Los responsables de transparencia en la archidiócesis

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Ser una de las diócesis españolas más transparentes no se consigue de la noche a la mañana. El intento de contabilizar desde la última gran herencia al último céntimo depositado en un lampadario de una ermita remota es un ejercicio oculto que se hace en un equipo encabezado por Vicente Rebollo Mozos, vicario episcopal para los Asuntos Económicos y máximo responsable de la administración diocesana. Él sabe que comunicar bien dónde van a parar los dineros y cuáles son las fuentes de financiación no es tarea fácil y que aún se requieren grandes esfuerzos para seguir mejorando en transparencia pues, asegura, la economía que se traen entre manos no es suya, es un dinero que les han legado para que ellos lo administren según las necesidades pastorales y caritativas requeridas en cada momento en la Iglesia en Burgos.

 

Para ello cuenta con un equipo que controla y paga facturas, centraliza los gastos e ingresos generados en las parroquias y administra las entradas generadas por alquileres de inmuebles, entre otras muchas funciones. Laura López González, administrativa, es secretaria del vicario para los Asuntos Económicos y se ocupa de la contabilidad y facturación del Arzobispado desde el año 2017. Entre sus tareas cotidianas están la gestión de alquileres de inmuebles, los seguros y siniestros, los tanatorios y el control de testamentarías. Además, atiende el teléfono y las visitas que tienen que ver con la economía diocesana.

 

Por su parte, Miguel Ángel Iturriaga Miñón se ocupa de la gestión contable, la integración de todos los centros del Arzobispado y la rendición de cuentas a la Conferencia Episcopal, así como la aplicación de iniciativas de modernización y optimización de los procesos.

 

El más veterano es el sacerdote Ireneo Serrano Val: lleva nada menos que 26 años ocupándose de las cuentas diocesanas y todo de manera manual hasta que llegó la informatización. La última en incorporarse al equipo es la más joven del área, Ester Gutiérrez.

 

Además de estas cinco personas, también es necesario mencionar a Rodrigo Saiz García, licenciado en Derecho, quien cumple una función similar a la secretaría de un Ayuntamiento y que, concretamente, lleva a cabo la tramitación de expedientes relacionados con el patrimonio diocesano (art. 38 de la Curia Diocesana).

El año de la pandemia en la archidiócesis: menos sacramentos y más acción social

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La pandemia ha modificado nuestras vidas de manera considerable. También la vida de la Iglesia. Si en 2019 los bautizos celebrados en Burgos sumaron 1.294, en 2020 apenas alcanzaron los 642, muchos de ellos aplazados a tiempos mejores ante la imposibilidad de reunir a las familias y amigos y celebrar el sacramento como en otros tiempos. Parecida suerte han corrido las bodas: en 2020 se han celebrado 94 matrimonios frente a los 318 del año precedente (un 70.45% menos). Primeras comuniones (1.449) y confirmaciones (665) se han mantenido, aunque en menor número, en parámetros habituales a los de otros años y que muestran un descenso progresivo en la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana. En los últimos momentos de la vida, la Iglesia diocesana se ha hecho presente en el acompañamiento y atención a las familias de los difuntos y se administraron 2.855 unciones de enfermos.

 

La crisis sanitaria ha hecho que las celebraciones y las reuniones familiares se hayan aplazado. Sin embargo, también ha dejado un reguero de dificultades al que la Iglesia ha querido dar respuesta, adaptando sus modos de acompañamiento. En 2020, se atendieron, en medio centenar de centros diseminados por toda la provincia, un 17,94% más de personas que el año precedente, con un total de 86.921 intervenciones llevadas a cabo, solamente, por Cáritas diocesana. 3.147 personas fueron atendidas en centros para la promoción del trabajo; 6.628 fueron acompañadas en centros para mitigar la pobreza; 867 en centros de menores y jóvenes y 315 en centros para la defensa de la vida y la familia. Además, 5.198 personas migrantes recibieron asistencia por parte de la Iglesia y 735 mujeres fueron acompañadas en centros de promoción y de atención a víctimas de violencia. Asimismo, 712 personas fueron atendidas en casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad.

