Pastoral Penitenciaria solicita un trato digno para las personas privadas de libertad

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«Aislar en la prisión y añadir más años de condena no soluciona los problemas. Los problemas que tenemos entre nosotros los tenemos que afrontar entre nosotros. No sirve apartar o arrinconar». Es la denuncia que el equipo de la delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria hace pública ante la fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias y cuya fiesta celebra la Iglesia mañana jueves 24 de septiembre.

 

Este año, y dada la crisis sanitaria, la fiesta de este año carecerá de las habituales celebraciones. Por ello, el capellán y los voluntarios de la prisión han elaborado un comunicado y difundido un vídeo a través de las redes sociales donde denuncian algunos modos «violentos, humillantes, inhumanos y paralizantes» por los que atraviesan las personas privadas de libertad: «Una persona presa no pierde su dignidad, ni parte de sus derechos, ni su condición humana» por estar en la prisión, aseguran en su escrito. Por ello, abogan por buscar «otros modos de tratar a las personas que, por diversas circunstancias, no han respetado las leyes que juntos nos hemos dado para la convivencia» y a tratar de «encontrar otros ritmos, espacios y tiempos para que se reconozcan ciudadanos con todos los derechos y deberes que todos valoramos».

 

A pesar de no olvidar el dolor, «a veces irremediable», causado a las víctimas, la delegación de Pastoral Penitenciaria manifiesta su «cercanía y cariño a quienes, por las razones que sean, cumplen condenas en la cárcel de Burgos», conscientes de las limitaciones que tienen todas las personas, si bien «comprenderlo nunca es justificarlo».

 

Finalmente, animan a encontrar nuevos «modos de poner distancia, proteger, dar tiempo para revisar, reflexionar, corregir, pedir perdón, cambiar o reaccionar». Será la única forma, aseguran, de lograr «una sociedad adulta, democrática, responsable de cada uno de sus miembros», donde poder afrontar «los problemas que generamos o no sabemos descubrir a tiempo y ponerles límite o remedio».

Los sacerdotes de la «generación Covid»

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Son diáconos desde noviembre de 2019; la pandemia obligó a posponer su ordenación el pasado mes de junio, pero hoy, por fin, Romeo Prisca M’Bo, Eugenio Castejón, Álvaro Zamora y Fernando Puigdomenech son ya sacerdotes. Dada sus grandes dimensiones, la iglesia del Carmen de Burgos ha acogido esta mañana una peculiar celebración que, sin perder solemnidad, ha tenido que convivir con especiales medidas sanitarias. A pesar de las mascarillas, el hidrogel y la distancia social estos cuatro jóvenes han sido «ungidos y empapados por el Espíritu del Señor» y han sido constituidos para siempre «sacerdotes de Jesucristo».

 

«Desde hoy participáis vitalmente en todo vuestro ser en el sacramento del orden», les ha recordado el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, quien ha presidio la celebración. «No seréis sacerdotes para un ratito, sino para siempre, hasta que el Señor os llame a su presencia definitiva». Y será en el transcurso de su vida como presbíteros donde deberán «ser mediadores y servidores de miles de personas» evitando buscar cualquier tipo de «prestigio o poder humano»: «El Señor os llama a perderos, no deberéis buscaros egoístamente ni anunciaros a vosotros mismos; sois sacerdotes para servir, desde la Iglesia, a todos, especialmente a quienes más lo necesiten en cualquiera de las dimensiones de su ser», ha insistido el prelado.

 

Hacía años que la diócesis no incorporaba a su presbiterio, en la misma celebración, a cuatro sacerdotes, cuya entrega generosa supone una «lluvia copiosa» para la Iglesia en Burgos. «Ojalá sea un presagio de nuevas y abundantes vocaciones», ha deseado el arzobispo, quien ha invitado a los matrimonios jóvenes y a los sacerdotes presentes a la celebración a ser responsables en la promoción de nuevas vocaciones.

