La Iglesia en Burgos se suma al duelo de Villagonzalo Pedernales

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Foto: Burgosconecta.es.

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Cerca de doscientas personas se han dado cita este mediodía en la plaza Mayor de Villagonzalo Pedernales en un minuto de silencio convocado por el ayuntamiento de dicha localidad en recuerdo de Pepi, la mujer asesinada ayer por su marido. Entre los presentes se encontraban también el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, y el párroco del municipio, Marcelino Mozo, en un gesto de cercanía ante el dolor por el que atraviesa el pueblo, así como amigos y familiares de la víctima, entre los que también se encuentra su hijo, herido grave y convaleciente en el Hospital Universitario de Burgos.

 

Junto al arzobispo y al párroco, en el acto han participado la regidora de la localidad, Purificación Ortega; la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco; el delegado territorial de la Junta en Burgos, Baudilio Fernández Mardomingo, y subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente, así como otras autoridades civiles y militares y numerosos vecinos de la localidad.

 

María Josefa Santos -Pepi, como la conocían sus amigos y vecinos-, de 55 años de edad, murió ayer de un disparo cometido por su marido, quien también disparó a su hijo, que se encuentra convaleciente en el Hospital Universitario de Burgos, grave pero fuera de peligro. El autor autor del tiroteo se quitó más tarde la vida y así se los encontró la otra hija de la pareja cuando acudió a su vivienda. La policía continúa indagando las razones del suceso, en lo que pudiera ser el segundo caso de violencia machista en la provincia de Burgos en apenas un mes. Otras fuentes, no obstante, apuntan a un posible brote psicótico del homicida. La investigación continúa abierta.

Imagen del mes: Pantocrator – Rey Eternal

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Pantocrator

 

Se considera que esta pieza, que representa al Pantocrator – Rey Eternal, corresponde a la clave del anterior cimborrio, que se derrumbó en la noche del 4 de marzo de 1539. Sus características permiten clasificarla como obra del primer cuarto del siglo XIII. Representa este relieve la imagen de Cristo, según el modelo siríaco, coronado y con barba, en el interior de la mandorla, bendiciendo con su mano derecha y sosteniendo con la izquierda un libro abierto con ambas páginas en blanco. Detrás de su cabeza el nimbo crucífero nos recuerda que el Crucificado es el Resucitado.

 

Su majestuosa figura surge y domina con sobria solemnidad prácticamente el espacio total de la mandorla, almendra mística (amýgdala en greco-latín). El Pantocrator se halla sedente y en disposición frontal. En la expresión de su rostro se percibe el eco enigmático de la «sonrisa ática», sonrisa misteriosa, ensimismada, indescifrable, siempre asociada a la sabiduría. La barba era un atributo viril que generalmente indicaba fuerza, sabiduría, valor y energía. En la antigüedad era signo de prestigio, que exigía grandes cuidados, Lv 19,27. En la parte central e inferior de su barba se dibuja un corazón.

 

El cuerpo no presenta una relación proporcional adecuada a la realidad. La túnica que viste tiene una bella cenefa que evoca la pedrería y el manto se cruza sobre sus rodillas bajo el brazo derecho. Los pliegues de ambas prendas son de indiscutible elegancia. La mandorla está rodeada de hojas trepadas que arrancan de la misma y se proyectan produciendo acusados contrastes.

 

El antiguo cimborrio

 

No hay datos de cómo y cuando empezó a construirse este cimborrio, aunque sí se sabe que el proyecto y la dirección inicial fueron del maestro Juan de Colonia y que finalizaría la obra su hijo Simón. Realmente no sabemos con seguridad cómo era este cimborrio, por tanto cualquier afirmación no pasaría de ser una mera suposición. No obstante puede ser bastante cierta la idea de que hubo una gran semejanza entre este primer gran cimborrio y el actual.

 

Quizás el tratarse de una obra innovadora sobre todo en lo estructural fue lo que motivó que se realizase sobre unos planteamientos no excesivamente estables, pues todavía no estaban totalmente definidos los sistemas de construcción de esta nueva arquitectura de la segunda mitad del siglo XV.

