Han bastado tres etapas para que un buen número de adolescentes, concretamente 53, hayan descubierto en los últimos días la dureza del Camino de Santiago, pero también su magia. Se trata de una actividad que la Delegación de Infancia y Juventud organizaba por tercer año consecutivo y que en esta ocasión les ha llevado desde la localidad palentina de Frómista hasta El Burgo Ranero, en León, prosiguiendo así el itinerario donde se dejó el pasado verano.
Han participado en esta actividad chavales de cinco parroquias de la ciudad (San Lesmes, San Pedro y San Felices, San Juan Bautista, Hermano San Rafael y San Cosme y San Damián) y de Arcos de la Llana. La primera etapa les llevó el martes desde Frómista hasta Carrión de los Condes, donde les dieron alojamiento las Hijas de la Caridad. La segunda caminaron hasta Sahagún, y esa noche les tocó pernoctar en un polideportivo. Y ayer concluía su andadura en El Burgo Ranero, que será el punto de partida para el año próximo.
Mencía, que comienza este año 1º de Bach en el Colegio Saldaña y pertenece a la parroquia de San Juan Bautista, está encantada con la experiencia. Decidió apuntarse porque también lo hicieron sus amigas, «para conectar de otra manera, y también para conocer a más personas». Lo que más le ha gustado, asegura, es lo que han intentado apoyarse unos en otros, «aunque nos cueste físicamente». Contar chistes, gastar bromas, «hace más llevadero el camino». Tanto es así, que esta adolescente, apasionada por la Historia, cree que al año que viene repetirá «para seguir teniendo este buen rollete».
A otro de sus compañeros de viaje, Alejandro, de 13 años y de la parroquia Hermano San Rafael, le ha impresionado la dureza del Camino, a pesar de que le gusta mucho andar. No obstante, piensa repetir la experiencia y continuar hasta Santiago, una ciudad que le gusta especialmente.
El 68 Círculo de Silencio, que tuvo lugar el lunes en el Paseo de Atapuerca, ha sido el primero de los actos con los que la diócesis va a celebrar la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado que, como novedad, este año se conmemora el último domingo de septiembre y en esta ocasión lleva por lema «No se trata solo de migrantes». Con él se quiere poner de relieve que la cuestión de las migraciones no es algo puntual, o de especialistas, o que afecta a unos pocos. El debate sobre las migraciones está poniendo en juego mucho más. ¿Cómo somos? ¿Qué sociedad estamos construyendo? ¿Nos importan de verdad las personas?
En el manifiesto que se leyó en esta última edición del Círculo, se recordó la «insensible y descoordinada política europea» ante la situación que vivieron este verano cientos de personas bloqueadas a bordo de los barcos Open Arms y Ocean Viking. «¿Se pude tener durante semanas a personas desesperadas en dos barcos mientras unos dicen “aquí no desembarcan” y los demás miran para otro lado? ¿Es que no hay humanidad en la política? ¿Hasta cuándo los gobiernos seguirán penalizando la labor humanitaria? ¿Hasta cuándo la Unión Europea seguirá diciendo que Libia es un país seguro?», plantearon. «También más cerca, en España, algunos aprovechan el rechazo al que es de otro lugar para ganar un puñado de votos, o bien utilizan informaciones falsas o las manipulan para presentar al inmigrante como delincuente o como aprovechado… ¿No es eso también mancharse las manos de sangre ante la tragedia de los miles de personas que desaparecen en la búsqueda de un mundo mejor?».
También se aludió a la situación aquí, en Burgos, donde «hay mucha tarea que realizar. Muchos miedos que superar. Muchas personas que acoger de verdad. Muchos últimos que tendrían que ser primeros, no porque sean mejores, sino porque lo necesitan más. Hay muchas oportunidades para poner en práctica la caridad, la no exclusión, y para construir juntos la ciudad de Dios, que se traduce en ciudades hechas para todos los hombres y para todas las mujeres. Si hay barcos que no encuentran puerto seguro donde arribar, cada uno de nosotros y de nosotras debe ser puerto seguro, persona segura donde otras puedan encontrar la paz y el apoyo que necesitan. No se trata solo de migrantes. Se trata de todos nosotros, de nuestra humanidad».
Un total de 30 personas han tomado parte en la peregrinación a Tierra Santa, organizada por el Secretariado diocesano de Peregrinaciones de Burgos, del 4 al 11 de septiembre. A lo largo de una semana, guiados por Julián Gumiel, han recorrido en Galilea y Judea los lugares que Jesús de Nazaret transitó y que son esenciales para la fe cristiana.
Sin duda el hito fundamental de este viaje ha sido Jerusalén, ciudad santa para las tres religiones monoteístas y escenario de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. La Basílica de la Resurrección o Santo Sepulcro, que alberga el lugar del Calvario y la tumba vacía donde se puso a Jesús y donde resucitó, es el lugar más sagrado para los cristianos de todo el mundo y de todas las confesiones.
