Fallece el sacerdote diocesano Fermín Rilova Herrera

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Fermín Rilova Herrera

 

Esta mañana fallecía a los 92 años de edad el sacerdote burgalés Fermín Rilova Herrera. Nació el 5 de julio de 1929 en Sasamón y recibió la ordenación sacerdotal el 31 de mayo de 1952. Ha ejercido su ministerio presbiteral como párroco de Guadilla de Villamar, Melgar y servicios; San Nicolás de Miranda de Ebro; capellán auxiliar de la residencia de San Agustín, director de la Casa Sacerdotal y confesor de varias comunidades religiosas.

 

El arzobispo, don Mario Iceta, y todo el presbiterio diocesano expresan su dolor y trasladan su pésame a su hermano Mauro, a sus sobrinos y a toda su familia, mientras piden al Señor que le conceda la vida eterna que él mismo, confiando en Dios, esperaba y deseaba.

 

El funeral por su eterno descanso se celebrará mañana martes 17 de agosto en la parroquia de Santa Águeda de la capital a las 17:00 horas, efectuándose acto seguido la conducción del finado hasta el cementerio de su pueblo natal. No habrá sala velatoria.

 

Descanse en paz.

Mario Vivanco Esteban, nuevo delegado episcopal de Cáritas

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Mario Vivanco Esteban

 

El arzobispo de Burgos, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha nombrado al sacerdote Mario Vivanco Esteban como nuevo delegado episcopal de Cáritas en sustitución de Fernando García Cadiñanos, nombrado recientemente obispo de Mondoñedo-Ferrol.

 

Mario Vivanco (46) nació el 9 de agosto de 1975 y fue ordenado sacerdote el 26 de enero de 2002. Licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Sagrada Teología por la Facultad de Teología de Burgos, ha ejercido el ministerio sacerdotal como vicario parroquial de Lerma y servicios, como vicario parroquial en la parroquia de la Inmaculada y como párroco de las parroquias de El Salvador, San Vicente Máritr de La Ventilla y Santa Julita de Castañares. También ha sido profesor de Religión Católica en los colegios Pons Sorolla de Lerma y Santa María La Nueva y San José Artesano, Blanca de Castilla y María Madre – Politecnos de la capital.

 

El nuevo delegado asume su responsabilidad «con sorpresa», pues, asegura, «no se lo esperaba». Lo hace con «actitud de servicio» y con ganas de «acompañar esta realidad tan importante en la Iglesia». Y es que, según sus palabras, «Cáritas es la misma Iglesia que ayuda al pobre porque en él está el Señor presente esperándonos». «Y lo hace de modo organizado», matiza, «haciendo efectiva la comunión de bienes».

 

Según indican los propios estatutos de Cáritas diocesana, entre las nuevas funciones que asume Vivanco destacan velar por la identidad cristiana y eclesial de Cáritas y sus contenidos teológicos y pastorales y ocuparse de las relaciones con los sacerdotes (especialmente con los delegados arciprestales de este ámbito) en los asuntos encomendados a Cáritas, así como cuidar por la integración de la entidad en la pastoral diocesana y promover el voluntariado, el acompañamiento y la formación inicial y permanente de las personas voluntarias y profesionales que forman parte de Cáritas. Igualmente son tareas propias del delegado participar como integrante en los órganos directivos de la entidad con voz y voto, animar el desarrollo institucional de Cáritas y ostentar la representación legal de la entidad junto con el director. Asimismo, es el encargado de informar al arzobispo de la marcha general de Cáritas diocesana y de transmitir a los órganos de entidad los criterios del arzobispo sobre las acciones de Cáritas en la archidiócesis.

Fallecen los sacerdotes Luis Hernando y José Luis de Pedro

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luis hernando

Ayer jueves recibieron sepultura los dos últimos sacerdotes diocesanos fallecidos: Luis Hernando Hernando y José Luis de Pedro de Pedro.

 

Luis Hernando nació el 21 de junio de 1941 en Jaramillo Quemado. Fue ordenado sacerdote el 2 de julio de 1966 y ejerció el ministerio como vicario parroquial de Lerma, párroco del Valle de Losa, Pampliega y servicios y adscrito a la Unidad pastoral de Salas de los Infantes.

