Ibercaja y Cajacírculo renuevan su convenio con el Museo del Retablo

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Las Fundaciones Ibercaja y Cajacírculo renovaron ayer su convenio de colaboración con la Diócesis de Burgos para seguir apoyando la actividad del Museo del Retablo, con una aportación de 5.000 euros para 2019. A la firma del convenio, que se celebró en la sede de la Fundación Cajacírculo, asistieron Jesús Les, director territorial de La Rioja, Burgos y Guadalajara de Ibercaja Banco, en representación de la Fundación Bancaria Ibercaja; Emilio de Domingo, presidente de Cajacírculo Fundación Bancaria; Antonio García Ibeas, director del Museo del Retablo, y Vicente Rebollo, vicario episcopal para Asuntos Económicos de la Diócesis de Burgos.

 

El Museo del Retablo, instalado en la iglesia de San Esteban, es fruto de un proyecto desarrollado por la Diócesis de Burgos desde hace más de treinta años para la restauración y conservación del patrimonio de las iglesias parroquiales abandonadas o en proceso de ruina.  Según informó García Ibeas, durante este año las visitas han aumentado en más de un 50 por ciento con respecto a 2017, alcanzando en lo que va de año un total de 28.000. Por su parte, el ecónomo diocesano señaló que el museo «está siendo una ventana internacional de lo que es Burgos y este patrimonio. Viene mucha gente de fuera y ese crecimiento de visitas significa también el de la proyección de la ciudad». Rebollo destacó la importante contribución de la pulsera turística, que, por 8 euros, permite visitar la Catedral y las iglesias de San Esteban, San Gil y San Nicolás.

 

Con la creación de este museo, que desde el pasado verano ofrece la posibilidad de adquirir las entradas online (https://entradas.ibercaja.es/eventos/museo-del-retablo/), la Diócesis ha pretendido no solo restaurar y custodiar el rico patrimonio de las iglesias abandonadas, sino también recuperar la función cultural y catequética que tuvieron en su origen las obras expuestas.

Descansar en el monasterio de La Vid: «Una terapia infalible»

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Quico Taronjí, en algunos de sus retiros en La Vid.

Quico Taronjí, en algunos de sus retiros en La Vid.

 

Quico Taronjí es un rostro popular en la televisión. Periodista, pero también capitán de barco y un gran aventurero, ha protagonizado programas como Capitán Q (con ese apodo le conocen muchos telespectadores) y actualmente conduce cada domingo el espacio Aquí la Tierra, en TVE.  [aquí, su página web]. Lo que no es tan conocido es que varios de sus proyectos laborales y de navegación han madurado en sus sucesivas estancias en el monasterio ribereño de La Vid.

 

Su primer contacto con el monasterio fue cuando tenía 6 o 7 años: acudía con los Agustinos de su Santander natal a campamentos de verano. Muchos años después, durante uno de sus continuos trayectos entre Madrid y Cantabria, a la altura de Aranda vio el desvío, le vino a la cabeza el lugar y decidió acercarse hasta el cenobio. «Era ya de noche, estaba todo apagado, pero el cielo estaba muy estrellado, era impresionante. Un monje paseaba por allí y entablé conversación con él. Me comentó que tenían hospedería y que eran muchos los que se alojaban para rematar su máster de fin de carrera, para aislarse del exterior, trabajar en algún proyecto…»

 

«Ya en Madrid sentí que necesitaba alejarme de aquella vida vertiginosa, necesitaba campo, contacto con la naturaleza, mirar hacia dentro», recuerda. Y se aventuró a pasar una semana o diez días en La Vid, para dar forma a un proyecto de navegación que se traía entre manos: sabía que la disciplina del monasterio le iba a ser de gran ayuda. «¡Qué bien se aprovecha allí el día! Me levantaba a las 7, salía a correr por la ribera del río, ducha, desayuno y a las 10 ya estaba trabajando. Como se come prontito, a las 2, a las 3 y media ya estaba otra vez estudiando en mi habitación, hasta las 9, la hora de la cena».

 

Después de aquella experiencia vinieron otras muchas (unas siete u ocho). Su relación con los monjes era muy estrecha, y en su segunda estancia, Quico, que no solo es un gran amante de la naturaleza, también lo es de la historia y del arte, pidió un libro sobre el monasterio. Tanto se empapó, que incluso hizo de guía a algún grupo de turistas, se buscó un cámara para grabar un DVD sobre la visita a La Vid y se lo regaló a los religiosos, para su venta al público.

 

«Monólogo interior»

 

También participaba en la eucaristía y en algunos oficios religiosos y recuerda especialmente una Semana Santa, en la que él fue el encargado de leer las reflexiones en cada una de las estaciones del Via Crucis. Pero los momentos más intensos para él «desde el punto de vista metafísico» fueron sus visitas a la capilla a horas intempestivas, a las 12:30, la 1 de la mañana, incluso más tarde. Le impresionaba la belleza del recinto, puro gótico, y especialmente la profunda mirada de la Virgen de la Vid. En esos ratos establecía un «monólogo interior, y a veces no tan interior, reflexionaba en voz alta, en esa soledad llegué a experimentar momentos de conexión muy importantes», asegura.

