Más de 300 personas procedentes de Aranda de Duero y algunos pueblos de la comarca de la Ribera peregrinaron el pasado fin de semana a la Catedral para celebrar el Jubileo del VIII centenario del templo gótico.
Acompañados del arcipreste de Santo Domingo de Guzmán, Miguel Ángel Díez, los fieles realizaron el itinerario jubilar propuesto, recorriendo el camino que va desde la fachada del Sarmental a la Puerta Santa de Santa María, que atravesaron para renovar a continuación sus promesas bautismales. También depositaron tierra de sus pueblos en los contenedores habilitados para ello y con la que se plantarán diferentes jardines por toda la geografía diocesana una vez concluya el Año Santo. Como punto culminante del Jubileo celebraron la eucaristía. También aprovecharon su estancia en Burgos para visitar por grupos la Catedral y conocer, además, otros rincones de la capital, entre los que sobresalía la Cartuja de Miraflores.
Desde que se inaugurara el Año Santo concedido por el papa Francisco con motivo del VIII Centenario de la Catedral, han sido más de 170.000 las personas que han participado en los actos programados. Tras la prórroga concedida con la irrupción de la pandemia, el jubileo concluirá el próximo 5 de junio, solemnidad de Pentecostés, con un programa de actos que aún se está confeccionando, en el que se firmarán los documentos conclusivos de la Asamblea Diocesana y habrá momentos para la participación y actuaciones de diferentes grupos de la Iglesia en Burgos.
El sábado 30 de abril ha regresado a Burgos la peregrinación a Medjugorje, organizada por el centro de peregrinaciones de la archidiócesis de Burgos. A lo largo de una semana, el grupo que componía la expedición ha podido visitar algunos de los lugares más bellos de Croacia, Montenegro y Bosnia y Herzegovina.
La visita incluyó algunos parajes de singular belleza, como el Parque de los lagos y cascadas de Plitvice, en Croacia, o Blagaj y las cascadas de Kravice, en Bosnia y Herzegovina.
La costa del Adriático, con ciudades históricas de gran belleza, fue uno de los puntos fuertes de este viaje. Así, los 22 integrantes de esta expedición, han visitado las ciudades croatas de Šibenik, Trogir, Split y Dubrovnik (la antigua Ragusa, conocida como «la perla del Adriático»).
En Bosnia y Herzegovina, el santuario de Medjugorje fue el punto fuerte de este itinerario. Allí pudieron participar en los distintos actos religiosos y subir al monte donde supuestamente acontecieron las apariciones marianas que estudia el Vaticano y sobre las que aún no se ha pronunciado, aunque permita las peregrinaciones al lugar. También se acercaron a la vecina Mostar, con su bello casco histórico de sabor turco y su emblemático puente. Un día en Montenegro les hizo contemplar la belleza de la bahía y la ciudad de Kotor y el casco histórico de Budva.
Un viaje del que han regresado satisfechos de los lugares visitados y del magnífico tiempo del que han disfrutado. El secretariado diocesano de peregrinaciones tiene previstas salidas en junio a Italia, en julio a Jordania, y en verano y el puente de la Inmaculada a Tierra Santa.
El fin de la obligatoriedad de llevar mascarillas en los templos y lugares de culto devuelve poco a poco la normalidad a la vida sacramental de las iglesias, aunque no solo. Junto al aspecto litúrgico también empiezan a retomarse de forma progresiva algunas de las actividades que se llevaban a cabo en parroquias y arciprestazgos.
Así ha ocurrido durante el transcurso del último fin de semana. El pasado sábado 23 de abril, coincidiendo con el día de la Comunidad, dos arciprestazgos realizaron sendas excursiones. Las parroquias de La Sierra pasaron un dia de convivencia en León, donde contemplaron su catedral y celebraron la eucaristía, además de visitar otros monumentos emblemáticos. «Estos encuentros nos ayudan mucho a compartir amistad y fe entre los feligreses de todas nuestras parroquias y seguir caminando con ilusión en este tiempo pascual», señalan los organizadores de la expedición.
Junto a ellos, las parroquias de Burgos-Vena, en la capital, también escogieron ese día para realizar su primera excursión de forma conjunta. Eligieron como destino el castillo de Javier, en Navarra, donde conocieron la vida del santo patrono de las misiones y celebraron la eucaristía. También tuvieron ocasión de visitar el monasterio de Leyre.
