Después de peregrinar desde Finisterre por el Camino de Santiago hasta la tumba del apóstol, los jóvenes hicieron escala en Burgos en su itinerario de regreso a sus parroquias de origen.
Doce acólitos, acompañados por sacerdotes y seminaristas, han participado en esta actividad que organiza el Seminario en la pequeña localidad de Las Merindades desde hace más de 30 años.
Se trata de una norma que deben cumplir los obispos al alcanzar dicha edad. Compete ahora al Santo Padre aceptar la renuncia. Mientras tanto, monseñor Herráez seguirá siendo el pastor de la diócesis.
La experiencia está dirigida a jóvenes mayores de 18 años y se desarrollará en Cottolengo de las Hurdes (Cáceres) del 27 al 31 de agosto.
La Asociación Hijos del Sol en Burgos compartirá mañana con cuantos quieran acercarse a la parroquia de la Anunciación una eucaristía y una convivencia festiva.