 

«Solo sacerdotes, siempre sacerdotes, en todo sacerdotes»

 

Ha sido Álvaro Zamora el encargado de pronunciar unas palabras de agradecimiento al finalizar la celebración. «Somos la generación del Covid y esto es un sello que debe marcarnos», ha dicho. Por ello, han pedido ayuda a sus familiares, amigos y sacerdotes para ser «un rayo de luz y de esperanza en medio de este mar de tempestad en el que estamos actualmente sumergidos» y en el que deberán «mantenerse a flote para poder ayudar a los más necesitados material y espiritualmente y andar con fidelidad en el camino del sacerdocio». Y ha recordado a sus compañeros de ordenación: «Solo sacerdotes, siempre sacerdotes, en todo sacerdotes».

 

 

La diócesis inicia el curso pastoral con esperanza ante el reto de la pandemia

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El colegio de Salesianos ha acogido hoy la V Jornada Diocesana de Formación, que tradicionalmente marca el inicio del curso pastoral y que, en esta ocasión, inmersos aún en la pandemia de covid-19, ha supuesto una llamada a la esperanza y una invitación a no tener miedo a pesar de que las amenazas sean objetivas.

 

En ello ha insistido el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, en su intervención, en la que se ha remitido a la Carta al Pueblo de Dios publicada ante el inicio del curso. «Al iniciar esta etapa pastoral, he pretendido, partiendo de esta realidad que estamos viviendo (interrogantes, temores, miedos) invitar a ser conscientes de que tenemos que leer en ello los signos de los tiempos y no ser meros espectadores. La cercanía de Dios se nos hace presente de muchas maneras, y una de ellas son los signos de los tiempos. Tenemos que vivir este momento que Dios nos habla en lo que pasa y en lo que no pasa. Estos signos de los tiempos tienen que hacer que nuestro día a día, sin dejar de ser historia humana, sea historia de salvación. Tenemos que vivir esto con una esperanza activa, que nace de la fe y se concreta en el amor».

 

También en clave de esperanza se han expresado dos catequistas que han contado su experiencia durante los momentos más duros de la pandemia. Puri Gallardo, de la parroquia de La Ventilla y miembro del Consejo Pastoral Diocesano, ha reconocido que ha sentido mucho miedo, pero que no quiere volver a su vida habitual porque ahora tiene esperanza. «Hay mucho que hacer, mucho que cuidar, mucho que curar. Así que os digo: no tengáis miedo». Especialmente emotivo ha sido el testimonio de Marta Allende, también catequista, directora del Coro de Familias de Cardeñadijo, miembro del Consejo Pastoral Diocesano y enfermera. Si alguien ha visto el dolor de cerca y ha sentido miedo ha sido ella, hasta que descubrió que un EPI (equipo de protección individual) «podía dejar de ser un elemento de tortura y convertirse en una oportunidad para acercarse a la persona que estaba sufriendo en soledad». Encontró la fuerza en el silencio y la oración, con la certeza de que «no estamos solos, caminamos como una familia».

 

Propuesta pastoral, Asamblea y Jubileo

 

Durante el encuentro se ha presentado la «Propuesta pastoral en tiempos de pandemia», que se vertebra en torno a los tres verbos que el Papa Francisco propone en su Carta a los movimientos populares: Curar, cuidar, compartir. Para ello se están diseñando diversas estrategias y recursos desde distintos ámbitos, con el foco en los colectivos más vulnerables.

 

Además, se ha dado cuenta de la marcha actual de la Asamblea diocesana, que a causa de la pandemia ha tenido que reprogramar su calendario a pesar de haber seguido su curso dentro de lo posible. Trescientos grupos han llevado el trabajo adelante y de ellos 133 ya han enviado sus propuestas sobre el primer cuadernillo. Además, casi 90 han hecho aportaciones al documento sobre la lectura creyente de la crisis sanitaria.

 

La información sobre la preparación del Jubileo con motivo del VIII Centenario de la Catedral también ha tenido su espacio en el encuentro. El vicario general, Fernando García Cadiñanos, ha recordado que «el sujeto del Jubileo no es un edificio, el sujeto es el mismo que el de la Asamblea, esta comunidad cristiana que camina en Burgos y que celebra el gozo que une a una comunidad». Según ha señalado el vicario, el Jubileo «tiene que ver mucho con la sanación, con el cuidado y con el compartir».

