«El misionero laico no tiene un verdadero reconocimiento»

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«No se puede valorar el compromiso del laico por sus horas en la parroquia. El ‘laico comprometido’ no es el que trabaja en las ‘cosas de los curas’, sino el que quema su esperanza en la lucha por dar testimonio de su fe». Son palabras de Pilar Rodríguez Gómez en su la última conferencia de 72 Semana Española de Misionología, celebrada en Burgos los días 1-4 de julio. La religiosa de la Familia Misionera Verbum Dei hizo un recorrido por todos los documentos posteriores a la encíclica Maximum Illud rastreando el compromiso del laico en la missio ad gentes. No tenemos que esperar la presencia de especialistas, sino que «el laico se tiene que creer su misión y desquitarse del clericalismo».

 

A la vez que planteaba estos retos, reconoció la dificultad de una dedicación para toda la vida: «Estamos hablando de dos vocaciones: laical y misionera. No es fácil compatibilizar ambas sin una protección jurídica y económica que alcance a toda la familia».

 

Mons. Angel Garrachana, obispo burgalés en S. Pedro Sula (Honduras), ratificó esta misma opinión: «El misionero laico no tiene un verdadero reconocimiento. Se queda un poco solo cuando vuelve a su lugar de origen. De esta soledad, a veces no es consciente su propia iglesia».

 

La Semana de Misionología concluyó con la exposición de Dolores García Pi, presidenta nacional del Foro de Laicos, quien presentó el gran esfuerzo que se está realizando para el Congreso Nacional de Laicos que tendrá lugar el próximo mes de febrero, bajo el título «Un Pueblo de Dios en Salida». Tras su intervención, Mons. Francisco Pérez, presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y arzobispo de Pamplona-Tudela, y Mons. Fidel Herráez, presidente de la Semana y arzobispo de Burgos, clausuraron la 72 Semana de Misionología y emplazaron a la siguiente edición, que tendrá lugar los días 6-9 de julio de 2020.

 

Durante la Semana se ha reunido la Comisión Episcopal de Misiones, presidida por Mons. Francisco Pérez, para presentar todas las actividades del Octubre Misionero, entre las que destaca el Congreso Nacional de Misiones que tendrá lugar ente los días 19 y 21 de septiembre. En dicha reunión se informó del encuentro de la OCSHA (Organización para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana) que tuvo lugar en Chile a finales de enero, con más de 40 participantes y la presencia del Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, D. José María Calderón. Después de las diversas informaciones, el tema central de la Comisión Episcopal de Misiones fue la seguridad de los misioneros en África. El director de Obras Misionales Pontificias, secretario de la Comisión, está manteniendo contactos la Dirección General para África, dentro de la sede de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores. Tras la muerte de tres misioneros en los que va de año, se está buscando dotar de más medios para una mejor protección de los misioneros españoles en dicho continente.

 

Asimismo, desde la Delegación de Misiones de Burgos se invitó al próximo homenaje a la misionera Inés Nieves Sancho, mártir en República Centroafricana, que tendrá lugar en la catedral de Burgos el sábado 6 de julio a las 19.30h.

 

La presente edición de la Semana Española de Misionología ha contado con una matrícula de cien personas y ha sido seguida por su canal en directo desde veinte países diferentes. Ha contado con la presencia de seis obispos españoles, dos de ellos en países de misión, y un italiano. Al cierre de la edición se contaba ya con más de tres millones de impresiones en Instagram, Twitter y Facebook.

Cinco jóvenes participan con Cáritas en la experiencia de voluntariado internacional

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Jóvenes participantes en el voluntariado internacional del año pasado.
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Jóvenes participantes en el voluntariado internacional del año pasado.

 

Cinco jóvenes, acompañados por una trabajadora social, participan desde el pasado sábado en las actividades de voluntariado internacional de Cáritas Diocesana de Burgos. Estarán tres semanas participando en acciones de animación sociocultural con niños y en actividades de cuidado de la Amazonía en la selva ecuatoriana, a la vez que tendrán la posibilidad de conocer los proyectos de cooperación al desarrollo de Cáritas y la actividad misionera de la iglesia.

 

El grupo lo componen María Paula Labrador, estudiante de Trabajo Social; María Cogollos, estudiante de Psicología; Miguel Grigelmo, estudiante de Audiovisuales; Fernando Puigdomenech, seminarista estudiante de Teología; Maria Pacheco, profesora de idiomas. Les acompaña Lourdes Viñé, trabajadora social de Cáritas en el arciprestazgo de Gamonal. Todos ellos tienen entre 21 y 30 años y alguna experiencia de grupo eclesial y/o voluntariado.

