Burgos acoge la reunión de los obispos de la provincia eclesiástica

por redaccion,

Don Mario, en una de las reuniones de los obispos de la provincia eclesiástica de Burgos.
<
>
Don Mario, en una de las reuniones de los obispos de la provincia eclesiástica de Burgos.

 

La Casa de la Iglesia ha acogido esta mañana una de las reuniones bianuales que realizan conjuntamente los obispos de la provincia eclesiástica de Burgos. Hasta la capital se han desplazado don Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria, don Mario Iceta, obispo de Bilbao, don Manuel Guerrero, obispo de Palencia, y don Abilio Martínez, obispo de Osma Soria. Al encuentro ha acudido por primera vez el obispo auxiliar de la diócesis vizcaína, don Joseba Segura, que recibió la ordenación episcopal el pasado 6 de abril.

 

Durante la reunión, presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez, los prelados han abordado distintos temas que conciernen a la marcha pastoral de las diócesis de la provincia eclesiástica y otros asuntos derivados de la propia Conferencia Episcopal Española.

 

El Código de Derecho Canónico establece que «para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los obispos diocesanos, las Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente». Así, en el caso de Burgos, las citadas diócesis conforman una única provincia, siendo la burgalesa su diócesis metropolitana desde el año 1574. De ahí que posea el título de «archidiócesis» y que el pastor que la preside sea «arzobispo».

 

Los prelados mantienen cada año, al menos, dos reuniones, de las cuales, una siempre se realiza en Burgos, archidiócesis de la provincia eclesiástica.

Día de la Iglesia Diocesana: la Iglesia en Burgos rinde cuentas

por redaccion,

<
>

 

Con el lema «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro», el próximo domingo se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada en la que se recuerda que la Iglesia local es la concreción de la Iglesia universal y en la que la diócesis hace balance de la actividad realizada durante el último año y se rinden cuentas sobre la utilización de los recursos económicos que ha gestionado. La Casa de la Iglesia ha acogido hoy la presentación de la jornada en una rueda de prensa en la que han intervenido el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, el vicario episcopal para Asuntos Económicos, Vicente Rebollo, y Ana María del Val, miembro de la Secretaría de la Asamblea Diocesana, para dar respuesta a tres preguntas: qué somos, qué hacemos y con qué lo hacemos.

 

«La Iglesia no es una asociación, una organización que hayan montado unas cuantas personas. La Iglesia no es ningún invento humano, nos la han regalado preciosamente hecha. La hizo Jesucristo», ha comenzado don Fidel, quien también ha sostenido que «viendo el conjunto, si somos objetivos, la Iglesia ha hecho mucho bien a millones de personas a lo largo de los siglos, lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo». El arzobispo, incidiendo en el lema de la jornada, ha recordado que «el presente es fruto del pasado y lo que vamos haciendo en el presente se proyecta en el futuro; debemos agradecer el pasado y vivir comprometida y creativamente el presente para preparar el futuro».

 

Una Iglesia viva

 

En la diócesis viven un total de 357.070 personas, de las cuales 314.222 se declaran católicas, según datos del INE. Pero no son ellas las únicas que se benefician de los servicios que la Iglesia ofrece desde sus 1.003 parroquias y otros 188 centros pastorales con asistencia permanente. El año pasado se celebraron en Burgos 1.416 bautismos, 1.837 primeras comuniones, 1.164 confirmaciones y 427 matrimonios. Además, la labor asistencial y caritativa de la diócesis alcanzó a 28.651 personas en 44 centros y más de 16.912 alumnos recibieron formación en alguno de los 25 centros educativos católicos.

 

Entre los datos estadísticos de la diócesis en 2018, figuran un total de 985 catequistas, 674 religiosos (sumando religiosos sacerdotes, religiosos no sacerdotes profesos y religiosas profesas), 490 monjes/as de clausura, 371 sacerdotes, 34 seminaristas, 2 diáconos permanentes, 610 misioneros y 9 familias en misión, personas a las que se suma un ingente voluntariado que realiza todo tipo de tareas (ya solamente Cáritas cuenta con 792 voluntarios). «Estas cifras reflejan que la Iglesia en Burgos es una Iglesia viva», ha subrayado Ana María del Val.

 

La diócesis rinde cuentas

 

Uno de los objetivos de la campaña del Día de la Iglesia Diocesana es mostrar con claridad a los burgaleses el modo en que la diócesis ha administrado sus recursos económicos. «No queremos informar de las cuentas, queremos rendir cuentas, someternos a la opinión y al criterio de la sociedad: primero, por ser transparentes, segundo, por justicia, y tercero, porque es importante que sepamos que hay muchas personas que están juzgando si lo hacemos bien, que hay una vigilancia y un control», ha manifestado el vicario episcopal para Asuntos Económicos, Vicente Rebollo. 

