Esta mañana, miembros de la Fundación de Las Edades del Hombre han visitado la Catedral de Burgos de cara a preparar la exposición de Las Edades del Hombre que el templo burgalés acogerá en 2021. Un equipo de la entidad con sede en el monasterio de Santa María de Valbuena (Valladolid), con su secretario general al frente, Gonzalo Jiménez, ha recorrido la Catedral y los claustros de la Seo, donde se ubicarán los espacios expositivos de esta muestra de arte sacro que celebrará su vigésimo quinta edición y que coincidirá con el VIII Centenario de la Seo burgalesa. Una muestra especial que compartirá sede con las localidades de Carrión de los Condes y Sahagún.
En esta primera toma de contacto han ejercido de anfitriones René Payo, presidente del Consejo Asesor de la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, Fernando García Cadiñanos, vicarios general de diócesis de Burgos, y Vicente Rebollo, vicario para los asuntos económicos del Arzobispado de Burgos.
La muestra que las Edades del Hombre desarrollará en la Catedral será la quinta que se llevará a cabo en la diócesis tras las celebradas en la Catedral (1990), Oña (2012), Aranda de Duero (2014) y Lerma (2019). Está considerada como la apuesta cultural de patrimonio religioso más importante de Castilla y León y una de las mejores de toda España.
El Seminario de San José va recuperando poco a poco la normalidad. Tras pasar la cuarentena en sus respectivos hogares manteniendo siempre el contacto con sus formadores y realizado alguna sesión de formación por vía telemática, los seminaristas mayores retornan al edificio del Paseo del Empecinado para convivir de nuevo juntos mientras realizan presencialmente los exámenes del segundo semestre en la Facultad de Teología. Después de realizar un test del virus, con resultado negativo para todos ellos, desde hace dos semanas prosiguen su formación al sacerdocio con una vida que conjuga la convivencia, el estudio y la oración.
A su regreso, y aprovechando la presencia del albergue en las instalaciones del Seminario, han tenido ocasión de conocer la realidad de las personas sin hogar. Una charla con algunos de los trabajadores de Caritas diocesana, una tertulia con los usuarios del albergue y unos partidos de futbol y baloncesto han servido para conocerse mutuamente, descubrir la vida cotidiana y los motivos que les han traído hasta aquí a ambos colectivos –seminaristas y personas sin hogar–, que estos días han compartido vivienda bajo el mismo techo.
También el Seminario Menor
Los seminaristas menores, por su parte, han seguido desde sus casas el curso a través de distintas plataformas digitales con la implicación de profesores y familias. No se ha dejado de mantener el contacto regular y no han faltado las iniciativas creativas para rezar, formarse, e incluso, jugar a distancia.
Este verano, ante la dificultad para llevar a cabo los campamentos habituales en Gallejones de Zamanzas, esperan poder vivir una convivencia y campamento urbano en el mismo Seminario de San José, del 20 al 26 de julio.
Desde que se comenzara a celebrar esta fiesta y difundirse por toda Europa allá por el siglo XII para «continuar la densidad de lo que celebramos el Jueves Santo», probablemente el de hoy haya sido uno de los Corpus Christi más singulares de la historia. La pandemia del coronavirus y «todas sus circunstancias externas» han hecho que las tradiciones populares vinculadas a esta fiesta no hayan formado parte en esta ocasión de la celebración, «aunque la disposición del corazón haya sido la misma». Así lo cree el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, quien ha presidido esta mañana la solemne eucaristía del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo en una Catedral a la que han asistido poco más de centenar y medio de fieles (incluidas autoridades civiles) y ha sido retransmitida por el canal de YouTube de la diócesis en cumplimiento de las medidas exigidas por el estado de alarma. Por ello, la celebración de este año no ha contado con procesión por las calles, aunque el prelado ha bendecido a la ciudad y a los burgaleses con el Santísimo Sacramento desde las puertas del templo gótico. [Ver vídeo y galería de fotos más abajo]
Para el pastor de la diócesis el núcleo de la celebración de hoy «es sencillo de entender», aunque para ello sea necesario «ponernos en la onda, en el amor». En efecto, esta fiesta gira en torno a «un Amor con mayúsculas y otro con minúsculas, el Amor de Dios a nosotros y el amor entre nosotros». Un amor desbordante de Dios que se convierte «en pan para la vida del mundo» y que, al comerlo, «nos hace hermanos y, por lo tanto, hemos de querernos entre nosotros».
