Un grito contra la siniestralidad laboral

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Desde hace 10 años, cada 28 de abril, en el día de la Seguridad y Salud en el trabajo, HOAC de Burgos convoca una concentración para denunciar las vidas rotas por la siniestralidad laboral. Al hilo de su campaña «trabajo digno para una sociedad decente», ayer volvieron a recordar a los trabajadores y trabajadoras que han perdido la vida en el ejercicio de su labor profesional.

 

A pesar de la lluvia, una treintena de personas volvieron a gritar que «el trabajo es para la vida». Con la lectura de un manifiesto quisieron denunciar la precariedad y siniestralidad laboral. Se leyeron los nombres de quienes han perdido su vida «haciendo algo tan humano como trabajar»: nueve en la provincia de Burgos en el último año en un total de 4.603 accidentes laborales registrados. Entre ellos hay médicos y auxiliares de enfermería infectados de covid en sus puestos de trabajo; finados en accidentes con sus vehículos de trabajo o caídas desde alturas mientras realizaban sus actividades laborales. «Las gotas de lluvia no iban a triunfar donde el sistema económico y la presión social no hubieran podido frenar esta acción solidaria y transformadora», aseguran desde HOAC.

 

En su escrito, subrayaron que las causas de la siniestralidad se basan en la creciente precarización del empleo, la necesidad de trabajar como sea para poder subsistir; la falta de control en las medidas de seguridad, la escasa formación, la subcontratación o la economía sumergida, la escasa cultura de prevención, la debilidad de la Inspección de Trabajo, el escándalo de eludir la responsabilidad empresarial de invertir en esta materia… «En suma, la pérdida del respeto a la dignidad de la persona en el trabajo», sentenciaron.

 

Para acabar con esta anormalidad laboral, pidieron una implicación más activa de las instituciones para controlar el cumplimiento de la ley, mayor conciencia y sensibilidad social y empresarial y que nadie se resigne ante esta tragedia cotidiana y crónica del mundo obrero y del trabajo que es la siniestralidad laboral.

Nuevo altar de cedro para la iglesia de Santa Catalina

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La iglesia de Santa Catalina, de Aranda de Duero, cumple sus bodas de oro. En el año 1971 fue terminado el templo y el obispo que había entonces, don Segundo García de Sierra y Méndez, acudió a inaugurarlo.

 

Ahora, cincuenta años más tarde, esta parroquia ha querido renovar todo el mobiliario del presbiterio. Han elaborado un nuevo altar, un ambón, un atril, una sede, una credencia y un pie de cirio pascual. Todo ello, está hecho de madera de cedro y expresado con diversos colores, queriendo representar la multiculturalidad del barrio de Santa Catalina. Esto queda patente, especialmente, en el ambón y el altar, los lugares donde se proclama la palabra de Dios y donde se celebra la Eucaristía.

 

El domingo 25 de abril, el arzobispo de Burgos, don Mario Iceta, presidió la consagración del nuevo altar. Quedó inaugurado el nuevo mobiliario aprovechando la proclamación del evangelio del buen pastor, un día que consideraron muy apropiado para celebrar las bodas de oro de esta parroquia arandina.

‘Lux’, un motivo de esperanza en medio de la oscuridad de la pandemia

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Fue en 1990 cuando la Catedral de Burgos acogió ‘Libros y documentos de la Iglesia en Castilla y León’, la segunda de las exposiciones de las Edades del Hombre, puestas en marcha en Valladolid apenas doce meses antes. Pasados 31 años de aquella muestra, que atrajo a la ciudad a medio millón de visitantes, la Catedral de Santa María acogerá ‘Lux’, la 25ª edición de este ciclo expositivo y que compartirá sede con las iglesias de Santa María del Camino y Santiago de Carrión de los Condes (Palencia) y el santuario de la Peregrina y la iglesia de San Tirso de Sahagún (León). Será la quinta exposición que se desarrolle en la provincia de Burgos después de las celebradas, además, en Oña, Aranda de Duero y Lerma. Una muestra que pretende ser «una luz y un motivo de esperanza tras la pandemia», «un reconocimiento a los que sufren y a quienes trabajan para que vuelva a brillar la luz en medio de la oscuridad», tal como han señalado esta mañana el arzobispo, don Mario Iceta.

 

‘Lux’ pretende ser un homenaje a la Catedral de Burgos en su VIII Centenario y al Camino de Santiago en este año Jacobeo. Por ello, la exposición mostrará algunos de los hitos constructivos de las principales catedrales del país, en los que destacan la construcción de vidrieras, y la importancia y presencia de la Virgen María en todas ellas.

 

La exposición en Burgos contará con siete capítulos distribuidos en los dos claustros y la sala Beato Valentín Palencia. Contará con 120 obras de arte procedentes de todas las catedrales de la región y de otras catedrales de España en un montaje que prende conjugar «túneles y claroscuros que lleven al visitante hacia la luz definitiva, que es Cristo», tal como ha señalado Juan Álvarez Quevedo, delegado diocesano de Patrimonio y comisario de la muestra en Burgos junto con el historiador René Jesús Payo. Se exhibirán, además, 26 obras de arte de la archidiócesis, entre las que destacan el cáliz de los Condestables, algunas de las vidrieras de esta capilla y una reproducción de la puerta que, hace más de un siglo, daba acceso a la Catedral desde el antiguo palacio arzobispal, adosado al templo. Culminará el recorrido la imagen de Santa María la Mayor, patrona de la Seo, «que invitará a los turistas a visitar las otras sedes en Carrión y Sahagún».

