El arciprestazgo de Merindades peregrina a Santo Domingo de la Calzada

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El arciprestazgo de Merindades viajó ayer hasta Santo Domingo de la Calzada con el fin de participar en los actos del Año Jubilar Calceatense, en coincidencia con el milenario del nacimiento del santo.

 

Nacido en la localidad burgalesa de Viloria de Rioja en el año 1019, Domingo García se dedicó en cuerpo y alma a atender a los peregrinos que acudían a la tumba del apóstol Santiago en Compostela, mejorando infraestructuras y construyendo lugares de alojamiento y manutención.

 

Tras ser recibidos y acogidos cual peregrinos, los feligreses de las distintas parroquias del norte de la provincia burgalesa entraron en la catedral por la puerta del perdón y rezaron juntos la oración del Año Jubilar. Además, celebraron la eucaristía y participaron en el sacramento de la Reconciliación para, a continuación, visitar el templo.

 

La peregrinación se completó, además, con una visita a San Millán de la Cogolla y el monasterio de Yuso de los padres Agustinos Recoletos.

«No estamos en África, sino que somos y hacemos África»

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El segundo día de la Semana Española de Misionología, que se está celebrando en Burgos durante los días 1-4 de julio, estuvo dedicada al impacto que produjo la encíclica Maximum Illud en las congregaciones religiosas.

 

Eloy Bueno, profesor de la Facultad de Teología de Burgos, fue el encargado de presentar el documento en su contexto. En un momento de cierto desánimo, tras la Primera Guerra Mundial, el documento de Benedicto XV produjo una auténtica «eclesiogénesis» en los «países de misión». La mirada colonial de las potencias europeas, ratificada en el Pacto de Versalles (1919), también estuvo presente en la acción misionera o de conquista de la Iglesia. El documento de Benedicto XVI supuso una promoción de las iglesias jóvenes que poco a poco surgirían en África y América Latina.

 

Esa misma actitud «colonial» influyó en las congregaciones religiosas, que «se repartieron la acción evangelizadora sobre África como si de un pastel se tratara»: un pedazo para jesuitas, otro para dominicos, otro para claretianos, más allá para los combonianos. Así de contundente se mostró el profesor de la Facultad de San Dámaso (Madrid), el dominico Miguel Ángel Medina. A partir de este análisis expuso la transformación de las diferentes congregaciones, muchas de ellas convertidas ahora en «familias», como es el caso dominicano.

 

Tras las dos ponencias tuvo lugar el acto más emotivo de la jornada. En el claustro de la Facultad de Teología, tenía lugar un homenaje a los doce misioneros mártires burgaleses. Desde finales del s. XIX, la sangre mártir burgalesa está presente en los cinco continentes, repartida por lugares como Vietnam, Argel, Ruanda, Zaire, Guatemala, El Salvador, etc. Doce rosas, un poema y la elegía de un violín fueron el sentido homenaje a estos héroes de la fe. El acto con los misioneros de Burgos, presidido por el burgalés Mons. Jesús Ruiz Molina, obispo auxiliar de Bangassou, se va a convertir en tradición dentro de la Semana de Misionología. En sucesivas ediciones se hará algo similar con el resto de diócesis españolas.

 

La mesa redonda de la tarde recogía el testimonio de tres misioneros. Alberto de la Portilla, coordinador internacional de laicos combonianos, presentó la transformación de la Congregación de Daniel Comboni, fundada a finales del S. XIX, tras el documento de 1919. A pesar de las amenazas, a pesar de los fracasos, Daniel Comboni insistía en «no abandonar» porque «África solo puede ser salvada desde África», expresión precursora de lo que recogería veinte años después la encíclica Maximum Illud.

 

Las palabras del comboniano dieron paso a las de la mercedaria de Bérriz Amaya Modrego, quien presentó cómo unas religiosas de clausura, fundadas por Margarita María López de Maturana, se transformaron en misioneras: «Estoy tan feliz que no me explico cómo viven los que para Dios no viven». Así lo expresaba la monja del s. XIX, ahora convertida en misionera en la República Democrática de El Congo.

 

La tercera intervención correspondió a Mons. Jesús Ruiz Molina, muy conocido tras sus declaraciones ante la reciente muerte de la religiosa burgalesa Inés Nieves Sancho. Presentó la dificultad de vivir la fe y sobrevivir en el país centroafricano e insistió en que la misión tiene que «ir del Sur al Sur no del Norte al Sur», a la vez que presentaba la situación de una Iglesia joven (tan solo 90 años) que hace 25 estaba poblada de sacerdotes y obispos europeos y ahora apenas llegan a la veintena. Denunció el nuevo colonialismo de Rusia, de China y de India, patente en su acción sobre el segundo pulmón del planeta, el río Congo, y la alteración de su cauce para la obtención de diamantes: «No hay evangelización sin justicia social, ecología y flujos migratorios». Recordó una vez más la identificación del misionero con la cultura y con las personas del lugar. El eslogan tan conocido «No estamos en África, sino que somos y hacemos África» resonó una vez más en el aula, ante más de 140 participantes.