 

Los voluntarios pasan su primera semana en Ecuador de campamento en el Proyecto Encuentro con 160 niños de familias en situación muy vulnerable, con los que desarrollarán actividades lúdicas, talleres, excursiones… La segunda semana se desplazarán a Sarayaku y Pacayaku, en el interior de las selva amazónica, donde conocerán la situación de la Amazonía y pueblos indígenas, realizarán actividades con los niños y visitarán comunidades. La tercera semana la actividad transcurrirá en Canelo selva; allí, además de visitar a las comunidades, trabajarán en el Parque Ecológico.

 

La experiencia, promovida por Cáritas Burgos y la Delegación diocesana de Misiones, permite conocer de primera mano lo que significa la cooperación al desarrollo y el trabajo de evangelización en otros pueblos y culturas. Los objetivos son acercarse a la situación social y cultural de los países empobrecidos del Sur, participar en una experiencia de cooperación fraterna para un desarrollo sostenible, aprender a compartir, colaborar en una experiencia de solidaridad, crecer personalmente y en el compromiso al servicio de los empobrecidos de la tierra, conocer el compromiso de la Iglesia en estas situaciones, acompañar en los proyectos de desarrollo de Cáritas, colaborar en la tarea de promoción, formación y acompañamiento que llevan a cabo las misioneras y misioneros y sensibilizar en Burgos sobre la situación de la Amazonía y la necesidad del cuidado del medio ambiente.

El arciprestazgo de Merindades peregrina a Santo Domingo de la Calzada

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El arciprestazgo de Merindades viajó ayer hasta Santo Domingo de la Calzada con el fin de participar en los actos del Año Jubilar Calceatense, en coincidencia con el milenario del nacimiento del santo.

 

Nacido en la localidad burgalesa de Viloria de Rioja en el año 1019, Domingo García se dedicó en cuerpo y alma a atender a los peregrinos que acudían a la tumba del apóstol Santiago en Compostela, mejorando infraestructuras y construyendo lugares de alojamiento y manutención.

 

Tras ser recibidos y acogidos cual peregrinos, los feligreses de las distintas parroquias del norte de la provincia burgalesa entraron en la catedral por la puerta del perdón y rezaron juntos la oración del Año Jubilar. Además, celebraron la eucaristía y participaron en el sacramento de la Reconciliación para, a continuación, visitar el templo.

 

La peregrinación se completó, además, con una visita a San Millán de la Cogolla y el monasterio de Yuso de los padres Agustinos Recoletos.

«No estamos en África, sino que somos y hacemos África»

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El segundo día de la Semana Española de Misionología, que se está celebrando en Burgos durante los días 1-4 de julio, estuvo dedicada al impacto que produjo la encíclica Maximum Illud en las congregaciones religiosas.

 

Eloy Bueno, profesor de la Facultad de Teología de Burgos, fue el encargado de presentar el documento en su contexto. En un momento de cierto desánimo, tras la Primera Guerra Mundial, el documento de Benedicto XV produjo una auténtica «eclesiogénesis» en los «países de misión». La mirada colonial de las potencias europeas, ratificada en el Pacto de Versalles (1919), también estuvo presente en la acción misionera o de conquista de la Iglesia. El documento de Benedicto XVI supuso una promoción de las iglesias jóvenes que poco a poco surgirían en África y América Latina.

 

Esa misma actitud «colonial» influyó en las congregaciones religiosas, que «se repartieron la acción evangelizadora sobre África como si de un pastel se tratara»: un pedazo para jesuitas, otro para dominicos, otro para claretianos, más allá para los combonianos. Así de contundente se mostró el profesor de la Facultad de San Dámaso (Madrid), el dominico Miguel Ángel Medina. A partir de este análisis expuso la transformación de las diferentes congregaciones, muchas de ellas convertidas ahora en «familias», como es el caso dominicano.

 

Tras las dos ponencias tuvo lugar el acto más emotivo de la jornada. En el claustro de la Facultad de Teología, tenía lugar un homenaje a los doce misioneros mártires burgaleses. Desde finales del s. XIX, la sangre mártir burgalesa está presente en los cinco continentes, repartida por lugares como Vietnam, Argel, Ruanda, Zaire, Guatemala, El Salvador, etc. Doce rosas, un poema y la elegía de un violín fueron el sentido homenaje a estos héroes de la fe. El acto con los misioneros de Burgos, presidido por el burgalés Mons. Jesús Ruiz Molina, obispo auxiliar de Bangassou, se va a convertir en tradición dentro de la Semana de Misionología. En sucesivas ediciones se hará algo similar con el resto de diócesis españolas.

 

La mesa redonda de la tarde recogía el testimonio de tres misioneros. Alberto de la Portilla, coordinador internacional de laicos combonianos, presentó la transformación de la Congregación de Daniel Comboni, fundada a finales del S. XIX, tras el documento de 1919. A pesar de las amenazas, a pesar de los fracasos, Daniel Comboni insistía en «no abandonar» porque «África solo puede ser salvada desde África», expresión precursora de lo que recogería veinte años después la encíclica Maximum Illud.

