La capilla de la Adoración Perpetua de Burgos reabre sus puertas

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El pasado domingo, coincidiendo con la solemnidad del Corpus Christi, la capilla de la Adoración Perpetua de la capital reabrió sus puertas después de casi dos meses cerrada a causa de la pandemia por la Covid-19. Ubicada en la parroquia de San José Obrero desde hace nueve años, esta capilla es la única de la diócesis que expone el Santísimo Sacramento de forma ininterrumpida durante las 24 horas del día en turnos de adoración coordinados, directamente, por laicos. España cuentan con algo más de medio centenar de lugares de adoración con estas características.

 

Al reanudar ahora los turnos de vela al abrirse el proceso de desescalada, la parroquia de San José Obrero hace un llamamiento a los burgaleses para que puedan cubrir los 17 turnos ahora vacíos tras el fallecimiento y cansancio de algunos de sus adoradores, sobre todo los más mayores. En concreto, es preciso cubrir algunas horas críticas de la madrugada (de 04:00 a 05:00 los lunes) y durante las horas centrales del día (de 13:00 a 15:00 los martes y de 12:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 los domingos). Los sábados también hay varias horas libres que necesitan cubrirse durante toda la jornada (10:00 a 11:00; 17:00 a 19:00 y 20:00 a 21:00). Los turnos de adoración se distribuyen en periodos de una hora.

 

Quienes estén interesados en formar parte de este proyecto de adoración eucarística, al que acude gente no solo de la ciudad, sino también de algunos pueblos del alfoz de la capital y de otros lugares de la provincia, pueden ponerse en contacto con la parroquia de San José Obrero en el teléfono 690 72 44 16.

Campamentos urbanos para hacer frente a la pandemia

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campamentos urbanos

 

Voluntared pondrá en marcha un ciclo de campamentos urbanos durante este mes de julio. Ante la clausura de muchos campamentos parroquiales y la necesidad de ayudar a la conciliación familiar, esta entidad diocesana oferta distintas modalidades de inscripción, desde una semana al mes completo, con todas las garantías sanitarias ante la crisis del coronavirus, cumpliendo con la legislación vigente creada por la Junta de Castilla y León para este tipo de actividades de ocio y tiempo libre y con monitores especialistas titulados.

 

Las actividades –destinadas a niñas y niños de 6 a 12 años– se desarrollarán en las instalaciones del Seminario diocesano de San José en horario de 9:00 a 14:00 horas, con posibilidad de «servicio de madrugadores» desde las 08:00 y de «continuadores», hasta las 15:00 horas. El lugar cuenta con aulas para el desarrollo de talleres, espacios deportivos exteriores, sala de medios audiovisuales y piscina.

 

Estos campamentos urbanos se desarrollarán durante la semana (de lunes a viernes) con posibilidad de inscribirse semanalmente, con distintas tarifas en función de los días elegidos: 35 euros (del 1 al 3 de julio), 65 euros para una semana, 120 euros para dos semanas, 175 para tres semanas y 225 para el mes completo. Los precios incluyen todos los materiales necesarios para el desarrollo de las actividades.

 

Para inscribirse u obtener más información acerca de estos campamentos urbanos, existen los teléfonos de contacto 657815016 y 947257707 o el email info@voluntared.org.

Fallece el sacerdote Feliciano Martínez Archaga

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feliciano martinez archagaAyer, 9 de junio, fallecía a los 93 años de edad el sacerdote burgalés Feliciano Martínez Archaga. Nació en Porquera de Butrón el 2 de febrero de 1927 y fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1954. Desempeñó su ministerio pastoral como párroco de Orbaneja del Castillo, Salgüero de Juarros, Poza de la Sal y servicios y párroco de Briviesca. En su etapa de jubilado colaboró en la parroquia de San Martín de Porres de la capital burgalesa.

 

El funeral por su eterno descanso se celebrará mañana jueves 11 de junio a las 11:30 de la mañana en la en la parroquia de San Martín de Porres, cumpliendo con las medidas decretadas por el actual estado de alarma, con aforo limitado.

 

Hoy Feliciano toma prestadas estas palabras de san Agustín y desde los brazos del Padre que con amor le acoge nos dice: «Te espero… No estoy lejos, justo del otro lado del camino… Ves, todo va bien. Volverás a encontrar mi corazón. Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas».

 

Pedimos al Señor para que sus hermanos y sobrinos puedan enjugar con lágrimas de esperanza el dolor de la separación. Dale, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz eterna.

«No abundamos, pero otros lo necesitan más»

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monjas monasterios clausura covid

Las Clarisas de Belorado, elaborando sus afamados chocolates. Foto: Cope.es.

