Después de haber pasado por la Facultad de Teología en el mes de mayo, llega a Aranda de Duero la exposición itinerante que está circulando por diversas provincias, «Encontrar para encontrarnos». Organizada por Cáritas Española, se enmarca en la campaña «Compartiendo el viaje», que inició el papa Francisco en septiembre de 2017. Es una muestra que pretende sensibilizar sobre la movilidad humana y acercar la realidad de todas las personas que, por una razón u otra, han tenido que emigrar a otros países. Está creada y pensada en clave de esperanza y, como se refleja en el título, a través del encuentro con otras personas se promueve también el encuentro con nosotros mismos para que al mismo tiempo nos ayude a reflexionar sobre nuestro actuar.
Está estructurada en torno a los cuatro verbos que propone Francisco: acoger, proteger, promover e integrar. Un proceso en el que todas las personas, tanto los que llegan como los que estamos, tenemos que colaborar. La exposición se complementa con algunos otros paneles y materiales propios de la realidad de Burgos y de Aranda y la Ribera del Duero: estadísticas, actividades pastorales, premios del concurso escolar sobre migraciones…
El miércoles 16 de octubre tendrá lugar el acto de inauguración con una visita guiada a las 6 de la tarde, en la que se incluirán algunos testimonios y música. Estará abierta entre el miércoles 16 y el viernes 25 de octubre, ambos inclusive, en el templo parroquial de Santa María y podrá visitarse de 10:30 a 13: 30 h y de 17:30 a 19 h, salvo el domingo por la tarde, que permanecerá cerrada. La exposición es lo suficientemente didáctica como para poder visitarla sin más explicación, pero aun así, si se quiere una visita guiada para grupos (de inmigrantes, asociaciones, catequesis, parroquias, colegios…), se puede solicitar previamente llamando al 608 22 03 80 (Mariana) o al 660 36 18 49 (Ricardo) para concertar día y hora (puede ser también en algún horario fuera del previsto).
Matías Garrido, segundo por la izquierda, en una celebración con otros misioneros del IEME.
Ayer miércoles, 9 de octubre, fallecía en la residencia de Barrantes de la capital el sacerdote burgalés Matías Garrido Ruiz, a la edad de 92 años.
Nacido en Zalduendo el 19 de diciembre de 1926, fue misionero en Zimbabue desde 1951 a 2007, año en que regresó a España para vivir en una casa para misioneros que posee en Madrid el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME). En febrero de este año regresó a Burgos, donde ha residido en Barrantes hasta que hace unas semanas fue hospitalizado en el Hospital Universitario de Burgos, donde ha fallecido.
Las honras fúnebres por su eterno descanso tendrán lugar a las 16:15 horas de hoy jueves 10 de octubre en la iglesia parroquial de Santa Águeda de Burgos. Acto seguido, se procederá a la conducción del finado al cementerio de San José de la capital.
Dale, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz eterna. Descanse en paz.
El curso 2019-2020 ha arrancado en los centros católicos concertados de Burgos con una representación del 35,2% del total de alumnos de la provincia en sus aulas. Estos colegios, 29 en Burgos, cuentan con un total de 19.055 alumnos, una cifra que se mantiene estable con respecto al curso anterior. Los centros burgaleses pertenecen a la red de Escuelas Católicas Castilla y León, una comunidad educativa que reúne a 100.053 alumnos en la región, con un 28,7% de representatividad global. Son 180 centros escolares en los que trabajan 9.000 profesionales (1.691 en Burgos), entre docentes y personal de administración y servicios.
La última resolución de conciertos de la Consejería de Educación de Castilla y León para el curso 2019-2020 ha dejado en los centros de Escuelas Católicas de Burgos un total de 822 unidades, tres más que el curso pasado. Los colegios burgaleses apuestan por la calidad de enseñanza, el bilingüismo, la innovación educativa y las nuevas tecnologías. Cuentan con 40 secciones bilingües repartidas en 24 centros, y además 16 de ellos refuerzan su enseñanza de idiomas con el Plan PIPE (Plan de Plurilingüismo Educativo) y 3 con el Plan BIBE para Infantil, proyectos educativos impulsados por Escuelas Católicas Castilla y León para complementar la enseñanza de idiomas. Además, los colegios de Burgos siguen apostando fuerte por la mejora en innovación tecnológica en sus aulas ya que 24 cuentan con la certificación TIC que otorga la Consejería de Educación y 5 de ellos poseen el nivel TIC 5, el máximo.
