Un centenar de sacerdotes, entre obispos, vicarios, arciprestes, rectores y delegados de pastoral vocacional, participan desde el domingo y hasta mañana, miércoles, en el XXXVIII Encuentro de Iglesia en Castilla, en la localidad vallisoletana de Villagarcía de Campos. «Hacia una renovada pastoral de las vocaciones al sacerdocio ministerial» es el lema de este encuentro, cuyo propósito ha sido convertirse en «impulso y aliento» de la pastoral juvenil-vocacional en las iglesias particulares.
La diócesis de Burgos ha estado representada por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, el vicario general, Fernando García Cadiñanos, el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, los rectores de los Seminarios de San José y Redemptoris Mater, Javier Valdivieso y Francisco Javier Martínez Uriarte, el delegado diocesano de Pastoral Vocacional, Enrique Ybáñez Vallejo, y ocho arciprestes.
A lo largo de estos días, los asistentes al encuentro, que congrega a todas las diócesis de la comunidad autónoma salvo León y Astorga, han profundizado en la necesidad de escuchar a los adolescentes y jóvenes, han reflexionado sobre las claves de la pastoral vocacional y han presentado propuestas operativas de pastoral vocacional para el ministerio sacerdotal.
El vicario de Pastoral de la diócesis de Burgos presentó ayer el Documento 0 o síntesis de las aportaciones de todos los arciprestazgos de la región al cuestionario previo sobre el tema del encuentro. Por su parte, Javier Valdivieso ha sido el encargado de ofrecer esta tarde la última ponencia junto con el rector del Seminario de Ávila, Gaspar Hernández. La jornada de hoy concluido con una eucaristía presidida por don Fidel Herráez.
Cerca de cien personas se sumaron ayer al Círculo de Silencio nº 62, convocado por la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones y animado por la de Pastoral Penitenciaria. Y es que en esta ocasión se puso el foco en la situación de las personas extranjeras que son detenidas y privadas de libertad. «Los extranjeros detenidos por no tener documentación, carecer de permiso de residencia o porque supuestamente se ven envueltos en la comisión de algún delito deben ser atendidos con los derechos que les asiste la Convención de los Derechos Humanos y las leyes que, aunque bastante restrictivas, están vigentes desde 2015. En cualquier caso, la presunción de inocencia y el trato humanitario deben presidir todas y cada una de las actuaciones», reivindicó la organización en el manifiesto que se leyó al concluir el acto.
Asimismo, exigieron la asistencia de intérprete o traductor en el idioma de la persona detenida desde el primer contacto con cualquier funcionario, ya que uno de los momentos más duros para una persona extranjera al ser detenida es la dificultad de entender y hacerse entender en su lengua. «Hay situaciones de gran indefensión, que a veces se ven incrementadas para ellos por las experiencias que han tenido que soportar en los diferentes periplos por los que han pasado hasta llegar a nuestro territorio. Quienes los detienen, los abogados y los que intervienen al abrir una causa judicial necesitan entender y saber de su propia boca las situaciones reales y las explicaciones a cada uno de sus movimientos», subrayaron. Igualmente, solicitaron que se habiliten cauces de comunicación con las personas cercanas, familiares o grupo de acogida para evitar sufrimientos innecesarios y procurar las ayudas, asistencias o aclaraciones que pudieran llevar en consecuencia a su libertad.
Otra situación que se denunció y se tildó de «surrealista» es el hecho de poner en libertad a los extranjeros indocumentados, tras cumplir una condena, o para hacer frente a ese último tramo, en libertad condicional. «¿Cómo se puede dejar en la calle a una persona sin papeles sabiendo que esto es causa de detención o de expulsión?», se preguntaron. Por último, se reclamó también que el Estado provea del permiso o autorización que permita a la persona extranjera en régimen abierto de libertad condicional afrontar su presencia en libertad con un mínimo de recursos para ganarse la vida y ser útil a la sociedad que le acoge, al menos hasta que termine de cumplir ese periodo de libertad condicional.
El acto concluyó con palabras del papa Francisco en su reciente visita a una cárcel de Panamá: «Una sociedad es fecunda cuando logra generar dinámicas capaces de incluir e integrar, de hacerse cargo y luchar para crear oportunidades y alternativas que den nuevas posibilidades a sus hijos, cuando se ocupa en crear futuro con comunidad, educación y trabajo. Esa comunidad es sana».
La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) de Burgos, ha celebrado días pasados eucaristías de acción de gracias por la vida de su promotor y primer militante, Guillermo Rovirosa, de cuyo fallecimiento se cumplen 55 años, y por Tomás Malagón, consiliario de la HOAC y con una gran aportación a la formación de militantes, en el 35 aniversario de su muerte.
