Aranda de Duero ya celebra su Semana Santa. El pasado Viernes de Dolores, la iglesia de Santa María fue el lugar escogido para dar el pistoletazo de salida al conjunto de celebraciones y desfiles procesionales que se sucederán en la capital de la Ribera en los días de Pasión y entre los que se encuentra, este año como novedad, una procesión de la Santa Cena en la noche del Domingo de Ramos.
Miembros de todas las cofradías y hermandades penitenciales de la Villa se reunieron para escuchar la meditación sobre la Pasión a cargo del párroco del lugar, Miguel Ángel Díez Villalmanzo. Además, la banda de cornetas y tambores de la cofradía del Santo Cristo fue la encargada de poner la nota musical a la celebración.
En la jornada de este sábado, los niños y niñas de catequesis del arciprestazgo de la Sierra se han congregado en Quintanar para participar el tradicional encuentro anual de niños. Este año, el lema elegido ha sido «Tú también puedes ser luz», siguiendo el texto del evangelista san Mateo en el que Jesús invita a sus discípulos a ser «luz del mundo».
Tras los habituales talleres, organizados por los catequistas y monitores de las distintas parroquias de la comarca, los niños han participado en un momento de oración en la capilla, donde han descubierto que Jesús es la luz que alumbra a todos y que en él todos pueden irradiar esa luz en su día a día.
Tras la comida, una gran yincana ha puesto a prueba sus habilidades. La jornada ha concluido con la actuación de Ainara, una animadora muy divertida que ha hecho las delicias de todos los participantes en el encuentro.
Lejos de languidecer, la Semana Santa burgalesa tiene mucho futuro por delante. Hermandades y cofradías de la ciudad se afanan cada día por transmitir a los más pequeños el entusiasmo por las tradiciones de la Semana de Pasión y hoy ha quedado más que demostrado en la procesión infantil del Amor y la Esperanza. Congregados por la Real Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores, numerosos niños de varias cofradías y agrupaciones católicas de la ciudad se han dado cita esta mañana para participar en la que es «su procesión».
Con mucha profesionalidad, como si de adultos se tratara, niños y niñas han portado a hombros la imagen de la Virgen del Socorro, una talla del siglo XVI, al ritmo que marcaban los tambores de una banda infantil y la atenta mirada de sus padres y abuelos, que han abarrotado las calles aledañas a la parroquia de San Gil, desde donde ha partido el desfile. Tras una breve liturgia de la palabra presidida por el delegado diocesano de Infancia y Juventud, Óscar Moriana, los niños han portado la imagen de la Virgen por las calles de San Gil, Avellanos, Laín Calvo y Arco del Pilar para volver a su lugar de salida pasando de nuevo por las calles de San Gil y de San Francisco.
Fue el año pasado cuando la Real Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores decidiera organizar esta procesión, si bien la lluvia hiciera acto de presencia impidiendo el desarrollo de la misma. Desde hace años, esta cofradía trabaja por crear cantera entre sus filas, entre los que hay muchos matrimonios jóvenes con hijos. De ahí que decidieran hace casi una década crear una banda infantil –la única de esas características en la ciudad– con el objetivo de incentivar el relevo generacional en la Semana Santa burgalesa. Ahora, con el desarrollo de esta procesión de niños y para niños, seguro que el futuro está garantizado.
Se puede escuchar a la perfección. Así es el silencio que invade la noche del Viernes de Dolores las calles del barrio de Vega y las inmediaciones de la Catedral. Un año más, algunos miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad han cambiado su habitual atuendo por el hábito franciscano y, bajo juramento de silencio, han acompañado la imagen del Cristo de la Salud en la que es, sin duda, la procesión más sobria y austera de la Semana Santa burgalesa.