El secretario autonómico de Escuelas Católicas Castilla y León, Leandro Roldán Maza, se reunió ayer con representantes de estos centros educativos burgaleses para tratar temas relevantes como diversas novedades jurídicas y pedagógicas que afectan a los centros de la región, o los numerosos retos futuros que tiene la educación con una nueva convocatoria de elecciones generales, un momento propicio para «solicitar a los partidos un clima de estabilidad para trabajar conjuntamente por la mejora de la calidad del sistema educativo», explicó ayer en rueda de prensa Javier Pérez de la Canal, presidente de la delegación de Escuelas Católicas en Burgos.
La organización que aglutina a la mayoría de centros concertados de Castilla y León pedirá a la nueva consejera de Educación, Rocío Lucas, la puesta en marcha de las promesas electorales lanzadas hace unos meses, como el acuerdo firmado con la Consejería de Educación para la aplicación de la Ley de la Carrera Profesional Docente a los profesores de la concertada.
También solicitará a la nueva Consejería de Educación dar pasos para cumplir otra de sus promesas: la universalización de la gratuidad en el primer ciclo de Infantil. Desde Escuelas Católicas se apuesta, asimismo, por una gratuidad gradual, con un estudio económico previo, ya que los centros de infantil de la Consejería no son suficientes para conseguir esta universalización.
Con el lema «Frente a la indecente precariedad, trabajo decente, como Dios quiere», Cáritas, las delegaciones de Familia y Vida, Pastoral Obrera, Pastoral de Migraciones, Pastoral Penitenciaria, Pastoral Gitana Secretariado de Trata, HOAC, JOC y Acción Católica General denunciaron ayer, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, la «indecente precariedad» que existe en el ámbito laboral.
Las organizaciones y organismos que forman parte de la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» en Burgos participaron ayer en una vigilia de oración en la parroquia de San Pablo Apóstol y un gesto público en el Parque de Santiago, en el que reivindicaron que todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro; que el trabajo sea garante de dignidad y justicia, así como del desarrollo integral de la persona, de sus capacidades, dones y vocación, empezando por las personas más descartadas y excluidas; y que el trabajo sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral. Igualmente recordaron que «el trabajo es para la vida, por lo que es imprescindible que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de la persona».
«Iglesia por el Trabajo Decente» denuncia que «cuando hablamos de precariedad laboral lo hacemos de vidas truncadas, vulnerables y violentadas; de personas explotadas y abusadas por contratos temporales y eventuales, con sueldos que no concuerdan con las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetos a una flexibilidad que acaba quebrando la dimensión personal de las personas trabajadoras al imposibilitar una verdadera conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio. Seguimos constatando cómo el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona, mientras sigue aumentado el número de trabajadores y trabajadoras pobres».
El curso se desarrolló en la parroquia de San Julián.
El pasado fin de semana, catequistas de las parroquias de San José Obrero, Santa Cruz, San Julián, San Cosme y San Damián, San Pedro y San Felices, San Josemaría y Nuestra Señora del Pilar, en el arciprestazgo de Vega, participaron en unas jornadas de formación sobre educación afectivo-sexual y catequesis.
Impartida por Luis e Inma, un matrimonio formado en este tema, el curso siguió las indicaciones expuestas en los materiales del proyecto «Aprendamos a Amar». Se analizó cómo implementar en las catequesis de este arciprestazgo temas como respetar y valorar al otro, establecer relaciones sinceras, entender el valor del cuerpo y el deseo de amar y ser amado. Por medio de estos materiales se ha podido conjugar las relaciones interpersonales con temas que ya están incorporados en los textos de catequesis y que permiten tratarlos entendiendo que la educación afectiva es una forma privilegiada de nueva evangelización.
De una manera práctica, los catequistas de la zona sur de la capital han estudiado cómo trasladar a niños y jóvenes el mensaje de que el cuerpo expresa el amor de Dios y de que el ser humano está hecho para el amor.
No es la primera vez que los catequistas de este arciprestazgo mantienen reuniones conjuntas de formación, convivencia y oración. A lo largo del año son varios los encuentros que mantienen de este tipo para tratar temas de lo más diverso, como el crecimiento de los niños o el influjo de la cultura mediática actual en la evangelización.