«La ideología de género no atenta contra la fe, sino contra la razón»

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El obispo de Asidonia Jerez, antes de su intervención en la Facultad.
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El obispo de Asidonia Jerez, antes de su intervención en la Facultad.

 

«Las legislaciones no se han hecho para respetar solamente la condición de otras personas más allá de su raza o condición sexual, sino para imponer una determinada ideología desde esferas públicas y estatales. Hay que respetar, sí, pero no imponer una visión de la realidad desde una ideología. Se nos quiere imponer una visión determinada a través de leyes». Así se ha pronunciado don José Mazuelos Pérez, obispo de Jerez y miembro de la Subcomisión de Familia y Vida, en la Jornada de estudio sobre Ideología de Género que se está desarrollando hoy en la Facultad de Teología.

 

«La premisa de la ideología de género es que todo ser humano nace sexualmente neutro. Es la imposición del género sobre el sexo: no somos hombres ni mujeres, nos sentimos hombres o mujeres». Una ideología en auge que, ha resumido Mazuelos, se apoya en tres principios. El primero, la diferenciación entre género y sexo, el predominio de la cultura sobre la naturaleza y la no coincidencia entre uno y otro; el segundo, la negación del origen natural de la sexualidad (el sexo no es un dato originario de la naturaleza, sino un papel social que se decide autónomamente). «Esta ideología no atenta contra la fe, sino contra la razón», ha subrayado. Y el tercer pilar, un falso feminismo: la mujer debe liberarse de las opresiones sociales: «Hay que deconstruir la familia, la maternidad, el aborto se presenta como un derecho impuesto por ley, rehuye de todo debate y diálogo filosófico y racional».

 

Un gran negocio

 

Según el obispo de Jerez, el auge de esta ideología no es fruto de la casualidad. Existe, ha sostenido, un matrimonio entre el neormarximo y el neocapitalismo. El capitalismo ha domesticado al marxismo, que hoy le hace «el trabajo sucio». En el trasfondo de toda esta ideología se ocultan los intereses económicos de las grandes multinacionales. «Al neocapitalismo le interesa un hombre aislado en medio del mundo, desligado de toda trascendencia, que se mueva solamente por el hedonismo, el deseo, el placer.  «Nosotros podemos crear al hombre del deseo. Usted decida qué tipo de hombre y mujer desea ser, pídalo y nosotros se lo hacemos… a cambio de dinero». Pobre el que, en medio de esta ideología de género no tenga dinero…».

 

Según Mazuelos, «la gran aberración de la ideología de género es imponer que el existir determina el ser». Y se aboga por una malentendida libertad, cuando lo que existe es una gran manipulación desde los medios de comunicación, la cultura, las nuevas tecnologías, los Estados… «Tenemos que ayudar a los jóvenes a dejar de ser veletas y convertirse en brújulas».

 

«Un antídoto fuerte contra esta ideología es la familia, educar a los hijos y constituir familias formadas por hombre y mujer. La familia es una catequesis que se transmite. Para existir necesito del otro, del diferente, para recrear una cultura de la no autosuficiencia y la autocreación». «El gran enemigo de la ideología de género se llama Iglesia católica. A veces, los cristianos somos cómplices, porque hemos absolutizado y lo que es cultura lo hemos hecho esencia cristiana. Gracias a Dios vamos ganando, y eso tenemos que apoyarlo y alentarlo, como que la mujer adquiera su puesto en la sociedad. Lo que hay que promover es una cultura de respeto que no se imponga a base de leyes», ha concluido.

 

Revolución antropológica

 

Por su parte, el catedrático de la Facultad de Teología de Burgos Eloy Bueno de la Fuente ha presentado la cuestión de la ideología de género como una manifestación más de la gran revolución antropológica que estamos viviendo. «Estamos en una encrucijada del momento evolutivo que ni siquiera Darwin podría sospechar. Estamos en una lógica del yo como antropocentrismo moderno; el debilitamiento del yo postmoderno por la reducción del ser humano a simple naturaleza o materia; entonces ese ser humano desligado de su profundidad hay que construirlo de nuevo, es el yo post-humano».

 

«Estamos en una visión cosmológica global, ya no centrada solo en la evolución de las especies, sino del todo el universo. Este proceso ha propiciado que no seamos más que naturaleza y no tenemos nada que agradecer a nadie, ni debemos nada a nadie. Lejos de crear desánimo, esta visión provoca que seamos así realmente libres y podemos hacer con esa realidad material lo que nos parezca conveniente. Ahora estamos en condiciones de generar vida en cualquier laboratorio, lejos del viente materno, y nos liberamos así de la esclavitud a la que nos tenía limitados la naturaleza. Podemos conseguir la auténtica libertad. He ahí el núcleo del problema donde también se insertan la ideología de género y el feminismo», ha expuesto Bueno.

 

Ante esta muerte del hombre y eliminación del espacio típicamente humano comienzan a actuar las dos corrientes fundamentales que confluyen en el feminismo e ideología de género, el posthumanismo y el transhumanismo, donde juegan una importancia vital las nanotecnología y las nuevas tecnológicas de la información, y cuyo objetivo es la mejora absoluta del hombre. «Lo que importa es el individuo, que se encuentra en soledad y en esa soledad se ve obligado a reconstruir su propia identidad. La identidad no está determinada. Se elimina la idea de naturaleza. Todo es cultura y, por tanto, fruto de la construcción humana, una costumbre que hemos decidido. Y en esta construcción, la Iglesia y la teología han hecho mucho y, por ello, hay que romper con ello…. Hay identidades fluidas, abiertas, siempre cambiantes… el abanico de nuevas identidades surge continuamente».

 

«La inmortalidad (o, mejor dicho, amortalidad), la felicidad y la divinidad son las tres grandes metas que quiere conseguir el ser humano en el siglo XXI», ha concluido el ponente.

 

Más: Descargar audios de las ponencias

 

Ponencia de Eloy Bueno: «La revolución antropológica» [descargar]

 

Ponencia de Monseñor José Mazuelos: «La ideología de género» [descargar]

Life Teen, una iniciativa que atrae a los adolescentes

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Los jóvenes son uno de los pilares más importantes de la Iglesia Católica, pero no siempre su presencia es la más numerosa. Por eso, todos los medios para formarles y ayudarles a crecer en la fe son bienvenidos. Con esta idea aterrizó la iniciativa Life Teen en la diócesis hace un año, concretamente, en la parroquia de San Cosme y San Damián de la capital burgalesa. Allí había un grupo de adolescentes de entre 14 y 17 años que se reunían cada 15 días en los salones parroquiales para abordar temas formativos, pero los responsables no daban con una metodología ni guía que se adaptase bien a las necesidades de los chicos. Ya se habían barajado varias opciones, pero ninguna lograba convencer… Hasta que se dio con esta propuesta. Procedente de Estados Unidos, Life Teen se está implantando en España, y es en Barcelona donde se proporciona la formación y las herramientas para aquellos interesados en ponerla en marcha en sus diócesis.

 

Cuando Life Teen comenzó su andadura en esta parroquia, la buena acogida fue casi inmediata, ya que los jóvenes pidieron que las reuniones pasaran a ser semanales.  Además, los propios chicos y chicas invitaron a asistir a compañeros de colegio, amigos, hermanos… Con lo cual el grupo ha ido aumentando. Actualmente, participan unos 45 jóvenes, aunque no siempre coinciden todos al mismo tiempo, y se reúnen todos los viernes a las 21:00 horas.

 

Una sesión de Life Teen está dividida en cuatro partes, siguiendo la misma estructura que la misa. La primera de ellas es la «Acogida», donde los participantes cenan lo que ellos mismos han traído. Al terminar, arranca una dinámica o ejercicio que tiene relación con el tema que se va a tratar. Esta parte coincidiría con  los ritos iniciales de la Eucaristía. Posteriormente se lleva a cabo una explicación de 15 minutos en el que un monitor del equipo les explica dicho tema desde una visión cristiana. Es el anuncio del Evangelio sobre la actividad antes realizada y es un momento de formación explícita. Esto correspondería con la liturgia de la Palabra. La tercera parte, que sería como la liturgia eucarística, recibe el nombre de «Compartir», y durante la misma los jóvenes se reúnen en grupos por edades  y comparten el contenido de la formación. La sesión termina con el «Envío», concluyendo con la adoración del Santísimo y que va unida a el tema sobre el que se ha hablado en la formación.

 

Monitores bien formados

 

Todo ello sería muy difícil de llevar a cabo si no fuera porque la parroquia cuenta con monitores que se reúnen los lunes para preparar las sesiones y tratar con los chavales de la mejor manera posible. Además, también traducen los contenidos de los materiales (que llegan desde Estados Unidos en formato digital y físico) y los adaptan, un trabajo nada sencillo. Laura Atas desempeña esta labor de monitora y explica porqué quiso implicarse: «Estaba en un grupo de formación para jóvenes de más de 18 años, y me pidieron que fuese monitora para este proyecto. Los que estamos como monitores ya tenemos un bagaje detrás, y el resultado de esta iniciativa está siendo muy bueno». como ejemplo de cómo se desarrolla una sesión de Life Teen, cuenta una que llevaron a cabo en torno a la figura de Jesucristo: «Tras cenar, comenzamos con una dinámica que iba  a tratar sobre los milagros que Cristo realizaba, entonces pedimos a los chavales que se pusieran en la situación de que han visto a un famoso por la calle, por ejemplo a Justin Bieber, y que tienen que demostrar que lo que nos cuentan es cierto. Cada uno, a su manera, trataba de demostrar este hecho, ¡algunos recurrían al photoshop!. Tras esta dinámica les explicamos en el momento de formación que en el caso de Jesús, para demostrar que era el Hijo de Dios, recurrió a los milagros. Conversamos con ellos y realizamos preguntas sobre el tema». El momento de Adoración con el que finalizaron lo realizaron recordando el milagro más grande que hizo Jesús, su propia resurrección. La formación de los monitores es fundamental, y por ello próximamente se irán a Barcelona, a Montserrat, a un encuentro europeo de responsables de Life Teen. La idea es que el proyecto vaya quedando poco a poco en sus manos.

 

Según el vicario parroquial de San Cosme y San Damián, Enrique Ybáñez, «Life Teen ha logrado generar mucha vida en la parroquia, y los chicos y chicas que asisten están implicándose a otros niveles, como es el coro, la catequesis a los más pequeños y además se está preparando un grupo de voluntarios. Para muchos de estos chicos, esta actividad ha sido un reencuentro con la fe. La asistencia es libre, y la iniciativa genera suficiente interés como para que sean fieles a la cita que tienen cada viernes a las 21:00 horas. Cada sesión termina en torno a las 23:00 horas, aunque los más mayores han pedido alargarlo hasta la 01:00. También hacemos varias actividades más, como ir a Port Aventura o al centro sociosanitario de las Hermanas Hospitalarias en Palencia, que fue una experiencia muy bonita, ya que estuvieron atendiendo a los pacientes». Añade Enrique que Life Teen es una metodología que les permite formarse con mucha profundidad y por la vía de la experiencia, «y además, lo disfrutan tanto que no se dan cuenta de que están asimilando toda esta formación. El que continúen viniendo de forma constante y traigan gente es señal de que se trata de una propuesta muy fresca y actual, y también eficaz». Y es que en desarrollar esta metodología están involucrados actualmente un equipo de 80 personas que se dedican en exclusiva a elaborar los materiales destinados a esta formación, y en el que se encuentran educadores, filósofos, teólogos, publicistas, diseñadores, psicólogos… Los mejores profesionales de las ramas más variadas al servicio de la formación espiritual de los jóvenes.

Celebrado en Toledo el 50 aniversario del Movimiento Familiar Cristiano

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Toledo ha acogido a lo largo del último fin de semana un encuentro de miembros del Movimiento Familiar Cristiano, que se han desplazado hasta la localidad manchega para celebrar el 50 aniversario de la primera asamblea nacional del movimiento, acontecida en Mahadahonda (Madrid), los días 24 y 25 de febrero de 1968. Entre los participantes al evento se encontraba una nutrida representación de familias procedentes de la diócesis de Burgos.

 

El punto culminante del fin de semana fue la celebración de una eucaristía en la catedral presidida por el arzobispo de Toledo, don Braulio Rodríguez Plaza, y concelebrada por obispos y sacerdotes de las diócesis donde el Movimiento tiene equipos. La misa estuvo precedida de una peregrinación por las calles de la ciudad. El encuentro también ha contado con reuniones por equipos, distintas celebraciones litúrgicas y otras festivas, complementadas con visitas turísticas por la ciudad.

 

Para los presidentes del Movimiento Familiar Cristiano en la diócesis Burgos, Ana María Nuñez y Luis Lorenzo, este encuentro ha servido para «agradecer al Señor todos los dones recibidos y pedir gracia, ilusión y fuerza para seguir sirviendo a la Familia dentro de la Iglesia».

 

El Movimiento Familiar Cristiano surgió en España en 1966 de la fusión de «Los Equipos Pío XII», la «Obra Apostólica Familiar» y otros movimientos familiares. Este movimiento pretende descubrir, vivir y transmitir los valores cristianos fundamentales de la familia, tales como la vocación del laico casado, la fuerza salvadora del sacramento del matrimonio, la vivencia de la fe cristiana en el marco de la familia, la prioridad de la familia como Iglesia doméstica y transmisora de la fe. Además, «ofrece una espiritualidad y una mística que arranca del evangelio de Jesús y se vivencia en el sacramento del matrimonio», tal como se lee en su propio ideario.

San Pedro de la Fuente recibe la visita del arzobispo

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El arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, visitó en la jornada de ayer la parroquia de San Pedro de la Fuente, en el arciprestazgo de Burgos-Vena. La visita pastoral fue así el punto culminante a las celebraciones de la parroquia, que ha celebrado a lo largo de estos días las fiestas en honor de la Cátedra del Apóstol San Pedro.

 

A lo largo de la jornada de ayer, el pastor de la diócesis mantuvo un encuentro padres, niños y catequistas que dio paso a la celebración de la misa estacional. Tras la misa, tuvo lugar un momento de charla distendida en los salones parroquiales con algunos de los feligreses que se acercaron a saludar al arzobispo.

 

Don Fidel Herráez también tuvo tiempo para visitar en sus casas algunos enfermos y visitar las sedes de las peñas y asociaciones del barrio. Ya por la tarde, los actos de la jornada se resumieron en un encuentro con los grupos de la pastoral parroquial y la firma de libros.

Repensar la atención pastoral en zonas rurales de la diócesis

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Leoncio González Urbán es párroco in solidum, junto con Crisanto Báscones y Vicente Sancribrián, de los 72 pueblos que integran la unidad pastoral de Villadiego, en el arciprestazgo de Amaya, una de las zonas más despobladas y envejecidas de la provincia. En la práctica, se reparten la atención a las distintas parroquias por carreteras y Leoncio se hace cargo de los 17 pueblos que van desde Villadiego a la Peña Amaya. Procura que los núcleos más grandes (Sandoval de la Reina, Villavedón, Sotresgudo, Guadilla de Villamar, Cañizar de Amaya) tengan eucaristía cada domingo a pesar de que en invierno la asistencia ronda los 20 o 30 participantes. ¿Y en el resto? Leoncio, que tiene asignado otro sacerdote de apoyo los fines de semana, intenta atenderlos los sábados y, si queda algún hueco, el domingo, pero a muchos vecinos no les queda más remedio que desplazarse a los pueblos donde sí hay misa dominical. Algunos lo hacen por sus propios medios, pero si no es así, el propio Leoncio se encarga de llevarlos y traerlos. Tanto es así, que hace dos años cambió su viejo todoterreno por una furgoneta Volkswagen Urban con nueve plazas y puertas correderas, más accesible y cómoda para transportar pasajeros de cierta edad, que son los «usuarios» habituales de este peculiar servicio.

