Políticos burgaleses dialogan sobre política al servicio de la paz

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La sede de Jesuitas en c/ Molinillo acogió ayer el XI Encuentro con políticos organizado por el Departamento diocesano de Formación Sociopolítica. Diecisiete personas, entre ellas militantes de diversos partidos políticos y algunos cargos públicos del Ayuntamiento de la capital y de la Diputación Provincial, dialogaron durante dos horas a partir del lema que el papa Francisco puso como título a su mensaje de año nuevo: «La buena política está al servicio de la paz».

 

Como elementos imprescindibles para que la actividad política esté al servicio de la paz y de la buena convivencia en nuestros ámbitos más cercanos se fueron señalando: el conocimiento cercano de las personas y las asociaciones, la escucha, poner en el centro la persona, la honestidad, tener vocación, la generosidad, el respeto, el diálogo que no se quede en monólogos compartidos, la búsqueda común de la verdadla empatía con las necesidades de las personas (especialmente las más vulnerables), el unirse con los que piensan diferente para dar respuestas, el reconocer lo bueno de los otros y los propios errores, el respeto a la ley…

 

Se reconocieron también malas costumbres o actitudes, como las estrategias para buscar el poder manipulando los valores, la lucha por la lucha, las posturas fundamentalistas, perder las formas, buscar el aplauso de los medios de comunicación, el servilismo a las propias organizaciones, la impostura y falsas promesas que caen en el populismo… Ante la pregunta de si todo esto es evitable, la respuesta no era sencilla: algunos no creían que se pudiera hacer gran cosa, otros dijeron que hay que regenerar la base «porque los políticos son reflejo de la sociedad». Asimismo, se pidió que la Iglesia ayude a mostrar la necesidad de la política y la implicación responsable de los ciudadanos y a recuperar la confianza porque hay muchos políticos honrados… En lo que todos coincidieron es en que los políticos deben dar ejemplo y que, en medio de una sociedad un tanto crispada, han de crear un impacto positivo a su alrededor por la capacidad de buscar el bien común más allá de las propias siglas.

 

La coordinadora del Departamento, Myriam García, agradeció este espacio de reflexión compartida. Precisamente, el Consejo Pastoral diocesano abordará en su próxima sesión, el 9 de marzo, el tema del compromiso sociopolítico, con el objetivo de impulsar la participación de los cristianos de Burgos en la vida pública, en sus asociaciones e instituciones, desde la caridad política y a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

Las delegaciones de Familia y Vida celebran su encuentro regional anual

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El pasado sábado 16 de febrero se celebró en Valladolid el encuentro anual de delegaciones de Familia y Vida. Desde Burgos acudieron los delegados Laura Pérez y Jorge Lara y el consiliario, Julián Palencia. En la reunión participó el obispo auxiliar de Valladolid y secretario de la Conferencia Episcopal, don Luis Argüello, que animó a la continuidad de estos encuentros de comunión de las iglesias de Castilla y León, que se vienen haciendo también en otros sectores, y a impulsar en todas las diócesis un proyecto reconocible de preparación al matrimonio y acompañamiento de los nuevos matrimonios.

 

Partiendo de la cuestión antropológica de nuestra época, clave en el diálogo con la sociedad, don Luis destacó que la Iglesia tiene una comprensión católica de este mundo y una llamada misionera, evangelizadora, para ofrecer esa comprensión que se traduce en un estilo de vida y que nace de la revelación del Amor de Dios, al que respondemos con la conversión personal y la salida misionera con una dimensión de anuncio y otra de combate (iglesia militante), entre otros aspectos, contra ideologías que no respetan la antropología adecuada del plan original de Dios.

 

Constató a continuación la triple dimensión o perspectiva de la persona humana, reflejo de la persona divina: 1) el yo, la conciencia; 2) la relacional, ambiental, alianza; 3) la institucional. La Iglesia desarrolla esta comprensión a través de la doctrina social de la Iglesia (DSI), que sale al paso del individualismo tanto colectivista como neoliberal. Por eso en los temas de la familia (atención a la familia, acompañar a novios, esposos jóvenes, atención a los conflictos matrimoniales, hijos…) no se puede desvincular la preocupación por el sujeto, ni sus relaciones cercanas, de las cuestiones sociales que afectan también al ser de la persona, de la familia, del matrimonio. El despliegue de una antropología adecuada a una experiencia humana elemental, ya que somos persona (dignidad de la persona, de la vida, en todo su recorrido); somos morada (la familia, la casa, la economía, las relaciones…) y somos pueblo (la convivencia, las instituciones, la dimensión política, la organización de la convivencia, el bien común, la justicia, y un principio de la DSI clave, el de la subsidiariedad).

