La parroquia de San Julián acogió ayer el habitual encuentro que cada año mantienen a comienzo de curso los sacerdotes con cargo pastoral en la capital burgalesa, una tradición que se remonta hasta el siglo XVI, cuando los párrocos y coadjutores de la ciudad se reunían para celebrar un consejo el día de la festividad de la Natividad de la Virgen María. Con el paso de los años, la conocida popularmente como «universidad de curas» se ha convertido en una tradición en la que los sacerdotes de la ciudad se dan cita para reencontrarse tras el verano y crear así mayores vínculos de fraternidad de cara al curso pastoral que está comenzando.
En la eucaristía, el arzobispo de Burgos, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, ofreció algunas pautas para abordar el nuevo curso, que comienza en tiempo extraño (en alusión a la pandemia). «Muchas veces el árbol no nos deja ver el bosque. Las dificultades, el sufrimiento, el fallecimiento de ser queridos, la interrupción de la actividad económica, el paro… no nos dejan ver que por encima de todo Dios está con nosotros y todo sirve para nuestro bien. Dios está con nosotros. En la vida y en la muerte somos del Señor. Lo importante no es vivir o morir, es ser del Señor. Esa es la clave de todo».
El pastor de la diócesis incidió en que como a San José, quizá a nosotros también Dios nos revela en sueños una misión: hacer presente el amor de Dios, comunicar a los hombres de hoy la esperanza de Dios y hacerlo con pequeños gestos: «De lo pequeño nace la Salvación. El mundo no cambia por grandes gestos, el mundo se hace por un rosario de pequeñas acciones, la fidelidad en lo pequeño. El Señor no nos pide que cambiemos el mundo con grandes aspavientos, nos pide el trabajo constante, cotidiano, sencillo de cada día», concluyó.
Los arzobispos de Burgos y Santiago de Compostela, don Mario Iceta Gavicagogeascoa y don Julián Barrio Barrio, recibieron ayer junto al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, a la Vuelta Ciclista a España, que alcanzaba en la Plaza del Obraidoro la última etapa de esta edición, comenzada en Burgos el pasado mes de agosto y teniendo a las catedrales de Burgos y Santiago como principales reclamos.
Hasta la capital gallega se desplazó también el vicepresidente de la Fundación VIII Centenario de la Catedral, Antonio Miguel Méndez Pozo, quien junto al pastor de la Iglesia burgalesa obsequió a monseñor Barrio con una escultura de Cristino Díez que representa a las dos catedrales unidas por un pelotón ciclista. Ambos prelados estuvieron presentes, además, en la entrega final de premios, que tuvieron lugar ante la portada de la catedral compostelana.
Fue el punto culminante de un intenso fin de semana por tierras gallegas para el arzobispo. El sábado participó, además, en la eucaristía de ordenación episcopal y toma de posesión de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol de don Fernando García Cadiñanos. El domingo por la mañana celebró también la eucaristía en la Catedral, perfumando la basílica con el incienso que él mismo depositó en el famoso botafumeiro.
«El Señor me invita a expropiarme entregándome, encarnándome en estas tierras de periferia geográfica», en la «diócesis más bella del mundo». Han sido las primeras palabras que don Fernando García Cadiñanos ha pronunciado como nuevo obispo de Mondoñedo-Ferrol. «El Señor me envía para una misión: ser servidor de esta Iglesia milenaria y de hondas raíces, que quiere ser fiel al mandado de Jesús de vivir y permanecer en el amor desde la humildad y sencillez». «Vengo con fragilidad –ha proseguido–, pero con la fuerza de los que se dejan llevar por el Espíritu, con la certeza de que el Señor acompaña y reviste la fragilidad en fortaleza». El nuevo prelado (que también ha probado suerte con el gallego) ha invitado a todos los miembros de la Iglesia mindoniense a ser «discípulos misioneros» y «llevar la esperanza que surge de la Pascua» a un mundo «herido y desvinculado y envuelto en el drama de la iniquidad y de la crisis de compromiso comunitario». «Somos convocados a realizar una experiencia que nos configura y nos renueva, Jesús nos invita a la parresía de la fraternidad».
Ha sido la conclusión a una larga ceremonia que se ha desarrollado en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Mondoñedo ante la presencia de una veintena de obispos (entre los que se encontraba el arzobispo de Burgos, don Mario Iceta), familiares y amigos (muchos de ellos llegados desde Burgos) y numerosos fieles, que han copado el 75% total del aforo del templo. El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, ha sido el encargado de presidir los ritos de la ordenación episcopal, asistido por el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza, y el arzobispo emérito de Burgos, monseñor Fidel Herráez. La imposición de manos y la oración consecratoria con el libro de los evangelios sobre la cabeza del candidato, la unción crismal y la entrega de las insignias episcopales de la mitra, el anillo y el báculo han sido los ritos previos antes de sentarse en la cátedra y convertirse en el cuarto obispo burgalés que preside la diócesis gallega.