 

La crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha derivado en una grave crisis económica. Muchas familias han perdido sus puestos de trabajo o se han visto abocadas a expedientes de regulación de empleo perdiendo poder adquisitivo y haciendo difícil la supervivencia. También los monasterios de vida contemplativa de la provincia han experimentado una considerable disminución de sus ingresos al suspender la actividad económica que ayudaba al sostenimiento de muchas comunidades, la inmensa mayoría dedicadas a la repostería.

 

La madre María Sagrario, superiora de la comunidad de Clarisas de la capital, relata cómo su obrador ha estado parado durante algo más de dos meses. El pasado 1 de junio, ante la insistencia de algunos vecinos, volvieron a elaborar sus pastas de té, aunque las ventas no han sido significativas: «Hemos vendido muy poquito», asegura la religiosa mientras detalla que la venta de pastas es solo una «pequeña ayuda a la economía de la comunidad», que ha sobrevivido durante la pandemia gracias a los donativos de algunos conocidos y la pensión que cobran algunas hermanas de la Seguridad Social.

 

Esta comunidad, que ha pasado la cuarentena sin que ninguna de sus 13 monjas sufriera «ni un simple catarro», está muy agradecida a la ayuda que les han prestado amigos y conocidos: «En nuestra economía no sobra nada y es difícil llegar a fin de mes. Por fortuna, nos han hecho entrega de una enorme cantidad de alimentos durante estos meses. Estamos muy agradecidas: comida no nos ha faltado y hemos podido celebrar la eucaristía todos los días, que era lo que más deseábamos y necesitábamos». asegura.

 

Agradecidas a los sacerdotes de Belorado están también las Clarisas de esta comunidad de 14 hermanas al borde del Camino de Santiago, a las que se suman otras seis monjas en Derio, Vizcaya. Gracias a ellos han podido celebrar cada día la misa y poder seguir rezando por todo el Pueblo de Dios: «Somos el pulmón orante de la diócesis y el coronavirus no ha podido enfermar ese pulmón», narra por teléfono una de las religiosas. «Sin la eucaristía no habríamos podido sobrevivir».

 

Ellas también han visto menguados sus ingresos de elaborada repostería, aunque «gracias a Dios hemos seguido trabajando a través de la web», algunos días, con tan solo uno o dos pedidos. Pese a todo, se han sentido más que nunca «parte del pueblo», no solo porque aplaudían a los sanitarios junto a sus vecinos, sino porque han notado su ayuda y cercanía: «Mucha gente nos ha traído alimentos y donativos, vivimos de la providencia», insiste mientras asegura que han sido también muchas las llamadas y correos electrónicos recibidos implorando también sus oraciones.

 

«No abundamos, pero otros lo necesitan más»

 

Sor Amparo, secretaria de la comunidad de Clarias del Espino, en Vivar del Cid, también relata cómo el coronavirus ha supuesto un revés para su obrador, que tuvo que cerrar a mediados del mes de marzo con un importante stock de productos que donaron al Banco de Alimentos, a quienes agradecen a su vez la entrega de productos alimenticios que les ha permitido sobrevivir durante la pandemia.

 

Esta religiosa reconoce que han sido muchas las llamadas de gente interesándose por ellas y ofreciéndoles diferentes donativos que, sin embargo, han declinado: «Sería para nosotros un cargo de conciencia porque con lo que teníamos ahorrado y las pensiones de las más mayores podríamos sobrevivir, así que les pedíamos que entregaran esos donativos a Cáritas o a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Y no es que abundemos, pero otros lo necesitan más», concluye.

Los sacerdotes entregan a Cáritas Burgos más de 75.000 euros

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sacerdotes cáritas

 

Desde que los sacerdotes de la diócesis decidieran renunciar a parte de su suelo y entregarlo a Cáritas para paliar las consecuencias económicas de la pandemia, se han recaudado, a fecha 31 de mayo, un total de 75.736 euros. El dinero procede de los donativos que los presbíteros han entregado de forma voluntaria a la entidad caritativa para que pueda implementar sus ayudas, ya que los problemas económicos empiezan a agudizar la situación de las familias más vulnerables ante la crisis del coronavirus.

 

El gesto del presbiterio, coordinado desde al vicaría diocesana del Clero, nació a propuesta de varios sacerdotes y ha sido respaldada por una amplia mayoría de ellos. Se trata de una colecta conjunta del clero diocesano «para estar muy cercanos de los que en esta pandemia se van a quedar en las cunetas sociales y económicas», tal como detalló en su momento Jesús Castilla, vicario para el Clero.

 

Según Castilla, se trata de «una expresión de entrega y cercanía a los más necesitados», una muestra de «estar al lado de quienes sufren tanto dolor». Una acción que se deriva de «nuestro ser sacerdotes y diáconos» y que responde a la acción de Dios, que «nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado».