Lamentaciones y misereres dormidos desde el siglo XVIII volverán a sonar en la Catedral

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Burgos Baroque Ensemble

 

El altar mayor de la Catedral de Burgos acogerá el domingo 24 de octubre, a las 20:15 horas, el segundo concierto del ciclo «La música dormida», dirigido por Javier Ulises Illán, con el que Burgos Baroque Ensemble, la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 y el Cabildo Metropolitano rescatan las partituras más importantes del Archivo de la Seo castellana. ‘De Lamentatione. Lamentaciones y misereres de finales del siglo XVIII en la Catedral de Burgos’ supondrá el estreno en tiempos modernos de piezas vinculadas a la celebración de la Semana Santa en las que el estilo barroco ibérico empieza a verse muy influenciado por el clasicismo; en concreto, dos obras de Antonio Abadía, una de Francisco Javier García Fajer ‘el Españoleto’ y otra anónima. Las entradas están en el Centro de recepción de peregrinos. Los precios oscilan entre 10 y 5 euros.

 

Los investigadores de Burgos Baroque Ensemble no tienen constancia de que las dos composiciones del maestro de capilla Antonio Abadía, Miserere y Heth, Cogitavit Dominus, hayan vuelto a ser interpretadas. Definen su música como excelente y de gran originalidad, con texturas densas y  complejas, pero siempre expresivas y emocionantes, con un estilo propio y personal, cimentado en la tradición contrapuntística.

 

La segunda pieza del concierto será la anónima Lamentación primera del miércolesAleph, Quomodo sedet sola, y cerrará el recital Miserere a 8, obra inédita del compositor riojano Francisco Javier García Fajer, llamado ‘lo Spagnoletto’ (’el Españoleto’), que fue maestro de capilla en Zaragoza, si bien esta pieza se conserva en el archivo de la Seo burgalesa. Con los rasgos novedosos que la escuela napolitana empezaba a extender por toda Europa, este miserere es una sucesión de movimientos cortos y muy contrastantes, con melodía ingeniosas y una inteligente gestión de los recursos instrumentales.

 

Este concierto estaba programado para fechas próximas a la Semana Santa, pero las limitaciones derivadas de la pandemia han forzado su interpretación en un tiempo litúrgico diferente.

Basi Ruiz: la misionera burgalesa que cura enfermos de sida en África

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La vida de los misioneros siempre ha sido digna de admiración. Si a las ya complicadas situaciones que tienen que hacer frente sumamos las dificultades que ha traído la pandemia mundial de coronavirus que azota al planeta, las circunstancias de su vida son aún más complejas. Así lo ha experimentado la hermana Basi Ruiz, burgalesa, religiosa de San José de Gerona y misionera durante 42 años en África (allí llegó después de haber estado otros ocho años en Venezuela), concretamente en Yaundé, un poblado de Camerún, donde se afanan por atender y cuidar a los estigmatizados enfermos de VIH.

 

Curar el alma curando el cuerpo

 

Allí los católicos apenan superan el 33% de su población y ellos, junto a los musulmanes (otro tercio) y las religiones animistas y sincretistas, las nuevas iglesias que están surgiendo, viven cada día las consecuencias de la pobreza. Basi y sus hermanas de comunidad quieren presentar la belleza del evangelio en medio de una cultura y un ambiente religioso de tipo milagrero y curandero que capta adeptos con ritos mágicos, ayunos, exorcismos, duros ayunos y largas vigilias nocturnas.

 

Ellas, sin embargo, gota a gota, sacian la sed de los enfermos de sida, que se multiplican sin que los hospitales de la zona y otras oenegés hagan nada por ayudar a paliar las consecuencias de esta grave pandemia en África. Allí, el sistema sanitario «solo funciona si hay dinero». El país «tiene muchos centros de salud, muchos médicos y muchos médicos parados que se dedican solo a estudiar y no a curar porque no hay dinero para pagarles», lamenta.

 

Pese a todo, estas religiosas se afanan por curar a los enfermos de VIH que recalan en su hospital, que financia íntegramente su congregación. Su tarea consiste en acogerlos y ayudarles a mejorar su salud y sus condiciones de vida, ya que la epidemia acarrea graves consecuencias sociales: «Es una enfermedad con mucho estigma, las familias se rompen y son excluidos de la sociedad», detalla la misionera.

 

Haciendo vida la exhortación de su fundadora, María Gay Tibau, pretenden «llegar al alma a través del cuidado del cuerpo». Tanto que esta religiosa define su trabajo como un «apostolado de la vida», en el que luchan por mejorar las condiciones de salud de sus pacientes, llevar a cabo distintas tareas de formación y prevención de contagios y de acompañamiento a familias desunidas o estigmatizadas a causa de la enfermedad. Por eso crearon el «Centro Dream», un servicio gratuito donde «tenemos el sueño de formar una familia en la que ningún niño de esas madres que toman medicamentos nazca contagiado y las personas infectadas puedan tener larga calidad de vida. Yo hago un poco de todo: los recibo, hago el historial médico…soy como la asistenta psicosocial», detalla. «Les ayudo como puedo». Junto a estos trabajos de acogida, hospitalización, prevención y seguimiento del VIH en el hospital, las religiosas también colaboran en la pastoral de la parroquia, impartiendo catequesis y ofertando distintos talleres formativos, sin olvidar el anuncio de la Palabra de Dios a través de diferentes grupos de WhatsApp y el trabajo de fomento de las vocaciones, que han hecho florecer 50 nuevas religiosas para su congregación.

