«Recibir el Bautismo será la mayor alegría de mi vida tras encontrar a Dios»

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Elena Ognyanova Borisova nació en Belogradchik ( Bulgaria), en 1984. Reside en Burgos desde hace cuatro años, donde vive con su marido, también búlgaro, que lleva más de 20 años en la capital. Auxiliar de enfermería de profesión, actualmente prepara unas oposiciones para el Sacyl. Llegó a España en 2002, concretamente a Soria, porque su padre tenía familia allí y ya había venido anteriormente con su hermano. «Ellos me animaron a venir a España y estuve en Soria 13 años cuidando niños, ya que siempre me ha gustado como profesión el cuidado de las personas. Después conocí a quien ahora es mi marido, a través de un amigo. Veíamos que teníamos muchas cosas en común y un día quedamos, fue una cita a ciegas y surgió el flechazo. Tras salir como novios nos casamos en la Embajada de Bulgaria en Madrid y me vine a Burgos, donde ya llevamos tres años juntos y somos muy felices», asegura.

 

De niña fue educada en la religión ortodoxa, aunque reconoce que no estuvo muy comprometida, «por eso había un vacío en mi corazón, la religión que yo viví en Bulgaria se limitaba a ir a la iglesia y encender una vela, poco más». Ha sido en Burgos donde se ha desarrollado su fe católica y el próximo 20 de abril será bautizada en la catedral por el arzobispo, don Fidel Herraéz, en la misa de la Vigilia Pascual. Cuenta que fue a través del ejemplo de su madrina, que fue su profesora de prácticas de auxiliar de enfermería en el Hospital San Juan de Dios, como llegó a conocer la fe católica. «Lo curioso es que no me hablaba de Dios, pero veía a Dios en su manera de ser, en cómo trataba a los enfermos, en la alegría que tenía y además conocí a su familia y me di cuenta del amor que se tenían, de lo que es una familia cristiana, lo bien que se llevaban y el buen trato que me dieron a mí, como uno más entre ellos. Eso fue muy importante, me hizo sentir el amor al prójimo, un amor que estoy segura venía de Dios y que me acercó a la Iglesia», revela.

 

«Mi madrina me llevaba a misa algunos días a la catedral y otros a San Cosme y San Damián», relata. «Nadie me dijo si deseaba ser católica, mi madrina no me hablaba de nada de ello, pero yo sentía esa necesidad porque quiero parecerme a ella, sentir esa alegría que ella tiene y que me ha transmitido, y un día se lo dije, que quería ser católica. Por supuesto, supuso una gran alegría».

 

 

«Llevo mucho tiempo deseando la comunión pero no puedo recibirla al no estar bautizada; ahora podré hacerlo y tener a Cristo conmigo siempre».

 

Asegura que para ella recibir el bautismo es muy importante: «algo que deseo con todo el corazón, que voy a formar parte de la Iglesia, de la familia de Cristo, y eso me hace feliz, porque llevo mucho tiempo deseando la comunión pero no puedo recibirla al no estar bautizada, y ahora podré hacerlo y tener a Cristo conmigo siempre».

 

Su preparación para recibir el sacramento ha sido un proceso «largo pero muy bonito». «Me han preparado Cristina Ibáñez, que sabe mucho de teología, y también han sido mis catequistas Miriam, Laura y Jorge, que son todos estupendos. Ellos han compartido conmigo la alegría de ser cristianos y han respondido a todas mis preguntas sobre lo que es el bautismo. Tienen una alegría y una felicidad contagiosa y les agradezco mucho el tiempo que me han dedicado, que han sido 45 sesiones de catequesis, en las que he aprendido mucho y me han mostrado el camino. Y también han sido muy importantes para mí Maxi, el párroco de San Cosme, y Quique, el sacerdote, que han sido muy buenos conmigo», relata.

 

«No podemos encontrar a Dios si no es a través de los demás y del amor que pone en otras personas para que lo transmitan»

 

Sentir el amor de Dios no ha sido algo que ha ocurrido de repente, confiesa. «Ha sido un proceso largo, de unos 15 años. Yo notaba un vacío en mi corazón. En Bulgaria leí el Corán y la Biblia buscando a Dios, necesitaba encontrar algo que me llenara la vida y por más que estudiaba y trabajaba, el vacío seguía dentro de mí. Como ya he dicho, el momento en el que siento a Dios es cuando conozco a Mari, mi madrina y profesora de prácticas en el Hospital. Entonces hay algo especial que siento al verla, no podemos encontrar a Dios si no es a través de los demás y del amor que pone en otras personas para que lo transmitan, al igual que el amor que ahora me llega a mí, siento que debo transmitirlo a los demás. Para mí Mari Cruz ha sido como una luz en mi camino que me ha mostrado a Dios, en su manera de ser y de actuar con los demás», reitera.