La procesión, recuperada en el año 2016 por la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas, con sede en la parroquia de San Cosme y San Damián, tiene un sentido puramente penitencial. Antes de procesionar la talla por las calles, los cofrades han participado en una liturgia penitencial y, algunos de ellos, han recibido la absolución de sus pecados en el sacramento de la confesión. Antes de sacar a la calle la recia imagen –una escultura en madera de la escuela castellana de mitad del siglo XVI– los penitentes han realizado su solemne voto de silencio. «Si guardáis silencio, Dios Padre, que es todo amor, os lo premie. Y si no es así, el Señor, que es todo misericordia, os lo perdone», rezaba el juramento. A partir de ahí, un simple golpe de bombo y ciertos toques de campana imploraban a los despistados transeúntes que a media noche recorrían la ciudad silencio y respeto ante la talla del Cristo muerto en la cruz.
Una vez a los pies de la Catedral, los participantes en la procesión han rezado un requiem en recuerdo de todos los cofrades burgaleses difuntos y han calcinado algunos de sus nombres en una fogata que ha ardido durante todo el recorrido quemando el perfume del incienso.
Probablemente, desde que Francisco de Sandoval y Rojas no paseaba por sus bellas calles, Lerma no había vivido tanta expectación. Pero, dado que no hay duque –por importante que sea– que haga sombra a un monarca, la visita de la reina Letizia a la Villa Ducal ha sido todo un espectáculo para los lermeños. Numerosas personas han salido a la calle para acompañar a la Reina durante su visita a la localidad, a la que se ha desplazado para inaugurar «Angeli», la última exposición de Las Edades del Hombre que podrá visitarse en la ermita de la Piedad, la colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión hasta el próximo mes de noviembre.
Doña Letizia ha estado acompañada por las máximas autoridades de la localidad, la provincia y la región, así como del arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, que ha sido el encargado de pronunciar el discurso de inauguración de la muestra, en el que ha agradecido el respaldo de la Casa Real a los proyectos de la fundación de Las Edades del Hombre: «Deseo que, con su presencia, –ha dicho– el éxito de este evento redunde en beneficio de todos». En su alocución, el pastor de la Iglesia burgalesa ha asegurado que «Angeli» se convierte en «un espacio de contemplación y apertura a la belleza, que es la antesala del encuentro con Dios», en el que ha calificado como «el proyecto más importante que realiza la Iglesia española en el campo de la cultura».
Protagonismo angelical
La muestra, que se compone de cinco capítulos que la Reina ha visitado en compañía del comisario, Juan Álvarez Quevedo, pretende mostrar los ángeles como protagonistas de la historia de la Salvación. Para el arzobispo, «no son realidades simbólicas, fantásticas o infantiles», sino que «su existencia y presencia han sido revelados por Dios», que los ha mostrado «como seres que adoran al Dios del universo, como custodios individuales de los seres humanos y como mensajeros de las buenas noticias de Dios a los hombres».
Toda una exposición compuesta por numerosas piezas de arte salidas de «las más pequeñas y recónditas iglesias de la España vaciada» y que constituyen todo un «relato catequético» que pone al visitante ante la «dimensión evangelizadora del arte cristiano».
«Angeli» se convierte en la vigésimo cuarta exposición de Las Edades del Hombre y la cuarta que se desarrolla en la diócesis después de las llevadas a cabo en la Catedral (1990), Oña (2012) y Aranda de Duero (2014). Sus cinco capítulos explicarán el significado teológico de los ángeles, desde su presencia en la Sagrada Escritura y su acompañamiento en la vida de la Iglesia. Además, habrá también un capítulo dedicado a los demonios o «ángeles caídos», así como la existencia de los seres alados en la «Jerusalén celestial». Por otro lado, se han proyectado dos rutas turísticas a orillas del Arlanza para hacer que el influjo de la exposición abarque a mayor parte de la comarca. Una, denominada «Ruta del silencio», aprovechará la paz de los monasterios de Santo Domingo de Silos y Villamayor de los Montes, así como la colegiata de Covarrubias o el extinto cenobio de San Pedro de Arlanza. La otra ruta –«Campo de catedrales»– pretende sorprender al turista con las iglesias de Villahoz, Mahamud, Santa María del Campo y Pampliega.