El arciprestazgo de Medina viaja a Santander
El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha presidido esta mañana en la catedral la solemne eucaristía en honor de los santos apóstoles Pedro y Pablo. A la ceremonia han acudido numerosos fieles así como representantes del Ayuntamiento y la Diputación, miembros de hermandades y casas regionales y las reinas de las peñas en el día grande de las fiestas mayores de la ciudad.
Durante la homilía, el arzobispo ha señalado que el ejemplo de vida de san Pedro y san Pablo debe ser un incentivo para todos los cristianos. En efecto, la fiesta de hoy «no es simplemente para mirar a los apóstoles y decir «qué bien lo hicieron», sino para intentar imitarlos en nuestra vida y seguir su ejemplo». En este sentido, el pastor de la diócesis ha señalado que la coherencia de vida debería ser una constante en los cristianos que, sin embargo, muchas veces «viven de modo vergonzoso» y procurar que quienes los vean se planteen si son o no auténticos seguidores de Cristo.
Los santos apóstoles llevaron también en su vida un proceso de conversión, pues «se tomaron en serio seguir a Cristo» y llegaron a ser «mediadores decisivos del anuncio de la Buena Noticia» «sin honores ni premios, cumpliendo una misión de servicio» gracias a que «el Señor los asistió con su ayuda». También los cristianos, como ellos, pueden seguir sus huellas y procurar «cambiar en algo».
Tras la eucaristía, la plaza del Rey San Fernando se ha convertido, un año más, en un altar improvisado en honor de Santa María la Mayor. La patrona de la ciudad y de la diócesis ha recibido miles de flores que otros tantos burgaleses han depositado a sus pies.
El homenaje a la patrona se remonta al año 1954, cuando se nombró a la primera Reina de las fiestas. Los grupos de danzas la agasajaron con tantos ramos de flores, que optó por depositarlos en el altar de Santa María La Mayor. En 1955, el programa festivo de la ciudad incluía un acto de homenaje a la patrona, y aunque en algunas épocas la tradición se ha visto interrumpida, en el 1987 el Comité de Folclore la retomaba tal y como la conocemos en la actualidad.
Tras varios meses de catas y diversos estudios, el mal de piedra que sufre el conjunto escultórico del trasaltar de la catedral está a punto de verse solucionado. Esta mañana, la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac, el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, y el presidente del Cabildo Catedralicio, Pablo González Cámara, han firmado un convenio para acometer la restauración de la obra de Vigarny, en el marco de colaboración establecido mediante el Programa Uno por Uno en materia de actuaciones de intervención en el Patrimonio Documental.
Las sales minerales de la piedra y los constantes cambios de temperatura en el interior del templo han hecho que en el transcurso de los siglos el conjunto escultórico se haya deteriorado hasta el punto de perder gran parte de sus relieves desde que se construyera a finales del siglo XV. Las obras de rehabilitación que se llevarán a cabo los próximos años suponen el desmontaje de dos de los tres cuerpos que se van a intervenir: el de la Crucifixión y el de la Piedad y Resurrección. Además, se instalará un taller en la zona de la Puerta de Pellejería al que se trasladarán las obras escultóricas para su rehabilitación. Las obras de mejora supondrán la consolidación de las arquitecturas portantes de los relieves y que se encuentran detrás del altar mayor, y la reubicación de los paneles escultóricos, respetando la autenticidad histórica y evitando, en la medida de lo posible, la réplica de las escenas, insertando, únicamente, aquellos elementos que hagan comprensible el conjunto.
La obra está presupuestada en cerca de 1,4 millones de euros y está financiada por la Consejería de Cultura y Turismo y el Cabildo Catedralicio de Burgos, en unos porcentajes próximos al 50%. Dada la importancia del bien a intervenir, la Consejería remitió el proyecto a la UNESCO, que manifestó su acuerdo y felicitación por el proyecto ante la complejidad técnica de las obras de restauración.
La consejera ha recordado que la Junta de Castilla y León y el Cabildo llevan años trabajando de manera coordinada para buscar una solución a los problemas de conservación de los relieves del trasaltar de este templo catedralicio. García Cirac ha explicado que con este proyecto, además de acometer un «reto técnico de gran envergadura, vamos a emprender una obra de gran complejidad que afecta a uno de los elementos más importantes de la catedral; y va a ser una fuente de estudio e información permanente sobre el proceso creativo del conjunto escultórico».
Por su parte, el arzobispo ha dado las gracias a todas aquellas instituciones que están colaborando en la rehabilitación integral de la seo y ha instado al Cabildo y la Junta a que pongan todo de su parte para lograr «una solución digna» para la climatización del templo, que sigue siendo para él un «objetivo prioritario para lograr que sea un espacio más habitable».
Esta actuación comenzará en 2018 y se prolongará hasta 2020. A lo largo de estos tres años, está previsto organizar conferencias y visitas técnicas al taller que se instalará en la Puerta de Pellejería.