Vivir la «fantasía de la caridad»
En su homilía, el arzobispo de Santiago ha invitado al nuevo obispo a vivir su ministerio «en actitud de servicio, con fuerza de ánimo y abandono en la acción del Espíritu Santo», pues, ha dicho, el episcopado «no es una honra». Para monseñor Barrio, la tarea del obispo difiere de la del «programador inteligente que se queda en lo puramente funcional», pues «Jesucristo pide prudencia más que estrategia» y ha animado a García Cadiñanos a servir a sus nuevos diocesanos «sin cálculos y con gestos sinceros», sin olvidar «mirar siempre a los alejados y favorecer la fantasía de la caridad».
La diócesis de Mondoñedo-Ferrol, sufragánea de Santiago, abarca toda la zona norte de la provincia de Lugo y la parte más septentrional de A Coruña. Comprende una superficie total de 4.523,68 kilómetros cuadrados, con 275 mil habitantes, 422 parroquias y más de cien sacerdotes que las atienden. Su patrona es la Virgen de los Remedios, a cuyo santuario se ha dirigido esta mañana para realizar allí profesión de fe y prestar juramento de fidelidad. Tras la toma de posesión de la diócesis en la Catedral de Mondoñedo, mañana domingo, monseñor García Cadiñanos hará su entrada oficial en Ferrol (donde habitualmente vivirá) con una eucaristía que presidirá en la concatedral de San Xiao a las 17:00 horas.
Profesores de religión celebran el inicio de curso.
Como viene siendo habitual, el pasado día 31 de agosto se reunieron los profesores de Religión de la Escuela pública para celebrar, en un ambiente festivo, el comienzo de un nuevo curso.
La jornada se celebró en el Aula Valentín Palencia del Seminario de San José. El programa del día se inició con una charla sobre el Aprendizaje-Servicio a cargo de Isabel Gómez Villalba. El mensaje fue claro: es posible llevar a cabo un aprendizaje que tenga como medio y resultado un servicio concreto a la sociedad. La profesora Gómez Villalba se extendió en mostrar experiencias concretas en las que este aprendizaje-servicio ha resultado ser todo un éxito.
Al mediodía se celebró la Eucaristía. Sobre el texto de la misión confiada por Jesús a los apóstoles de ser pescadores de hombres, el sacerdote hizo hincapié en la necesidad de plantearnos todos, a nivel personal, si nos manteníamos como pescadores al servicio de Jesús o, tal vez, habíamos sido pescados por las distintas instancias que en la actualidad tienden también sus redes: lo políticamente correcto, la desesperanza, el sálvese quien pueda, el secularismo… Si fuese el caso, se haría urgente “desenredarse”.
Tras la comida, servida por El Gusto, catering de Cáritas, Laura Terradillos y Magdalena Palacios hablaron del drama invisible de muchas mujeres que abortaron y que, después, sienten una soledad amarga. La Asociación Proyecto Raquel nace para, de algún modo, salir al encuentro de estas mujeres, ofreciéndoles respeto, comprensión y ánimo para retomar la vida.
La jornada concluyó con una visita al Museo del Retablo guiada por su director, Antonio García Ibeas.
Desde el jueves 2 de septiembre y hasta el domingo 12, la localidad de Miranda de Ebro celebrará cultos en honor a su patrona, la Virgen de Altamira. Las restricciones establecidas por la pandemia no permitirán a la localidad festejar sus fiestas patronales como en años anteriores, pero la iglesia parroquial de Santa María acogerá distintos actos para venerar a Nuestra Señora de Altamira.
Los mirandeses podrán celebrar la novena desde el día 2 y hasta el 10 de septiembre, a las 9 de la mañana y a las 19:30 horas. A las distintas parroquias de Miranda, las vocaciones consagradas y los enfermos irán dedicadas las intenciones de cada día. El domingo 10, en el interior de la iglesia de Santa María, se rezará el Rosario de la Aurora a las 8:30 horas y posteriormente se celebrará la eucaristía.
El fin de semana siguiente finalizan los cultos con la celebración de la festividad de la patrona. El sábado 11 de septiembre, a las 9 y a las 20 horas tendrá lugar la misa, y a las 19 horas se rezará el Santo Rosario. Se realizará una ofrenda de flores a la Virgen y se recitarán las poesías presentadas al concurso poético, así como el tradicional canto de la Salve. Ya el domingo 12 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de Altamira, la iglesia de Santa María celebrará la Eucaristía en honor a la patrona en distintos horarios: a las 9, a las 11, a las 13 y a las 20 horas.
«Maestra, madre y patrona», bajo este emblema Miranda de Ebro venerará a la Virgen de Altamira.