 

Elena ahora reflexiona: «No me daba cuenta, pero Dios siempre ha estado ahí, e incluso me ha salvado de morir en un accidente de tráfico en Bulgaria, en el que el coche quedó totalmente destrozado y a mí no me pasó nada. Ahora he comprendido que fue voluntad de Dios y después ha estado presente en mi vida en mi vocación de atención a los demás a través de mis estudios de auxiliar de enfermería. Me estoy preparando unas oposiciones y si obtengo la plaza, será que Dios la pone en mi camino para ayudar a muchas personas. Sí que he sentido y siento a Dios presente en mi vida».

 

Admite que por un lado sí le hubiera gustado haber recibido el bautismo de niña, «pero ahora te diría que no cambio nada, porque todo el proceso que he vivido en Burgos de preparación con personas maravillosas ha merecido la pena y he aprendido mucho. Si ahora me permitieran volver atrás, lo haría igual, porque lo que he vivido y aprendido va a marcar mi vida de cristiana para siempre», concluye.

Los cristianos se comprometen a apoyar la buena política

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En las próximas semanas estamos convocados a participar en unas elecciones generales, locales, autonómicas y europeas. Votar es una forma importante de participar democráticamente en la construcción de la sociedad y un derecho de los ciudadanos. Pero no olvidemos que la democracia real es mucho más que depositar un voto en una urna. Se construye sobre todo con el compromiso activo de todos en las realidades sociales y políticas cotidianas.

 

Ante las próximas citas electorales, debemos evitar la manipulación y la confusión. Sabemos que la maquinaria electoral va a marcar la realidad mediática y social de estos meses con consecuencias para todos. Es importante no olvidar la verdadera dimensión del momento socioeconómico, poniendo en el centro a las personas, sus problemas y sus aspiraciones.

 

Los partidos van a intentar que votemos más que nunca desde la emoción y la polarización interesada. El terreno está abonado para que crezca el populismo en todos ellos. Este calculado reduccionismo está lejos del Evangelio y a menudo genera víctimas y descartados, sobre todo entre los más pobres.

 

Como cristianos debemos apelar a nuestra conciencia y a la coherencia de nuestra fe y de nuestra vida. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos deben servir de referentes. No es válido un Evangelio a la carta o al servicio de la propia ideología. El mensaje de Jesús profundiza en el bien común, que ha de ser el horizonte de toda acción política. Un bien en el que el emigrante, el empobrecido y el más vulnerable tienen un puesto preferente; un bien que se identifica con el respeto a la dignidad de la vida en todas las circunstancias, con la promoción de un trabajo decente, con la justicia social y con el cuidado integral de la naturaleza.

 

Como ha dicho el papa Francisco, «el verdadero poder es servicio». Los cristianos reclamamos gobernantes que hagan de la acción política un servicio a la sociedad y no un ejercicio de lucro y proyección personal. Recordamos que la auténtica finalidad de la política es construir una sociedad más solidaria y fraterna con oportunidades para todos y expresamos nuestro compromiso por llevarlo a cabo. En palabras del arzobispo de Burgos, es momento de exigir a nuestros futuros representantes «no caer en la fragmentación y el conflicto, sino buscar el momento de tender puentes para que triunfe el encuentro por encima de la confrontación».

La cerámica de Talavera llega a Burgos con la exposición ‘Atémpora’

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‘Atémpora’ es «una exposición que resume 6.000 años de civilización», ha sintetizado Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León, esta tarde durante la inauguración de la muestra en el Fórum Evolución de Burgos. El mensaje de unión entre territorios, la de una España del siglo XXI que «se construye cooperando, colaborando, no creando nuevas fronteras» ha atravesado los discursos de la primera jornada de una muestra que «será una de las grandes propuestas de este 2019», según el vaticinio del presidente de la Fundación VIII Centenario de la Catedral y arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas.

 

El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha apelado a la «obligación moral de cada generación de dejar huella cultural». «No se entiende nuestra cultura sin el hecho religioso, con preponderancia absoluta de la religión católica», ha aseverado, ya que esta iniciativa se enmarca dentro de las actividades para conmemorar los 800 años que la Catedral.

 

De Talavera a Burgos

 

La exposición ‘Atémpora’ está organizada por la Fundación Impulsa Castilla-La Mancha y la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, con la Fundación Caja de Burgos y Obra Social La Caixa como colaboradores principales. La muestra recala en Burgos tras medio año en Talavera de la Reina, donde la han visitado más de 100.000 personas, y a unos meses de que este arte pueda ser declarado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 

La exposición hace un recorrido cronológico que abarca seis milenios y que permite apreciar alrededor de 600 piezas traídas de parroquias, de colecciones privadas y de instituciones como el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Sorolla o el Museo Nacional de Artes Decorativas, entre otras.

 

La muestra permanecerá hasta el 13 de octubre y se podrá visitar de martes a sábado, de 10:30 a 14:30 horas y de 17:00 a 20:00 horas, y los domingos de 10:00 a 15:00 horas. Las entradas son gratis. Además, ‘Atémpora’ y la exposición de Las Edades del Hombre en Lerma coinciden en el tiempo y están a apenas media hora de viaje. Por eso, la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 y la Fundación Las Edades del Hombre inician aquí una relación de apoyo mutuo.

De la procesión al altar: dos vidas unidas por la Semana Santa

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Rebeca es cofrade de San Cosme y San Damián, mientras que Mario pertenece a la hermandad de San Gil.

Rebeca es cofrade de San Cosme y San Damián mientras que Mario pertenece a la hermandad de San Gil.

 

Casi sin prepararlo, y siguiendo las huellas de los pasos de sus cofradías, que cada tarde de Jueves Santo se «encuentran» a los pies de la Catedral, las vidas de Rebeca Ganzo y Mario Saiz parecía que también estaban destinadas a converger. Aunque ella pertenece a la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas y él a la Real Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores entre ambos «no existe rivalidad», sino todo lo contrario. «Ambos compartimos la misma afición y entendemos nuestra pasión y, aunque cada uno pertenezca a una cofradía nos alegramos de que la procesión del otro salga bien. Incluso nos damos consejos el uno al otro».

 

A Mario la afición por la Semana Santa le viene de familia. Su tío fue prior de la cofradía de la parroquia de San Gil y cuando cumplió 14 años «no le quedó otra» que ingresar en la hermandad, una de las más antiguas de la ciudad y con cerca de 350 cofrades. Desde entonces, no ha faltado a sus citas procesionales ni a los ensayos de la banda. La sangre semanasantera corre por su venas. Tanto que incluso su móvil avisa de sus llamadas al toque de corneta.

 

A Rebeca, sin embargo, la vocación cofrade le llegó un poco más tarde. Aunque reconoce que siempre le ha gustado ver procesiones, fue en 2005, cuando sumaba 16 años, cuando decidió ingresar en las filas de la cofradía con sede en San Cosme y San Damián, donde también afina la corneta con su banda, que agrupa a cerca de una treintena de jóvenes.

 

Ambos participan en la que consideran «la procesión» por excelencia de Burgos, la del Encuentro. Y así, sus vidas también se encontraron a través de una amiga en común. Poco a poco empezaron una relación y el pasado mes de junio decidieron casarse. A su boda no faltaron sus hermanos de cofradía, que son como una gran familia. «Somos dos cofradías con muy buena sintonía», asegura Rebeca, aunque Mario subraya que «ellos son un poco más pesados», porque siempre le insisten en que cambie de hábito y se haga «chamarilero». Pero no lo consiguen. No sucede lo mismo con Rebeca, que es también cofrade de Nuestra Señora de los Dolores y acude a San Gil a los actos de culto durante la Semana Santa. Pese a todo, «los dos sabemos respetarnos e incluso somos muy amigos de los miembros de la otra cofradía», revelan.