 

Las palabras del comboniano dieron paso a las de la mercedaria de Bérriz Amaya Modrego, quien presentó cómo unas religiosas de clausura, fundadas por Margarita María López de Maturana, se transformaron en misioneras: «Estoy tan feliz que no me explico cómo viven los que para Dios no viven». Así lo expresaba la monja del s. XIX, ahora convertida en misionera en la República Democrática de El Congo.

 

La tercera intervención correspondió a Mons. Jesús Ruiz Molina, muy conocido tras sus declaraciones ante la reciente muerte de la religiosa burgalesa Inés Nieves Sancho. Presentó la dificultad de vivir la fe y sobrevivir en el país centroafricano e insistió en que la misión tiene que «ir del Sur al Sur no del Norte al Sur», a la vez que presentaba la situación de una Iglesia joven (tan solo 90 años) que hace 25 estaba poblada de sacerdotes y obispos europeos y ahora apenas llegan a la veintena. Denunció el nuevo colonialismo de Rusia, de China y de India, patente en su acción sobre el segundo pulmón del planeta, el río Congo, y la alteración de su cauce para la obtención de diamantes: «No hay evangelización sin justicia social, ecología y flujos migratorios». Recordó una vez más la identificación del misionero con la cultura y con las personas del lugar. El eslogan tan conocido «No estamos en África, sino que somos y hacemos África» resonó una vez más en el aula, ante más de 140 participantes.

Burgos: san Pedro, san Pablo, flores y la patrona

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Como cada 29 de junio, la ciudad de Burgos se ha vestido de fiesta para honrar a los santos apóstoles Pedro y Pablo. Como columnas espirituales de la Iglesia, su fiesta se celebra de forma conjunta, si bien sufrieron el martirio en años diversos: Pedro fue crucificado cabeza abajo en el año 64 y Pablo fue decapitado en el 67. Son, sin duda, «unas fiestas arraigadas en la ciudad», ha dicho el arzobispo en la eucaristía que ha presidido esta mañana, quien «tras un recorrido de casi cuatro años caminando con vosotros» intuye que, para los burgaleses, esta solemnidad «tiene mucha importancia».

 

Para don Fidel Herráez es importante que veamos a ambos apóstoles como «hermanos nuestros», «no como figuras idealizadas», sino «personas como nosotros que han pasado por momentos de dificultad, pero cuyas vidas cambiaron tras el encuentro con el Señor resucitado». A pesar de ser diferentes en sus orígenes, modos de ser y en los destinatarios de su predicación, «fueron complementarios, unidos por el seguimiento a Jesucristo». De hecho, son los «continuadores y mediadores de su obra» y por el mismo Cristo «son ayudados» en sus dificultades y tareas apostólicas.

 

En el día en que cumplía el 23 aniversario de su ordenación episcopal y ante una Catedral a la que ha asistido reinas y representantes de las casas regionales y peñas de la ciudad, así como representantes políticos –«unos estrenándose y otros prosiguiendo el recorrido»–, el pastor de la diócesis ha concluido su predicación con un interrogante: «Casi todos los que estamos aquí compartimos el bautismo. Si alguien viera cómo vivimos durante 24 horas, ¿qué descubriría en nosotros de cristiano?». Y ha invitado a los presentes a responder a la pregunta planteada por Jesús en el evangelio proclamado en la celebración: «¿Quién decís que soy yo?».

 

Flores

 

Tras la misa estacional, en la que ha acompañado con el canto litúrgico el laureado Orfeón Burgales, la imagen de Santa María la Mayor ha sido portada en andas hasta la plaza del Rey San Fernando. Allí, la patrona de la ciudad y de la diócesis ha sido agasajada con las flores que han depositado a sus pies miles de burgaleses, que han configurado un hermoso altar que pretendía ser un guiño, también, a la celebración del VIII Centenario de la Catedral.

 

Se trata de uno de los actos más populares de las fiestas mayores. La imagen creada probablemente por Fernando de Oviedo o Cristóbal de Valladolid por iniciativa del obispo Luis de Acuña en el siglo XV recibe, desde 1954, miles de flores cada junio. En ese año, la primera reina de las fiestas decidió depositar en el altar de Santa María la Mayor los numerosos ramos de flores con los que fue homenajeada. Nació así una tradición que se incluye en el programa festivo de la ciudad desde el año 1955. Aunque en algunas épocas su desarrollo se ha interrumpido, en el 1987 el Comité de Folclore la retomaba tal como la conocemos hoy. En los inicios, la comitiva popular de la Ofrenda Floral la conformaban grupos de danzas y folclore. Progresivamente fueron incorporándose más colectivos. Hoy en día está compuesta por peñas, casas regionales, grupos tradicionales, asociaciones culturales y grupos de danza.

 

Más: galería fotográfica del acto