 

Son algunos de los datos que se han dado a conocer con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebrará el próximo 7 de noviembre con el lema «Somos lo que tú nos ayudas a ser». Se trata de una jornada en que la archidiócesis de Burgos hace balance de la actividad realizada durante el último año y se rinden cuentas sobre los recursos económicos que ha gestionado. En definitiva, de mostrar qué es la Iglesia, qué hace y cómo lo hace. Así lo ha manifestado el propio arzobispo, quien ha subrayado cómo la archidiócesis se afana cada día «por ser más transparente y convertirse en una casa de cristal». Don Mario Iceta ha revelado que el portal de transparencia de la archidiócesis se desea ampliar y modificar para comunicar más y mejor la acción de la Iglesia en Burgos y que se cuenta con un compliance officer para vigilar la buena marcha de la labor realizada.

 

Agentes evangelizadores

 

María Gutiérrez, responsable de acción social de Cáritas, ha presentado los datos referente a la actividad de la Iglesia, y ha agradecido a todos los agentes evangelizadores que desarrollan su ingente labor: «Las personas vulnerables y los pobres son la prioridad de la Iglesia», ha subrayado. En la actualidad, la archidiócesis cuenta con 1.023 religiosas y religiosos, 979 catequistas, dos diáconos permanentes y 451 monjes y monjas de clausura que viven en 29 monasterios y otros 1.023 religiosos de vida activa que ejercen trabajos pastorales, asistenciales y educativos. Además, 569 misioneros y 9 familias anuncian el evangelio en tierras de misión, mientras que 362 sacerdotes en activo trabajan en las 1.004 parroquias diseminadas por toda la provincia y con los que colaboran de forma directa 979 catequistas y un número incontable de agentes de pastoral. La oficina de estadística de la diócesis también contabiliza 24 seminaristas.

 

La educación es una de las actividades donde la Iglesia en Burgos más recursos y personal destina. 17.285 alumnos se formaron en centros dirigidos por eclesiásticos o religiosos en jardín de infancia, enseñanza media y primaria. A estos habría que añadir los 687 alumnos de la Facultad de Teología. En total, suman 1.049 empleados, entre personal docente (1.012) y de servicio (37). 

 

La archidiócesis cuenta, además, con un ingente patrimonio artístico, en el que sobresalen 86 bienes inmuebles de interés cultural y que suponen un importante reclamo turístico que genera impacto económico y social en toda la provincia. 

 

Las cuentas claras

 

El Día de la Iglesia Diocesana sirve también para dar a conocer los datos económicos del último ejercicio, un modo de mostrar a la sociedad cómo se administra el dinero que ha confiado a la Iglesia. «Es una cuestión de justicia», ha indicado Vicente Rebollo. «Queremos dar a conocer a la gente cómo hemos administrado el dinero de toda esa gente que confía en nosotros». Según el vicario para los asuntos económicos, en 2020, el presupuesto se redujo en casi 2 millones de euros respecto al año anterior, superando en esta ocasión los 34.722.197 euros de gastos. Entre las partidas más cuantiosas se encuentran, por este orden, la retribución al personal seglar (trabajadores en gran parte de los colegios de titularidad diocesana, de los Seminarios, el colegio mayor San Jerónimo y del propio Arzobispado), la conservación de edificios y gastos de funcionamiento y la sustentación económica del clero. 

 

Las acciones pastorales y asistenciales coparon más del 11% del presupuesto total, con casi 4 millones de euros invertidos. Los últimos gastos hacen referencia a mejoras a los centros de formación y otros gastos extraordinarios no presupuestados en origen, como rehabilitaciones urgentes en algunos edificios y su adecuación para realizar algún tipo concreto de actividad. «Hemos gastado un 15% menos que el año pasado en mantener edificios, porque nuestra prioridad han sido y serán siempre las personas», subraya Rebollo.