 

En la cuenta de ingresos, que ascendió a 36.286.502,01 euros, cobra especial peso lo aportado por subvenciones públicas corrientes (15.566.499,05 euros), ya que aunque no sean gastos que se gestionen directamente por la administración del Arzobispado, se incluyen en el balance económico los costes de los centros educativos diocesanos. A esa cantidad se suman 7.447.655,05 euros por servicios y 802.754,30 euros de ingresos de instituciones diocesanas.

 

Las aportaciones de los fieles alcanzaron los 6.206,697,08 euros, lo que supone un 17,10% de los ingresos (a través de colectas, ingresos de fieles, donativos, etc.) y el resto llegó a través de suscripciones (48.474,97 euros) y colectas para instituciones de la Iglesia (72.678,50 euros). La otra gran partida procede de la asignación tributaria, 5.166.803,25 euros (un 14,24%). Por patrimonio y otros ingresos extraordinarios, la diócesis percibió 129.539,52 euros.

 

El gasto en 2018 ascendió a 36.292.203,79 euros, de modo que la diócesis cerró el ejercicio económico con un déficit de 5.701,78 euros. La partida más alta (el 39,48%) se destinó a la retribución del personal seglar que trabaja en centros educativos y otros organismos diocesanos (14.327.067 euros). A esta la siguen los gastos en conservación de edificios y de funcionamiento, a los que la diócesis destinó 11.404,341,13 euros (un 31,42% del total). Un 12,83% (4.656.272,77 euros) del presupuesto se dedicó a acciones pastorales y asistenciales, mientras que la retribución del clero supuso un coste de 4.664.242,50 euros (un 12,85%). Además, la diócesis destinó 587.395,74 euros a los centros de formación (Seminario, colegios diocesanos y otros).

El proyecto de catalogación e informatización del archivo de la Catedral cumple 25 años

por redaccion,

<
>

 

La Fundación Cajacírculo y el Cabildo Metropolitano han suscrito un nuevo convenio de colaboración para seguir avanzando durante el ejercicio 2019/2020 en la catalogación y digitalización del archivo histórico de la Catedral, un proyecto que se inició en 1994 y que siempre ha contado con el apoyo de Cajacírculo, gracias a unas ayudas que suman una cifra cercana a los 1.400.000 euros invertidos durante estos 25 años. En la firma del convenio han comparecido el presidente de la Fundación Cajacírculo, Emilio de Domingo Angulo, el presidente del Cabildo, Pablo González Cámara, y el archivero de la Catedral, Matías Vicario Santamaría. 

 

Durante el último ejercicio se ha catalogado e informatizado todo el contenido archivístico de las capillas de la Concepción o de Santa Ana y la de la Visitación o Santa Isabel y en la actualidad se está trabajando en la catalogación del fondo documental de las capillas de la Presentación (ya prácticamente concluida), San Enrique y la Natividad. Para concluir este gran proyecto pionero y de especial relevancia tanto en nuestro país como en toda Europa, restaría la catalogación e informatización de los fondos de la capilla de Santiago (que fue parroquia de Santiago), la sección de libros redondos (que abarca desde 1391 hasta la actualidad) y la de libros de fábrica. En total, ha apuntado Vicario, hasta ahora se han catalogado e informatizado unos 200.000 documentos que se encuentran a disposición de investigadores y público en general en el propio archivo o a través de las páginas www.catedralburgos.es o www.fundacioncajacirculo.es

 

Este milenario archivo es considerado como uno de los más importantes del mundo en su género, y en él se encuentra no solo la historia de la Catedral y de la diócesis de Burgos, sino las fuentes para conocer la ciudad y todo su entorno, con noticias que se remontan al año 804. Además, según han manifestado tanto De Domingo como Vicario, sin esa catalogación difícilmente habría sido abordar la restauración de la Seo con garantías.

 

Última documentación catalogada

 

La capilla de Santa Ana, mandada construir por Luis de Acuña para su enterramiento, se concluyó en 1843, y se atribuye a Juan de Colonia. En años posteriores se labró el magnífico retablo, obra de Gil de Siloé, decorado por Diego de la Cruz. A lo largo de más de 500 años en los que se ha venido celebrando el culto en ese espacio, se ha ido produciendo un importante acervo documental que se conserva en el archivo capitular, y que consta de 56 libros 30 cajas, con más de 12.000 entradas o fichas, catalogados en cinco volúmenes. Entre esa documentación se han hallado bulas de papas, privilegios de Juan II, los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II, en los que se refleja el clima político, económico y eclesiástico de su tiempo, referencias a la peste de 1518, nombres de artistas y mercaderes, problemas burocráticos a causa de la guerra con Francia en 1526, información de la estancia de las tropas napoleónicas en Burgos durante la Guerra de la Independencia e inventarios de las pinturas, orfebrerías y tapices.