Para don Fidel esta «maravillosa realidad» ha de ser correspondida «coherentemente» por los cristianos poniendo en práctica cuatro verbos: «Agradecer, acoger, adorar y compartir». «Hemos de ser agradecidos y ponernos en condición para recibir y acoger al Señor y vivir en coherencia esa unión allí donde estemos, para que en nuestra vida siga procesionando el Señor». Junto a ello, «es necesario gustar esta realidad, adorar y exponernos ante él para que nos siga empapando con su amor y nos lleve a compartir, a ser hermanos entre nosotros».
Cáritas y la crisis social
Para el arzobispo, el amor ha de ser una realidad que «ha de estar presente en cada uno de nosotros y en las instituciones de las que formamos parte», especialmente en esta «situación tan sumamente delicada por la crisis sanitaria, económica y social». En este sentido, ha aplaudido la labor que realiza Cáritas diocesana, que «no es una ONG, sino la misma Iglesia que, por amor, se abre a quienes lo necesitan». «Es la comunidad cristiana que se organiza para mejorar nuestra sociedad», ha insistido.
Don Fidel ha concluido su homilía haciendo un llamamiento a todos los cristianos, que han de ser los «pequeños e imprescindibles eslabones» de una «cadena de solidaridad» que haga surgir Cáritas y la acción caritativa de la Iglesia, para que sean «el rostro de la caridad» en medio del mundo.
El arzobispo de Burgos y presidente de la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, Fidel Herráez, visitó en la tarde de ayer la catedral para comprobar la evolución del panel donde más de un centenar de niños burgaleses de 3 a 12 años de edad están pegando sus dibujos como ofrenda al templo.
La iniciativa «La Catedral de los niños» finalizó ayer después de inaugurarse el pasado martes. Gracias a esta actividad los jóvenes pintores han podido conocer algunas de las joyas que alberga la Catedral y que han coloreado durante las pasadas semanas con los dibujos de «Diviértete en casa con la Catedral», actividad formativa y de entretenimiento online que la Fundación puso en marcha en marzo cuando se interrumpieron las clases presenciales.
La Fundación «VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021» ha restaurado el tradicionalmente conocido como pendón cristiano de Las Navas o estandarte de Alfonso VIII. Este trabajo de recuperación del patrimonio, en este caso del textil, se enmarca dentro de los preparativos de una exposición sobre Fernando III que se inaugurará en septiembre, dentro de los actos de conmemoración de los 800 años que la Seo burgalesa cumplirá en 2021.
Es una pieza textil muy importante, considerada una reliquia y habitual de procesiones, y uno de los pendones militares más antiguos conservados en Castilla. Tradicionalmente se ha asociado a la batalla de Las Navas de Tolosa y a Alfonso VIII, si bien es muy probable que su iconografía central (Cristo, la Virgen y San Juan) date de un siglo más tarde, en torno a los años 1320-1330.
A falta de que la pieza se someta a un estudio riguroso, René Payo, presidente del Consejo Asesor de la Fundación, elucubra que los bordados centrales que se conservan del estandarte original pudieron llegar a la Catedral de Burgos en el siglo XIV como parte de una donación del monarca Alfonso XI vinculada a otra batalla, la del Salado, lo que la tradición oral pudo confundir con la que tuvo lugar en 1212 en tierras jiennenses.
El estandarte de Alfonso VIII fue el que guio la carga de las tropas de los reyes de Castilla, Navarra y Aragón en la batalla de Las Navas de Tolosa, de la que se cumplen en julio 808 años. Fue una contienda crucial y «la más decisiva de la Reconquista española», según el periodista y escritor de novela histórica Antonio Pérez Henares, colaborador activo de la Fundación. En ella, el ejército almohade sufrió una severa derrota y también le costó la vida al obispo de Burgos, Juan Maté.
Restauración
El pendón, casi cuadrado, de 2,65 metros de lado, se custodia en la Catedral de Burgos. Se trata del estandarte cristiano, que no hay que confundir con el arrebatado a las tropas almohades y que se conserva también en Burgos, en el monasterio de las Huelgas. Presentaba un muy mal estado de conservación por el deterioro propio del paso del tiempo y por haber estado colgado en lo alto de la nave central del templo, así como por agresiones mecánicas como consecuencia de manipulaciones. También había pequeñas pérdidas de tejido, provocadas por rozaduras, pliegues y arrugas.
Además, tenía gran cantidad de manchas de humedades, que habían producido decoloraciones y debilitamiento de la estructura del tejido. El coste de su restauración ha ascendido a casi 20.000 euros.