El pasado domingo 6 de septiembre el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, realizó la visita pastoral a las parroquias de Cameno, Grisaleña, Berzosa, Calzada, Fuentebureba, Cubo y Miraveche. Presidió la celebración dominical en Miraveche y en Cubo. A estas dos parroquias se sumaron también las comunidades cristianas de Cameno y Grisaleña, respectivamente.
Seguidamente se trasladó a Fuentebureba, donde le esperaban sus feligreses, tras la celebración de su eucaristía dominical. Allí se hicieron presentes también las comunidades de Calzada y Berzosa.
En las tres visitas, los fieles manifestaron al pastor de la Iglesia en Burgos el momento de gracia que significaba su visita, pues supone «un momento particular de presencia de Cristo, Buen Pastor, en la vida de la comunidad parroquial, con el fin de alentar la fe, la esperanza y la caridad», tal como detalla su párroco, José Luis Barriocanal, quien acompañó al prelado durante la visita pastoral. Se le agradeció su solicitud para con los pueblos más pequeños de la diócesis. «Como obispo, sucesor de los apóstoles, expresaba su deseo de conocernos, de estar con nosotros, para querernos y servirnos», concluye el párroco.
Ni la epidemia ha frenado el habitual encuentro que cada año mantienen a comienzo de curso los sacerdotes con cargo pastoral en la capital burgalesa. Una tradición que se remonta hasta el siglo XVI, cuando los párrocos y coadjutores de la ciudad se reunían para celebrar un consejo el día de la festividad de la Natividad de la Virgen María. Con el paso de los años, la conocida popularmente como «universidad de curas» se ha convertido en una tradición en la que los sacerdotes de la ciudad se dan cita para reencontrarse tras el verano y crear así mayores vínculos de fraternidad de cara al curso pastoral que está comenzando, marcado en esta ocasión por la pandemia del coronavirus.
Este año ha sido el vicario general de la diócesis, Fernando García Cadiñanos, el encargado de presidir la eucaristía, que ha tenido lugar en la parroquia de San Martín de Porres. «Al igual que hoy celebramos el nacimiento de la Virgen María, nosotros hoy estrenamos un nuevo curso en que que queremos dar a luz a Dios con nosotros», ha subrayado en su homilía. Un curso «complejo y distinto» que, como ha recordado, estará marcado por la Asamblea Diocesana y el Año Jubilar de la Catedral y sumergido en una crisis sanitaria que aún no ha concluido: «Hemos de poner en práctica las lecciones aprendidas durante el confinamiento, que también ha sido un paso de Dios por nuestra vida. Mirar al pasado y acompañar el dolor de las personas que han sufrido la pérdida de seres queridos, las personas mayores, los heridos en el ámbito económico y social y mirar con esperanza a un futuro marcado por el miedo y la incertidumbre».
Para el vicario, las actitudes de María pueden servir como pistas a los sacerdotes de la ciudad ante el nuevo curso pastoral: «De María hemos de aprender a fiarnos de Dios, pues ella nunca se desespera aunque el Señor la descoloca de sus planes y ella no comprenda. Como ella, hemos de desprendernos de lo que nos sobra para fijarnos en lo esencial y purificar nuestra fe, abrirnos a los designios de Dios sin tener miedo». Además, ha recordado a los presentes, «María siempre está de camino». «Caminar es sinónimo de vida, de movimiento, de acción, de misión, de servicio. Necesitamos ponernos en camino, no estar parados sino al servicio de los demás, sobre todo de los más perjudicados desde el punto de vista económico. En este curso, hemos de estar en estado de misión poniéndonos en camino con los demás, haciendo iglesia, comunidad, arciprestazgo», ha concluido.
En la eucaristía ha participado un pequeño grupo de sacerdotes en representación de las parroquias de la ciudad y varios laicos. Dada la crisis sanitaria, este año la «universidad de curas» no ha contado con el popular almuerzo.
Es «un colegio de sacerdotes al que corresponde celebrar las funciones litúrgicas más solemnes» en la Catedral, así como «cumplir aquellos oficios que el derecho o el obispo diocesano le encomienden». Así define el Código de Derecho Canónico al cabildo de una catedral o colegiata, un organismo que, en el caso de la Seo burgalesa, ha incorporado a sus miembros un nuevo sacerdote. Agustín Burgos Asurmendi ha tomado esta tarde posesión de su canonjía como auxiliar del prefecto de liturgia y salmista, un cargo temporal que desempeñará mientras sea delegado diocesano de Liturgia.
En el transcurso de una liturgia de la Palabra presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, y tras haber hecho profesión pública de fe y prometido cumplir con las obligaciones inherentes a su nombramiento, Burgos ha tomado posesión simbólica de su sede en el coro de la Catedral, entrando así a formar parte de este colegio presbiteral, que suma en la actualidad quince sacerdotes en activo y otros siete eméritos. Entre ellos, y de forma colegial, se encargan cooperar en la realización del culto de la Catedral, en particular cuando celebra la misa pontifical o estacional en torno al obispo. A esta prioritaria función cultual se asocian otras tareas de tipo cultural, en razón del patrimonio artístico y documental que atesora el templo, así como otras de carácter evangelizador o caritativo y las que el pastor de la diócesis les encomiende de forma particular. Su organización, la previsión de sus reuniones y las funciones que realiza cada uno de sus miembros están regulados por sus propios estatutos.