 

Trabajar por proyectos

 

Ese planteamiento, en la práctica, se está intentando materializar en una organización eclesial menos parcializada, como con los nuevos dicasterios de Laicos, Familia y Vida y el de Desarrollo Humano Integral, o encíclicas como Laudato si, que no es una encíclica ecologista, sino de una antropología ecológica, donde tienen cabida las cuestiones de la justicia, de la dignidad de la vida, de la casa común, de la alabanza al Creador; de forma gráfica, una encíclica verde, pero también roja, azul y blanca.

 

Esta llamada debemos vivirla también en nuestras diócesis, haciendo que nuestras delegaciones trabajen codo a codo con educación, catequesis, apostolado seglar… cuidando la dimensión social de la fe. Como nos plantea el último documento del Sínodo de Jóvenes (nº 141), «a trabajar más por proyectos que por oficinas».

 

Tras el diálogo con el obispo auxiliar de Valladolid, los participantes en el encuentro dedicaron el resto de la jornada a poner en común el trabajo de las delegaciones y a intentar unificar criterios y enriquecerse con las experiencias de las distintas diócesis, así como a detectar los problemas comunes para también ir proponiendo soluciones en común y en comunión.

Miranda se une a la Jornada de Oración y Reflexión contra la Trata

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La Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas ha tenido también su eco en Miranda de Ebro, con una charla-coloquio con Consuelo Rojo, directora de este Secretariado Diocesano, dependiente de la Delegación de Pastoral de Migraciones. El acto tuvo lugar el pasado jueves en la Casa Municipal de Cultura, donde la ponente, después de aclarar oportunamente los términos (distinguiendo la trata del tráfico de personas y de la prostitución), fue desgranando –como posibles causas de la trata– los factores económicos, socioculturales y políticos en que nos movemos actualmente. Entre otras causas señaló la propia demanda de servicios sexuales, así como también algunas políticas públicas que tienen como resultado la imposibilidad de emigrar legalmente. En el tiempo de diálogo se fueron detallando muchos aspectos, a la vez que se abrieron algunas nuevas cuestiones.

 

Como colofón de la jornada, ayer tuvo lugar un Círculo de Silencio en el parque de Antonio Machado, un gesto público para sensibilizar a los mirandeses de esta cruda realidad que, muchas veces, sucede tan cerca de nosotros.

Auténticos «guardianes del Espíritu»

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Un grupo de 60 adolescentes de las parroquias de Burgos-Vena, que este curso recibirán el sacramento de la confirmación, se reunieron ayer en la parroquia de La Anunciación para participar en un encuentro arciprestal. Allí, por medio de dinámicas, talleres y juegos pudieron descubrir que ellos se van a convertir en unos auténticos “Guardianes del Espíritu”, y que van a contar con unos superpoderes: los dones del Espíritu Santo.

 

También hubo tiempo para rezar juntos y poder descubrir tres realidades: la pastoral vocacional, el voluntariado y la necesidad de seguir en un grupo en sus respectivas parroquias después de confirmarse.

Una mejor música para una mejor liturgia

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En la tarde de ayer, cerca de ochenta integrantes de diferentes coros de parroquia de la capital y la provincia se dieron cita en el Seminario de San José para participar en el encuentro diocesano de coros. La reunión estuvo organizada por los jóvenes que integran el grupo PEDAL (Potente Equipo De Animación Litúrgica), el grupo musical encargado de animar las oraciones juveniles y otros eventos de la diócesis.

 

La tarde ha tenido diversos momentos. En primer lugar, un taller sobre respiración y canto dirigido por el profesor de música y director del coro Interludio, Javier Grande. A continuación, Agustín Burgos, delegado diocesano de Liturgia, impartió una sesión de formación sobre el tiempo en la liturgia y los tiempos litúrgicos. Después se desarrollaron tres talleres sobre canto, guitarra y percusión. Su objetivo era compartir experiencias y materiales entre los diferentes integrantes de los coros. Por último, un momento de oración y un aperitivo pusieron el broche final a la jornada.