‘No os dejéis robar la dignidad’, o el compromiso del Papa con el mundo del trabajo

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Abraham Canales Fernández, responsable de publicaciones de la Hermandad Obrera de Acción Católica, presentó ayer en la Facultad de Teología el libro No os dejéis robar la dignidad, acompañado por la periodista de la Cadena Ser Elena Lastra y el profesor de la Facultad de Teología Eloy Bueno.

 

El volumen, editado por HOAC, recoge el compromiso del papa Francisco con el mundo del trabajo a partir de las encíclicas Evangelii Gaudium y Laudato Si. Se trata de un libro de ágil lectura que combina la reflexión de los grandes discursos de Francisco con la nitidez de sus tweets sobre el mundo laboral y que pone de manifiesto cómo el trabajo humano es una preocupación constante en su pontificado.

 

Diferentes personas, foros e instituciones, como el Parlamento Europeo, la ONU o la OIT, son los destinatarios de estas constantes llamadas a trabajar por un mundo a la medida de la persona, llamadas que surgen de la conmoción ante una economía y el paradigma tecnocrático que la rige, generadores de pobreza, esclavitud, injusticia, destrucción de la naturaleza: «esa economía mata». El pontífice expresa claramente cómo el trabajo es clave para un desarrollo «humano, integral sostenible y solidario».

 

La Iglesia, esa «Iglesia en salida», según Francisco, ha de aligerarse para abrazar a las víctimas de tanta indiferencia y ser portadora de un mensaje de esperanza, transmitir la «alegría del Evangelio». En el libro podemos seguir el camino de encuentro y diálogo que Francisco desea para esa «Iglesia en salida». Más allá de la denuncia de este «sistema sin ética», recuerda cómo combatir la injusticia y el sufrimiento que genera: «Mirar a la cara la realidad, conocerla bien, comprenderla, y buscar juntos caminos, con el método de la colaboración y del diálogo, viviendo la cercanía para llevar esperanza. Jamás ofuscar la esperanza».

 

En ese esfuerzo por buscar caminos, el Papa ha mostrado un especial interés por dialogar con las organizaciones de trabajadores, con los sindicatos, y ha puesto de relieve la responsabilidad que estos tienen, desde su ser «expertos en solidaridad», para ser instancia crítica de la conexión que se hace entre «trabajo, tiempo y tecnología».

 

El arzobispo confirma a treintaiún jóvenes y adultos la víspera de Pentecostés

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Treinta y un jóvenes y adultos recibieron ayer el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, en una celebración que tuvo lugar en la iglesia de San Nicolás de Bari de Burgos y en la que acompañó con sus cantos el coro de la parroquia Hermano San Rafael. Previamente, el pastor de la diócesis mantuvo un encuentro con los confirmandos en la Casa de la Iglesia, en el que les animó a vivir más intensamente la fe y a participar más activamente en la Iglesia.

 

La mayoría de los jóvenes y adultos que recibieron el sacramento han seguido los itinerarios que ofrece la diócesis en las parroquias de Nuestra Señora de Fátima y San Martín de Porres desde comienzos de febrero hasta Pentecostés, algunos han realizado un Cursillo de Cristiandad y otros se han preparado en sus parroquias, sobre todo rurales. Los confirmados aportaron en donativos 940 euros que se destinarán a la Casa de Acogida.

 

En 2018 fueron un total de 1.164 confirmaciones las que se administraron en la diócesis, de las cuales 86 fueron de adultos (el 7%). Es  una opción que se contempla en las Orientaciones de Iniciación Cristiana vigentes en la diócesis (el llamado «itinerario 5º») para mayores de 25 años que no han recibido la confirmación. El proceso de formación incluye catequesis a cargo de sacerdotes y laicos, oraciones y celebraciones, testimonios y visitas que facilitan una visión cercana de la fe y de la Iglesia, además de facilitar la convivencia y encuentro entre ellos.

Laicos: el reto de crecer en sinodalidad y corresponsabilidad

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El Seminario de San José acogió ayer el Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar, una jornada que tuvo su epicentro en las aportaciones de la diócesis al Congreso Nacional de Laicos convocado por la Conferencia Episcopal Española para febrero de 2020. Alrededor de ochenta personas tomaron parte en esta cita anual, una cifra bastante superior a la registrada en los anteriores ediciones.

 

Tras la intervención de Roberto Calvo, consiliario de la Delegación de Apostolado Seglar, que hizo hincapié en el concepto de sinodalidad, la delegada, Lucía Ferreras, dio a conocer las conclusiones del trabajo realizado por movimientos y asociaciones, parroquias y arciprestazgos durante la fase preparatoria del Congreso. En ellas se recogen las aportaciones de trece asociaciones y movimientos, diez parroquias y dos arciprestazgos, al documento de trabajo estructurado en tres bloques: reconocer, interpretar y elegir. A partir de ese esquema, los grupos han estado reflexionando durante los últimos tres meses sobre la realidad eclesial en nuestra diócesis, sus avances y dificultades, luces y sombras, y sobre la vocación laical, y se han presentado propuestas para crecer personalmente y en la vida comunitaria, para impulsar la corresponsabilidad de los laicos en los órganos de participación eclesial y su compromiso en el mundo.

