Durante los días 29 y 30 de junio se ha celebrado en la Casa de la Iglesia de Salamanca el encuentro anual de delegados diocesanos de liturgia de la región del Duero más el delegado de la provincia eclesiástica de Oviedo. Esta reunión ha estado presidida por D. Mario Iceta, arzobispo de Burgos, como obispo responsable de la región.
El tema central de esta asamblea ha sido las celebraciones dominicales en espera de presbítero, una cuestión que se ha visto en aumento en las diócesis del territorio. Además, aprovechando el encuentro, han sacado tiempo para hablar e impulsar la publicación «Liturgia Dominical», un comunicado acerca de la realización de la eucaristía, que ayuda cada domingo a muchas parroquias con las preces, moniciones, comentarios bíblicos, etc. Esta publicación, editada por la archidiócesis de Burgos, se elabora junto con las delegaciones de liturgia de las otras diócesis de la región.
Por último, debido a que el encuentro anual se ha realizado en la ciudad de Salamanca, los delegados no solo se han ocupado de las cuestiones propias de la reunión, sino que también han aprovechado para visitar la catedral y el nuevo museo de arte sacro del Palacio Episcopal.
Desde hace más de treinta años existe una pastoral en la archidiócesis que se encarga de acompañar a las personas que pasan por la ciudad pertenecientes a las ferias, circos y puestos ambulantes: se trata de la Pastoral de Ferias y Circos. En la semana de las fiestas patronales su labor se intensifica, aunque desde hace dos años cuentan con una dificultad añadida, «hay mucha dispersión: las barracas están en el polígono en la calle Laredo, los puestos en Virgen del Manzano y el circo en la carretera Poza», explica Jesús Segura, delegado de esta pastoral.
Esta tarea, aunque puede resultar desconocida ya está asentada en la ciudad, «yo creo que soy el delegado más antiguo de la ciudad», bromea Jesús. Una labor que, sin duda, le hace vivir las fiestas de San Pedro y San Pablo «de una forma diferente». Se trata de otra forma de «ser evangelio y ser Iglesia mostrando nuestro lado mas solidario y gratuito», sin olvidar que la Iglesia «tiene que estar donde está la gente», explica el encargado de esta pastoral.
La labor que desarrollan se centra sobre todo en el acompañamiento en torno a dos cuestiones. Por un lado, el apoyo litúrgico y de sacramentos que puedan necesitar los feriantes o trabajadores del circo. Un aspecto en el que «realmente tienen muchos problemas», por ejemplo a la hora den casarse o de bautizar a sus hijos. En una realidad itinerante «no les puedes pedir que hagan ciertas cosas o los mismos trámites que a la gente que vive de forma sedentaria», como por ejemplo hacer el cursillo de novios o presentar las partidas de bautismo, «porque igual no saben dónde lo hicieron». Por eso, desde esta pastoral tratan de facilitarles y agilizar todos estos trámites. Para ello cuentan con un sacerdote a nivel nacional, y si por lo que sea éste no les puede atender, «hablamos con algún sacerdote amigo y le explicamos cuál es la particularidad y peculiaridad de su vida», cuenta Jesús.
La segunda parte de la labor que realizan es con los hijos de los feriantes. Es en la que más tiempo invierten y para la que cuentan con la colaboración del ayuntamiento de Burgos y Cáritas. El primero ha dispuesto un servicio de autobús para recoger y llevar a los niños y, además, ha contratado a tres educadores sociales para reforzar el equipo. Cáritas por su parte, ha cedido las instalaciones –se reúnen todos los días en el Centro de Día Apoyo al Menor (CDAM) de la calle San José– y un educador social de su equipo, Jorge García es el encargado de coordinar la actividad. Para completar las personas que acompañan a este grupo de unos dieciséis chicos y chicas cuentan con voluntarios que también ayudan a organizar juegos y actividades para el grupo.
«Recogemos a los niños todas las tardes, de 5 a 9 de la noche, les sacamos del mundo de la feria. Así dejamos que los padres tengan un rato más para centrarse en el trabajo y a los niños les sacamos de ese ambiente de ruido y bullicio», explica Jesús. El viernes, cuando ya estaba toda la feria instalada, Jorge y Jesús pasaron por todos los puestos ofreciendo este servicio. Casi todos conocían a Jesús, porque «muchos de los niños que acompañó hace 30 años son los que ahora llevan los puestos», explica Jorge.
A pesar de verles un par de veces al año, en los ‘Sampedros’ y en la feria que se pone en la ciudad por San José y Semana Santa, después «tienes contactos, teléfonos. Te invitan a bodas, comuniones, tienes que ir a funerales. Es gente muy querida», cuenta Segura. Pero él, lo que más destaca y aprende de las personas que trabajan en la feria, circo y puestos ambulantes es «vivir con ligereza, viven el día a día de una forma que nosotros no sabemos. Tienen una alegría que es muy grande y el entorno familiar es muy fuerte. Los valores familiares se mantienen más que en nuestra sociedad», concluye.
El pasado sábado 24 de junio, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Burgos se dio cita en Miranda de Ebro para celebrar su día. Una jornada de convivencia que se repite año tras año y aúna momentos de formación, oración, celebración y denuncia. En esta ocasión el lema escogido fue «Tendiendo puentes, derribando muros», y el trabajo se centró, sobre todo, en la preparación de la próxima Asamblea General de la HOAC.
El encuentro tuvo lugar por la mañana en la parroquia del Buen Pastor, donde se realizó la oración inicial y el trabajo posterior de presentación de los objetivos y contenidos de la Asamblea General. La mañana concluyó con una visita guiada al Centro de Interpretación del Campo de Concentración de Miranda y la realización un gesto público. Por la tarde se celebró una eucaristía en la parroquia de Santa María en la que dos militantes de la HOAC, Mariano y Margari, celebraron además sus bodas de oro.