 

José Luis de Pedro nació el 25 de octubre de 1940 en Quintanar de la Sierra y recibió la ordenación sacerdotal el 25 de julio de 1964, ejerciendo el ministerio presbiteral como vicario parroquial en Briviesca, vicario parroquial en Melgar de Fernamental; párroco de Llanillo de Valdelucio, párroco de Villalba de Duero y párroco de San José de Aranda de Duero. Últimamente ejercía como adscrito en las parroquias de San Nicolás y Santa Águeda.

 

El arzobispo, don Mario Iceta, y el todo el presbiterio diocesano lamentan su pérdida, agradecen al Padre la entrega generosa de sus vidas y piden por su eterno descanso.

«Me atrae la Iglesia pequeña y sencilla, abierta a todos, con olor a oveja»

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SANTOS 1

 

Santos Luis Díez Alonso nació en Burgos en 1962. Maestro de profesión, ha ejercido en colegios de diversas localidades como Alcántara, Covaleda, Sepúlveda, Palencia, Aranda de Duero y Burgos. Su vida está marcada por la enfermedad de la poliomelitis, que sufrió a los 9 meses de su nacimiento y que le afectó a la movilidad en sus dos piernas. Hasta hace cinco años ha podido caminar sin muletas, pero actualmente tiene que hacer uso de las mismas para desplazarse. Soltero. Pertenece a un Grupo de Jesús de Pagola en Burgos, un movimiento implantando en todo el mundo, compuesto por personas con inquietudes que buscan a Jesús y reflexionan sobre su doctrina. Pertenece a la parroquia de San Cosme y San Damián y en su vida religiosa hubo un periodo en su juventud, a los 16 años, cuando militó en un grupo carismático protestante, pero no tardó en volver a la Iglesia Católica, en la que lleva 30 años.

 

A pesar de padecer polio, asegura que no ha sentido especialmente diferente: «Como lo tuve desde muy pequeño, desde los 9 meses, siempre ha sido parte de mi vida y cuando somos niños nos adaptamos muy bien a cada circunstancia. En mi caso nunca percibí mi enfermedad como un gran problema, me adapté casi sin darme cuenta, sin suponerme un gran esfuerzo, porque fui creciendo con ello y no había vivido nada diferente antes. Era consciente de mis limitaciones pero debía vivir con ello y así lo hice sin ningún dramatismo. Mi sensación es que fui siempre bien aceptado por la sociedad, no he sido discriminado y no he sufrido afortunadamente ningún momento duro por ello».

 

La enfermedad tampoco le ha impedido desarrollar su vocación de maestro, profesión en la que dice sentirse muy realizado, «porque no sólo me ha permitido enseñar a los jóvenes, sino también aprender muchas cosas. En la escuela no solo enseñamos sino que aprendemos todos. En mi caso siempre me he visto con fuerzas para seguir adelante porque he vivido mi enfermedad como un proceso natural, y además he tenido en cuenta dos aspectos esenciales, me ilusionaba con lo que podía hacer y no me fastidiaba lo que no podía hacer por tener dificultades de movimiento en las dos piernas».

 

He aprendido que amar conlleva perdón, reconciliación, paz, justicia y verdad, que son los principios de la doctrina de Jesús

 

A los 16 años se apartó de la Iglesia católica, aunque «fue una cuestión coyuntural», matiza. «A esa edad buscas movimientos que te enganchen, que tengan tirón, y a mí me atrajo un grupo carismático protestante. Ciertamente no guardo mal recuerdo de aquel periodo, éramos jóvenes y había un buen ambiente, pero notaba que no era lo que yo buscaba y terminé de nuevo en la Iglesia Católica. Me gustó la Iglesia pequeña, en la que se hacían actividades cercanas con las personas y yo me sentí muy bien, porque palpaba libertad, era una Iglesia abierta a todos, acogedora, con los brazos abiertos. En el movimiento protestante era más complicado aceptar a las personas no creyentes, pero la Iglesia daba cabida a todos, a quienes tenían fe y los que no, todos podíamos participar. Me enganchó esa Iglesia abierta a todos y en ella estoy desde hace 30 años», explica.