Militantes, simpatizantes, amigos y familiares se congregaron el pasado 27 de febrero en la parroquia de San Nicolás de Miranda de Ebro y el 7 de marzo en la parroquia Espíritu Santo de Burgos para recordar a estas dos personas que tanto hicieron por la evangelización del mundo obrero y del trabajo. «A pesar de la distancia que nos separa», se recordó, «la realidad para muchos trabajadores sigue siendo similar: la de precariedad del empleo se ha extendido, los derechos laborales pisoteados, el paro sigue siendo una pesadilla para millones de españoles y quienes logran encontrar empleos ven cómo no pueden escapar de la pobreza al no poder cubrir sus necesidades básicas. Esta realidad exige un espíritu de encarnación de los cristianos en la realidad sufriente del mundo obrero, y una respuesta decidida en la lucha por el cuidado de la persona y la denuncia de las situaciones de injusticia y de quienes las provocan».
Guillermo Rovirosa Albet nació en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) el 4 de agosto de 1897. Ingeniero Industrial de formación, en 1929 se traslada con su esposa a trabajar a París. Un suceso marcará su vida: en mayo de 1932 pasa casualmente por delante de la parroquia de San José y escucha al Arzobispo de París, Monseñor Verdier, quien le hace caer en la cuenta de que no conoce a Jesucristo. Inicia entonces una aproximación a la persona de Jesús y a su mensaje que culmina, un año después, con su conversión a la fe cristiana, en la Navidad de 1933. Comienza aquí una etapa de vivencia cristiana apasionada, caracterizada por la austeridad, la exigencia de perfección y la entrega apostólica. En 1946 recibe el encargo de los obispos españoles, siguiendo las tesis de Pío XII, de organizar a los católicos en torno a la evangelización del mundo del trabajo. Entonces pone en marcha, organiza y desarrolla la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).
Tomás Malagón Almodóvar nació el 15 de marzo de 1917 en Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real), en el seno de una familia rural y católica. A los 12 años ingresa en el seminario de Ciudad Real y en 1933 continúa sus estudios eclesiásticos en la universidad Pontifica de Comillas, en Santander. Durante la Guerra Civil conoce a numerosos militantes obreros anarquistas, comunistas y socialistas, cuyos ideales humanos le impresionan y desde entonces orienta buena parte de su labor teológica y pastoral a acercar a Jesucristo y la fe cristiana a los militantes obreros. Tras la muerte del primer consiliario de HOAC, Eugenio Merino, Guillermo Rovirosa le propone hacerse cargo de la consiliaría general de la HOAC, cargo que asume en enero de 1954 y que ocuparía hasta 1964, volcándose sobre todo en la elaboración y reestructuración de los planes de formación y cursillos, desde la convicción de que era necesaria una formación cristiana que no alejase al trabajador de su medio y su cultura, y que le dotase de una conciencia obrera cristiana.
Seminaristas mayores, rectores y formadores de la región del Duero y La Rioja se han dado cita durante el último fin de semana en el Burgo de Osma para reflexionar sobre las aportaciones del último Sínodo de los obispos sobre jóvenes, fe y discernimiento vocacional.
En el encuentro, en el que han participado seminaristas y formadores de los seminarios diocesanos de San José y Redemptoris Mater de Burgos, ha contado con momentos para la reflexión y la convivencia. Entre los ponentes destacan las figuras de monseñor Carlos Escribano Subías, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, y Sergio Requena, director del secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades. Sus reflexiones y los trabajos en grupo han servido para suscitar nuevos interrogantes en el planteamiento vocacional de jóvenes y adolescentes, además de conocer las principales conclusiones del último sínodo de los obispos celebrado en Roma el pasado otoño.
En el encuentro han participado, además de los dos seminarios burgaleses, seminaristas y formadores de los seminarios de Ávila, Ciudad Rodrigo, La Rioja, Osma-Soria, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora.
El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, prosigue con su recorrido por la diócesis cumpliendo con su visita canónica a parroquias y comunidades. Después de presidir el Consejo Pastoral Diocesano, el pasado sábado se desplazó hasta el arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán para conocer la vida de las comunidades parroquiales de Peñaranda de Duero, Valverde, Casanova y Arandilla.
Además visitar los templos y saludar a los vecinos, el arzobispo presidió una celebración de la unción de los enfermos en la residencia Nuestra Señora de los Dolores, que regentan las hermanas Reparadoras en Peñaranda de Duero.
La visita pastoral a esta zona proseguirá el próximo mes de mayo.