Laicos de la diócesis celebran Pentecostés

por redaccion,

<
>

 

La importancia del primer anuncio, la necesidad del acompañamiento en la vida cristiana, la urgencia de la formación intelectual y el compromiso en el mundo actual fueron las cuatro realidades sobre las que giró, el pasado sábado, la vigilia diocesana de Pentecostés. Los bloques que abordó el último congreso nacional de laicos «Pueblo de Dios en salida», celebrado en Madrid el pasado mes de febrero, sirvieron para que miembros de movimientos laicales y seglares no asociados reflexionaran sobre su papel en la Iglesia y el mundo en un acto de oración organizado por la delegación de Apostolado Seglar.

 

Presidida por el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, la celebración, enmarcada en la solemnidad de Pentecostés y Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, se desarrolló en la parroquia del Hermano San Rafael de la capital y pudo seguirse en directo a través del canal de YouTube de la diócesis de Burgos [ver vídeo de la celebración más abajo].

 

Eucaristía

 

Por su parte, miembros del consejo diocesano de Acción Católica participaron el domingo en la Catedral, cumpliendo con las medidas exigidas por el «estado de alarma», en una solemne eucaristía presidida por el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, quien les animó a seguir llevando a cabo su compromiso con la Iglesia y la sociedad haciendo posible un renovado Pentecostés que les lance a la misión de anunciar el evangelio y transformar el mundo actual con su palabra y testimonio.

 

Por otro lado, los laicos de la diócesis que participaron en Madrid en el Congreso Nacional, mantuvieron también la pasada semana con el arzobispo una reunión virtual en la que repasaron las grandes conclusiones de aquel encuentro y los pasos que dar para implantar sus conclusiones en la Iglesia en Burgos.

 

Rezando a la Virgen de Fátima desde casa

por redaccion,

 

El de hoy ha sido, sin duda, un 13 de mayo particular. Aún sin haber superado la «fase 0» del proceso de desconfinamiento, la ciudad no ha podido disfrutar de su habitual «Rosario de la Aurora» con la imagen de la Virgen de Fátima en procesión. Sin embargo, las nuevas tecnologías han facilitado que algunos burgaleses se reunieran, a las 10:00 de la mañana, a participar en un rosario de carácter diocesano que se ha desarrollado a través de vídeo streaming desde la parroquia de Nuestra Señora de Fátima en un acto coordinado por la delegación diocesana de Religiosidad Popular y Cofradías.

 

«Nos hemos convocado a rezar el Rosario en casa o donde nos encontremos en estos momentos», ha trasladado el arzobispo a través de un mensaje de audio. «No podemos llevar a cabo ese acto de devoción mariana en esta mañana, pero nos hemos convocado a rezar juntos», «como familia diocesana», ha dicho don Fidel Herráez Vegas. «Es doloroso que no podamos tener otros actos de devoción mariana en las parroquias», pero esta situación de confinamiento puede servir como una «oportunidad para vivir el mes de mayo de un modo nuevo, de otra manera, en casa, en familia, renovando nuestro amor a la Virgen, descubriéndola en las páginas del evangelio para amarla mas e imitarla mejor».

 

En el Rosario han participado representantes de algunos arciprestazgos de la diócesis (Amaya, Merindades, los tres de la ciudad, Santo Domingo y Miranda de Ebro), comunidades religiosas y milicia de Santa María dirigiendo telemáticamente cada uno de los misterios del rezo mariano, las letanías, el rezo de la Salve y la oración del papa Francisco para el mes de mayo.

Contagiar vida: la respuesta de la diócesis al coronavirus

por redaccion,

«Muchas gracias, sigamos siendo Iglesia que nunca cierra; contagiemos vida». Son las palabras con las que el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, agradece la labor que numerosos cristianos en la provincia están llevando a cabo ante la crisis provocada por el coronavirus, algunas de las cuales han sido reflejadas en un pequeño vídeo que la diócesis difunde estos días por las redes sociales.

 

En efecto, son muchas las acciones puestas en marcha desde que estalló la pandemia en la provincia y de las que el vídeo pretende dar muestra, respaldado por el testimonio de algunas personas que se benefician de la acción de agente sociales, voluntarios y sacerdotes: el Seminario diocesano convertido en albergue para personas sin hogar, religiosas de clausura confeccionando mascarillas, acompañamiento espiritual y psicológico, catequesis y eucaristías online, reparto de necesidades básicas a las puertas de las casas, consuelo en el dolor de la despedida a los difuntos o en la enfermedad, como los capellanes de hospitales. Una pequeña muestra de toda la acción realizada, pues otras muchas acciones, como la renuncia de los sacerdotes a parte de su sueldo, y otras actividades promovidas por algunas delegaciones de pastoral no quedan reflejadas en el vídeo. Ni tantas otras iniciativas, muchas de ellas escondidas, que la Iglesia en Burgos sigue realizando en su día a día. Una diócesis que lo único que desea es «contagiar vida».

 

El arzobispo: «Necesitaría toda la eternidad para asumir lo que significa el misterio pascual»

por redaccion,

 

En el Domingo de Pascua, el arzobispo, don Fidel Herráez, ha afirmado la importancia del papel de la mujer «en la percepción, acogida, mediación y anuncio del Señor resucitado y de la vida nueva y definitiva que con él se anuncia». Lo ha dicho en la solemne eucaristía del día de Pascua que ha presidido a puerta cerrada en la Catedral: «Desde el comienzo ha sido así, comenzando por María, y se ha prolongado de forma importantísima a lo largo de estos más de veinte siglos» de historia de la Iglesia. «Es un don del Señor», ha enfatizado.