 

«Impulso de normalidad»

 

‘Lux’ será «la edición más extensa de las Edades del Hombre», un «complejo reto organizativo» puesto en marcha «en un contexto de enorme inseguridad», tal como ha señalado Gonzalo Jiménez, secretario general de Las Edades. Con todo, la exposición pretende ser «un impulso a la normalidad» y un intento por «mostrar el rostro de la Madre, de María, a una sociedad cada vez más secularizada».

 

Jiménez ha agradecido la colaboración de numerosas instituciones privadas (entre las que se encuentra la Fundación VIII Centenario) y públicas que colaboran económicamente en la realización de este proyecto cultural. La Junta de Castilla y León aportará en esta ocasión 2,2 millones de euros para la realización de la muestra, a los que habría que añadir distintos trabajos de restauración y de promoción de la actividad, tal como ha señalado el consejero de Cultura, Javier Ortega, quien ha destacado que ‘Lux’ será «el mejor evento cultural del país en 2021». El consejero ha estado también acompañado del alcalde, Daniel de la Rosa, y el presidente de la Diputación, César Rico, instituciones implicadas en la puesta en marcha y financiación de este proyecto y para quienes la muestra será un «revulsivo» para «recuperar la esperanza de la gente».

Profesa una nueva religiosa clarisa en Medina de Pomar

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En el año 2012, Sor María Alexandra llegó al monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar. Con 19 años supo que quería pertenecer a Jesús porque sentía un fuerte impulso a identificarse con él. «He experimentado la paciencia de Dios al recrearme, para que Jesús vaya tomando forma en mí, saciando mi sed de su persona, y enamorando cada día más mi corazón».

 

Los días previos a su profesión solemne han transcurrido con normalidad en el monasterio, ayudada por la oración y el cariño de todas las Hermanas.

 

Con 29 años, el pasado sábado, sor María Alexandra del Buen Pastor hizo su Profesión Solemne entregando así su vida en alabanza de Dios. «Llegó el día que tanto había esperado, ser esposa de Cristo para siempre y ser servidora de todos a través de mi entrega a Jesús».

 

La profesión estuvo presidida por el arzobispo D. Mario Iceta, que compartió varias reflexiones con la comunidad: «¿Para quién es tu vida? Solo las personas son dignas de ser amadas con el corazón de Dios, no las cosas. El corazón solo puede entregarse a Dios y a las personas». Dirigiéndose a la religiosa destacó que «no podemos amar a Dios con el corazón pleno, si él no nos ha amado primero».

 

La presencia del arzobispo en la profesión solemne fue una alegría para Sor María Alexanda: «Veo en él la paternidad de Dios, que con corazón de verdadero padre, bendice mi consagración».

 

Esta religiosa, inmersa en la vida monástica, desde el corazón de las Merindades, envía un mensaje de esperanza a los jóvenes y a los que más sufren. «Yo les invitaría a que en esos tiempos largos de silencio, tomen un crucifijo en sus manos y lo miren con detenimiento. Una mirada larga y perseverante y que piensen: Jesús me ha amado hasta el extremo y tiene sed de mi amor».

El arzobispo, a los sacerdotes jóvenes: «Vuestra misión es ser para los demás»

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Les habló de una «impostergable renovación eclesial» y de convertir las actuales estructuras diocesanas en verdaderos cauces misioneros de nueva evangelización. Se trata no solo de atender a las personas que participan de la vida de las comunidades parroquiales, sino también de ser audaces para encontrar modos de buscar a los que no vienen y de hacerlo «cuerpo a cuerpo, persona a persona». Fueron algunas de las ideas que el arzobispo, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, trasladó ayer a los sacerdotes incorporados al presbiterio diocesano en los últimos diez años en una jornada de convivencia que tuvo lugar en el monasterio de Santa Clara de Vivar del Cid coordinada por la vicaría del Clero.

 

El pastor de la Iglesia en Burgos animó a los sacerdotes jóvenes a vivir una constante «espiritualidad misionera» que los haga desplegar su «caridad pastoral» en tensión por darse a los demás. «Lo primero es entregarse a los demás»; «no se trata de pensar qué puede hacer la Iglesia por mí, sino qué voy a hacer yo por la Iglesia». En un tono distendido y respondiendo a algunas preguntas de los neo presbíteros, muchos de ellos ejerciendo el ministerio en zonas rurales, el arzobispo les animó a vivir con ilusión sus primeros años de sacerdocio, buscar modos de mantener relaciones sanas de amistad entre ellos, de aprender a trabajar juntos y no descuidar la vida de oración.

 

La jornada se completó también con la celebración de la eucaristía y un encuentro con las religiosas, que recibían por primera vez la visita del arzobispo. En su homilía, don Mario invitó a los sacerdotes y a las Clarisas a «dejarse modelar por el Señor, que siempre rompe nuestros esquemas», aunque eso conlleve un sufrimiento «del que tampoco nosotros podemos escapar». Con todo, subrayó, «el Señor nos ha elegido para ser felices» y para ello les regala «el verdadero pan del cielo, su carne y su sangre con la que debemos alimentarnos».