Comienza el curso de Ecología integral en la Facultad de Teología de Burgos

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El jueves 12 de enero comenzó el curso sobre Ecología integral, dentro del Aula de Doctrina Social de la Cátedra Francisco de Vitoria que ofrece la Facultad de Teología. Jorge Riechmann Fernández, filósofo, poeta y ecologista, profesor de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid, pronunció la lección inaugural titulada «Ecología, ecologismos y crisis global: ¿de dónde venimos, dónde estamos?».

 

Tras un análisis de la preocupante situación actual, con una posibilidad real de que en unos decenios las condiciones del planeta Tierra sean incompatibles con la vida humana, fue analizando los diversos negacionismos, sus causas y la forma de superarlos. Se inspiró en el famoso sermón del dominico fray Antonio de Montesinos (en 1511 en la isla «La Española»), algunas de cuyas frases aparecen reflejadas en el Museo de la Evolución Humana: «¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos?».

 

Concluyó citando cinco valores éticos cristianos, presentes en la encíclica Laudato si, que pueden servir para la reconstrucción cultural que necesitamos: la contemplación, lo comunitario, la frugalidad o ascetismo ecológico, la alegría ante lo creado y la fraternidad más allá de la especie (como San Francisco de Asís cuando hablaba de la hermana luna o el hermano lobo). En el coloquio posterior invitó a seguir trabajando desde «el pesimismo esperanzado» o «la esperanza sin optimismo».

 

El curso continúa durante los dos próximos jueves con las XXI Jornadas de divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia, también en el Aula de la Magna de la Facultad, donde se analizará la ecología desde la espiritualidad (Roberto de la Iglesia, abad de San Pedro de Cardeña, el jueves 19) y desde la economía (Enrique Lluch Frechina, profesor de la Universidad San Pablo CEU, el jueves 26) serán los ponentes de las dos sesiones abiertas. Durante los jueves de febrero y marzo el curso estará ya restringido a los alumnos matriculados, con la doble posibilidad de hacerlo presencial u online.

 

                                                                             Más información en www.teologiaburgos.org y RRSS.

Clausura de la exposición de Cáritas ‘Museo sin Hogar. Esperanza sin cobertura’

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Más de 5.700 personas y 54 grupos han visitado la exposición “Museo sin Hogar. Esperanza sin cobertura”, una muestra que se concibió para dar voz y visibilizar la vida y el día a día de las personas que no tienen un hogar. Se inauguró el pasado 22 de noviembre y ayer, 11 de enero, cerró sus puertas en Burgos después de un acto de clausura presidido por el arzobispo de Burgos, D. Mario Iceta, y Mario Vivanco, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Burgos. Al acto acudieron representantes de instituciones públicas y de entidades del tercer sector, periodistas, artistas, colaboradores, voluntarios y amigos de Cáritas, que pudieron realizar la última visita guiada y hablar con los participantes, protagonistas de la exposición.

 

La sala Beato Valentín Palencia de la Catedral de Burgos fue el escenario de 21 piezas creadas a lo largo de seis meses por 50 personas sin hogar y 30 voluntarios y trabajadores de Cáritas Diocesana de Burgos, la casa de acogida San Vicente de Paúl, el Centro de Integración Social Fundación Lesmes, la casa de acogida Padre Damián de Cáritas Salamanca y el Centro de Día de Personas sin Hogar de Cáritas Valladolid.

 

La exposición se concibió como un pequeño museo de seis salas, en las que se denuncia la vulnerabilidad de las personas sin hogar, pero también sus ilusiones y esperanzas. A través de 21 piezas se recorre su realidad: las causas que les llevan a vivir en esa situación; el inicio en la calle durmiendo sobre un cartón, la llegada a un albergue, a un piso compartido; sus sentimientos, cómo se ven y cómo la sociedad los mira, los estereotipos que les estigmatizan; y su situación “fuera de cobertura”, cobertura social, económica y sanitaria. Este itinerario finaliza en el salón de un hogar, su meta.

 

A partir del lunes 23 de enero podrá visitarse en el convento de los Agustinos Filipinos de Valladolid. Posteriormente se trasladará a Salamanca, León, El Ferrol y San Sebastián.