El pasado otoño desarrollaron el primero de sus retiros en Burgos con un éxito notable y el último fin de semana, en su segunda convocatoria, fue de nuevo un éxito, y sin mascarillas de por medio. Sesenta jóvenes participaron en el monasterio San Pedro de Cardeña en una nueva edición de «Effetá», un retiro para jóvenes de entre 18 y 30 años del que «no se puede contar mucho» pero al que animan a asistir desde «Jesús al Centro», la marca pastoral de las parroquias del casco histórico promotoras del evento. «Es un regalo para encontrarte con Jesús muy de lleno», han señalado en sus redes sociales.
En un clima de cierto secretismo, del que poco se encuentra en internet, los jóvenes (20 en esta ocasión) participan en un retiro organizado por otros jóvenes (han contado con el apoyo de 40 «servidores», entre los que se encuentran otros jóvenes que han asistido a anteriores retiros). Conocen los testimonios de personas que se han encontrado con Dios, que ha cambiado el rumbo de sus vidas. A través de diferentes dinámicas, se logra que los jóvenes se encuentren con Dios y, en muchas ocasiones, se logran auténticas conversiones. También hay sacerdotes a disposición de los participantes, listos para confesar o acompañar a los jóvenes.
La iniciativa está ya presente en numerosas ciudades de España. En Burgos cuenta con el respaldo del arzobispo, don Mario Iceta, que presidió el domingo en la iglesia de San Lorenzo la eucaristía de clausura de este singular retiro de «tipo impacto».
La parroquia de Santa Casilda de Miranda de Ebro concluyó el pasado domingo su peregrinación a la Catedral de Burgos con motivo del Año Jubilar después de un curso «caminando juntos» y siguiendo, cada mes, varios hitos de la ruta compostelana a su paso por la provincia de Burgos. Grupos de entre 60 y 80 personas han compartido «vivencias, amistad, fe y testimonios de otros peregrinos y hospitaleros», detallan desde la parroquia. Se han convertido en una suerte de «peregrinos en familia» en los que se han aglutinado niños de apenas tres años, familias enteras, feligreses y amigos del barrio de Anduva. Una auténtica «experiencia familiar, sinodal y jubilar», describen.
La iniciativa de recorrer la ruta jacobea comenzó el 23 de noviembre, completando la etapa entre Castildelgado y Belorado. Desde entonces, cada mes, una nueva etapa. Los participantes destacan la hospitalidad recibida por la parroquia y las Clarisas de Belorado, por el párroco y comunidades de San Juan de Ortega, Cardeñuela de Riopico, San José obrero y los maristas de Miraflores, lugares donde han recalado a lo largo del itinerario. Además, junto a la peregrinación exterior se ha añadido una «peregrinación interior» acompañada de momentos de oración, confesión y testimonios «para saborear así la gracia del Jubileo y el encuentro con Dios, hogar de puerta siempre abierta».
El pasado fin de semana, ya en las inmediaciones de Burgos, realizaron el sábado –y bajo la lluvia– la penúltima etapa, entre Cardeñuela y la Cartuja de Miraflores. Por la tarde disfrutaron de una visita guiada al cenobio y «un viaje de altos vuelos», una manera diferente de contemplar la Catedral de Burgos, a cargo del profesor de secundaria Fernando Manrique.
Ya el domingo completaron la última etapa. A los peregrinos que hicieron el recorrido a pie se sumaron otros feligreses que se acercaron en autobús desde Miranda. Todos ellos recorrieron caminando los últimos kilómetros en un clima de alegría y entonando canciones de Pascua. En la plaza de San Fernando gritaron el «ultreia», lema que ha dado cuerpo a su peregrinación, para a continuación participar en los ritos jubilares. 120 peregrinos de Santa Casilda cruzaron la Puerta Santa del Perdón y celebraron la eucaristía. La jornada concluyó con una comida fraterna, un encuentro con el arzobispo, don Mario Iceta, velada, testimonios y rezo del Rosario en familia. Un curso y un fin de semana, en definitiva, «para dar gracias a Dios», señalan desde la parroquia.