 

«Queremos que nuestras comunidades, aunque pequeñas, sean comunidades vivas, comunidades de fe, que aunque seamos pocos en cada pueblo nos sintamos Iglesia todos y sobre todo con los de los pueblos vecinos. Para ellos realizamos alguna celebración conjunta, como la Inmaculada, Vigilia Pascual, Miércoles de Ceniza», explica. «Se trata de ir mentalizándonos de que es imposible celebrar todos los domingos la eucaristía en todos los pueblos. Por ello queremos hacer celebraciones y actividades conjuntas: por falta de sacerdotes, por falta de fieles y porque es en esa dirección hacia donde ha de ir nuestra tarea pastoral con los pueblos».

 

El trabajo con los jóvenes y la catequesis se está realizando a nivel arciprestal, tal como se presentó en la última jornada diocesana de pastoral. Leoncio lleva un grupo de 11 chicos y chicas de Olmillos, Sasamón, Villahizán de Treviño y Villadiego que se preparan para la confirmación y otro de posconfirmación formado por 12 jóvenes de nueve pueblos distintos: Cañizar de Amaya, Guadilla de Villamar, Villahizán de Treviño, Castromorca, Villadiego, Olmillos de Sasamón, Villasandino, Castrojeriz y Melgar. «Nos reunimos una vez al mes, cada vez en uno de sus pueblos, porque es un poco lío hacerlo todas las semanas por las distancias y por las distintas actividades que tenemos fuera del horario escolar. Para juntarnos, contamos con los padres, los sacerdotes, o yo los recojo con la furgoneta. Los jóvenes son los que más disfrutan de montarse en ella». Es, una de tantas nuevas iniciativas de la pastoral rural en la provincia. 

 

«Queremos que nuestras comunidades, aunque pequeñas, sean comunidades vivas, comunidades de fe; que aunque seamos pocos en cada pueblo nos sintamos Iglesia todos y sobre todo con los de los pueblos vecinos», comenta Leoncio González.

 

Misas comunitarias

 

Más al norte, en el nuevo arciprestazgo de Merindades, se realizan celebraciones conjuntas de octubre a junio, cada vez en un pueblo (a veces en algunos donde no hay misa durante el año), normalmente coincidiendo con días especiales: Domund, Iglesia Diocesana, el cuarto domingo de Adviento, el Día de las Migraciones, Jornada de Manos Unidas, el quinto de Cuaresma, la Vigilia Pascual y el Corpus. Juan Velasco Gil tiene asignados 18 pueblos, aunque en cuatro de ellos se celebra una sola misa al año, y siete de los 14 restantes, en invierno «se cierran» (desde los Santos a Semana Santa). Así que durante seis meses hay eucaristía solo en siete, en dos los sábados y en cinco los domingos, y la asistencia no muy numerosa (12 o 15 personas, a veces menos, «incluso a veces te llaman y te dicen: no vengas, que somos seis», comenta el párroco).

 

«Una de las ideas por las que surgen las misas comunitarias es para no cerrar las iglesias totalmente. Lo que solemos hacer es que la misa de junio o la de septiembre, a la que más gente suele acudir, la celebramos en un pueblo donde no se suele ir, así conocen la iglesia, al final preparan unos pinchos, etc… Se va rotando incluso a pueblos donde no hay nadie. Luego hay gente que sabes que va a ir, sea donde sea, y otra que no, que dice: yo, si no es mi pueblo, no voy. Les cuesta ir al pueblo de al lado. Y hay algunos que en vez de asistir a la misa comunitaria prefieren ir a Villarcayo».

