Raúl Berzosa, miembro del Pontificio Consejo para la Cultura

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El arandino Raúl Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo, ha sido nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Cultura.

El arandino Raúl Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo, ha sido nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Cultura.

El pasado sábado 29 de marzo, el papa Francisco nombró como miembro del Pontifico Consejo para la Cultura al arandino Raúl Berzosa Martínez, natural de Aranda de Duero y actual obispo de Ciudad Rodrigo.  Junto a él, el Papa nombró también como miembros de esta institución vaticana a otros doce obispos de distintas naciones del mundo.

Este dicasterio, creado en 1982 por el papa Juan Pablo II, tiene como misión colaborar con el Santo Padre en todas aquellas cuestiones que tienen que ver con el ámbito de la cultura. Así, programa congresos, realiza publicaciones con cierta asiduidad sobre diversa temática, organiza jornadas de estudio, debate y reflexión y promueve todas la iniciativas que establezcan vínculos entre la fe y la cultura.

Como miembro de este dicasterio, Raúl Berzosa colaborará en la elaboración de informes, participará en las dos reuniones plenarias que se celebran cada año en Roma y tomará parte en congresos y actividades respaldadas por esta institución que se desarrollen en el ámbito de la cultura en cualquier lugar del planeta.

Celebrado el encuentro diocesano de jóvenes

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Una treintena de jóvenes de Burgos, Aranda y Miranda participaron en el encuentro diocesano de jóvenes.

Una treintena de jóvenes de Burgos, Aranda y Miranda participaron en el encuentro diocesano de jóvenes.

Con el lema propuesto por el papa Francisco para la JMJ de este año, “dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”,  se ha celebrado el encuentro diocesano de jóvenes el fin de semana del 21 al 23 de marzo en Vivar del Cid. Los participantes procedían de varias realidades pastorales  de Burgos, Aranda y Miranda.

Siguiendo el lema, una treintena de jóvenes, ha reflexionado sobre el alcance de esta bienaventuranza siguiendo las pautas indicadas por parte del profesor Fernando García y por parte de integrantes de promoción solidaria. El encuentro ha permitido momentos de oración, de compartir experiencias y compromisos en cuanto a los pobres. En el marco del  encuentro, los componentes del grupo Ain Karem han llevado a cabo un taller en el que han compartido sus inquietudes en cuanto a la importancia de la música para poder expresar lo que no pueden contener sólo las palabras.

Con el lema y mensaje de este año el papa quiere que los jóvenes comiencen un recorrido por las bienaventuranzas hasta la JMJ internacional que se celebrará en 2016 en la ciudad polaca de Cracovia.

Encuentro oracional con Ain Karem

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Cientos de jóvenes se dieron cita en la parroquia de San Julián para participar en una oración.

Cientos de jóvenes se dieron cita en la parroquia de San Julián para participar en una oración.

El grupo de música Ain Karem animó el pasado sábado 22 de marzo un encuentro de oración organizado desde la delegación diocesana de infancia y juventud. La parroquia de San Julián acogía la primera visita de este grupo a Burgos.

Jesús y su Palabra fueron el centro de esta oración que el grupo animó con su música. Las palabras finales de don Francisco, arzobispo de Burgos, animaron a esta formación  a que siguieran trabajando y entregando este don que han recibido de hacer oración con su música. Son ya seis los discos grabados por este grupo que surge en el año 2000, como un proyecto dentro de la pastoral Vedruna. La finalidad es anunciar el Evangelio, la Buena Noticia, a todos, pero especialmente a los jóvenes, haciendo uso, para ello, de lenguajes como la música y otras formas de expresión artística.

A raíz de ahí el grupo, que inicialmente sólo estaba formado por hermanas Vedrunas, ha ido evolucionando y hoy se compone de: tres Carmelitas Vedrunas, una joven laica de Vitoria, otra joven laica de León y un sacerdote salesiano, natural de Burgos. Tal como se presenta el grupo indican: “Juntos vamos haciendo camino, intentando llevar a cabo la encomienda recibida y deseando compartir lo que a nosotros se nos ha regalado: la Palabra de Dios, que nos anuncia su amor infinito y que nos mueve a servir a los demás, especialmente a los más necesitados”.

La diócesis aportará 29 obras de arte a la exposición “Eucharistia”

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Se presentan en rueda de prensa las obras de arte que la diócesis de Burgos expondrá en las Edades del Hombre de Aranda de Duero. Del total de 121 con las que contará la muestra, 29 son burgalesas.
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Del total de 121 obras expuestas en la próxima edición de las Edades del Hombre de Aranda de Duero, 29 proceden de la diócesis de Burgos, casa que acogerá la edición de este año, la vigésimo quinta, y que lleva por título, en latín, “Eucharistia”. Así lo anunció ante los medios de comunicación el viernes 28 de marzo el delegado diocesano de patrimonio y consiliario de la muestra, Juan Álvarez Quevedo, quien, además, desgranó las características de cada una de las piezas diocesanas.

Todas las obras tienen relación, de una u otra manera, con la eucaristía. Así, en primer lugar, la muestra contará con piezas que hacen alusión a las referencias bíblicas que sobre este sacramento encontramos en el Antiguo Testamento, como el alabastro que sobre el sacrificio de Isaac hizo Gil de Siloé en la cartuja de Miraflores. Numerosas piezas tienen relación directa con la institución del sacramento en el Nuevo Testamento y las comidas y banquetes de los que disfrutó Jesús. Así la muestra contará con un cuadro-retablo de la última cena del siglo XVI y un relieve de la multiplicación de los panes y los peces, ambas obras de la catedral; una relieve sobre el pobre Lázaro y el rico Epulón, procedente de la parroquia de Briviesca, o un bajo relieve sobre la institución de la eucaristía perteneciente a la iglesia de San Juan de Aranda de Duero y obra de la escuela de Felipe de Vigarny.

El resto de las obras hacen referencia al modo en que la Iglesia ha vivido y celebrado este sacramento a lo largo de su bimilenaria historia, entre las cabe señalar distintos ornamentos litúrgicos, como un alba y una casulla de San Juan de Ortega que serán restauradas para la ocasión. También encontramos un misal ilustrado del siglo XIX, propiedad de la catedral, una custodia del siglo XV, obra de Juan de Villorejo y perteneciente a la parroquia de San Pedro y San Felices o una patena del siglo XVI obra de Francisco de Pancorbo. Aunque quizás, y en palabras del mismo Quevedo, la obra “más significativa y preciada de todas” sea la del cáliz de los Condestables de Castilla, un valioso vaso sagrado de autor desconocido realizado en oro, perlas, piedras y esmaltes datado en 1487.

Entre las obras más antiguas de la exposición, se encuentran también un ara de altar del siglo VIII y un pie de altar del siglo VII procedente del templo visigótico de Quintanilla de las Viñas. Como curiosidad, se expondrán también unas lipsanotecas -unos relicarios colocados en la base del altar de Tartalés de Cilla en el siglo X- y un bojarte, un panel para las anotaciones sobre las celebraciones de la eucaristía procedente de la cartuja de Miraflores y datado en el siglo XV.