Escuchar para ayudar a superar los duelos personales

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El arzobispo de Burgos, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, bendecirá esta tarde las instalaciones del nuevo Centro diocesano de Escucha San Camilo, un lugar de acogida y apoyo para personas que atraviesan momentos de crisis vitales y donde se ofrecen procesos de acompañamiento personal desde la escucha. El proyecto se suma a la treintena de centros de este estilo que existen en España desde que se pusieran en marcha en 1997 de mano de los religiosos Camilos, vinculados al Centro de Humanización de la Salud de Tres Cantos, en Madrid.

 

Ubicado en la plaza particular de Clunia, este servicio diocesano es gratuito y tiene por finalidad ayudar a las personas (creyentes o no creyentes) que están pasando por una situación de sufrimiento o crisis (duelo, pérdidas, soledad, situación familiar o pesonal difícil, etc.). «Son crisis menores que no requieren la intervención de un psicólogo o psiquiatra, sino problemáticas que se pueden solucionar con un acompañamiento personal», ha subrayado el director del Centro de Escucha, Víctor Román. En este sentido, el Centro de Escucha «no compite» con los gabinetes profesionales del mundo de la psicología, sino que son «una ayuda más a esta sociedad para acompañar procesos menores de crisis existenciales por las que todos pasamos», ha insistido Román.

 

Un equipo de quince voluntarios formados con varios másteres en relación de ayuda (counseling) son los encargados de acompañar estos procesos, supervisados en todo momento por el Centro de Humanización de Madrid. Una vez que una persona pide cita con el centro, empieza un proceso de acompañamiento presencial en sesiones de una hora, hasta un máximo de 20, o grupos de mutua ayuda, cerrados y con especialista. Se afrontan así las dificultades que las personas tienen y los motivos por los que sufren, intentando identificar los recursos internos que tienen para ayudarse a sí mismas en el máximo de sus posibilidades. «Pisamos tierra sagrada, lo más íntimo de cada persona», subraya Rosana Tapia, una de las voluntarias del Centro y especialista en duelos causados por fallecimientos. «Es un trabajo muy serio que requiere formación y profesionalidad». De ahí que se requieran varios años de formación para poder acompañar estos procesos.

 

El Centro de Escucha ‘San Camilo’ nace tras varios años de preparación por parte de varios organismos diocesanos con el fin de buscar respuestas a la soledad y la pérdida de sentido ante experiencias personales, familiares o profesionales. Una situación que, en estos momentos de pandemia y dificultades sociales se hace aún más evidente. De hecho, desde el pasado mes de enero el Centro de Escucha de Burgos ha atendido a cuatro personas y en la actualidad se acompaña a otras cinco, con otras dos más en lista de espera.

 

Las personas que deseen solicitar este servicio en el centro de escucha tiene tres posibilidades para establecer el primer contacto: llamar al teléfono 697 852 447, rellenar el formulario que aparece en la web archiburgos.es/centrodeescucha o bien enviar un email a: centrodeescucha@archiburgos.es. En todos los casos se acoge a la persona que busca ayuda y se le asigna una persona que le va acompañar como escucha, comenzando un trabajo común de ayuda mediante las sesiones presenciales semanales.

 

Actos de inauguración

 

Ante la inauguración del Centro de Escucha, que contará con la bendición del arzobispo (a las 20:00 horas), el impulsor de estos centros en España, el religioso camilo José Carlos Bermejo, impartirá esta tarde a las 18:00 horas una conferencia sobre «El duelo digital» a las 18:00 horas en el salón de CajaCírculo de la calle Ana Lopidana (entrada con invitación).

Una treintena de piezas rememoran la gran exposición de arte retrospectivo de 1921

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El Consulado del Mar evoca la gran exposición de arte retrospectivo que acogió el Seminario de San José de Burgos en 1921 con motivo de los actos del séptimo centenario de la Catedral de Burgos. Esta mañana se ha inaugurado este espacio, donde se reúnen una treintena de piezas, procedentes de las parroquias de la provincia, que los burgaleses pudieron ver hace un siglo, y que responde al título de ‘Una exposición para un Centenario. 1921’ y forma parte de la exposición ‘Burgos, 1921: cuando la Catedral celebró sus 700 años’, organizada por la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021.

 

Aquella exposición fue uno de los actos más sobresalientes del VII Centenario de la Seo castellana y la mayor concentración de arte antiguo, de alta significación patrimonial, que ha tenido lugar en Burgos en toda su historia y una de las más destacadas de la historia reciente de España, según explican los comisarios de esta muestra, René Payo y Juan Álvarez Quevedo. Más de 1.200 piezas formaron parte de aquel acontecimiento, que se convirtió en un primer y destacado hito en la catalogación, puesta en valor y difusión del ingente patrimonio burgalés.