 

«Mejor un Padrenuestro que nada»

 

En el arciprestazgo de La Sierra, donde las comunicaciones son especialmente difíciles en invierno, la solución a la carencia de sacerdotes es otra: ya desde finales de los ochenta, se recurre a celebraciones de la Liturgia de la Palabra sin presbítero. La pionera es Concha, una religiosa de las Hermanas del Niño Jesús Pobre de la comunidad de Salas de los Infantes. Comenzó con esta labor en Jaramillo Quemado, y ser directora del colegio de su congregación en Salas le facilitó las cosas porque era muy conocida en la zona.

 

La actividad pastoral de Concha ha ido variando a lo largo de este tiempo en función de los párrocos que por allí han pasado, pero se ha hecho más estable en los últimos 15 años. Actualmente celebra los sábados en la residencia de ancianos Río Arlanza, y los domingos acude a dos y hasta tres pueblos (no siempre a los mismos) de la unidad parroquial que forman Huerta de Arriba y otros diez pueblos de la Sierra de la Demanda. Emilia, otra religiosa de su comunidad, se hace cargo de las celebraciones en la unidad de Hacinas.

 

Concha, que ahora tiene 78 años, reconoce que su labor exige no solo responsabilidad sino esfuerzo (a veces recorre en un día 70 u 80 kilómetros por carreteras complicadas, especialmente en invierno): «Pasas mucha tensión, muchas horas de pie… Pero es una experiencia bonita y buena en cuanto que el día del Señor es el día del Señor y puede parecer un planteamiento un poco simplista, pero yo siempre digo que es mejor rezar un Padrenuestro juntos en la iglesia que quedarse sin nada, que es la otra opción». «El primero que tiene que convencerse de que un Padrenuestro el domingo juntos en la iglesia es una opción eclesial perfectamente compatible con todo nuestro ser de cristianos es el sacerdote. Porque las primeras comunidades ¿qué hacían? Se juntaban en las casas. Lo importante es que nos reunamos como discípulos de Jesús y celebremos que es el día del Señor. Y lo celebramos rezando el Padrenuestro, y ya está», argumenta.

 

«Intentamos que el domingo se abra la iglesia, que se junten los vecinos y vivan un momento cristiano y un momento social. Es una experiencia bonita y buena»

 

Ahora, la hermana Concha está trabajando con el párroco, Roberto Nebreda, para «intentar que los felifreses tomen conciencia de que el domingo es importante y entonces nos reunimos aunque no haya una persona estable que esté con nosotros; o sea, intentar que el domingo se abra la iglesia, que se junten y vivan un momento cristiano y un momento social. Claro, que se necesita siempre una persona de referencia, hace falta una persona que diga: yo me comprometo. Y dentro de esto se necesita darles un poco de formación y, por otra parte, ofrecerles materiales». Por el momento, ya se han incorporado a la tarea cuatro laicos (tres mujeres y un hombre) en cuatro localidades (Monterrubio de la Demanda, Barbadillo del Pez, Huerta de Abajo y Quintanilla Urrilla), personas que residen fuera y se desplazan a su pueblo los fines de semana. «El hecho de que Concha haya estado tantos años celebrando en estos pueblos es un paso intermedio y muy necesario para que los feligreses vean que una persona distinta del sacerdote, en este caso una religiosa, una persona que no celebra la consagración, sí pueda hacer una celebración de la Palabra. Eso puede hacer plantearse a los laicos, por qué ellos no, si se les proporciona una guía. En esta misma línea queremos seguir avanzando. Si hay personas que se responsabilicen de esas celebraciones pretendemos que a partir de Semana Santa haya otros pueblos donde, de entre los lectores, puedan surgir otras personas a las que se dé una formación y quieran hacerse cargo», explica el sacerdote.

 

Existen en la diócesis otros intentos de crear comunidad de comunidades para dar respuesta a las necesidades de los núcleos rurales. Posiblemente la más antigua es la promovida por José Valdavida, párroco de Basconcillos del Tozo, que congrega a los vecinos de la comarca cada domingo en el santuario de la Virgen de la Vega para celebrar juntos la eucaristía. Allí, su iniciativa supera incluso los límites de lo físico, ya que sus celebraciones dominicales pueden seguirse incluso por video streaming.