 

Casi no se había terminado esta maravillosa obra cuando fue imprescindible hacer arreglos que acabarían por convertirse en una continuada serie de reparaciones durante la última década del siglo XV. En 1495 aparecieron las primeras grietas, por lo que hubo que reparar la estructura y quitar unos capiteles que estaban a punto de caer. El cimborrio se convirtió en un continuo problema que ocasionaba reparaciones muy frecuentes y cuantiosos gastos de mantenimiento hasta que finalmente en la noche del 4 de marzo de 1539 se derrumbó. Este desastre fue probablemente el más importante sufrido por la Catedral de Burgos a lo largo de toda su historia. Algunas fuentes antiguas señalan que la caída estuvo precedida por un gran huracán.

 

Una vieja tradición recogida por Melchor Prieto señala que el derrumbe fue anunciado momentos antes de producirse por Santo Tomás de Villanueva, prior del convento de San Agustín de Burgos. El santo predijo en un sermón su hundimiento, hecho que tuvo lugar, según el relato de Prieto, a las tres de la tarde del 4 de marzo. Parece que en la hora no acertó. Realmente no era muy difícil predecir el hundimiento de un cimborrio que necesitaba ser apuntalado y reforzado de continuo.

 

Ante tan lamentable situación las obras de desescombro progresaron rápidamente. El 6 de octubre llegó la confirmación pontificia de las indulgencias concedidas. Los capitulares hicieron públicas las gracias espirituales que lograrían quienes trabajasen en las tareas de desescombro. Probablemente con toda esta ofensiva de gracias espirituales los canónigos estaban intentando reactivar el proceso, que quizás había entrado en decadencia. A finales de 1539 ya se habían terminado las tareas de evacuación de los cascotes.

 

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Juventud organiza un campo de trabajo con discapacitados en Extremadura

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campo de trabajo

 

La Delegación de Juventud ofrece a jóvenes mayores de 18 años la posibilidad de colaborar en un centro que acoge a personas con discapacidad física y psíquica. Será del 27 al 31 de agosto en Cottolengo de las Hurdes (Cáceres), donde, además de acompañar y apoyar a esas personas, los jóvenes participarán en otras tareas, como limpieza o cuidado de la huerta, y también vivirán momentos de reflexión y oración, eucarístia, dinámicas de grupo y excursiones por el entorno. La inscripción debe realizarse en el enlace colgado en la web de la delegación:  www.delejuburgos.org

 

Por otra parte, y continuando con la iniciativa que se está llevando a cabo en los tres últimos años, en el mes de septiembre se retoma el Camino de Santiago desde donde se dejó el verano anterior, en Itero del Castillo, para recorrer tres etapas. La actividad está dirigida a adolescentes de 12 a 17 años, y se desarrollará del 10 al 12 de septiembre. La inscripción puede realizarse en el el correspondiente enlace en la página web de la delegación.

 

¡Feliz verano!

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Verano

 

Estamos en verano. Y de un modo u otro todos pensamos en disfrutar ese descanso vacacional que llega otra vez a nuestra puerta. Para niños y mayores, las vacaciones se presentan, en general, como una especie de evasión, un tiempo libre de trabajo y de compromisos, para descansar, divertirse y pasarlo bien… Eso es algo bueno y ciertamente merecido, porque el curso es duro para todos al tener que atender las obligaciones de cada día, de manera constante y entregada. Pero también el verano puede darnos la oportunidad de hacer algo diferente, o de hacer de modo diferente lo que siempre hemos hecho.

 

Porque no vale cualquier descanso para volver de las vacaciones «con las pilas cargadas», como solemos decir, a reemprender la vida cotidiana. Descansar bien y reponer fuerzas no es algo meramente físico o biológico. Junto a los viajes de fuera, que a veces multiplicamos en busca del descanso, se necesita un viaje al interior de nosotros mismos para renovar el sentido y la motivación de nuestra vida cotidiana, familiar, profesional, creyente, humana… Para que ese «feliz verano», que en este tiempo nos deseamos y repetimos unos y otros, pueda ser algo real y sentido con satisfacción, paz y alegría interior.

 

Las pausas del verano, cuando el ritmo del curso cambia y, normalmente, se hace más sereno y tranquilo, nos ponen de relieve que las personas no estamos hechas para producir y «tener». Los seres humanos, estamos hechos para «ser». Y podemos aprovechar nuestras vacaciones para descansar: enriqueciéndonos a nosotros mismos, con algún tiempo de reflexión, de formación, de oración; enriqueciendo a los demás con mayor dedicación a la familia, a los amigos, a quienes puedan necesitar nuestra ayuda y atención; y dando gracias a Dios que quiere que seamos felices, que no está de vacaciones, y que en todo lugar estará a nuestro lado para que contemos con Él.

