El sacerdote Fermín González, premio ‘Alter Christus’ por su dedicación a la pastoral social

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Desde hace diez años, el «Regnum Christi» –una «familia en la Iglesia» vinculada a los Legionarios de Cristo– otorga unos galardones en reconocimiento por la labor que realizan algunos sacerdotes en el país. Unos premios que quieren «poner en valor y agradecer la dedicación fecunda que aportan a la Iglesia y a toda la sociedad». Los premios se entregarán el próximo 23 de octubre en una ceremonia que se desarrollará en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid.

 

Entre los galardonados en esta ocasión, se encuentra el sacerdote diocesano Fermín González, al que la institución desea reconocer por «su dedicación a la restauración y rehabitación de templos y su trabajo pastoral en la cárcel de Burgos». Destacan sus cuarenta años de servicio como «cura rural», durante los que ha «retechado» mas de 600 iglesias en la provincia, construyendo cerca de 1.700 estructuras de tejados. «No teníamos dinero, así que decidimos arreglarlo nosotros mismos. Empecé con el tema de las obras por necesidad», explica el sacerdote. «Han sido 22 años haciendo tejados por todos los pueblos, tomando medidas, levantando los planos de la iglesia, calculando las estructuras, dibujándolas, calculando la madera que iba a llevar y luego cortar y montar la estructura». También destacan de su trayectoria su dedicación a la pastoral social, especialmente en sus años de servicio como capellán en el centro penitenciario de Burgos.

 

Junto a González, el Regnum Christi también reconoce el trabajo de otros sacerdotes del país: Jacinto González Núñez, por su atención al clero y a la vida consagrada; Javier García Rodríguez, en la categoría de Nueva Evangelización; y los tres sacerdotes que atienden la localidad de Moncada, Javier Grande Ballesteros, Lucas Blanes Benimeli y Juan Huguet Gil, por su trayectoria y actual dedicación a la pastoral familiar. Este año, además, se concede un galardón especial al cardenal Carlos Osoro Sierra, por su amplia trayectoria pastoral en el año en que el Papa ha aceptado su renuncia a la diócesis de Madrid por motivos de edad.

La escuela concertada reclama una financiación más equilibrada

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La inflación y los altos precios relacionados con la energía suponen todo un desafío para las escuelas de titularidad católica y para las familias que eligen este tipo de educación para sus hijos, con un aumento considerable de los costes de los diferentes materiales, libros y de los servicios escolares, como comedor, transporte, material escolar, actividades complementarias o extraescolares. El módulo de conciertos cada año es más deficitario, aumentando la pérdida de poder adquisitivo y el diferencial con la inflación acumulada. Por eso, la patronal de las Escuelas Católicas en Castilla y León reclama un aumento de la partida presupuestaria de «otros gastos» con la que la consejería de Educación en la región financia el personal no docente, el equipamiento necesario para la labor educativa y el mantenimiento de luz, calefacción y reparaciones ordinarias de los centros educativos. «El módulo de conciertos es insuficiente para contrarrestar la inflación y se hace más necesario que esta partida crezca», solicita Leandro Roldán, secretario autonómico de Escuelas Católicas Castilla y León.

 

En mayo se inició una comisión para el estudio del coste real del puesto escolar e impartición de la enseñanza, pero aún no se sabe nada de ese trabajo, y con los cambios de gobierno peligra su desarrollo. Desde Escuelas Católicas reiteran en que se cumpla este compromiso que ya se lanzó en 2006 de realizar un estudio riguroso sobre el coste real para actualizar la financiación de la concertada. La patronal vuelve a denunciar la grave situación económica por la que atraviesa la inmensa mayoría de los centros concertados, puesto que la cuantía del concierto percibida por la Administración no cubre ni el 50 por ciento de los gastos de funcionamiento de estos centros, que acaban asumiendo las instituciones que los desarrollan.