 

Desde hace cinco años forma parte de un grupo de Jesús de Pagola. «Por casualidad escuché que había unos cursos de Doctrina Social de la Iglesia en la Facultad de Teología, me interesó y me encontré con gente que tenia las mismas inquietudes que yo. De allí salió la idea de formar un grupo de Jesús de Pagola con otros compañeros de la Facultad. En el grupo profundizamos sobre la doctrina de Jesús, que se basa en el amor y en la entrega a los demás. Jesús de Pagola me ha permitido acercarme al conocimiento de Jesús y saber cómo debemos actuar, con el amor siempre por delante. He aprendido que amar conlleva perdón, reconciliación, paz, justicia y verdad, que son los principios de la doctrina de Jesús. Además de la reflexión también pasamos a la acción y cada miembro del grupo se va decantando para llevar a cabo actividades con otros movimientos, como Pastoral Penitenciaria, Migración, Pastoral Gitana, y cada uno colabora con lo que considera que más puede aportar. A nivel personal me encuentro muy bien en el grupo y estoy muy contento y comprometido».

 

En estos momentos ve la Iglesia «con un resurgir sano, no tanto en número de creyentes como en el compromiso con la fe que profesamos. Estamos en proceso de cambio, para pasar de ser una Iglesia de fans, en la que valía con ir a misa los domingos, a ser una Iglesia más comprometida como nos pide el Papa Francisco, una Iglesia cercana a las personas, que tiene muy claro el compromiso con el reino de Dios, que actúa desde el amor al prójimo y comparte sus necesidades. Una iglesia, como quiere el Papa, «con olor a oveja»».

Imagen del mes de agosto: Santa Elena

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imagen del mes agosto santa elena

Flavia Julia Helena también conocida como Santa Elena (250-330) fue la madre del Emperador Constantino, por lo que tuvo una destacada presencia en la corte imperial. Durante el reinado de su hijo se convirtió al cristianismo, siendo él quien la impulsó a abrazar el cristianismo. Esta Santa se halla muy vinculada a la Invención de la Santa Cruz, la Vera Cruz donde expiró Jesús, que fue hallada por Santa Elena el 3 de mayo del año 326. De ahí que en su iconografía aparezca casi siempre con una Cruz de gran tamaño, como la representó Gil de Siloé (año 1500) en esta bellísima talla de la Catedral de Burgos.

 

A la izquierda de Santa Ana, en un compartimento de la misma estructura que los que albergan a esta Santa y a Santa Isabel, aparece Santa Elena en armonía con las figuras de más edad de este piso. Santa Elena no lleva toca pero va cubierta con un velo corto de estrecha franja rayada y otra más ancha de fondo piqueteado en oro con una inscripción en la que se puede leer: Santa Elena. Sobre el velo se puede observar una corona de doble aro en hilo de oro en espiral.

 

Santa Elena tiene una expresión serena, con finas cejas y ojos semientornados, nariz recta y boca bien delineada; su rostro, en óvalo redondeado, sobresale de su largo y elegante cuello adornado con un collar de cuentas verdes cuya sombra sobre la carne produce la sensación de estar realizado en relieve. Su rica saya de brocado con figuras geométricas circulares y cuadradas, en dorado, sobre fondo verde, presenta ancho escote curvo adornado con collares de eslabones de oro con piedra azul en forma de rombo en el centro que parece un zafiro. En contraste con esta pesada decoración cubre la parte superior del escote una camisa de muy fino tejido con decoración geométrica en dorado.

 

Sobre los hombros el manto dorado, que en teoría es mano real, sin grandes diferencias con los que portan otras santas. Sus manos de largos y finos dedos sujetan con la derecha la Cruz y con la izquierda, el libro abierto, como siempre, apoyado en un rico cojín. Bajo la saya adelanta su pie derecho calzado con alcorques.

 

Destaca esta Santa, con sus bellas facciones, por su gran elegancia, pareciendo sumida en un mundo interior de belleza ideal, al que el espectador no tiene acceso.

 

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