 

Luces y sombras

 

Entre los aspectos positivos, se destaca que hoy nos encontramos ante un laicado menor en número pero más consciente y auténtico, y también mejor formado, y que se va avanzado en descubrir el valor de la comunidad y un mayor sentido de Iglesia. Se constata, igualmente, una mayor actitud de apertura en las parroquias y una mayor cercanía y colaboración entre laicos y sacerdotes. Cabe resaltar también el avance arciprestal en el sentido comunitario entre las actividades evangelizadoras y las ofertas culturales, lo cual hace que se vea con esperanza el impulso de los caminos sinodales, y también se pone de relieve que hoy los laicos están más abiertos a los problemas sociales y que el tener conciencia de ser una Iglesia en salida empuja a una mayor presencia de la Iglesia en las periferias, buscando la cooperación y las sinergias con otras personas y movimientos.

 

No ha faltado la reflexión sobre las sombras y los obstáculos con los que el laicado se encuentra para la vivencia plena de su vocación: el individualismo social y eclesial, la falta de un encuentro personal con Jesús, el descenso progresivo de feligreses y su avanzada edad, un excesivo clericalismo o falta de acompañamiento, formación y reflexión para descubrir la importancia de la vocación laical, entre otras dificultades.

 

Por último, se han formulado propuestas para cumplir la misión a la que el laico está llamado: cultivar la espiritualidad laical, el sentido eclesial y la pertenencia, potenciando la dimensión comunitaria, buscar la comunión y la corresponsabilidad desde los diversos acentos, carismas y espiritualidades, promover la integración de los laicos en movimientos y asociaciones y su participación en los organismos eclesiales y favorecer procesos de formación, entre otras.

 

La sesión matinal concluyó con el trabajo en grupos sobre estas conclusiones, del que han surgido nuevas reflexiones y propuestas que se incorporarán a las aportaciones que la diócesis envíe en el mes de octubre a la Conferencia Episcopal.

 

Tras la comida, se proyectó un documental de Promoción Solidaria y Consuelo Rojo, directora del Secretariado de Trata, ofreció una presentación del programa Betania y la realidad de las víctimas de prostitución y trata en nuestra provincia. El encuentro concluyó con la Vigilia de Pentecostés, presidida por el vicario de Pastoral, José Luis Lastra.

 

Hoy, fiesta de Pentecostés, la Acción Católica y el Apostolado Seglar celebrarán su día con una eucaristía en la Catedral, presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas. 

 

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Las parroquias de San Juan de Ortega celebran el día de su arciprestazgo

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Ayer sábado, 8 de junio, las parroquias de San Juan de Ortega celebraron en el santuario el día de su arciprestazgo. Cerca de un centenar de personas procedentes de las comunidades que abrazan Burgos capital por el sur y este, se concitaron en torno a la tumba del santo en una jornada que concitó eucaristía y comida de fraternidad. Además, algunos de los peregrinos del Camino de Santiago también se sumaron al encuentro festivo.

 

Fue una jornada de alegría y de aliento en la nueva etapa organizativa que afronta este arciprestazgo, que busca adaptar sus estructuras y unidades pastorales para lograr «una Iglesia más misionera y en constante conversión».

Torneo San José: cuando la vocación es un trofeo

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Cerca de 170 jóvenes y adolescentes se han desplazado hoy hasta el Seminario para participar en la cuarta edición del torneo de «San José», una competición deportiva que pretende dar a conocer el Seminario y educar en los valores del deporte desde el punto de vista cristiano. Procedentes de varias parroquias, movimientos apostólicos y colegios de toda la provincia, los participantes en el campeonato han podido disfrutar este año, además, de una competición de baloncesto.

 

En total, han sido 24 los equipos que han participado en el torneo, divididos en cuatro categorías: menores de 14 años y de 14 a 18 años para ambas competiciones, de basquet y balompié. El buen tiempo ha propiciado, además, que los asistentes pudieran disfrutar de otros juegos alternativos, como boley, ping pong y chapuzón en la piscina del centro de estudios. La jornada ha contado, además, con un momento de oración ante el Santísimo Sacramento, merienda y, por último, entrega de premios.

 

Los vencedores de la competición de baloncesto han sido, en la categoría de los pequeños, el grupo proveniente del colegio diocesano Santa María la Nueva y San José Artesano, mientras que se han llevado el trofeo de la categoría de mayores el equipo de la parroquia de San Cosme y San Damián. En cuanto al fútbol, el grupo «Palatimancos», del colegio de Maristas, se ha hecho con el galardón en la categoría de pequeños, mientras que «Casov.R», compuesto por estudiantes del colegio Blanca de Castilla, ha alzado el trofeo en la categoría de mayores.

 

Deporte al servicio de las vocaciones

 

Según Enrique Ybáñez Vallejo, delegado de Pastoral Vocacional e impulsor del encuentro, se trata de una «bonita competición» en la que no ha habido que reseñar «ni piques ni discusiones». «Ha habido muy buen clima», afirma. Para el promotor diocesano de las vocaciones, la competición supone una oportunidad «para que muchos adolescentes se acerquen al Seminario» y para que, además, «puedan convivir con los seminaristas y puedan descubrir cómo allí el deporte también es un pilar de la formación». Así, puede surgir la posibilidad de que algunos de los participantes en la competición puedan «plantearse su posible entrega en la vida de la Iglesia en el camino que Dios les proponga».

 

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