 

Además de los sobrecostes, otro de los desafíos del curso será la implantación total de la LOMLOE, «una ley que se impuso sin consenso ni negociación, y que se introduce plenamente ya». En Castilla y León la elección de centro está garantizada, pero la nueva ley «limita la libertad de elección de las familias y discrimina a la enseñanza concertada», denuncia Roldán mientras solicita una vez más «un pacto educativo entre todos los actores del sector que permita de forma consensuada futuras transformaciones del sistema educativo sin depender de los cambios de gobierno». «Elegir un centro de Escuelas Católicas o cualquier otro colegio concertado permite a la sociedad disfrutar de un sistema educativo con libertad, con pluralidad, con equidad y con calidad. Y por eso es necesario preservar la libertad y agilidad de nuestros centros y proyectos educativos, a través de un módulo de conciertos justo y que financie el coste real del puesto escolar, ya que sin él se antoja casi imposible seguir siendo una escuela accesible y disponible para quién libremente quiera elegir un colegio concertado», indicó el delegado provincial de Escuelas Católicas en Burgos, Víctor Mendiguchia.

 

Salud mental, formación profesional y gratuidad en infantil

 

A pesar de las dificultades, la patronal de los colegios católicos se muestra satisfecha en otros ámbitos. Agradece el respaldo del 29% de las familias de la región, que elige estos centros para la educación de sus hijos. El dato aumenta al 34% en la provincia de Burgos, con 18.944 alumnos y 1.735 profesionales en sus aulas. La cifra de alumnos disminuye ligeramente un 0,2% con respecto al curso anterior, un descenso moderado con la llegada de alumnos a la nueva etapa gratuita de Infantil 1-3 años, financiada en 14 centros en la provincia, con 37 unidades y unos 430 alumnos.

 

También valoran positivamente la mejora de la dotación horaria para el desarrollo de la orientación en centros concertados. Una decisión de la administración que demuestra su esfuerzo por mejorar las condiciones de la educación concertada y hace posible que se pueda llevar a cabo el Plan de Salud Mental anunciado en marzo por el presidente de la Junta y que permitirá labores de prevención y detección de situaciones de riesgo en el alumnado. Además, seis unidades de formación profesional serán financiadas en la región.

El servicio impagable de los profesores de Religión Católica

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Queridos hermanos y hermanas:

 

Con el comienzo de un nuevo curso escolar, hoy deseo dirigirme, de manera especial, a los profesores de Religión Católica. Vuestra vocación, que responde a un servicio inmensamente generoso y a una llamada que viene de Dios, nos hace comprender que nadie puede transmitir con la palabra lo que no guarda en el corazón.

 

Vuestro servicio impagable a la Iglesia y a todos los que formamos parte de ella, desde una mirada profundamente enamorada de Jesús de Nazaret, coloca en el primer puesto a la persona humana y su inviolable dignidad. Ciertamente, como recordaba el Papa Benedicto XVI a un grupo de profesores de Religión en escuelas italianas pronunciado en abril de 2009, «poner en el centro al ser humano creado a imagen de Dios (cf. Gn 1, 27)» es, de hecho, «lo que caracteriza diariamente vuestro trabajo, en unidad de objetivos con los demás educadores y profesores».

 

La dimensión religiosa es intrínseca al hecho cultural porque, como insistía Joseph Ratzinger, «contribuye a la formación global de la persona» y «permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida». Vosotros proporcionáis el alma necesaria a la escuela y, al mismo tiempo, dejáis un poso de amor en el aula que, quizá, no es posible testimoniar y desplegar de modo tan explícito en otras asignaturas. En este sentido, volviendo a las palabras del tan recordado Papa Benedicto XVI, gracias a vuestra enseñanza «la escuela y la sociedad se enriquecen con verdaderos laboratorios de cultura y de humanidad».

 

Es indudable que la enseñanza de la Religión Católica ayuda a reflexionar sobre el sentido profundo de la existencia. Partiendo siempre desde una propuesta educativa que nace de la libertad, recuerdo a san Agustín, cuando invitaba –en uno de sus maravillosos sermones– a seguir el ejemplo de Cristo para poder comprender todo lo demás: «Nosotros, los que hablamos, y vosotros, los que escucháis, reconozcámonos como fieles discípulos de un único Maestro» (Serm. 23, 2).