 

La parroquia de San Martín de Porres se estrena como museo en su 50º aniversario

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Dentro del variado programa de actividades organizadas por la parroquia de San Martín de Porres, faltaba una de las más ambiciosas: la exposición Domus Ecclesiae. Esta expresión era la utilizada por los primeros cristianos para referirse al lugar donde celebraban el bautismo y la eucaristía cuando el cristianismo aún no era una religión permitida en el Imperio Romano.

 

Domus Ecclesiae recorre en cinco capítulos el ser y significado de una comunidad parroquial: 1º. La Parroquia, casa de todos; 2º. Estuvo con nosotros; 3º. Está con nosotros; 4º. Testigos de fe y entrega; 5º. Madre de todos). Una treintena de piezas de autores como Bigarny, Diego de Siloé, Juan de Pobes o, contemporáneos, como Ciruelos, Maese Calvo o Teresa Peña han sido seleccionadas por René Payo, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Burgos, y Juan Alvarez Quevedo, Delegado de Patrimonio de la Archidiócesis de Burgos. Tanto la orfebrería como los lienzos o las esculturas pertenecen a la Catedral como al Museo del Retablo o a diferentes parroquias de la ciudad. Se trata de piezas que van desde el s. XIII, como una lipsanoteca o relicario de Covarrubias, hasta alguna pintura del s. XXI.

 

Para Mons. Iceta se trata de una muestra más de la unión fe y cultura, en este caso materializado en una comunidad parroquial. En el acto de inauguración también estuvo presente Emilio de Domingo, presidente de la Fundación Círculo, entidad colaboradora en el montaje, y la Diputada de Cultura de la Diputación de Burgos, Raquel Contreras. Como anfitriones del evento, Jesús Ibáñez y Diego Mingo, párroco y vicario parroquial, respectivamente, de San Martín de Porres. No faltó el toque musical con un dúo de chelo y violín.

 

La exposición estará abierta de martes a domingo hasta el próximo 17 de febrero. Entrada libre. Más información: www.sanmartindeporresburgos.es (c/ Soria s/n. Tfno. 947 244315).

 

Benedicto XVI, un «precioso regalo de Dios para la Iglesia y la humanidad»

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«Hemos vivido una aventura juntos». Aquellas palabras que salieron de los labios de Benedicto XVI en la JMJ de Madrid resuenan hoy con especial fuerza en Estefanía Mena, una joven que resistió a la tormenta que invadió aquella vigilia de oración. «Aguantó con nosotros, no le importó mojarse y hoy quiero agradecer su cercanía de un modo especial». Ella, junto a numerosos burgaleses y autoridades civiles, académicas y militares, se ha acercado hasta la Catedral para participar en el funeral que el arzobispo, don Mario Iceta, ha presidido por el eterno descanso del papa emérito.

 

También Claire Marie Stubemann ha querido acudir a rezar por Benedicto XVI. Esta teóloga destaca el legado de Ratzinger, al que califica como «el gran teólogo». Al igual que muchos de sus compatriotas alemanes, ella también tuvo «muchos prejuicios» y compartió aquella imagen de teólogo exigente. Con el paso de los años descubrió cómo el papa «se escondía siempre detrás de Jesucristo» y «se ha puesto al servicio de la evangelización y de la Iglesia». Tanto que, tras su renuncia en 2013, le escribió una carta pidiéndole perdón. «Es un santo, me encomiendo a él y creo que entra en la Historia como doctor de la Iglesia», explica.

 

Similar opinión es la que manifiesta José Luis Cabria, quien fue decano de la Facultad de Teología durante el pontificado de Benedicto. Para él, «su legado teológico es inmenso» y sus escritos reflejan «su deseo de transmitir la fe de modo profundo y cercano» y «su amor a Jesús de Nazaret». Enrique Ybáñez, por su parte, recuerda sus años de estudio en Roma junto al papa alemán: «Para mí ha sido un gran modelo de sacerdote y un modelo de vida en la humildad y sencillez y la enseñanza de la teología desde la profundidad espiritual. Recuerdo su sonrisa y la profundidad de sus palabras, que llegaban al fondo y que han ilusionado mis estudios. Me ayudó a lanzarme a la santidad en el ministerio sacerdotal», expresa.

