Que la catequesis no decaiga durante el confinamiento

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Le da igual lucir una barba salomónica, hacer un ‘cameo’ frente a la cámara acompañado de «Minguito» –un gracioso títere con forma de mono–, cantar, aplaudir o bailar. Todo, por lograr que la catequesis parroquial no decaiga. La capilla de la parroquia de San Martín de Porres de Burgos se ha convertido en un auténtico estudio de grabación (focos de colores incluidos) desde el que uno de sus sacerdotes, Diego Mingo, retransmite a través de Facebook y YouTube no solo la celebración de la eucaristía, sino también las catequesis para los niños y sus familias.

 

Desde que comenzó el confinamiento retransmite divertidas sesiones de formación para los más de 200 niños que acuden a la parroquia. Aunque, ahora, son muchos más los que participan, incluidos «los hermanos pequeños que aún no venían y toda la familia», asegura el sacerdote, quien procura que en cada sesión puedan participar también los padres, bien haciendo una manualidad con los hijos o rezando una pequeña oración. Cada semana, a través de Whatsapp, los catequistas animan a los niños a participar en la catequesis y estos «esperan que llegue el lunes para ver a alguien conocido en la pantalla», relata Mingo. «Las familias agradecen mucho el esfuerzo», sostiene. De hecho, son ellas las que inundan su móvil cada semana con numerosas fotos que atestiguan que han asistido a la formación.

 

«Procuro ser creativo, usar frases cortas y sencillas para que las entiendan los niños, canciones…». Todo, para «que llegue algún mensaje». Sus temas son «transversales» (ya ha hablado de las parábolas de Jesús, de la Semana Santa, de las apariciones del Resucitado, de la Virgen María…) y son aptos para todos los niveles de catequesis, pues las sesiones por edades se han reducido a una conjunta. En cincuenta minutos, el sacerdote expone el tema y concluye con una pequeña «celebración y oración ante el Santísimo Sacramento, con bendición».

 

También para adultos

 

Mingo, quien además es arcipreste de Burgos-Vena, era también uno de los responsables de las catequesis para adultos que deseaban recibir el sacramento de la confirmación. Ahora, con el estado de alarma, el plan de formación previsto se ha modificado, y él se ha convertido en el «padrino» de una de esas personas que se preparaban para el sacramento, alguien que les acompaña en su proceso de formación.

 

El plan propuesto, coordinado por la vicaría de Pastoral, ha cambiado de presencial a online. Los 59 adultos que forman parte del itinerario en Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Burgos, reciben cada semana uno de los catorce temas de formación (cinco se habían llevado a cabo antes del confinamiento) con material audiovisual y una ficha de trabajo que responden vía email y a la que contestan los sacerdotes y catequistas encargados de dinamizar la formación.

 

La idea es que, en cuanto concluya el estado de alarma, se puedan llevar a cabo uno o dos encuentros presenciales y celebrar las confirmaciones «en cuanto se pueda». La previsión es que tengan que posponerse a junio o julio (estaban previstas para el 30 de mayo), pues varios de los participantes tienen programada su boda para los meses de verano.

«Estamos todos bien»: Las medidas para evitar el coronavirus en Barrantes

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Con 96 residentes y cerca de 65 trabajadores, la residencia San Julián y San Quirce, más conocida como Barrantes, está libre de coronavirus. Quizás, el secreto del éxito han sido las medidas que ya desde el mes de febrero se adoptaron en el centro, obra social del Cabildo Catedralicio. «Algunos me decían que era un poco exagerada», comenta sor María Ángeles San Juan, trabajadora social y coordinadora de las tareas de la residencia. Pero el caso es que las disposiciones adoptadas están surtiendo efecto. «Ha sido duro», comenta la hermana, «hemos llorado mucho y el estrés y la ansiedad son tremendos, pero ahora somos más fuertes. Gracias a Dios, estamos todos bien».

 

Las nueve Hijas de la Caridad que trabajan en el centro, así como su director gerente y el encargado de mantenimiento decidieron aislarse con los residentes para evitar desplazamientos que pudieran abrir una puerta al coronavirus. Junto a ello, el resto de trabajadores accede cada día a la residencia a través de una carpa instalada en el jardín y un pasillo de desinfección, y otros, los que podrían haber tenido algún contacto con contagiados, no han acudido a trabajar cumpliendo con la cuarentena establecida. Además, la UME ha llevado a cabo tareas de desinfección del centro, una labor que también realizan de forma desinteresadas las familias, que acuden voluntariamente cada día a limpiar las zonas de acceso a la residencia. Además, su dispensador de ozono trabaja muchas más horas que antes.