Junto a Jerusalén, ha sido importante la visita de Belén, donde nació el Salvador, y donde los peregrinos burgaleses compartieron la Eucaristía dominical con la comunidad cristiana local. Y también Nazaret, donde tuvo lugar la anunciación del ángel a la Virgen María y la encarnación del Hijo de Dios.
Múltiples recuerdos quedan grabados en las mentes, las retinas y los corazones de los peregrinos, como la travesía en barco por el Lago Tiberíades o los santuarios en torno a él. O el vía crucis por las animadas calles de Jerusalén. O la vista de la ciudad santa desde el Monte de los Olivos. El viaje se ha completado con un acercamiento al conocimiento de las diversas confesiones cristianas, así como de judíos y musulmanes que pueblan actualmente los santos lugares.
El Secretariado diocesano de Peregrinaciones organiza cada año viajes a Tierra Santa para que los cristianos burgaleses puedan conocer la geografía de la salvación y vivir una experiencia única de fe y de cultura.
Como viene siendo habitual durante el primer trimestre del curso pastoral, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, mantuvo en la tarde de ayer un encuentro con los delegados y directores de los distintos secretariados y departamentos que componen la pastoral sectorial diocesana. Una reunión en la que don Fidel les agradeció su trabajo y les animó a «vivir realistamente, abiertos a la sociedad con la que caminamos, para hacer de puentes y mediadores». «En lo que pasa y no pasa», añadió, «tenemos que estar leyendo signos y llamadas». Igualmente, les invitó a «vivir en comunión, formando una orquesta lo más armónica posible, siendo conscientes de que el recorrido que estamos haciendo está llamado a formar parte de la historia de la Salvación, personal, eclesial e incluso social».
El encuentro comenzó con la presentación de la Carta Pastoral «Se puso a caminar con ellos. Somos Iglesia que camina con Jesús». Don Fidel explicó las circunstancias y motivaciones que le han llevado a convocar la Asamblea Diocesana, muchas de ellas detectadas en su visita pastoral a la diócesis, que le ha permitido hasta el momento tomar el pulso a 520 parroquias que abarcan al 85% de la población. El arzobispo incidió en que, si bien el marco de este acontecimiento eclesial es el VIII Centenario de la Catedral, no es el motivo fundamental: «El núcleo fundamental que da sentido a todas las demás realidades convergentes es el momento pastoral», subrayó.
Tras la intervención de don Fidel, el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, presentó las prioridades pastorales para este curso: la puesta en marcha de la Asamblea Diocesana, la preparación del Año Jubilar, avanzar en los procesos de iniciación y madurez en la fe y consolidar el proceso de reorganización diocesana.
Buena parte de la reunión se dedicó a informar sobre los detalles de la Asamblea Diocesana. De ello se hicieron cargo dos miembros de la Comisión Teológica Pastoral que se ha constituido al efecto, Lucía Ferreras y Eloy Bueno, que hicieron un repaso del proceso que se ha desarrollado hasta el momento, cuáles serán los próximos pasos, las fases de la Asamblea y los bloques en que se agruparán los contenidos que finalmente se aborden. A la presentación siguió un diálogo sobre la conveniencia o no de constituir mesas de escucha en distintos ámbitos de la sociedad, de cara a esta experiencia eclesial y comunitaria extraordinaria), y sobre el modo en que las delegaciones pueden coordinarse y trabajar transversalmente para mejorar su tarea pastoral.
El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se trasladó el pasado domingo a la villa de Espinosa de los Monteros para la inauguración y bendición de los salones parroquiales, cuya reconstrucción ha finalizado recientemente.
Al coincidir la fecha con el día más solemne de las fiestas de la villa, la festividad de la Natividad de Nuestra Señora, el pastor de la diócesis presidió la Eucaristía en la Iglesia de San Nicolás, en el barrio de Quintanilla, para después, en procesión, acompañando a la Virgen junto a los sacerdotes, autoridades y centenares de fieles, acercarse hasta los salones parroquiales anexos a la Iglesia de Santa Cecilia, donde se procedió al acto de inauguración y bendición.
En dicho acto intervino, en primer lugar, un seglar, que subrayó la importancia de estos salones para la vida de la parroquia y de su acción pastoral. A continuación intervino Leandro Andino, quien relató brevemente la historia de estos locales realizados con aportaciones privadas, en 1936, para Acción Católica, hasta febrero de 2015, cuando siendo él titular de la parroquia fueron derruidos por la nieve. Durante esos años las distintas generaciones de espinosiegos pasaron por ellos, siendo usados principalmente para labores evangélicas, pero también para entretenimiento, por ejemplo para funciones teatrales, proyección de películas, etc.
Finalmente, don Fidel clausuró el acto con las palabras «gracias» y «ruego». Gracias a Dios, gracias a los que hicieron posible la construcción en el año 36, gracias porque no hubo desgracias personales, y gracias a los que han hecho posible la reconstrucción. Y un ruego: que se saque provecho de estos locales para crear comunidad cristiana.