XIV Asamblea General
El próximo mes de agosto –del 12 al 15–, tendrá lugar en Segovia la Asamblea General de la HOAC. El lema escogido para esta 14º edición ha sido «Tendiendo puentes, derribando muros. Iglesia en el mundo obrero tejiendo vínculos de fraternidad».
Este órgano de decisión y diálogo se celebra a nivel nacional cada seis años. En la asamblea participarán los militantes de las 41 diócesis de España en las que este movimiento tiene presencia activa. Además, está prevista la asistencia de obispos, representantes de organizaciones sindicales, sociales y eclesiales, tanto nacionales como internacionales.
Este encuentro marcará las líneas y prioridades de la HOAC para los próximos años, «a partir de una mirada creyente de la realidad, de la experiencia del compromiso de los militantes y de los retos que como Iglesia tenemos», tal y como explican en su página web. La HOAC, Hermandad Obrera de Acción Católica, es un movimiento de la Iglesia católica «enviado a evangelizar expresamente el mundo del trabajo» que ya ha celebrado los 75 años desde su fundación.
Esta tarde han sido ordenados presbíteros dos diáconos de la archidiócesis de Burgos por manos del arzobispo don Mario Iceta Gavicagogeascoa. Aarón de Jesús Marchelli Campos y Cristian Tomás Alonzo, pertenecientes al seminario Redemptoris Mater, han recibido el segundo grado del sacramento del orden en una eucaristía celebrada en la catedral, a la que han acudido multitud de familiares y amigos.
«No tengáis miedo», ha dicho el prelado recordando el evangelio del día (Mt 10, 26-33) e invitando a los nuevos sacerdotes a vivir plenamente su vocación, puesto que es la elección que ha hecho Dios sobre ellos, «la misión consiste primero en ser elegido, estáis aquí porque Él os ha elegido». Además, ha expresado que «quien experimenta su amor no puede dejar de hablar de él», por lo que un presbítero debe enamorarse de Dios cada día para poder hacérselo ver a los demás.
El pastor diocesano también ha hablado acerca de la primera lectura del día (Jr 20, 10-13) y ha recalcado la figura del profeta, «en el fondo Jeremías manifiesta la seguridad de que Dios no le abandona», mostrando así su fidelidad y su perseverancia. También ha hablado sobre la humildad que se nombraba al final del salmo 68, diciendo que «ser humilde significa reconocerse necesitado».
El arzobispo ha instado a los nuevos sacerdotes a «vivir cada día más íntimamente unidos a Cristo en la comunión de la Iglesia», para que puedan acoger las cosas exteriores desde la confianza de Dios y que así no puedan penetrar en el corazón, «el secreto es estar unido siempre a Él invocando su misericordia».
Por último don Mario ha reiterado la importancia de la misión que tienen los presbíteros como generadores de vida, «como el padre me ha enviado así os envío yo, para que ofrezcáis la vida». También ha recalcado la fragilidad y la pequeñez en las que se desarrolla el ministerio sacerdotal, pero que a pesar de ello también hay fortaleza y gracia de Dios, «todo lo puedo en aquel que me conforta», ha expresado el prelado citando a San Pedro.
La celebración ha contado con momentos clave, como la imposición de manos sobre las cabezas de los nuevos sacerdotes, el canto de las letanías mientras estaban postrados en el suelo o la unción de las manos con el santo crisma, así como el revestimiento con la casulla o la entrega del cáliz y la patena para la celebración de la eucaristía.
Desde el martes 20 de junio hasta el viernes 23 la ciudad de Burgos ha acogido las Jornadas de Patrimonio Cultural de la Iglesia, organizadas por la subcomisión para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española, donde los delegados de patrimonio, los delegados diocesanos y los trabajadores en el ámbito del patrimonio eclesiástico se han reunido para dialogar y aprender sobre la conservación y la restauración de los bienes culturales de la iglesia, el tema central de esta edición.
Durante las jornadas se han abordado diversos temas relacionados con la definición de lo que constituye un bien cultural o las técnicas de la conservación preventiva, la conservación curativa y la restauración propiamente dicha, explorando también los diferentes aspectos y técnicas involucradas en el proceso.
También se han examinado diversos tipos de objetos para restaurar, como pinturas de caballete, pintura mural, retablos, esculturas y vidrieras, entre otros, y se han tratado cuestiones acerca del tratamiento a seguir durante la aparición de plagas como aves, hongos o xilófagos, la documentación gráfica, la platería y la orfebrería, etc.
La importancia de estas jornadas ha radicado principalmente en dos aspectos. El primero es la formación, puesto que brinda a los participantes la oportunidad de aprender de expertos que comparten sus conocimientos y experiencias en el campo a través de ponencias. Y en segundo lugar permiten establecer vínculos y conexiones entre los delegados de patrimonio de diferentes diócesis de toda España, fomentando el diálogo, el intercambio de ideas y la resolución conjunta de problemáticas comunes.
Tradicionalmente estas jornadas se realizaban la última semana de junio, pero tras elegir Burgos como ciudad anfitriona por el reconocimiento de su taller de restauración ubicado en el Museo de la iglesia de San Esteban, se decidió adelantarlo una semana debido a las fiestas patronales. Sin embargo, a pesar de los cambios el nivel de participación ha superado las expectativas de los organizadores. «Si pensábamos que íbamos a ser menos hemos sido más de los que somos habitualmente y ha sido un éxito de convocatoria brutal», comenta Pablo Delclaux, director del secretariado de la subcomisión.