 

Sor María Ángeles señala cómo ya el 1 de marzo se impuso la obligación de lavarse las manos con gel desinfectante a todas las visitas que, poco después, se restringieron. Antes, el 24 de febrero, realizaron un pedido de material de protección y, desde entonces, su impresora 3D ha realizado pantallas y máscaras para trabajadores y algunos residentes (más de la mitad superan los 90 años), a los que hay que seguir atendiendo sus diversas patologías. Todo ello sin olvidar las numerosas mascarillas, batas y guantes que decenas de personas y familiares de los residentes están haciéndoles llegar.

 

Por si fuera poco, han dividido la casa en nuevas zonas; así, en caso de surgir algún brote por covid-19, pudiera ser más fácil seguir el rastro a la cadena de transmisión del virus, así como una zona de posible aislamiento. Además, se han habilitado dos turnos de comedor, de tal forma que los residentes pueden comer en mesas individuales, y se han reforzado algunos servicios, como la toma diaria de temperatura y saturación de oxígeno.

 

«Lo estamos haciendo bien»

 

María Ángeles sostiene que, con la crisis del coronavirus, ha salido a flote la punta del iceberg, la vulnerabilidad que sufren nuestros mayores. «Nosotros somos una casa de la Iglesia, y el cuidado que tenemos con ellos es muy bueno», asegura. «Como el exterior está desinfectado, procuramos que puedan salir al jardín a hacer gimnasia ante el aplauso de los vecinos», además de organizar otro tipo de actividades para hacer más llevadero a los ancianos el confinamiento. Durante esta Semana Santa, han seguido todas las celebraciones presididas por el Papa «teniendo la suerte de poder comulgar, pues tenemos capilla con formas consagradas en el sagrario».

 

Sor María Ángeles defiende que el trato con las familias está siendo bueno, incrementándose las llamadas y los medios de comunicación con las mismas: «Cada tarde mandamos un mensaje de WhatsApp a través de una lista de difusión, donde les informamos de cómo ha transcurrido el día». Además, cada jornada emiten un informe a la Subdelegación del Gobierno y a la gerencia de asuntos sociales sobre la situación de la residencia. «Todos nos dicen que lo estamos haciendo bien». Y la fotografía, a falta de que les lleguen los famosos test, les da la razón.

Las Clarisas de Medina de Pomar, volcadas con los servicios sanitarios

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Las 28 hermanas que componen la comunidad de Clarisas de Medina de Pomar se afanan desde hace semanas en confeccionar mascarillas que proporcionan a la residencia de ancianos de la localidad, al centro de salud del pueblo y a la propia policía local, que las utiliza para uso propio o para la distribución entre los vecinos que las solicitan, algunos de los cuales van a recogerlas, incluso, al mismo convento. Un trabajo añadido al habitual que ya realizan las religiosas, el servicio de lavandería de las ambulancias de la zona, que se ha visto reforzado en las últimas semanas a causa de la pandemia por Covid-19, implementando los días de labor destinados a esta misión.

 

La petición surgió de la propia residencia de ancianos del municipio. Su director, ante la falta de mascarillas para proteger a los residentes y trabajadores del centro, acudió solicitando ayuda a las religiosas, que no dudaron en colaborar. Así, a día de hoy, han hecho entrega de más de un millar de mascarillas de protección, que elaboran siguiendo los parámetros marcados por las autoridades sanitarias.

 

Para ello, aprovechan la tela de algodón con que las Clarisas de San Martín de Don –incorporadas el pasado verano a la comunidad de Medina– elaboraban los equipos de protección de los trabajadores de la central nuclear de Santa María de Garoña. Además, muchos vecinos y las mercerías del pueblo se han volcado con las religiosas, llevando hasta el convento las gomas necesarias para la confección de las mascarillas.

 

Las religiosas, además, se han puesto en contacto con la consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León mostrando su disponibilidad para la elaboración de otros equipos de protección, como batas o calzas, no habiendo recibido aún respuesta. Aún así, aseguran desde la comunidad, prestan ya su servicio a la Junta con el trabajo de lavandería de los equipos de las ambulancias de la zona norte de la provincia.

El Seminario ya funciona como albergue para personas sin hogar

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En un tiempo récord se han habilitado las estancias del Seminario diocesano para albergar las instalaciones del albergue municipal de Personas sin Hogar. Como se sabe, el lunes pasado, en la reunión mantenida con la Concejalía de Servicios Sociales, se acordó trasladar el albergue municipal que gestiona Cáritas hasta las instalaciones del Seminario de San José. De esa manera se garantizaba un mejor servicio y una mayor seguridad para poder mantener el aislamiento prescrito en las actuales circunstancias.