 

Apuesta por la Pasión burgalesa

 

Su entusiasmo por la Semana Santa les lleva, cada año, a viajar hasta Sevilla entre procesión y procesión. Rebeca no espera a que Mario acompañe al Cristo de las Santas Gotas que recorre las calles de la ciudad la tarde del Domingo de Ramos y viaja escopetada hasta la capital hispalense para participar en uno de sus concurridos desfiles. El Lunes y Martes Santo Mario la acompaña para descubrir los secretos de aquella vivencia cofrade, que tanto les gustaría arraigara también en Burgos.

 

Ambos aman tanto la Semana Santa que les gustaría que aquí las cosas «empezaran a cambiar» para dotar a la Semana Santa burgalesa de mayor dignidad. «Es cierto que muchas cofradías están teniendo muchas iniciativas que mejoran nuestras procesiones», comenta Mario. Pero a ambos les gustaría que la Junta de la Semana Santa se decidiera por dar un «aire fresco» al programa oficial. Entre ellas, «conjugar mejor las obligaciones del misal con el fervor popular» y «mejorar la procesión del Santo Entierro», a la que, según ellos, le falta ritmo y motivación.

 

Mientras esperan las mejoras que tanto anhelan, ambos seguirán trabajando por sus respectivas cofradías, viviendo el uno para el otro en el día a día hasta que llegue el momento en que sus hijos opten por ser chamarileros o cofrades de la Sangre del Santo Cristo. Pero eso ya es música de otra saeta, y lo dejarán «a su propia elección».

Las tres próximas ediciones de la Fiesta de las Flores estarán dedicadas a la Catedral

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La séptima edición de la Fiesta de las Flores, que se celebrará los días 17, 18 y 19 de mayo, llevará por eslogan «Miradas a una Catedral», ya que las decoraciones comenzarán en la parte alta de la ciudad y finalizarán en la Seo. El Ayuntamiento de Burgos organiza este colorido fin de semana junto a la Asociación de Floristas y Jardineros de Burgos (Flojabur) y la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021.

 

Para conmemorar los 800 años de la Catedral, los Floristas de Burgos iniciarán este año una trilogía que culminará en 2021. Así, tras «Miradas a una Catedral», en 2020 el eslogan será «Entradas a la Catedral» y al año siguiente simplemente «La Catedral».

 

La plaza de La Flora (calle Huerto del Rey) acogerá el tradicional Mercado de las Flores, que estará abierto el viernes de 18.00 a 21.30 horas, el sábado de 11 a 15 horas y de 17 a 22 horas, y el domingo de 11 a 15 horas y de 17 a 21 horas. En él participarán Coquelicot Flores, Cultura de Flor, Jardibérica y Regalos Jimena.

 

Además, por la ciudad se distribuirán 14 monumentos florales realizados por profesionales procedentes de distintas escuelas de España e incluso de Italia. Los puntos donde se podrán encontrar estas obras son el Mirador del Castillo, el palacio de Capitanía, el palacio de Castilfalé, la Catedral (en la puerta de Santa María, la escalera del Sarmental o el acceso a la sala Valentín Palencia), el mirador de la calle Fernán González, la plaza de La Flora y la calle Avellanos.

 

Uno de estos puntos, en el Mirador del Castillo, estará financiado por la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021. Además, desde dicho emplazamiento hasta la Catedral discurrirá un recorrido floral continuo que es una de las novedades de este año.

 

La ornamentación de espacios se completará con la decoración de calles, locales comerciales y de hostelería, etcétera, y habrá distintas actividades de animación. Esta fiesta, considera la tercera más importante de España por detrás de las de Gerona y Toledo, según ha comentado la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Burgos, Carolina Blasco, congregará a 60 floristas de la mayoría de regiones de España. Para la próxima edición esperan contar también con profesionales de los Países Bajos.

 

El presupuesto para este fin de semana es de 105.000 euros, si bien gran parte de la inversión va destinada a flores que después adornan los jardines de la ciudad, ya que los organizadores apuestan principalmente por plantas en vez de por flores cortadas, tal y como han señalado Josefa Turs y David Ruiz, directivos de Flojabur.

 

III Concurso Escolar

 

Los centros educativos podrán participar en el III Concurso Escolar Fiesta de las Flores «Miradas a una Catedral», dirigido a estudiantes de Infantil y Primaria. Sus trabajos se expondrán en un espacio público de la ciudad y serán valorados por un jurado compuesto por profesionales del sector de la floristería, representantes del Ayuntamiento y de la Federación de Comercio. El jurado valorará la creatividad, originalidad y estética.