 

Las fuentes de financiación de la archidiócesis proceden, principalmente, de subvenciones públicas y conciertos, especialmente los educativos, aunque también de la prestación de servicios por capellanías en tanatorios, hospitales y residencias y convenios de asistencia religiosa con distintas instituciones, entradas a museos, desarrollo de cursos formativos, tasas, hospederías o residencias. Además, aunque ha caído un 7% respecto al año anterior, la aportación directa de los fieles es la segunda fuente de ingresos, con más de 5 millones 800 mil euros, seguida de los fondos procedentes de la Asignación Tributaria a través del fondo común interdiocesano de la Conferencia Episcopal Española. Los ingresos generados por el patrimonio apenas suman 1.265.288 euros, pues las entradas a la Catedral, museos e iglesias han quedado drásticamente reducidas. 

 

Con todo, la cuenta de resultados de la archidiócesis burgalesa arroja un déficit de 46.645,24 euros, que se suma al que viene arrastrando de ejercicios anteriores, desde el año 2013.

 

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Fallece el sacerdote Francisco Pérez Herrero

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Francisco Pérez Herrero

 

Esta mañana ha fallecido a los 69 años de edad el sacerdote burgalés Francisco Pérez Herrero (Espinosa del Camino, 1951). Era profesor de griego y de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de Burgos (de la que fue su decano de 2009 a 2015) y uno de los grandes expertos bíblicos del país, con numerosos ensayos y artículos publicados y habiendo traducido al español numerosos pasajes del Nuevo Testamento, entre los que sobresale el evangelio de Marcos (Casa de la Biblia). Se licenció en Teología dogmática en 1978 y obtuvo la licenciatura en Ciencias Bíblicas (1981) y el doctorado en Teología dogmática (2001) tras haber estudiado en l’École Biblique de Jerusalén y el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.

 

Ordenado sacerdote el 16 de julio de 1977, ha ejercido el ministerio pastoral en Hontoria de la Cantera y como capellán de las Agustinas de la Madre de Dios y las Siervas de Jesús. Desde 2012 era párroco de Mozoncillo de Juarros, Salguero de Juarros, San Adrián de Juarros, Santa Cruz de Juarros, Matalindo y Cabañas.

 

El arzobispo, don Mario Iceta, y todo el presbiterio diocesano lloran su pérdida y se unen en oración junto a sus familiares y amigos. Las honras fúnebres por su eterno descanso tendrán lugar mañana viernes 5 de noviembre a las 16:00 horas en la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Espinosa del Camino, efectuándose acto seguido la conducción del finado al cementerio de dicha localidad.

 

Descanse en paz.

La Catedral, «símbolo de unidad y cobijo de todos los burgaleses»

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Un total de 73 entidades sociosanitarias y del tercer sector de la provincia homejearán a la Catedral con motivo de su octavo centenario este jueves 4 de noviembre a las 12:00 del mediodía en la Escalera Dorada. Estas entidades quieren de este modo agradecer el trabajo de visibilidad que la fundación VIII Centenario ha dado a sus proyectos a lo largo de los últimos años con distintas actividades, encuentros y planificación de rutas para hacer más accesible la Catedral. Conformarán un gran mosaico con sus logotipos y se leerá un manifiesto antes de cantar el Himno a Burgos y escuchar una breve actuación musical del coro de la  Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas.

 

Como ha subrayado el arzobispo, la «Catedral ha de mostrar siempre su vocación de acogida y servicio a todos». En este sentido, don Mario Iceta ha agradecido a las organizaciones del tercer sector porque «articulan la sociedad» y «cuidan de colectivos vulnerables, con enfermedades raras, capacidades diversas y dificultades de todo tipo».

 

Jesús Cirujano, representante de entidades sociosanitarias, ha puesto de manifiesto el trabajo de accesibilidad emprendido por la Fundación VIII Centenario, pero ha subrayado que aún queda mucho por hacer porque «la sociedad se olvida de quienes están a nuestro lado y también quieren formar parte de ella». Por ello ha insistido en que desean un «patrimonio y una cultura accesible» a todos.

