta», con el objetivo de dotarla de «todos los estándares de calidad» necesarios para albergar obras de arte de primer nivel. Ha señalado que se expondrán 44 obras, 31 de ellas procedentes de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte, junto a préstamos de museos nacionales e internacionales, y ha avanzado la voluntad de impulsar ciclos expositivos periódicos en la Catedral.

 

La mirada familiar y artística

Bernard Ruiz-Picasso ha expresado su emoción por poder presentar el proyecto en Burgos, aludiendo a los vínculos familiares de su abuelo con España y a la memoria compartida que evoca la muestra. Ha afirmado que desarrollar esta exposición en una catedral activa supone «algo extraordinario» y ha destacado el valor simbólico de transformar un espacio para acoger un proyecto de estas características.

 

El presidente de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte ha señalado que la exposición —comisariada por Paloma Alarcó, jefe de Conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen-Bornemisza— ofrece «algo muy bonito», no solo porque una catedral reciba a un gran artista del siglo XX, sino porque permite constatar que «la contemporaneidad se queda siempre en todos los tiempos». En este sentido, ha afirmado que la Catedral y la obra de Picasso «están muy presentes» y siguen dialogando con el visitante.

 

Ruiz-Picasso ha agradecido el trabajo conjunto de las instituciones, los prestadores y los patrocinadores, y ha subrayado que el proyecto ha sido posible gracias a «un diálogo que ha permitido favorecer el acceso a la cultura desde un punto de vista original», desarrollado «desde el corazón» y con una clara vocación de continuidad.

 

Apoyo institucional

El deán-presidente del Cabildo Metropolitano, Félix José Castro Lara, —que ha moderado todo el acto— ha calificado la exposición de «audaz» e «innovadora» y ha subrayado que refuerza el compromiso del Cabildo con el diálogo entre fe, arte y cultura. Ha señalado que es la primera vez que este tipo de obras de Picasso se presentan en una catedral activa y ha destacado la inversión realizada para consolidar la Sala Beato Valentín Palencia como espacio expositivo de primer orden.

 

Antonio Miguel Méndez Pozo, presidente de la Fundación Consulado del Mar de Burgos, ha relatado el largo proceso de gestación del proyecto, iniciado hace varios años, y ha puesto en valor la colaboración entre instituciones públicas y privadas que ha permitido hacerlo realidad. La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala Santamaría, ha afirmado que la exposición contribuirá a «acostumbrarnos a lo extraordinario» y ha destacado el potencial cultural de la ciudad.

 

El presidente de la Diputación Provincial, Borja Suárez Pedrosa, ha subrayado que la muestra trasciende lo artístico y lo patrimonial para situarse también en el ámbito del humanismo, y ha considerado que Burgos, la provincia y la región «están de enhorabuena» por acoger una propuesta de estas características.

 

Patrocinio y colaboración

Los patrocinadores han coincidido en resaltar el poder transformador de la cultura. Beatriz Rodríguez, en nombre de la Fundación Caja de Burgos, ha recordado el compromiso histórico de la entidad con la Catedral y con el impulso cultural de la ciudad. Gerardo Cuartero, director territorial de Caixabank en Burgos, ha señalado que la exposición actuará como un «imán» para visitantes nacionales e internacionales.

 

Pilar Gómez, directora gerente de Recoletas Salud, ha subrayado la conexión de la muestra con la idea de las raíces y ha destacado el valor de «volver a lo esencial». Antonio Miguel Méndez Pozo, en nombre de Antonio Catalán, ha trasladado también el respaldo de AC Hotels, y ha puesto en valor el equilibrio alcanzado entre financiación pública y privada.

 

La exposición Picasso. Raíces bíblicas se podrá visitar en la catedral de Burgos entre el 3 de marzo y el 29 de junio de 2026 y reunirá obras que recorren distintas etapas de la trayectoria del artista, organizadas en varios capítulos temáticos.

El cartel de la Semana Santa de Burgos 2026 rinde homenaje a la Virgen de la Alegría en su 300 aniversario

por redaccion,

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La iglesia de San Nicolás ha acogido esta mañana la presentación oficial del cartel de la Semana Santa de Burgos 2026, en un acto que ha contado con la participación de la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala; el presidente de la Junta de Semana Santa, José Juan Jiménez; y el abad de la Junta, Agustín Burgos. El cartel conmemora el 300 aniversario de la cofradía de la Virgen de la Alegría y representa uno de los momentos más reconocibles de la Semana Santa burgalesa: el encuentro del Domingo de Resurrección entre la Virgen de la Alegría y Cristo Resucitado en la plaza de Santa María.

 

La regidora municipal ha subrayado que la elección del lugar y de la imagen «no es casualidad, sino un acto de coherencia histórica y de profundo respeto por las raíces burgalesas», destacando que se trata de «nuestra carta de presentación para la Semana Santa de 2026, que va mucho más allá de los muros de nuestra ciudad».

 

Ayala ha reafirmado el compromiso del Consistorio con la Semana de Pasión, a la que ha definido como «una de las grandes expresiones culturales e identitarias de Burgos», recordando que, sin perder su fundamento religioso, se ha convertido también en un elemento clave de proyección cultural y turística para la ciudad. En este sentido, ha anunciado que el Ayuntamiento trabaja para lograr la declaración de la Semana Santa de Burgos como Fiesta de Interés Turístico Internacional, con el objetivo de alcanzar los diez impactos exigidos en medios de comunicación internacionales. «Estamos trabajando con agencias de comunicación para conseguir esos impactos en medios extranjeros» que tengan relevancia en sus respectivos países, ha explicado, señalando que este esfuerzo busca situar la Semana Santa burgalesa en el panorama internacional y reforzar la imagen de marca de la ciudad.

 

Ventana abierta

 

Por su parte, el nuevo presidente de la Junta de Semana Santa, José Juan Jiménez, ha señalado que el cartel es «una ventana abierta» tanto al interior como al exterior: al interior, para reconocer el trabajo silencioso y constante de cofradías, bandas y voluntarios durante todo el año; y al exterior, como la primera imagen que se proyectará de la Semana Santa de Burgos más allá de la ciudad. «La Semana Santa no se puede entender sin el hecho religioso, sin la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo; pero también es cultura, tradición, patrimonio y marca de ciudad», ha afirmado. En este contexto, ha anunciado que el pregón de la Semana Santa 2026 será pronunciado por el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga, un nombre burgalés de proyección nacional e internacional que ya trabaja «con ilusión» en su alocución el próximo 14 de marzo en la catedral.

 

El abad de la Junta de Semana Santa, Agustín Burgos, ha explicado el simbolismo del cartel, construido en torno a tres elementos principales: «La sombra de la noche, la luz de la mañana de resurrección y los testigos de esa muerte y resurrección, representados por la imagen de la catedral». La imagen de la Virgen de la Alegría, iluminada por la luz del Resucitado, se sitúa «entre la sombra y la luz», reflejando el paso del dolor a la esperanza y recordando que «todos los que viviremos la Semana Santa de 2026 somos también testigos hoy». Una imagen que une historia, fe y presente, y que aspira a ser el emblema de una Semana Santa que Burgos quiere proyectar al mundo entero.