 

«Yo les digo muchas veces a nuestros pacientes que nosotras trabajamos por la vida, por la vida de familias, para que puedan vivir bien; evitamos que los niños se queden huérfanos, las muertes prematuras, los problemas de salud. Respetamos sus creencias y sus religiones y apoyamos a las madres que sufren dificultad». «No nos quedamos con curar el físico, les enseñamos a vivir y valorar la vida, una vida que les pueda hacer plenamente felices».

La exposición ‘Catedral eterna. Así la vieron, así la ven’ prorroga su apertura hasta el 7 de noviembre

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La exposición de pintura, escultura y fotografía ‘Catedral eterna. Así la vieron, así la ven’ retrasa su cierre hasta el domingo 7 de noviembre debido a la buena acogida que ha tenido entre el público. Desde que se inaugurara el pasado 6 de mayo, más de 20.000 personas han podido disfrutar de esta muestra en sus dos sedes: el Museo de la Evolución Humana y el Fórum Evolución.

 

La exposición, organizada por la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, se podrá seguir visitando en el mismo horario que hasta ahora. Además, el Museo de la Evolución Humana mantiene las visitas didácticas presenciales en los días de apertura del centro a las 13.00 y 19.00 horas, con una duración de 25 minutos, y las visitas online. Es necesaria la reserva previa escribiendo a reservas@museoevolucionhumana.com, llamando al teléfono 947 42 10 00 o en la recepción del museo.

 

‘Catedral eterna. Así la vieron, así la ven’ reúne un total de 254 obras, que reflejan cómo interpretaron el templo los artistas entre el siglo XVI y finales del XX y cómo la representan en la actualidad pintores, escultores y fotógrafos.

Los símbolos de la JMJ recalarán este sábado en Burgos

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La cruz y el icono de la Virgen María que presiden las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) llegarán este sábado, 16 de octubre, a Burgos en su recorrido por las diócesis españolas como preparación de la próxima JMJ, que alcanzará su XXVIII edición y se celebrará en agosto de 2023 por primera vez en la ciudad de Lisboa.

 

«María se levantó y partió sin demora» (Lc 1, 39) es la cita elegida por el papa Francisco como lema de la Jornada. La frase del evangelio de San Lucas abre el relato de la visita de María a su prima Isabel, un episodio bíblico que se sigue a la Anunciación (el anuncio del ángel a María de que iba a ser la madre del Hijo de Dios, que fue el tema de la última JMJ, en Panamá.

 

Los símbolos de la JMJ, procedentes de Ávila, llegarán a Burgos a las 17:00 horas del sábado 16 de octubre a la parroquia de San Lesmes, donde habrá varios turnos de adoración cada media hora. A las 19:00 horas, los jóvenes saldrán a la plaza de San Juan para hacer exposición pública de la cruz y el icono y dar testimonio público de su fe y, a las 21:00 horas tendrá lugar en la Catedral una vigilia de oración con músicos católicos de todo el país, que celebrarán del 15 al 17 de octubre en Burgos su encuentro nacional.

 

«De esta manera animamos a la preparación de la Jornada Mundial, pero también hay un hito que es la peregrinación europea a Santiago de Compostela del 27 de julio al 2 de agosto de 2023», explica el delegado de Infancia y Juventud de la diócesis de Burgos, Óscar Moriana. Del 3 al 7 de agosto, los burgaleses se unirán al resto de los jóvenes peregrinos.

 

El lugar donde se realiza la JMJ se alterna, cambiando de ciudad, con cada edición. Es el Papa quien elige la diócesis que acogerá la jornada, siendo esta última la encargada de organizar el evento, siempre en estrecha colaboración con la Santa Sede, más concretamente con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Campaneros con escuela

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La manera en la que han aprendido los campaneros a tañer las campanas y el por qué lo hicieron, marcan y diferencian las emociones que supone tocarlas para cada uno de ellos. La pasión por el oficio, la responsabilidad de informar con cada toque, la emoción de voltearlas en los días de fiesta o el amor que profesan por este instrumento son los sentimientos más comunes.

 

Ismael de la Iglesia pensó en su infancia, en cómo desarrollaba su pasión por las campanas junto a su padre y eso le animó a crear una escuela de campaneros. Una misión por proteger el patrimonio y habilitar espacios donde los futuros campaneros pudiesen aprender y practicar. «Hemos comenzado con este proyecto en las parroquias de Nuestra Señora del Pilar, San Antonio Abad y Hospital del Rey», con la idea de congregar en el futuro «al mayor número posible de párrocos que les pueda interesar la idea y trabajar conjuntamente con ellos para rehabilitar los campanarios de sus iglesias y ubicar a gente interesada en aprender y mantener el lenguaje de las campanas», sostiene Ismael.

 

En su familia no hubo campaneros conocidos, pero curiosamente a su padre le entusiasmaban las campanas y le construyó pequeños campanarios en la carpintería de su abuelo. «A los 10 años me sabía de memoria muchos de los toques que se hacían en los pueblos de la Sierra» y ese conocimiento es el que ahora transmite a niños y adultos que quieren aprender este lenguaje musical. «Queremos encontrar campaneros entre los feligreses de las parroquias o vecinos del barrio próximos a ella» con la idea también «de trabajar en toda la provincia».

 

Cuentan con varios jóvenes entre los 8 y los 16 años que, acompañados por sus tutores, se están iniciando en este oficio. «Estamos tocando a misa los domingos e intentaremos extender la actividad todo lo posible», siempre abiertos a todos aquellos que quieran descubrir el toque de campanas manual. «Pueden contactar con nosotros a través de Facebook, Twitter y de nuestro canal de Youtube, o en el correo campanerosdeburgos@gmail.com».