 

En la segunda parte del encuentro, Agustín Domingo Moratalla, catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Valencia y uno de los ponentes del Congreso Nacional de Laicos celebrado en Madrid en el mes de febrero, ha ofrecido la ponencia «Profetas 3.0: Sanar personas, cuidar vínculos, tender puentes». En ella ha realizado una reflexión ética sobre la pandemia para incidir en el tema de la vulnerabilidad y la necesidad de trabajar conjuntamente desde distintas tradiciones religiosas, desde la sociedad civil y de todas las instituciones para fortalecer una ética común, una ética compartida que trabaje en la perspectiva de una «humana comunidad».

 

Domingo ha destacado la importancia de la era digital, la cultura de la conexión, como una oportunidad para establecer estrategias de comunicación, de evangelización, de participación y de encarnación en el mundo actual. También ha subrayado que los laicos están llamados a participar en una oferta de salud, de sanar sufrimientos y de trabajar en esa clave de sanación de personas, a cuidar vínculos familiares, vecinales, cívicos, políticos, intraeclesiales… y a tender puentes en todos los ámbitos.

 

La Virgen de la Vega y Montorio, paradas de la visita pastoral del arzobispo

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Prosiguiendo su visita pastoral a la diócesis, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó el pasado domingo hasta el santuario de la Virgen de la Vega, en el Valle de Valdelucio. Allí, el pastor de la la Iglesia en Burgos presidió la eucaristía a la que asistieron representantes de las 22 parroquias que atiende el sacerdote José Valdavida y que habitualmente se dan cita en este santuario mariano para vivir la fe como una «comunidad de comunidades» en unas celebraciones que se transmiten a través de internet para los vecinos de estos pequeños pueblos, que han creado una auténtica red de formación, evangelización y celebración de la vida en común.

 

Durante la eucaristía, el arzobispo bendijo una diadema con la que fue coronada la imagen del niño Jesús que la Virgen de la Vega lleva en sus brazos. A su vez, agradeció el trabajo de comunión que estos pueblos llevan realizando de forma conjunta desde hace ya más de tres décadas. [Ver vídeo de la celebración más abajo].

 

En Montorio

 

Ya por la tarde, don Fidel se desplazó hasta la ermita de la Virgen de la Merced, en Montorio, para tener allí una reunión con algunos de sus vecinos y de otros pueblos cercanos que atiende el sacerdote Miguel Ángel Moral (La Piedra, Urbel del Castillo, Quintana del Pino, La Nuez de Arriba y Montorio). En un sencillo encuentro al aire libre, los vecinos trasladaron al arzobispo sus preocupaciones y este, a su vez, les animó a seguir viviendo su vida de comunidad y a participar en la Asamblea Diocesana.

 

Fallece el sacerdote Ricardo Gómez Villate

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Hoy día 10 de julio ha fallecido a los 94 años de edad el sacerdote Ricardo Gómez Villate. El funeral por su eterno descanso se celebrará mañana sábado, a las 16:00 horas, en la Santa Iglesia Catedral y la capilla velatoria ha sido instalada en la funeraria San José de Burgos.

 

Ricardo nació en Río de Losa el 2 de julio de 1926 y fue ordenado sacerdote el 9 de julio de 1950 en Salamanca. Precisamente, celebraba recientemente sus bodas de platino sacerdotales y daba gracias a Dios por su ministerio presbiteral en el vídeo que acompaña esta información.

 

Comenzó su ministerio presbiteral siendo vicario parroquial de Reinosa. Posteriormente fue director de la Casa de Ejercicios, director de la Residencia San Juan de Ávila de la Facultad de Teología, capellán del colegio de Concepcionistas y Canónigo Penitenciario en la Catedral.

 

Compartimos el dolor de su hermana María Asunción, con quien ha convivido toda la vida. Y en estos momentos cargados de esperanza, unidos a ella y a sus sobrinos, vienen a nuestra memoria las palabras de san José María Escrivá: «Si el amor, aún el amor humano, da tantos consuelos, ¿qué será el amor en el cielo?». Descanse en paz.