 

Los criterios expositivos respondían a la estética museográfica de la época, basada en la acumulación y en la recreación de espacios, de manera que junto a tapices del siglo XVI podían mostrarse esculturas góticas, documentos del siglo XIII o retratos del XVIII. Así, obras altomedievales, románicas, góticas, renacentistas, barrocas, piezas de orfebrería, documentos de alta trascendencia histórica y códices de gran importancia llenaban las salas del seminario. Este tipo de muestras, que trataban de exhibir, estudiar y poner en valor el rico patrimonio del pasado, tenían una larga tradición en Europa y España desde las décadas finales del siglo XIX. En Burgos contaba con dos precedentes: la exposición de 1882, celebrada en el palacio de la Diputación, y la de 1912, conmemorativa del VII Centenario de la batalla de Las Navas de Tolosa.

 

Impulsada por el cardenal Benlloch, para su organización se apeló a las parroquias y conventos de la archidiócesis burgalesa y también a las diócesis sufragáneas, así como a particulares que pudieran tener objetos singulares anteriores al reinado de Isabel II. Se contó con el apoyo del ministro de Instrucción Pública, el burgalés Francisco Aparicio y Ruiz, y del marqués de Vega Inclán, comisionado regio para el Turismo. También una serie de ilustres burgaleses se integraron en la comisión organizadora: Eloy García de Quevedo, Juan Antonio Cortés, Domingo Hergueta, Luciano Huidobro y Matías Martínez Burgos.

 

La exposición del Consulado del Mar se podrá ver, de manera gratuita, hasta el 2 de mayo, de martes a viernes de 19:00 a 21:00 h, los sábados, de 12:00 a 14:00 h y de 19:00 a 21:00 h, y los domingos, de 12:00 a 14:00 h.

 

Principales piezas: trípticos y tallas en alabastro

 

Entre aquellas obras que se exhibieron hace un siglo y que ahora forman parte de la muestra que rememora aquel acontecimiento destacan trípticos como el de la Navidad, de Santibáñez Zarzaguda; el de la Adoración o de los Reyes Magos, de Briviesca; y el de la Piedad, de Hormaza. También sobresalen el óleo de la Adoración de los Magos, procedente del monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar; una custodia rococó, de la iglesia de Santa María y San Martín de Briviesca; la talla de la Anunciación, realizada en  alabastro, de la iglesia de San Juan de Castrojeriz; y la virgen de Gómez Manrique, también en alabastro, de la ermita del Salvador, de Villatoro.

El último círculo de silencio agradece a las mujeres migrantes

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Aunque la nieve ya había desaparecido, anoche aún arreciaba el frío. Sin embargo, numerosas personas se reunieron en el paseo Sierra de Atapuerca secundando una vez más la llamada de la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones. Coincidiendo con el día internacional de la mujer, el último círculo de silencio puso la mirada sobre las mujeres migrantes, a las que agradecieron por «poner el dedo en la llaga de las injusticias y desigualdades» que con frecuencia «ignora, permite o fomenta» la sociedad actual.

 

Más de la mitad de los migrantes que habitan en Burgos son mujeres, y la inmensa mayoría de ellas son jóvenes, haciendo que en la provincia el riesgo de sufrir las consecuencias de la crisis social y económica se multipliquen en este colectivo. En efecto, y tal como se leyó a través de un comunicado, la brecha salarial entre hombres y mujeres no ha dejado de crecer, el trabajo a tiempo parcial lo lideran mujeres y la presencia del teletrabajo no ayuda a un reparto equitativo en las tareas del hogar. Además, también se denunció que la economía sumergida es aún notable en trabajos del hogar que desarrollan en su mayoría mujeres migrantes y cómo este colectivo sigue siendo hoy objeto de trata con fines de explotación sexual y laboral. Además, en el último año, el 40% de las mujeres asesinadas por violencia de género eran extranjeras.

 

Por contra, se señaló cómo la pandemia ha sacado a la luz la importancia del rostro femenino en numerosos trabajos esenciales («no apetecibles ni bien remunerados»), donde el número de migrantes es creciente.

 

Ante este panorama, el último círculo de silencio reivindicó «derechos y dignidad», siendo conscientes de que no se trata de «de defender mujeres contra hombres, jóvenes contra mayores o inmigrantes contra autóctonos, sino unos con otros, unas junto a otras, trabajando por hacer real la igualdad de todos y todas». «Somos complementarios, nos necesitamos, hemos de avanzar en unidad», se insistió en la alocución. Además, se agradeció a las mujeres migrantes por «su lucha y esperanza, por su trabajo a veces tan callado que debemos valorar más». «Contad con nuestro apoyo y con el de todas las organizaciones que aquí estamos representadas», concluyó el manifiesto.

Un libro recuerda la figura del cardenal Benlloch, el arzobispo del VII centenario de la Catedral

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El palacio arzobispal ha acogido esta mañana la presentación del libro ‘El cardenal Benlloch y Vivó (1864-1926)’, escrito por el sacerdote diocesano Domingo Ortega Gutiérrez. Se trata de una exhaustiva biografía de quien fue arzobispo de Burgos durante la conmemoración del VII Centenario de la Catedral de Burgos, de la que fue promotor, e impulsor del Seminario Nacional de Misiones Extranjeras. Además del autor, en el acto han participado el arzobispo, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, el decano de la Facultad de Teología, José Luis Cabria, y René Jesús Payo, presidente del comité asesor de la Fundación VIII Centenario de la Catedral, impulsora del la obra.