 

Desde ese lunes, un equipo de personas capitaneado por el rector del Seminario y por su administrador (Javier Valdivieso y José Manuel Villarán) han puesto a punto las instalaciones para que puedan acoger el albergue. Se trata de unas instalaciones mucho más amplias y cómodas, además de contar con un espacio al aire libre que también puede ser utilizado. Durante estos días se han preparado las habitaciones individuales, se ha adecuado la instalación eléctrica con sensores, se ha habilitado un office, se ha preparado una sala como comedor con la instalación de mesas y sillas con capacidad para 55 personas, se ha concluido la instalación de diversas salas de usos múltiples y se han trasladado los diferentes materiales del programa hasta el edificio del paseo del Empecinado.

 

A partir de hoy jueves, todas las personas acogidas hasta ahora en el albergue y la Unidad de Mínima Exigencia (unas 45) comerán ya en el Seminario gracias al servicio que ofrecerá el cátering El Gusto.

 

Desde Cáritas agradecen al Ayuntamiento de Burgos, «que acogió la propuesta desde el primer momento con gran entusiasmo, así como a la diócesis de Burgos que ha ofrecido estas instalaciones». Igualmente, agradecen al equipo de formadores que ha contribuido con su trabajo y disponibilidad para que el traslado del albergue se haya realizado «en un tiempo mínimo»; así como a todos los voluntarios que han ayudado en las diferentes tareas realizadas en los últimos días.

El coronavirus pone en marcha iniciativas de ‘tele-pastoral’

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Cuando el coronavirus ha puesto a España en «estado de alarma» y las parroquias de la diócesis, a pesar de continuar abiertas, solicitan a sus feligreses permanecer en casa, algunas de ellas se las ingenian para que el Pueblo de Dios no se quede sin la necesaria atención pastoral. De hecho, si los feligreses no pueden acercarse a la parroquia, es la parroquia la que se acerca a los hogares. Al menos, a través de las posibilidades que ofrecen los actuales medios de comunicación. Una nueva forma de hacer ‘tele-pastoral’.

 

Es la idea que ha movido a los sacerdotes de la parroquia de San Cosme y San Damián a retransmitir sus principales acciones pastorales a través de su canal de YouTube. Todas las eucaristías de su parroquia, así como las catequesis de los domingos (10:30) y los miércoles (18:00) o las sesiones de su grupo de Life Teen pueden seguirse en streaming a través de la red social de vídeo más seguida en todo el mundo.

 

De hecho, en su sesión de Life Teen de anoche, cerca de 30 familias de la parroquia participaron en esta sesión de catequesis, donde podían enviar a través de Whatsapp respuestas a los retos propuestos, como disfrazarse de algún personaje bíblico, adivinar los títulos de algunas películas o localizar a Jesús en unos dibujos al estilo «Busca a Wally». La sesión concluyó, como cada viernes, con un rato de adoración eucarística, en la que «todos se sintieron unidos en oración en estos momentos tan especiales», tal como señala Enrique Ybáñez, uno de los sacerdotes de la parroquia. Además, hubo premios entre todos los participantes, entre los que sortearon calcetines, sudaderas y una suscripción mensual a Netflix.

 

Para Ybáñez, fue «una noche especial», donde «pudimos estar cerca de la gente en estos momentos en los que nos necesitamos unos a otros». Para la realización del acto, el sacerdote contó con la colaboración de varios jóvenes, distribuidos en diferentes salas y realizando diversas tareas, como grabación, edición y atención al Whatsapp. «Los chicos salieron muy ilusionados por haber podido dar respuesta a los jóvenes con los que nos encontramos cada viernes».

 

Que la actividad no pare

 

Asegura que llevar a cabo estos eventos online no supone un gran esfuerzo: «solo necesitas una cámara y un ordenador o tablet con conexión a internet». La idea es que, a pesar de las medidas tomadas por las autoridades sanitarias «la vida de los grupos no se detenga». «Queremos estar al lado de la gente», asegura.

 

Además de ofrecer servicios a través de su canal de YouTube, la parroquia ha puesto en marcha otras medidas para ayudar, sobre todo, a los ancianos que están confinados en sus casas. Así, los jóvenes de la parroquia están colaborando en realizar sus compras y los sacerdotes llevan a la comunión a diario hasta sus casas.