Sin duda, los monjes «están en el mundo sin ser del mundo». Aunque, con una cuidada atención y una esmerada delicadeza, parece que esas barreras entre el silencio del claustro y el bullicio del exterior se diluyen. Al menos así parecen vivirlo los benedictinos de Santo Domingo de Silos, tan inmersos desde hace tiempo en intensificar su presencia en el mundo digital.
Si hace un par de años pusieron en marcha su portal sermonje.eu para ayudar al discernimiento vocacional de los jóvenes a la vida monástica, y poco después llegó su presencia en Instagram a través de cuidados montajes fotográficos para difundir el mensaje de los evangelios dominicales, ahora lanzan una nueva propuesta. Se trata de «60 segundos», unos micro vídeos de un minuto de duración con los que pretenden «dar a conocer el carisma monástico benedictino y compartir el fruto de nuestra oración». La iniciativa, anunciada desde hace semanas en sus redes sociales, se puso en marcha ayer, domingo del Buen Pastor, coincidiendo con la jornada mundial de oración por las vocaciones. Los vídeos pueden verse en su canal de YouTube y en su cuenta de Instagram.
Experiencia monástica
La presencia en el mundo digital parece dar buen resultado a estos monjes benedictinos. De hecho, el pasado verano llevaron a cabo por primera vez su iniciativa «experiencia monástica». Difundida a través de las redes sociales y correos electrónicos, el evento pretendía ayudar al discernimiento vocacional a hombres de 18 a 45 años. La iniciativa tuvo buena acogida y recibieron más de 50 inscripciones, por lo que la comunidad silense ha decidido volver a poner en marcha la iniciativa el próximo verano.
En esta ocasión, se llevará a cabo del 31 de julio al 6 de agosto. Durante una semana, los participantes en esta experiencia conocerán a través de distintas charlas y conferencias los principales pilares de la vida monástica, basada en el ora et labora. Así, los asistentes trabajarán con los monjes y recibirán charlas de formación en la que se les introducirá a los principales aspectos de la vida monástica como la oración litúrgica mediante el canto gregoriano, la lectio divina, el valor del silencio o la vida fraterna.
El próximo 19 de mayo el arzobispo de Burgos, don Fidel Herraéz Vegas, cumplirá sus bodas de oro sacerdotales. Con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebra el IV Domingo de Pascua, coincidiendo con la fiesta del Buen Pastor, la delegación diocesana de Pastoral Vocacional ha publicado en su canal de Youtube un vídeo en el que el don Fidel, en primera persona, da testimonio de su vida de fe desde la infancia. El arzobispo narra cómo llegó y afrontó la llamada al sacerdocio «desde la normalidad» y cómo se ha desarrollado su ministerio, dentro de esa misma normalidad, a lo largo de estos cincuenta años.
«Ha sido y sigue siendo tan maravilloso que Dios se me hiciese encontradizo, me llamase, me fuese ayudando para responderle, que sí puedo decir con mucha sencillez que en ningún momento de estos 50 años de sacerdote me ha venido la más mínima duda de que este era el camino que Dios quería para mí, pero no egoistamente o mirando para mí, sino de mí para los demás», asegura.
«Me he percibido siempre como un puente sencillo que Dios ha querido de Él para los demás, un puente que muchos recorren y no tienen que quedarse o fijarse mucho en él, un puente que se recorra y que se olvide, con tal de que se vayan encontrando con Dios nuestro Señor, con nuestra madre la Virgen y que vayan encontrando la auténtica felicidad, esa felicidad a la que Él nos llama para siempre».
El papa Francisco sabe de memoria algunos pasajes del Mío Cid. Así lo asegura Jesús Varga, diácono burgalés que asistió al Santo Padre recientemente en una de sus celebraciones litúrgicas en Roma. «Antes de comenzar la celebración tuvimos la oportunidad de saludar al Papa. Le dije que era de la diócesis de Burgos e inmediatamente recordó al Cid y, para mi sorpresa, comenzó a recitar algunos versos del Cantar de Mio Cid. Yo me quedé sorprendido, y el bromeó un rato como bien sabe hacer».
Este joven estudia en Roma desde hace dos años. Tras ordenarse diácono el pasado verano, al retomar sus estudios solicitó a monseñor Guido Marini, el responsable de las celebraciones litúrgicas presididas por el Papa, poder ejercer como diácono en alguna eucaristía. Tanto él como Manuel Hernández -otro diácono riojano, compañero de Jesús en el Colegio Español de Roma- pensaban que su petición habría caído en el olvido, a pesar de recibir respuesta positiva por parte del ceremoniero vaticano. «Después de tanto tiempo, no pensé que nos iban a llamar… pero tres días antes de la celebración nos avisaron».
A pesar de estar en plenos exámenes, ambos decidieron organizar su tiempo para no faltar a la cita. «Había que buscar un punto intermedio, porque oportunidades así en la vida, muy pocas», comenta Manuel. Apenas dos días después del aviso sería la celebración con el Santo Padre, coincidiendo con la fiesta de la Candelaria. Tocó el turno de reajustar la agenda para compaginar sus estudios con la celebración en el Vaticano. «Jesús hizo rápidamente el examen, ya que lo tenía a primera hora de la mañana, llegando con un breve retraso al ensayo de la ceremonia. Yo tuve que posponer el mío a la semana siguiente, debido a que me coincidía con la hora de inicio de la misa», revela Manuel.
Ambos destacan que la celebración junto al Papa ha supuesto un revulsivo a sus vidas y que quedará para siempre grabada en su memoria. «Fue una experiencia única poder servir en la misa como diáconos tan cerca del Papa y vivir la eucaristía a su lado. Además, pudimos darle el abrazo de la paz y recibir la comunión», comenta Jesús. Por su parte, Manuel asegura que esta experiencia les dará «fuerza y testimonio para poder seguir adelante en nuestro camino hacia el sacerdocio».
La colegiata de Nuestra Señora de la Asunción de Roa ha acogido esta mañana una eucaristía presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, con motivo del quinto centenario de la muerte del cardenal Cisneros, acaecida en esta localidad burgalesa en 1517.
En su homilía, el pastor de la diócesis ha asegurado que quien fuera regente de de Castilla en dos ocasiones trató de vivir «unido a Dios y sirviendo a los demás en la Iglesia y la sociedad». Se esforzó por vivir su autoridad eclesiástica y civil en actitud de servicio. Don Fidel ha destacado igualmente el intento de este franciscano por vivir la «coherencia de vida» que tanto exige Jesús en el evangelio de la liturgia de hoy.
Cisneros fue un «hombre de Iglesia y un pastor solícito», ha subrayado. «Invitó a la conversión y seguimiento del evangelio y llevó una vida de austeridad en medio de la corte», sin obviar sus intentos por acercar la Biblia al pueblo a través de su traducción a diversas lenguas o la creación de la Universidad de Alcalá de Henares.