 

«Testigo de la verdad y servidor de la Iglesia»

 

Todos los que han acudido a la Catedral tenían algún motivo para dar gracias por la vida y el legado del papa emérito, que falleció en Roma el pasado sábado a los 95 años de edad tras haber renunciado a la sede de Pedro hace casi una década. «Y es que el amor verdadero no se apega a las cosas ni a los cargos ni depende de la opinión pública. El amor, como la verdad, nos hacen realmente libres», ha detallado don Mario Iceta en su homilía, desglosando los cargos, trabajos y encíclicas que el pontífice ha dejado a la Iglesia. «Un humilde trabajador de la viña del Señor» –como él mismo se definió y la recordado el arzobispo– que ha sabido servir a la Iglesia en la acción, el silencio y la «poderosa herramienta de la oración».

 

Como reflejaron sus últimas palabras –«Jesús, te amo»–, «el suyo es un corazón entregado al amor de Dios» y que se reflejaba «en su rostro sereno y su acogida cálida y amable». Un hombre, en definitiva, «de profunda fe, testigo de la verdad, servidor de la Iglesia y la humanidad y sembrador de esperanza». «Descansa en la paz de Cristo, amado Benedicto XVI. Nos has querido con toda el alma y también nosotros te queremos. Te encomendamos al Padre que te entregó a la Iglesia y la humanidad como un precioso regalo. Intercede por nosotros», ha concluido su alocución.

 

Don Mario Iceta partirá mañana a Roma para participar en el funeral de Benedicto XVI el próximo jueves. «Representaré a la Iglesia de Burgos ante el papa Francisco, que presidirá la celebración, y ante el papa Benedicto para que desde el Cielo pueda proteger y cuidar de nosotros».

 

Aunque tu vida terrenal se haya apagado, tu luz resplandecerá por toda la eternidad

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«La vida de los que en ti esperan no termina, se transforma». Con estas consoladoras palabras, el prefacio de difuntos envuelve la muerte en el manto de la esperanza. Esa fe y esperanza que en estos momentos sostienen nuestro corazón y elevan nuestros ojos al cielo. Nuestro querido Papa emérito Benedicto XVI ha emprendido su viaje definitivo a la casa del Padre. No tengo más palabras que las de profunda admiración e inmensa gratitud.

 

La vida y el Magisterio de Benedicto XVI han sido luminosos y fecundos. La altura de su pensamiento ha suscitado un apasionado diálogo con todo tipo de corrientes de pensamiento y ha sido referencia para teólogos y pensadores, creyentes y no creyentes. Una obra teológica imponente fruto de una fe apasionada vivida en la cotidianidad del amor y el servicio.

 

Su amor a Dios se ha plasmado en el cuidado delicado por la liturgia, que vivía con profundidad. Su amor y servicio a toda persona que busca y sufre en oscuridad ha quedado reflejado en sus encíclicas que abren el camino a una humanidad nueva y abrigan el alma en los momentos difíciles generando una nueva humanidad.

 

Aunque su vida terrenal se haya apagado, la luz de su vida y Magisterio resplandecerán como estrellas por toda la eternidad. Tendría muchas anécdotas que contar de los encuentros que tuve con él, que es quien me nombró obispo primero auxiliar y después titular de Bilbao. «No tenga miedo. Vaya con paz porque el Señor le envía y yo también le envío», me dijo poco después del nombramiento, sosteniendo mis manos entre las suyas, con su mirada cálida y profunda y su rostro que inspiraba paz y confianza.

 

Hoy podemos dar gracias a Dios porque ha concedido a nuestro querido Benedicto XVI una vida larga que ha sembrado de bien el camino de la Iglesia y la historia de la humanidad. Lo encomendamos al Padre en este último viaje, que ha emprendido en paz, ligero de equipaje y con el corazón lleno del amor de Dios. Gracias Papa Benedicto por todo el bien que hemos recibido de ti, por tu testimonio de fe, esperanza amor y servicio. En tu vida se han cumplido las palabras del Eclesiástico: “Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor”. Quedas para siempre grabado en lo más profundo de nuestro corazón. Sigue cuidando de nosotros. Gracias y hasta el cielo.

 

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos