El hito fundamental del viaje, organizado por la diócesis, ha sido Jerusalén, ciudad santa para las tres religiones monoteístas y escenario de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
La presentación de la Carta Pastoral, la Asamblea Diocesana y las prioridades para este curso fueron los asuntos más destacados de la reunión con los responsables de los distintos departamentos.
La ciudad del Ebro vivirá hoy dos de las tradiciones más vistosas de las fiestas en honor de su patrona, Nuestra Señora de Altamira: la ofrenda de flores a la Virgen y la «Procesión de los faroles».
Esta jornada de encuentro y convivencia, conocida como «Universidad de curas», nació en el siglo XVI y se celebra cada año en torno a la festividad de la Natividad de la Virgen María.
La localidad serrana acogió el domingo la tradicional jornada de convivencia del equipo de pastoral con latinoamericanos y el de migraciones de la parroquia de La Inmaculada con el de Salas.