Juan de Colonia: así se construyeron las torres de la Catedral

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El profesor de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf Nicolás Menéndez González presentó ayer en la sala Beato Valentín Palencia de la Catedral de Burgos el libro Juan de Colonia y la construcción empírica. Saberes de las formas y del hacer en el preludio de la era del tratado arquitectónico. La Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 ha editado esta obra, que incluye 350 ilustraciones y que traduce al castellano la versión alemana publicada en 2018 por la Universidad de Colonia.

 

Este volumen recoge la tesis doctoral que Menéndez defendió en 2016. A través de una biografía artística de Juan de Colonia, analiza la creación arquitectónica de mediados del siglo XV e investiga la construcción empírica, es decir, el método creativo que existía cuando aún no había una doctrina arquitectónica escrita.

 

A lo largo de más de 600 páginas, incluye un panorama de la arquitectura burgalesa de mediados del siglo XV, una monografía sobre la capilla de la Visitación de la Catedral de Burgos y de las grandes actuaciones de Juan de Colonia en el templo. Entre ellas destacan las torres de la fachada occidental, con sus variaciones tecnológicas, que las convierten en el único par de torres góticas en la fachada de una iglesia europea que fue rematado con agujas de tracería calada en época medieval. También se centra en la microarquitectura, traspasada a la escultura funeraria y en el antepecho del triforio. Además, dedica un bloque a la obra de la Cartuja de Miraflores, con un inciso para su rediseño por parte de su hijo Simón de Colonia.

 

Menéndez reflexiona en este trabajo sobre la llegada de Juan de Colonia a Burgos gracias al obispo Alonso de Cartagena, desmontando la idea generalizada de que vinieron juntos tras el concilio de Basilea, a finales de 1439. El historiador calcula la aparición del constructor a orillas del Arlanzón entre 1444 y 1447, al frente del segundo equipo de canteros que trabajó en las obras de la torre sur. Asimismo, concluye que no es posible identificar al artista durante sus años en Centroeuropa ni, por tanto, su origen.

 

En la presentación del libro, Menéndez González estuvo acompañado por Eduardo Carrero, profesor titular de Historia del Arte Medieval de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Vicente Rebollo, deán de la Catedral de Burgos. Los ejemplares se pueden adquirir en el Centro de Recepción de Peregrinos a un precio de 30 euros.

Jóvenes que se dejan formar por el Alfarero

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El pasado sábado, la parroquia de La Anunciación acogió el habitual encuentro que reúne cada año a adolescentes que a lo largo del curso pastoral recibirán el sacramento de la confirmación en el arciprestazgo de Burgos-Vena.

 

Bajo el lema «Déjate formar por el Alfarero», medio centenar de chavales de las parroquias de San Pedro de la Fuente, Nuestra Señora del Rosario, San Juan Bautista, San Lesmes y la Anunciación se dieron cita en el encuentro, en el que tuvieron oportunidad de convivir, rezar juntos y divertirse a través de una yincana sobre los dones del Espíritu Santo. Además, a través de una sencilla catequesis pudieron profundizar en el sacramento de la confirmación y conocer diferentes realidades que se abren ante ellos: vocación, grupos juveniles y voluntariado.

Misioneros en Ucrania: «Anunciamos que Dios nos saca de la muerte y el sinsentido»

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ucrania misioneros

César y Mariauxi (a la izquierda) tras la celebración de la misa en una casa.

 

«Vivimos una especie de miedo artificial; hay incertidumbre más por lo que oímos desde fuera y las noticias que nos llegan desde España que por lo que realmente vemos aquí. No hay sentido de alarma ni tanques en las calles, solo la tensión a la que los ucranianos llevan acostumbrados desde 2014», cuando Rusia se anexionó la península de Crimea. Es la percepción que traslada César Campomar, un burgalés nacido en Bilbao y que vive en una misión católica en Kiev desde 1997 junto a su mujer, María Auxiliadora Hernando, y sus diez hijos, los tres últimos nacidos en Ucrania. «Ahora mismo, nadie percibe que vaya a estallar un conflicto, estamos más preocupados por los contagios de covid que por una guerra», relata mientras explica que escuelas y universidades llevan cerrados desde antes de Navidad y los hospitales continúan saturados. Con todo, si la contienda se hiciera efectiva, esta familia del Camino Neocatecumenal «preguntaría a Dios qué hacer» e «intentaría escuchar su respuesta», que posiblemente pasaría por devolver a la abuela con la que viven a España –tiene 90 años y padece alzheimer– y permanecer junto a sus hermanos católicos de Kiev. 