Burgos: san Pedro, san Pablo, flores y la patrona

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Como cada 29 de junio, la ciudad de Burgos se ha vestido de fiesta para honrar a los santos apóstoles Pedro y Pablo. Como columnas espirituales de la Iglesia, su fiesta se celebra de forma conjunta, si bien sufrieron el martirio en años diversos: Pedro fue crucificado cabeza abajo en el año 64 y Pablo fue decapitado en el 67. Son, sin duda, «unas fiestas arraigadas en la ciudad», ha dicho el arzobispo en la eucaristía que ha presidido esta mañana, quien «tras un recorrido de casi cuatro años caminando con vosotros» intuye que, para los burgaleses, esta solemnidad «tiene mucha importancia».

 

Para don Fidel Herráez es importante que veamos a ambos apóstoles como «hermanos nuestros», «no como figuras idealizadas», sino «personas como nosotros que han pasado por momentos de dificultad, pero cuyas vidas cambiaron tras el encuentro con el Señor resucitado». A pesar de ser diferentes en sus orígenes, modos de ser y en los destinatarios de su predicación, «fueron complementarios, unidos por el seguimiento a Jesucristo». De hecho, son los «continuadores y mediadores de su obra» y por el mismo Cristo «son ayudados» en sus dificultades y tareas apostólicas.

 

En el día en que cumplía el 23 aniversario de su ordenación episcopal y ante una Catedral a la que ha asistido reinas y representantes de las casas regionales y peñas de la ciudad, así como representantes políticos –«unos estrenándose y otros prosiguiendo el recorrido»–, el pastor de la diócesis ha concluido su predicación con un interrogante: «Casi todos los que estamos aquí compartimos el bautismo. Si alguien viera cómo vivimos durante 24 horas, ¿qué descubriría en nosotros de cristiano?». Y ha invitado a los presentes a responder a la pregunta planteada por Jesús en el evangelio proclamado en la celebración: «¿Quién decís que soy yo?».

 

Flores

 

Tras la misa estacional, en la que ha acompañado con el canto litúrgico el laureado Orfeón Burgales, la imagen de Santa María la Mayor ha sido portada en andas hasta la plaza del Rey San Fernando. Allí, la patrona de la ciudad y de la diócesis ha sido agasajada con las flores que han depositado a sus pies miles de burgaleses, que han configurado un hermoso altar que pretendía ser un guiño, también, a la celebración del VIII Centenario de la Catedral.

 

Se trata de uno de los actos más populares de las fiestas mayores. La imagen creada probablemente por Fernando de Oviedo o Cristóbal de Valladolid por iniciativa del obispo Luis de Acuña en el siglo XV recibe, desde 1954, miles de flores cada junio. En ese año, la primera reina de las fiestas decidió depositar en el altar de Santa María la Mayor los numerosos ramos de flores con los que fue homenajeada. Nació así una tradición que se incluye en el programa festivo de la ciudad desde el año 1955. Aunque en algunas épocas su desarrollo se ha interrumpido, en el 1987 el Comité de Folclore la retomaba tal como la conocemos hoy. En los inicios, la comitiva popular de la Ofrenda Floral la conformaban grupos de danzas y folclore. Progresivamente fueron incorporándose más colectivos. Hoy en día está compuesta por peñas, casas regionales, grupos tradicionales, asociaciones culturales y grupos de danza.

 

Más: galería fotográfica del acto

MAPFRE se suma a los patrocinadores del VIII Centenario de la Catedral

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MAPFRE ha firmado esta mañana un convenio con la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 por el que colaborará con las actividades de carácter cultural y social que se celebren para conmemorar los ochocientos años de la Seo. El acuerdo ha sido rubricado por el vicepresidente de MAPFRE y CEO de MAPFRE Iberia, José Manuel Inchausti Pérez, y el presidente de la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, don Fidel Herráez Vegas, en un acto que se ha celebrado en la Capilla de los Condestables y que ha contado también con la asistencia de Antonio Miguel Méndez Pozo, vicepresidente de la Fundación; Pablo González Cámara, presidente del Cabildo Metropolitano; Daniel de la Rosa Villahoz, alcalde de Burgos; y Baudilio Fernández-Mardomingo Barriuso, delegado territorial de la Junta de Castilla y León.