 

Solo así, haciendo de nuestra vida un Evangelio vivo, podremos seguir conmoviéndonos cuando hablamos del Señor en cada uno de nuestros ambientes. Máxime en la escuela, donde debemos mirar a Jesús como un maestro que nos muestre el camino verdadero de la entrega y del amor.

 

Este detalle, queridos educadores, nos recuerda que no basta con enseñar a Jesús; es necesario vuestro testimonio, vuestra manera de acoger, de dedicar tiempo, de tratar, de escuchar y de mirar. Vuestro servicio, al fin y al cabo, marca el camino de vuestra profesión y, por ende, de vuestra vocación. Y esta llamada a la entrega os quita a vosotros del centro para ponerle a Dios, de forma que Él eduque y enseñe –con suma paciencia– a través de vuestros ojos de discípulos y maestros.

 

Hacedlo con esperanza y alegría, sin perderos en accesorios que opaquen el más bello de los mensajes. Porque tenéis la misión admirable de comunicar esa Belleza que nunca se apaga.

 

Hoy me gustaría poneros ante la Virgen María, quien –con su ejemplo– supo educar a su hijo Jesús en la escuela del amor, para que os ayude a guiar a vuestros alumnos por los caminos del crecimiento en sabiduría, virtud, bondad y fraternidad. Ella es fuente de amor y paz donde siempre podemos acudir en cada instante de desánimo, de alegría o de debilidad, de modo particular cuando aparecen el miedo o el fracaso. Y recordad siempre la vocación maravillosa a la habéis sido llamados como educadores en la fe, porque educar es siempre un acto de amor y, de modo particular, cuando mostramos a nuestros niños y jóvenes el inmenso océano de misericordia y plenitud que encontramos en Dios.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

 

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

Peregrinos de esperanza

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Queridos hermanos y hermanas:

 

Desde el encuentro con Jesús, que supone promover una Iglesia que se hace discípula y es enviada a evangelizar, teniendo muy presente que son primero las personas que la organización y que lo importante es la ruta misma (cf. EG 82), hemos elaborado el Plan Pastoral Diocesano para los próximos cuatro años.

 

Bajo el título Peregrinos de esperanza ha dado comienzo el curso pastoral en nuestra archidiócesis, así como la presentación de este nuevo Plan en los diversos organismos de nuestra Iglesia.

 

Este Plan marca algunos aspectos y prioridades que creemos necesario abordar. Esta hoja de ruta recoge acciones antiguas y nuevas que debemos afrontar en la pastoral de todas y cada una de las personas y comunidades que conforman una archidiócesis tan variada como la nuestra. Asimismo, hay muchos aspectos de la vida comunitaria y de la evangelización que no ha sido necesario recoger en este Plan, porque reflejan aquellos que vemos necesario impulsar, sin menoscabar los demás.

 

La Asamblea Diocesana 2019-2022, celebrada en el contexto del Jubileo por el VIII Centenario de la Catedral, nos ha abierto las puertas a la acción del Espíritu, quien nos ha señalado algunos caminos a recorrer. Desde ahí, nos hemos descubierto como una Iglesia llamada a ser fermento en medio de una sociedad, a ponerse en estado de misión y a realizar, una vez más, el primer anuncio en los nuevos y variados areópagos, en las familias, en los centros educativos, en los jóvenes, en el tiempo libre, en el medio rural, en las redes sociales, en las pobrezas y periferias existenciales.

 

Ese primer anuncio es la prioridad de este año. Así, los años siguientes tratarán sobre el acompañamiento, la formación y la presencia pública. Cada curso pastoral, por tanto, tendrá una temática tomada directamente de lo trabajado en el Congreso de Laicos.

 

Desde ese horizonte común, queremos vivir más la comunión y unir fuerzas en una llamada renovada a la evangelización. Parroquias junto con otras parroquias, delegaciones junto con otras delegaciones, asociaciones laicales y comunidades de vida consagrada en medio de todo el Pueblo santo de Dios llamado a evangelizar. Deseamos, al fin y al cabo, compartir la misión y aportar lo mejor de cada uno para extender, hoy y aquí, el Evangelio de Jesucristo.