 

Los Campomar Hernando se han mimetizado con la minoría católica de la capital de Ucrania, en la que, a diferencia de lo que cuentan los datos oficiales, viven más de cinco millones de personas. Allí los católicos apenas representan el 7% del total de una mayoría ortodoxa que, «como ocurre en España, tampoco son muy practicantes». Tampoco se puede olvidar el ambiente comunista y anticristiano que se vive en su cultura. Tras haber pasado seis años como misioneros en Bielorrusia –donde les dieron un «ultimátum porque sabían que éramos de la Iglesia»–, los responsables del Camino Neocatecumenal los enviaron por sorteo a Kiev. Allí colaboran con la recién creada parroquia de San Alejandro, que han visto edificarse y que aglutina a una población de 400.000 personas pero a la que solo acude un millar de católicos a rezar cada domingo. «Caminamos con ellos e impartimos catequesis en esta y otras parroquias del entorno donde nos llaman. No hacemos nada extraordinario, solo lo que podemos». «Aportamos nuestras ganas de vivir, contamos que Dios ha sido bueno con nosotros».

 

Anunciar que Dios actúa

 

Para César «la misión lo es todo; mi vida es la misión». A ella ha dedicado más de la mitad de sus años y lo hace «como agradecimiento a Dios», que, como explica, ha construido su vida «de la nada y el sinsentido» y necesita «que la gente lo conozca», que descubra cómo transforma la vida de las personas. Trabajador como administrativo en la Embajada Española en Ucrania –no hubo suerte de que lo contrataran como chófer y se puso pronto las pilas para aprender el manejo del ordenador y los trámites documentales–, César ha experimentado que «Dios se ocupa de nosotros con pequeños milagros» que él resume en haber encontrado a la mujer de su vida, tenido con qué alimentar a su familia numerosa y haber encontrado «una comunidad de hermanos que me acogen y acompañan», refiriéndose al Camino Neocatecumenal, al que pertenece desde que era un adolescente. 

 

Campomar quedó huérfano de padre a los 13 años, hecho que le empujó a «una crisis existencial profunda» que le hizo dudar de la bondad de Dios, quien para él comenzó a ser «una especie de canalla» que le había «arrebatado» a su padre cuando más éxito laboral cosechaba. Sus dudas de fe, la huída hacia adelante y las «borracheras intentando escapar de esta realidad» se toparon un día con las catequesis del Camino en su parroquia de Burgos, San Martín de Porres, a las que comenzó a acudir con asiduidad. Allí descubrió «una comunidad acogedora» y «el amor de Dios que era capaz de reconstruirte por dentro y recuperar el sentido de la existencia porque él está actuando». «Dios me estaba sacando del agujero profundo en el que me hallaba», recuerda. 

 

Además del encuentro sanador con Dios, en el Camino Neocatecumenal descubrió «hermanos que caminaban conmigo y me acogían a pesar de mis equivocaciones y pecados» y conoció a su actual mujer, con la que decidieron «abrirse generosamente a la vida» aunque ello acarrease «numerosas dificultades». 

 

Ambos se ofrecieron disponibles a la misión, a pesar de contar él con un buen puesto de trabajo como electrónico en el grupo Nicolás Correa. Y es que, como cuenta César, «los cristianos podemos alentar a este mundo que vive sin esperanza, que ha perdido el sentido, para quien todo termina con la muerte». «La vida eterna da sentido a nuestra existencia, si se cierra el cielo, ¿para qué aguantar? ¿Para qué sufrir si no existe la vida eterna y no existe el perdón? La propuesta cristiana es la mejor respuesta a los anhelos del mundo; el cristianismo atrae por su belleza, cuánta gente desearía creer y vivir nuestra esperanza. ¡No hace falta demasiada propaganda, es el deseo de nuestros heramanos!», revela. «Por eso estamos nosotros aquí y donde haga falta, para anunciar lo que he vivido, que Dios me ha sacado de la muerte, que Dios me ha devuelto a la vida».

Religión en el aula: «Una asignatura como una Catedral»

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¿Qué posición ocupa la Religión católica en el nuevo currículum escolar tras la LOMLOE? ¿Contará para la nota? ¿Cómo trabajar por competencias en la asignatura? ¿Cómo mejorar la pedagogía en el aula? El congreso de profesores de Religión, celebrado en el Fórum Evolución de Burgos, reunió ayer a 350 docentes de esta asignatura en Castilla y León que buscaban dar respuesta a estos y otros interrogantes. Convocado por los obispos de la Región y organizado por la delegación diocesana de Enseñanza, el acto sirvió como un medio para ayudar a los docentes en su proceso de formación permanente.

 

Los congresistas contaron en esta ocasión con las aportaciones de diferentes conferencias que buscaron conjugar la dimensión curricular con otras cuestiones de tipo competencial y pedagógico. El modelo curricular de la LOMLOE fue desgranado por el profesor Javier Valle López, que estuvo acompañado, además, por las ponencias de Pilar Alonso Abad –que habló de la fe y los valores del Camino de Santiago–, Jerónimo José Martín –que descubrió las potencialidades del cine como una herramienta a trabajar en el aula– y Patxi Velasco Fano –para quien el dibujo es un medio de comunicación idóneo para explicar la teología y el evangelio–. El acto se clausuró con la puesta en escena de «Danza de vida por una catedral rota» a cargo de la Joven Compañía de danza de Castilla y León.