 

Pienso también que el verano es tiempo oportuno para la acción de gracias, una actitud tan humana y tan cristiana, que a veces tenemos olvidada. Recibimos a diario tantos impactos negativos, noticias tristes, tensiones…, que recordar y reconocer y dar gracias por todo lo bueno que también existe, por todo lo que a lo largo del curso hemos recibido, seguro que nos hará bien. Dar gracias por las personas –familiares, amigos y conocidos– que, desde la cercanía y la sencillez, nos han dicho una palabra de ánimo, han tenido un gesto cordial, han compartido aquellos momentos difíciles de cansancio o de desánimo. Vosotros, labradores, dad gracias a Dios, a pesar de las duras tareas de este tiempo, por la cosecha recogida. Y gracias por cuantos habéis tenido trabajo y sustento, mientras no dejamos de luchar para que todos lo tengan sin precariedad.

 

Me llena de agradecimiento y alegría saber que bastantes personas burgalesas, muchas de ellas jóvenes, aprovechan sus vacaciones para emprender tareas de solidaridad entre nosotros o en proyectos de cooperación internacional; ¡cómo no recordar a ese pequeño, pero testimonial, grupo que ha marchado a compartir su fe en ámbitos misioneros africanos o latinoamericanos! Algunos de vosotros tendréis la ocasión de marchar como turistas o en viajes culturales a otras latitudes; seguro que os cruzaréis con otras gentes, con sus culturas y formas de comprender el mundo y la existencia; estad abiertos a sus valores y aspectos positivos y enriquecedores, y agradeced a cuantos dedican su tiempo y esfuerzo para que vuestros viajes y estancia sean agradables.

 

Otros volveréis a vuestras comarcas y pueblos de origen. No olvidéis que Dios nos espera también donde están nuestras raíces; dedicad tiempo a charlar con los familiares, amigos y vecinos compartiendo la vida; aprovechad para encontrar la presencia de Dios entre la gente, en el arte, en la naturaleza, porque como dice el Papa Francisco en su Encíclica «Laudato Si»: «el verano es un tiempo para saborear la belleza de lo que no está corrompido».

 

Pienso, finalmente, en las fiestas populares de nuestros pueblos burgaleses. Muchas de ellas serán en torno a advocaciones marianas, tantas, tan bellas y sentidas. Pido a Ntra. Señora que nos acompañe por los caminos del verano y nos conduzca siempre por los que más nos lleven a su Hijo Jesús.

 

Para todos y cada uno, feliz verano, ¡de corazón!

El Monasterio de Santa María de Rioseco celebra su novena semana del voluntariado

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Rioseco

 

Un año más, el Monasterio de Santa María de Rioseco, en el término municipal de Valle de Manzanedo, celebra su Semana del Voluntariado, unos días en los que todos los que quieran participar en la recuperación del cenobio del siglo XIII pueden sumarse a la tarea simplemente acudiendo al monasterio, donde el párroco de Villarcayo y coordinador del proyecto, Juan Miguel Gutiérrez Pulgar, distribuirá las labores. Este año la cita es desde este lunes, 29 de julio, hasta el sábado 3 de agosto, y el horario, de 10:00 a 20:00 (no olvidar guantes y herramientas como palas, carretillas, azadas y rastrillos, si se tienen).

 

Este año los trabajos se centrarán en limpiar el edificio, tarea que se extenderá al foro, muros y restos de construcciones del espacio trasero de la cilla y la iglesia, a la sacristía, a la zona de la traída del agua, al antiguo camino que va desde el monasterio hasta Manzanedo y a la senda que une la torre del Abad y la casa parroquial. Además, se acometerá la limpieza de las zonas verdes de la hospedería, especialmente entre la vía de acceso al antiguo monasterio y la zona de la hospedería.

 

Como es habitual, la semana concluirá con una fiesta que se celebrará el domingo. Desde primera hora de la mañana habrá una exposición fotográfica y, para los más pequeños, un taller de pintura. A las 12:30 h Juan Miguel Gutiérrez oficiará la eucaristía, a la que seguirán visitas guiadas monasterio y una comida solidaria. Ya por la tarde habrá actividades infantiles y el broche final a esta jornada festiva lo pondrán las actuaciones musicales de los grupos Yesca y Zimmerband.