 

Para el pastor de la diócesis, la revelación de Jesús resucitado en primer lugar a María Magdalena es una «manifestación del amor». Así, cada uno de los testigos de la resurrección manifiesta su grado de amor y relación con Jesús: «Cuanto más amor, más se ve la presencia del Señor en sus vidas; cada uno se encuentra con él en distintas circunstancias y según su propia relación personal».

 

«Alegría mitigada»

 

Don Fidel ha revelado vivir en este domingo de Pascua «una sensación gozosa» y al mismo tiempo «de dolor»; una «alegría mitigada»: «Se lo digo sinceramente, consciente de tantas personas que están sufriendo, bien vosotros mismos o en seres queridos, con muertes, enfermedades u otras limitaciones», ha dicho. Por ello, ha puesto sus distintas «situaciones» ante «este Cristo resucitado, pidiéndole que os acompañe tal como él puede hacerlo».

 

En efecto, «vencida la muerte, Jesús nos ha abierto las puertas de la eternidad y esto es una realidad para nosotros, que entramos ya en camino de vida y resurrección». Una realidad –la del «misterio pascual»– «de tanta densidad y alcance» que, ha compartido, «necesitaría toda esta jornada para seguir asumiéndola un poco más» e, incluso, «todo el tiempo pascual y todos los años que Dios me quiera conceder y, después, toda la eternidad».

 

En su homilía, el arzobispo ha hecho un repaso a las lecturas de la liturgia del día, una invitación a reconocer cómo «Jesús pasó haciendo el bien y librándonos del mal y del maligno» y a «buscar los bienes de allá arriba»: «No estemos entretenidos ni perdiendo el tiempo: esto es de aquí abajo», ha exhortado a la par que ha animado a recorrer un «camino de vida y resurrección».

 

Concluido el Triduo Pascual, el arzobispo retransmitirá cada tarde, a las 19:00 horas desde su capilla en la Casa de la Iglesia, por el canal de YouTube de la diócesis de Burgos, tal como viene haciendo desde el pasado 19 de marzo.

 

<
>

«Cristo sufre en los enfermos de coronavirus»

por redaccion,

<
>

 

Este año, la ausencia de los redobles de los tambores ha hecho más elocuente, si cabe, el silencio del Viernes Santo. Un silencio que, a pesar de ser dramático, «en contemplación y oración» se descubre cargado de esperanza, «la de del alba del Domingo del amor de Dios, del triunfo de su amor, de la luz que permite ver de modo nuevo la vida, las dificultades, el sufrimiento».

 

La homilía pronunciada por el arzobispo, don Fidel Herráez, en la celebración de la Pasión del Señor –desarrollada esta tarde a puerta cerrada en la Catedral– ha sido una invitación a «contemplar al Crucificado» con una «mirada profunda» para descubrir en él «el signo luminoso del amor, de la inmensidad del amor de Dios, lo que jamás hubiéramos podido imaginar, pedir o esperar». Para el pastor de la diócesis, la cruz «parece señalar la derrota definitiva de aquel que había traído la luz y hablado de la fuerza del perdón y la misericordia». Sin embargo, en ella se descubre un Dios que «se ha inclinado sobre nosotros hasta llegar al rincón más oscuro de nuestra vida para tendernos la mano, alzarnos y llevarnos hasta él».

 

En este contexto, el arzobispo ha indicado que los brazos de Jesús, clavados en la cruz, «se abren a cada ser humano y nos invitan a acercarnos a él con la seguridad de que nos va a acoger con un abrazo de infinita ternura». «Jesús sabe que su muerte se convierte en fuente de vida», ha asegurado.

 

Cristo sufre en los enfermos de coronavirus

 

Un mensaje de esperanza que se hace extensivo, y de modo particular, a los crucificados de hoy en día, pues «el rostro del crucificado se refleja en cada persona que sufre o enferma». «Cristo sigue sufriendo en los enfermos de coronavirus, en las personas solas, abandonadas, despreciadas», ha insistido.

 

En efecto, los que sufren de primera mano las consecuencias de la pandemia han estado muy presentes en la sobria celebración, en la que han acompañado al arzobispo tres sacerdotes del cabildo y dos técnicos que han hecho posible la retransmisión de la Pasión del Señor desde la Catedral a través del canal de YouTube de la diócesis. Don Fidel ha querido trasladar un saludo especial a «los enfermos, familiares, seres queridos, personal sanitario, entidades y responsables civiles que colaboran para que la sociedad continúe su marcha». También ha querido rezar de forma especial por las «602 personas, hijos de Dios y hermanos nuestros fallecidos en la última jornada» a causa de la pandemia por Covid-19.

 

Por último, el arzobispo ha animado a la adoración y contemplación ante la cruz y pedir en la oración: «Ilumina, Señor, nuestro corazón para que podamos seguirte por el camino de la cruz. Haz morir en nosotros el hombre viejo atado al egoísmo, al mal, al pecado y haznos hombres y mujeres nuevos, santos, transformados y animados por tu amor».