Agustín, que ha ejercido hasta la fecha su ministerio sacerdotal en 22 parroquias y al frente de las delegaciones de Infancia y Juventud y Liturgia, ha asegurado que desea incorporarse al cabildo con el deseo de «ser, servir y vivir»: «Ser templo de Dios; servir y estar disponible como me ha enseñado mi familia, mis padres y hermanos y tantas personas con su ejemplo, y vivir las celebraciones litúrgicas de esta Catedral, llevando al altar los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de cada uno de vosotros», ha indicado.
Por su parte, el arzobispo ha recordado al nuevo canónigo que ha sido llamado a la Catedral, «la casa de todos, la parroquia de todos», para «servir al Pueblo de Dios y no ser servido», para ejercer ahí su ministerio sacerdotal «con proyección de eternidad, pues nada de lo que hacemos en esta vida debe quedar en el vacío». Junto a él, el presidente del Cabildo, Pablo González, ha dado la bienvenida al nuevo canónigo, asegurando que su nombramiento será «provechoso» para la Catedral y el Año Jubilar que está a punto de inaugurar dada la «disposición y capacidad» de Agustín.
El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha participado junto al director general de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, Gumersindo Bueno, y el delegado territorial de la Junta en Burgos, Roberto Sáiz, en la inauguración de una exposición sobre el proyecto de restauración del conjunto escultórico del trasaltar de la Catedral. Obra de Felipe de Vigarny, estos relieves, gravemente deteriorados con el paso de los siglos, constituyen uno de los conjuntos escultóricos más sobresalientes del Renacimiento Hispánico.
El proyecto de restauración, puesto en marcha desde el año 2018, se lleva a cabo gracias a un convenio de colaboración entre la Junta, el Cabildo y la Archidiócesis de Burgos. Con él se pretenden frenar los factores de alteración del conjunto, recuperar la unidad de la obra y devolver su estabilidad al conjunto escultórico. Está previsto que las obras finalicen en los próximos meses (quizás para octubre, como ha adelantado Bueno), devolviendo su esplendor a uno de los últimos lugares emblemáticos por restaurar de la Catedral, que es un «edificio vivo en constante evolución y adaptación», tal como ha subrayado el arzobispo.
Exposición
Junto a las obras de restauración, esta exposición pretende mostrar a sus visitantes de forma divulgativa el conjunto de actuaciones llevadas a cabo para recuperar los relieves de la girola. Se pretenden dar a conocer de esta manera el bien y su contexto histórico y artístico, la metodología y los objetivos de la intervención, además de concienciar al público de su valor cultural.
Además, la exposición contará con visitas de escolares, talleres didácticos y elaboración de unidades didáctias específicas para los niveles de infantil y primaria. Para facilitar el conocimiento del conjunto escultórico del trasaltar se han reproducido, partiendo del escaneado láser 3D y fotogametría, los tres principales relieves, a escala 1/5, al objeto de explicar la técnica constructiva de los mismos, su despiece e iconografía.
Tras su paso por el claustro bajo de la Catedral durante el mes de septiembre, la exposición podrá visitarse más tarde, del 1 al 30 de octubre, en el Museo de Burgos.
El pasado domingo, 30 de agosto, el arzobispo, don Fidel Herráez, se desplazó hasta San Millán de Lara para celebrar la eucaristía y conocer allí la vida cristiana de las parroquias que atiende el sacerdote Carlos Palacios: Mambrillas de Lara, Campolara, Villoruebo, Lara de los Infantes, Quintanilla Cabrera, Villaespasa, Tañabueyes, Iglesiapinta, Quintanilla de las Viñas, Jaramillo de la Fuente, Rupelo, Vizcaínos y Cubillejo.
Don Fidel, recibido por Aurelio, alcalde del pueblo y colaborador de la parroquia, explicó a los presentes con numerosas anécdotas y alusiones a su vida personal el sentido de la visita pastoral, reducida en tiempo y espacio a causa de la pandemia. Ya en la homilía de la misa, resaltó la necesidad de cargar con la cruz, actitud que bien puede traducirse en vivir pendiente de hacer el bien a los demás, quererlos y dedicarles tiempo.
El arzobispo, además, pudo visitar otros pueblos del entorno, como Mambrillas de Lara (donde oró por los difuntos de su cementerio parroquial) y Campolara, donde firmó los libros parroquiales y visitó su iglesia acompañado por el sacerdote Abilio Moreno, hijo natural del pueblo, y Manuel, un colaborador asiduo de la parroquia.
El pastor de la diócesis también tuvo tiempo de conocer la iglesia visigótica de Quintanilla de las Viñas, el vestigio cristiano más antiguo de la diócesis, datado en el siglo VII. Por último, en Cubillejo también pudo visitar el templo parroquial acompañado de algunos vecinos.