 

En el archivo de la capilla de la Visitación, una de las más antiguas de la Catedral y que alberga los restos de su patrocinador, el obispo Alonso de Cartagena y su padre, también obispo, Pablo de Santamaría (ambos judíos conversos), nos encontramos con la vida que se desarrolló en ella a lo largo de casi 600 años. La celebración del culto fue la finalidad fundamental que pretendió conseguir su fundador y la proveyó abundantemente con censos, juros y otras propiedades para su conservación y sustento de sus capellanes. En 1869 la duquesa de Gor, patrona de la capilla, mandó hacer un inventario general de todos los documentos, libros y papeles de su archivo, y por eso se conocen las posesiones de fincas y casas que tenía la capilla tanto en la ciudad como en diferentes pueblos de la provincia. La documentación catalogada se ha reunido en tres volúmenes con más de 6.300 fichas o entradas.

El clero diocesano reza por los obispos y sacerdotes difuntos

por redaccion,

<
>

 

Fieles a la tradición, sacerdotes del presbiterio diocesano se han desplazado esta mañana hasta la Catedral para celebrar una eucaristía en sufragio por los obispos y sacerdotes difuntos, por el clero que «forma parte de nuestra historia viviente –no desde el punto de vista biológico– pero sí viva de esta Iglesia diocesana». Una misa que se ha desarrollado en la capilla de Santa Tecla y que ha estado presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas.

 

En su homilía, el pastor de la diócesis ha destacado que «todo pasado tiene prolongación de su historia en el presente». De ahí que la eucaristía de hoy haya sido celebrada «con profundo cariño y gratitud» por todos aquellos sacerdotes que, con su ministerio en el pasado «anunciaron la vida eterna junto a Dios», una vida de la que ellos ya «gozan» y «participan». Una nueva existencia en la que Dios «transforma nuestra vida corruptible para revestirnos de inmortalidad», pues el «deseo profundo de Jesucristo ha sido que disfrutemos de su misma vida divina».

 

En la misa, además de recordar a todos los presbíteros y obispos que «han formado parte de nuestra historia diocesana», se ha tenido un especial recuerdo a los doce sacerdotes fallecidos en el último año, en honor de los cuales se ha encendido una vela al comienzo de la celebración. Tras la misa, los celebrantes se han trasladado hasta al vecina capilla de Santa Ana, donde reposan los restos de los últimos prelados burgaleses. Allí han rezado un responso por su eterno descanso.

 

Formación permanente

 

Antes de la celebración eucarística, y en la Facultad de Teología, ha tenido lugar una de las sesiones permanentes de formación que para los sacerdotes organiza la vicaría del clero. En esta ocasión, el director del departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española, Luis Méndez Jiménez, ha impartido la conferencia «Acompañamiento en la enfermedad».

El obispo de Kanjirapally (India) agradece a don Fidel la colaboración con su diócesis

por redaccion,

<
>

 

El obispo de Kanjirapally (Kerala, India), Mar Mathew Arackal, acompañado de su auxiliar, Mar José Pulickal, ha visitado esta semana al arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, y al delegado diocesano de Cáritas, Fernando García Cadiñanos, para agradecer la colaboración que la Iglesia burgalesa viene manteniendo en los últimos años con su diócesis, ya que en el mes de enero alcanzará la edad de jubilación.

 

La colaboración de la diócesis de Burgos se concreta en la participación en varios proyectos de desarrollo, el último, la construcción de un centro de cuidados paliativos en la ciudad de Kerala (India), a la que Cáritas Diocesana ha destinado 18.000 euros de fondos propios. Se trata de un proyecto que busca ampliar los cuidados que ya se realizan en el Hospital Mundakayam Medical Trust dependiente de la diócesis de Kanjirappally. De esta manera, los enfermos terminales podrán recibir asistencia sanitaria en el Centro Hospitalario, una necesidad grave que se venía detectando en la región. La relación entre ambas diócesis se amplía también a la colaboración mantenida con la Facultad de Teología de Burgos, donde estudia un sacerdote de Kanjirapally, Sajin Elavanalmukkada Ulahannan. En la reunión de ayer se abordó la posibilidad de que la colaboración continúe el próximo curso y Arackal presentó un nuevo proyecto para niños de la calle.

 

Hace dos años, el prelado indio ya estuvo en Burgos para agradecer ambas colaboraciones. En aquel momento, el apoyo económico de Cáritas Diocesana se destinó al centro Nallasamarayan, donde se desarrolla un programa de rehabilitación psicosocial para mujeres marginadas y discapacitadas a través de entrenamiento de habilidades y empoderamiento.