 

El monasterio de La Vid ya está indefectiblemente unido a la vida de Quico. Allí escribió las últimas páginas de Aislado, un libro en el que narra su intento de  llegar desde Algeciras a Estambul en solitario, a bordo de un trimarán, y que terminó en naufragio en las costas de Túnez. El periodista vio la muerte muy de cerca, tanto en el trayecto como en el desenlace final, otra experiencia muy fuerte de la presencia divina. «Es curioso: en el monasterio, en el claustro, en la capilla, se experimenta de otra manera. En La Vid yo miraba hacia arriba, buscaba a Dios arriba… En el barco, sentía constantemente una presencia a mi lado, velando por mí, y en los momentos más duros, los del naufragio, de una manera mucho más exagerada».

 

Quico, que reconoce que una sola vez se ha refugiado en el recogimiento del monasterio «por el puro placer de desconectar, de reflexionar», asegura que volverá a hacerlo (está barajando buscar otro alternativo mientras duren las obras en La Vid, que mantiene temporalmente la hospedería cerrada), y les ha recomendado a muchas personas de su entorno vivir la experiencia: «Es una terapia infalible», asegura.

El Colegio de Arciprestes aborda las celebraciones dominicales en el mundo rural

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El Seminario diocesano de San José ha acogido esta mañana una nueva reunión ordinaria del Colegio de Arciprestes, sesión que ha estado presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas. En la reunión se han abordado, una vez más, las celebraciones dominicales en el mundo rural, y el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, ha presentado el borrador de hoja catequético pedagógica y un primer esbozo de directorio de directorio de celebraciones en ausencia de presbítero. El documento resultante tras el debate será el que se envíe al Consejo Presbiteral para su estudio y aprobación en su próxima reunión, que se celebrará el próximo 17 de diciembre.

 

Previamente se han revisado las dos jornadas diocesanas de comienzo de curso, la de formación (28 de septiembre) y el encuentro pastoral (27 de octubre) y se ha informado sobre la valoración realizada por el Consejo Pastoral Diocesano en su reunión del pasado 17 de noviembre.

 

Asimismo, los arciprestes han dialogado sobre cómo hacer que lo tratado en las reuniones del Colegio repercutan en cada arciprestazgo, han aprobado la programación de sus reuniones para este curso y han recibido información sobre el planteamiento del Encuentro de Villagarcía 2019 y los pasos que se están dando de cara a la organización diocesana, entre otras cuestiones.

El nuevo arciprestazgo de Merindades cuenta ya con consejo pastoral

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Pasado poco más de un año desde la puesta en marcha del nuevo arciprestazgo de Merindades, en el norte de la provincia, comienzan a constituirse algunas de las comisiones pastorales y se ponen a punto los organismos propios del mismo, como su consejo pastoral arciprestal, que echó a andar el pasado 16 de noviembre con una sesión constitutiva en la que también se eligió a la permanente y quien representará a este organismo en el consejo pastoral diocesano. En la primera reunión del consejo, en la que participó el vicario de pastoral, José Luis Lastra, se elaboró también la programación pastoral para este curso en el arciprestazgo.

 

Asimismo, las comisiones arciprestales de la pastoral sectorial también comienzan a poner en marcha algunas iniciativas. El domingo 18 de noviembre, la comisión de Catequesis organizó en las Clarisas de Medina de Pomar una jornada de formación para catequistas dirigida por el director espiritual del Seminario diocesano de San José, Ángel Olalla.

 

De igual modo, el próximo domingo 1 de diciembre tendrá lugar en Espinosa de los Monteros una convivencia para los niños de primaria que acuden a catequesis en cualquiera de las parroquias del arciprestazgo. El acto, organizado por la comisión de Juventud del arciprestazgo, se desarrollará en la parroquia de Santa Cecilia de 16:30 a 18:30 horas.

Los delegados de la diócesis, «una comunidad de acción llamada a servir»

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Como viene siendo habitual durante el primer trimestre del curso pastoral, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, mantuvo en la tarde de ayer un encuentro con los delegados y directores de los distintos secretariados y departamentos que componen la pastoral sectorial diocesana. Una reunión en la que el pastor de la Iglesia en Burgos agradeció su trabajo y les animó en la «tarea fundamental que todos compartimos, que no es otra que anunciar la Buena Noticia».

 

El arzobispo dijo «conocer bien y querer» el ámbito de la pastoral sectorial. De hecho, recordó que fue delegado de Enseñanza en Madrid durante 18 años. De ahí que exhortara a los responsables de los 21 organismos diocesanos a «seguir siendo mediadores, colaborando todos en comunión».

 

Don Fidel aseguró a los presentes que, «en cierta medida», «están formando parte de la tarea episcopal y pastoral del obispo», «compartiendo la misión a la que el Señor me ha llamado» y que necesita de su colaboración para poder atender toda la realidad pastoral de la Iglesia en Burgos. «Sois un grupo especialmente llamado; una comunidad de acción especialmente privilegiada para servir» con un trabajo que, además, «tendrá su eco y repercusión en toda la sociedad». «Cada uno desde su función» –dijo–, «pero hemos de hacerlo juntos, en comunión, para que seamos puente de Dios para los demás y de los demás para Dios».

 

En la reunión, a la que también asistió el vicario de pastoral, José Luis Lastra, los responsables de los distintos departamentos del organigrama diocesano expusieron sus prioridades de acción para el presente curso pastoral. Igualmente, determinaron modos y caminos para que la actividad realizada pueda ser canalizada también a través de los medios informativos oficiales de la diócesis.