 

Por su parte, Emilio de Domingo, representante de entidades sociales, ha asegurado que la Catedral es «símbolo unidad y cobijo de todos los burgaleses», un «lugar de acogida espiritual y material». Ha subrayado que la amalgama de colectivos que homenajearán a la Catedral trabajan en diferentes ámbitos –ayuda a la drogodependencia, a las mujeres, a colectivos de migrantes, gitanos, personas con discapacidad física o intelectual, entre otras muchas– pero que todas desean «dar visibilidad a quienes no la tienen».

Imagen del mes de noviembre: Pantocrator del antigo cimborrio de la Catedral

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pantocrator catedral burgos 1

 

En el espacio sagrado de un templo, toda pieza es elocuente y contribuye a narrar el discurso teológico. Aún descontextualizada, la piedra labrada que probablemente conformara la clave de la bóveda de crucería del viejo cimborrio de la Catedral de Burgos, en la que se representa a Cristo como Eterno Señor de todas las cosas, cierra formalmente una idea profunda. Esta clave constituye la imagen en la que centrar la atención durante el mes de noviembre, cuando la Iglesia celebrará la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

 

El cimborrio (del griego kiborion, «fruto del nenúfar», «copa de forma semejante a la de este fruto») es un elemento arquitectónico con forma de torre no muy elevada, erigido sobre el crucero (lugar de intersección de la nave principal y la transversal) de una iglesia con el fin de iluminar el interior. En general son de planta circular u octogonal y descansan sobre los arcos torales o bien sobre las pechinas. Sus paños verticales están calados con ventanales o lucernarios, que, además de iluminar y ventilar, aligeran su peso.

 

No hay datos de cómo y cuando empezó a construirse el primitivo cimborrio de la Catedral de Burgos, aunque sí se sabe que el proyecto y la dirección inicial fueron del maestro Juan de Colonia y que finalizaría la obra su hijo Simón. Quizás el tratarse de una obra innovadora –sobre todo en lo estructural– fue lo que motivó que se realizase sobre unos planteamientos no excesivamente estables, pues todavía no estaban totalmente definidos los sistemas de construcción de esta nueva arquitectura de la segunda mitad del siglo XV.

 

Casi no se había terminado esta obra, que quizás fuera de sobresaliente belleza, cuando fue imprescindible hacer arreglos que acabarían por convertirse en una continuada serie de reparaciones durante la última década del siglo XV. En 1495 aparecieron las primeras grietas, por lo que hubo que reparar la estructura y quitar unos capiteles que estaban a punto de caer. El cimborrio se convirtió en un continuo problema que ocasionaba reparaciones muy frecuentes y cuantiosos gastos de mantenimiento hasta que finalmente en la noche del 4 de marzo de 1539 se derrumbó. Poco después, el Cabildo encargó un nuevo cimborrio a Juan de Vallejo.

 

Se cree que este Cristo Pantocrator corresponde a la clave de aquel primitivo cimborrio. Sus características permiten clasificarla como obra del primer cuarto del siglo XIII. Representa a Cristo, según el modelo siríaco, coronado, con barba y en el interior de la mandorla, bendiciendo con su mano derecha y sosteniendo con la izquierda un libro abierto con ambas páginas en blanco. Detrás de su cabeza el nimbo crucífero recuerda que el Crucificado es el Resucitado. El Pantocrator se halla sedente y en disposición frontal. En la expresión de su rostro se percibe el eco enigmático de la «sonrisa ática», misteriosa, ensimismada, indescifrable, asociada a la sabiduría.

 

La barba era un atributo viril que generalmente indicaba fuerza, sabiduría, valor y energía. En la antigüedad era signo de prestigio, que exigía grandes cuidados. En la parte central e inferior de Su barba se esboza un corazón. El cuerpo no presenta una relación proporcional adecuada a la realidad. La túnica que viste tiene una cenefa que evoca la pedrería y el manto se cruza sobre sus rodillas bajo el brazo derecho. Los pliegues de ambas prendas son de indiscutible elegancia. La mandorla está rodeada de hojas trepadas que arrancan de la misma y se proyectan produciendo acusados contrastes.

 

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