 

Con el título «Una asignatura como una Catedral», en el acto también participó el arzobispo de Burgos, don Mario Iceta, quien agradeció el trabajo de los docentes, que están –dijo– «en el corazón de la Iglesia». También acudieron el delegado territorial de la Junta, Roberto Sáiz, el director provincial de Educación, Antón Quirce, y la consejera de Educación en funciones de la Junta de Castilla y León, Rocío Lucas. En su intervención, Lucas aseguró que la administración regional «protegerá» la asignatura «frente a una ley que reduce al mínimo posible» su carga lectiva y manifestó su «compromiso» por que la materia, dentro de la configuración autónoma de la LOMLOE, «mantenga su peso como en cursos anteriores».

 

En el último año escolar, la asignatura de Religión católica aglutinó al 70,15% del alumnado de Castilla y León matriculado en Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria y Bachillerato (10 puntos más que la media nacional), sumando un total de 183.773 alumnos.

Por una organización eclesial al servicio del evangelio y la sociedad

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El Seminario de San José ha acogido hoy la segunda sesión de trabajo de la fase final de la Asamblea Diocesana, el proceso de consulta y reflexión en el que participan 183 representantes de todo el Pueblo de Dios y con el que la archidiócesis de Burgos quiere planificar su futuro. La reunión plenaria ha debatido y votado medio centenar de enmiendas –de un total de 80– presentadas al primero de los bloques temáticos del proceso, trabajado hace un par de semanas y relativo a cuestiones que atañen a la vivencia personal de la fe.

 

En un clima de diálogo, y buscando el consenso que quiere primar en la toma de decisiones, se han presentado diferentes enmiendas, relativas a la importancia de la oración personal y comunitaria, la Palabra de Dios, la celebración de la eucaristía, el primer anuncio o los procesos formativos en la vida de los cristianos. Además, se ha dialogado sobre posibles «hermanamientos» entre monasterios de clausura y parroquias; las nuevas espiritualidades que surgen en la cultura actual, la necesidad de la presencia de una «mínima comunidad» para celebrar la eucaristía, la posible creación de un equipo o secretariado diocesano de primer anuncio y cuáles deberían ser los procesos diocesanos de formación y acompañamiento. También se han mostrado diferentes propuestas sobre el papel de la archidiócesis en el ámbito de las misiones y la cooperación con distintas Iglesias en todo el mundo.

 

«Una Iglesia otra»

 

Los asistentes a la reunión han afrontado, además, el segundo de los ejes que dan contenido al proceso sinodal y han reflexionado sobre cómo «hacer misioneras nuestras comunidades». Con el lema «el gozo de vivir como Iglesia», el trabajo se ha dividido en varias mesas temáticas, en las que se han abordado cuestiones relativas a la iniciación cristiana y el catecumenado, la pluralidad de vocaciones, carismas y ministerios en la comunidad eclesial, la presencia femenina en la Iglesia, el ejercicio de la práctica sinodal, las nuevas formas de organización pastoral atendiendo el mundo rural y el urbano, delegaciones y servicios pastorales. Además, escuchando las reivindicaciones de la sociedad burgalesa hacia la Iglesia, se ha incluido un séptimo equipo de trabajo que ha dialogado sobre transparencia y autofinanciación en la economía diocesana.

 

Tal como ha puesto de relieve Roberto Calvo, miembro de la comisión Teológica de la Asamblea y coordinador de los trabajos de esta tarde, la intención del debate no es «lograr otra Iglesia», sino «una Iglesia otra», otro estilo de ser Iglesia que «no ponga en marcha mis propios ‘capillismos’ o imponga las ideas y espiritualidades de mi movimiento o grupo» a los demás, sino lograr una Iglesia donde prime la comunión al servicio de la sociedad y del evangelio.

 

Las reflexiones y propuestas de estas las temáticas serán incorporadas al documento de trabajo. Se abre ahora una semana para presentar enmiendas, que serán votadas en la próxima reunión plenaria de la Asamblea, que tendrá lugar el 5 de marzo.

 

La jornada ha concluido con la celebración de una eucaristía en la Catedral, presidida por el arzobispo. Don Mario Iceta ha pedido a los cristianos reunidos vivir el amor de Jesús, «que descuadra todas las previsiones». Un amor que «supera la ley del talión y la regla de tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran» y lleva a «amar como él nos ama», a «amar a nuestros enemigos». «Solo así –ha dicho– llegaremos a ser realmente hijos de Dios».