 

«Para MAPFRE es un honor patrocinar este VIII Centenario de la Catedral de Burgos que sin lugar a duda pondrá, una vez más, a esta ciudad en el epicentro de la cultura nacional e internacional. Compartimos con la Fundación que organiza este centenario la vocación por impulsar la cultura, el aprendizaje y el conocimiento» ha manifestado Inchausti. El apoyo a la cultura y los proyectos sociales no es coyuntural, ha argumentado el vicepresidente de la entidad. En los últimos diez años MAPFRE ha organizado más de trescientas exposiciones, ha participado en más de seiscientos proyectos de investigación y en más ochocientos programas de cooperación en un total de veintitrés países. Asimismo, ha apuntado, la apuesta de MAPFRE por Burgos es también sólida y de largo recorrido, ya que en toda la provincia cuenta con más de 26 oficinas y cerca de 47.000 clientes.

 

Por su parte, el presidente del Cabildo, ha agradecido el apoyo de la aseguradora, «que nos da seguridad, ilusión y fortaleza para seguir en nuestro empeño». El deán ha asegurado que el VIII Centenario «es y será el acontecimiento más importante de la Catedral y quizás de la ciudad de Burgos en este siglo XXI». En la misma línea se ha pronunciado el arzobispo, quien ha recordado que, según algunos expertos, «hace unos siglos que la Catedral no estaba tan bella, tan atrayente como está ahora», después de su cuidada restauración en el los últimos veinte años. El presidente de la Fundación ha recordado, una vez más, que la conmemoración del octavo centenario de la Catedral merece la pena tanto por su continente, «cargado de humanidad», como por su contenido, que procede de la «fe cuidada que se ha hecho arte». «El arte, en este caso, no surge de la admiración de la belleza, sino de la fe, que es un contenido precioso».

 

Unión para mejorar el entorno de la Catedral

 

A la rúbrica de este convenio de colaboración han asistido representantes de todas las formaciones políticas presentes en el Consistorio. A ellos les ha agradecido su apoyo el vicepresidente de la Fundación, Antonio Miguel Méndez. Asimismo, ha pedido que tanto la corporación municipal como la ciudad se unan para sacar adelante proyectos como los que afectan al entorno de la Seo, que ha calificado de «obras necesarias». El alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, ha asegurado que recoge el guante y buscará reunirse con Icomos para solucionar estos problemas. El primer edil ha subrayado que el VIII Centenario es «la mayor herramienta para la promoción de la ciudad».

Una tarde calurosa permite a miles de burgaleses participar en la procesión del Corpus Christi

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Da igual que sea primavera o verano, haga lluvia o sol, frío o calor. Da igual que se celebre antes o después del Curpillos y o que la procesión discurra por la mañana o por la tarde. Un año más, los burgaleses, a millares, han abarrotado las calles del centro de la ciudad para acompañar a Jesús sacramentado en la solemnidad del Corpus Christi. Una fiesta que, siguiendo la senda marcada por otras diócesis, como Madrid, Valladolid o Salamanca, se ha celebrado por la tarde por primera vez en Burgos. Y, a tenor del desarrollo de la procesión de hoy parece que ha sido un acierto.

 

Aunque la verdad es que lo único que ha cambiado en esta celebración ha sido su horario. Porque todo lo demás ha seguido la liturgia que marca la tradición. La carroza de plata del maestro Suárez ha portando la custodia con el Santísimo Sacramento mientras los repiques de campanas y una lluvia de pétalos de rosa caídos desde las torres de la Seo anunciaban que comenzaba la procesión eucarística, que ha recorrido las principales calles del centro histórico, engalanadas con altares preparados por la asociación civil Pro Corpus. Al llegar a la plaza Mayor, el arzobispo ha impartido la bendición con el Santísimo desde el balcón de la Casa Consistorial. Los actos han concluido con la bendición con el Santísimo a los pies de la Catedral.

 

«Los pobres son tierra sagrada»

 

Antes de la procesión, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha presidido una solemne eucaristía en la Catedral, a la que también han acudido cientos de fieles, niños de primera comunión y algunas autoridades civiles y militares. Para el pastor de la Iglesia en Burgos, «son dos las realidades que configuran» la fiesta del Corpus Christi. De un lado, «el mismo Cristo, que por amor está entre nosotros» y, de otro, «la concreción de ese mismo amor», que ha de hacerse realidad «entre nosotros y con los más necesitados».

 

En efecto, en la jornada en que la Iglesia celebra también el día de Cáritas, el arzobispo ha asegurado que la caridad es una «necesaria e ineludible dimensión» que brota de la eucaristía y que ha de empujarnos «a tocar y palpar las llagas de Cristo» en los pobres, pues ellos son –ha dicho– «tierra sagrada tras la que se esconde Jesús mismo».

 

El arzobispo ha alabado la tarea que realizan los agentes de Cáritas Burgos y los cerca de 800 voluntarios con que cuenta la entidad y que atendieron el año pasado a más de 6.000 familias. «En Cáritas se huele a evangelio», ha asegurado, mientras que ha pedido a todos los presentes «beber en el misterio de la eucaristía para que nuestra entrega a los necesitados sea cada vez más generosa».

 

Más: galería fotográfica de la jornada