 

Con esa doble orientación nos disponemos a vivir el Año Jubilar convocado para toda la Iglesia el año 2025, cuyo lema da título a nuestro Plan: Peregrinos de esperanza. Este año coincidirá con el 950 aniversario del traslado de la Sede episcopal a Burgos.

 

Nuestro principal deseo nace de suscitar y renovar el encuentro con el Señor. A partir de este encuentro, pondremos la mirada en las comunidades para ayudarlas a ponerse una vez más en estado de misión. Un Plan Pastoral donde nadie queda al margen y donde quisiéramos llevar el anuncio de Jesucristo hasta todos los rincones y ámbitos de la geografía burgalesa.

 

Le pedimos a Santa María la Mayor, patrona de la archidiócesis y plenitud de nuestra esperanza, que nos ayude, ampare y acompañe en este sendero que estamos llamados a recorrer. Que Ella, la mujer vestida de sol, la infinita esperanza que no experimentó la corrupción del sepulcro, la que siempre está con sus hijos, modele nuestros pasos frágiles mientras transitamos el camino infinito del Amor.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

 

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

La plataforma Iglesia por el Trabajo Decente reclama acabar con la «triste lacra» de la siniestralidad laboral

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El aumento de la siniestralidad laboral es una de las caras de la actual precariedad laboral que viven muchas personas trabajadoras en nuestra provincia y en otros rincones del mundo. Frente a esta «triste lacra», Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) recuerda que la salud laboral es «un problema que requiere de soluciones colectivas». En Burgos, forman parte de esta iniciativa internacional las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, Pastoral del Trabajo, Pastoral Penitenciaria, Migraciones y Pastoral Gitana, Acción Católica General, Cáritas, la Hermandad Obrera de Acción Católica, Encuentro y Solidaridad, Promoción Solidaria, Justicia y Paz, Juventud Obrera Cristiana y el secretariado diocesano Contra la Trata.

 

En su manifiesto, «Un trabajo decente tiene que ser un trabajo», hecho público con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, de este 7 de octubre, recuerda que el trabajo es siempre un «medio imprescindible para el reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas» y nunca «un castigo para ellas». Por ello, lamenta que muchas veces algunos puestos de trabajo estén planteados «exclusivamente desde el punto de vista económico y no desde la perspectiva humana» y subraya que la falta de seguridad en los lugares de trabajo es «especialmente preocupante en los empleos feminizados» (limpieza, cuidados, enfermería…). Burgos ha registrado un total de 2686 accidentes de trabajo, a los que hay que sumarle 232 ocurridos ‘in itinere’, es decir, en el viaje de casa al trabajo. Además, en ese semestre han fallecido cinco trabajadores. También la falta de bienestar mental se ha convertido en «una de las causas prioritarias a la hora de abandonar un puesto de trabajo, seguida de la búsqueda de mejora de condiciones y las mayores posibilidades de conciliación».

 

Por todo esto, los movimientos promotores de ITD reclaman al Gobierno y a los agentes socioeconómicos «un trabajo en el que no sufra la salud» de las personas trabajadoras. «Exigimos, junto a otros colectivos de trabajadores, la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de riesgos laborales que defiendan la vida de los trabajadores».

 

Actos por la Jornada Mundial y campaña diocesana

 

Esta tarde tendrá lugar un gesto público a las 19:30 horas en la plaza de Santo Domingo, y una vigilia de oración a las 20:15 en la iglesia de San Gil. En Miranda, los actos se han repartido entre el 3 y el 4, con un cinefórum y una mesa redonda, y el próximo 7 de octubre, con un gesto público en la plaza de España a las 19:30 horas y una Eucaristía en la parroquia de Santa María a las 20:00 h.

 

Con estos actos comienza también la campaña diocesana en torno a la dignidad en el trabajo, que promoverá distintas iniciativas, como un curso en la Facultad de Teología, encuentros con políticos y sindicalistas, vigilias y materiales de sensibilización.