 

El volumen, de más de quinientas páginas, se puede adquirir en la librería de la Casa de la Iglesia a un precio de 30 euros y repasa su vida, desde su nacimiento en Valencia hasta su muerte en Madrid, con su sepultura provisional en la capilla de Santa Tecla de la Catedral de Burgos. Tras ser canónigo de la seo de Segovia, Juan Bautista Benlloch y Vivó fue nombrado obispo de Solsona en 1901 y, posteriormente, en 1907, obispo de Urgel y copríncipe soberano de Andorra. Allí su labor social y en favor del progreso y el bienestar fue intensa, con el encauzamiento de los ríos Segre y Llobregat, la llegada del teléfono y el telégrafo al país pirenaico o la escritura de la letra del himno de Andorra, entre otras iniciativas.

 

En 1919, el papa Benedicto XV le preconizó como arzobispo de Burgos y le encargó crear el Seminario Nacional de Misiones Extranjeras. Benlloch, que era académico de las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de San Carlos, poco después fue nombrado cardenal, recibiendo la birreta cardenalicia en la capilla del Palacio Real de Madrid de manos del rey Alfonso XIII.

 

Domingo Ortega Gutiérrez es sacerdote y profesor emérito de la Universidad de Burgos, institución en la que trabajó dentro del Departamento de Didácticas Específicas. Entre 2004 y 2013 ejerció como vicario episcopal de Cultura y Sociedad. Hijo predilecto de Melgar de Fernamental, también fue presidente del Orfeón Burgalés.

 

‘Burgos, 1921’ en el Salón del Trono

 

El Salón del Trono del palacio arzobispal acoge una de las exposiciones que conforman ‘Burgos, 1921: cuando la Catedral celebró sus 700 años’. Este edificio, de estilo neorrenacentista, fue la residencia oficial de los arzobispos Benlloch, Segura, De Castro y Pérez Platero. El anterior, adosado a la Catedral, comenzó a derruirse en 1914. En esta sede se recuerda que hasta julio de 1921 no había habido nunca unas celebraciones tan inolvidables para los diocesanos y para la Iglesia española. Más de 30.000 personas se acercaron a Burgos a conocer mejor la Catedral y disfrutar de los festejos, que incluyeron exhibición hípica, corridas de toros, exposición de arte retrospectivo, verbenas, conferencias, traslado de los restos del Cid a la Seo o la procesión de la reliquia del rey San Fernando por las calles de la ciudad.

 

En este espacio se puede apreciar la mitra del arzobispo cardenal Benlloch, un retrato pintado por José Nogué y diversos documentos, como la bula de Benedicto XV, las cartas pastorales del cardenal Benlloch o la crónica de su viaje a Hispanoamérica. Se puede visitar gratuitamente de lunes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00 horas.

Gamonal, un arciprestazgo que «comparte» en tiempos de pandemia

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Se llama Daniela. Nació en Venezuela y el año pasado, justo antes de comenzar el confinamiento a causa del coronavirus, llegó a Burgos. Recuerda cómo sus primeros días en la ciudad fueron muy complicados, ya que la crisis sanitaria obstaculizó mucho estabilizar su situación. Tuvo que «sufrir muchas dificultades, sobre todo en lo referente a vivienda, trabajo y alimentación». Sin embargo, ahora comienza a abrirse ante sus ojos «un camino de esperanza gracias a instituciones como Cáritas y la parroquia donde me han acogido, donde me siento una más de la comunidad».

 

Su testimonio fue uno de los que pudo escucharse el pasado miércoles en la parroquia de San Pablo en el segundo encuentro arciprestal de Gamonal organizado para este curso y que sigue los verbos «cuirar, cuidar y compartir» que vertebran la programación diocesana de este año marcado por la pandemia. En esta ocasión, tocó el turno al «compartir» en un encuentro que se desarrolló en un clima de oración. Además de la experiencia de Daniela, los presentes en el acto conocieron el testimonio de Carlos, que lideró durante la primera ola de la epidemia un movimiento solidario con algunos vecinos del barrio para acompañar a ancianos y personas que viven solas.

 

Para el arcipreste de Gamonal, Marcos Pérez Illera, estos encuentros suponen una oportunidad para «compartir vida y fe» entre los agentes evangelizadores del popular barrio. Según indica, estos testimonios «pueden ayudarnos a descubrir nuestro compromiso en el mundo como discípulos misioneros de Jesús».

 

El último de estos tres encuentros arciprestales, que girará en torno al verbo «curar», tendrá lugar, también en la parroquia de San Pablo, el próximo 29 de abril.