El Colegio del Círculo acogió ayer el Encuentro de Pastoral Juvenil, con el lema «Escucha el latir», una jornada que sirvió para «escuchar el latir de los jóvenes de hoy, que tienen mucho que decir a la Iglesia» y «poner su voz en el centro de la Iglesia diocesana», tal como explica el delegado de Infancia y Juventud, Óscar Moriana.
Alrededor de doscientos participantes, entre adolescentes, jóvenes, sacerdotes y animadores de la pastoral juvenil tomaron parte en el encuentro. Los más jóvenes disfrutaron de diversos talleres, sobre Cáritas, teatro, la huerta solidaria del Molinillo, graffiti… «Todo ello nos ha servido para descubrir cómo el corazón de los jóvenes busca ese sentido que para nosotros es la Buena Noticia de Jesús», asegura Moriana. Paralelamente, los animadores trabajaron sobre la Exhortación del Papa Christus vivit y la experiencia del Sínodo de los Jóvenes, de la mano de la hermana María Luisa Berzosa.
Tras la comida, una paella compartida, los menores de 18 años participaron en juegos y bailes, mientras los adultos mantuvieron un café tertulia sobre realidades juveniles que puede escuchar la Iglesia. El encuentro concluyó con un concierto de música rap a cargo del grupo NFTW.
Alrededor de 200 personas participaron en la duodécima edición del Encuentro de Naciones que organiza la Comisión arciprestal de Pastoral de Migraciones de Aranda de Duero y que se celebró ayer en el colegio de las Madres Dominicas.
Once países estuvieron representados en esta ya tradicional cita con la que se pretende propiciar el conocimiento de las diversas culturas presentes en la ciudad y comarca al pueblo de Aranda y favorecer el encuentro entre personas de distintas procedencias: Argentina, Bulgaria, Colombia, Honduras, Marruecos, Mali, Perú, Rumanía, Togo, Venezuela y España como país anfitrión.
En una tarde de convivencia y ambiente festivo, representantes de las distintas naciones presentaron su país, cultura y costumbres, mostraron su artesanía, gastronomía, música y bailes típicos y rezaron juntos.
En Aranda hay empadronados 52 venezolanos, 786 rumanos, 484 marroquíes, 498 hondureños, 317 colombianos, 743 búlgaros, 72 malienses, 22 peruanos, 7 argentinos y 2 togoleses.
Una conferencia del delegado diocesano de Patrimonio y comisario de la exposición «Angeli», Juan Álvarez Quevedo, ha sido el primero de una serie de actos que se están programando desde la diócesis para acompañar pastoralmente y complementar las actividades de la Fundación Las Edades del Hombre en torno a la muestra, que será inaugurada este jueves por la reina doña Leticia.
En la conferencia, titulada «Rumor de ángeles. De la fe al arte», Álvarez Quevedo realizó un repaso por la historia y sentido de Las Edades del Hombre y, tras recordar las ediciones celebradas en Burgos, Oña y Aranda, presentó los cinco capítulos de «Angeli» y algunas de las obras que van a poder admirarse, deteniéndose especialmente en las que la diócesis de Burgos aportará a la exposición. El comisario de la muestra fue relacionando continuamente el arte con la vida, los ángeles del patrimonio con el ser ángeles nosotros cada día.
Tras la intervención de Álvarez Quevedo, el párroco de Lerma, Pedro Angulo, presentó el proyecto «Angeles con Angali», siendo Angali una ciudad de Uganda donde el misionero lermeño Carmelo quiere crear un taller de costura para dar un futuro a las jóvenes de ese lugar.
Finalmente, el vicario pastoral, José Luis Lastra, esbozó el conjunto de actividades previstas para estos meses tanto en Burgos como en Lerma para acompañar pastoralmente la exposición: charlas en torno a los ángeles, conciertos, cinefórum, jornadas con la Universidad en Burgos, elaboración de materiales de apoyo para los grupos de chavales que visiten la exposición, el ya citado gesto solidario con el misionero de Uganda o la retransmisión desde Lerma de una misa por RTVE, entre otras.
El acto, organizado por el Arzobispado de Burgos y la Parroquia de Lerma con la colaboración del Ayuntamiento de Lerma, Cajaburgos y la Fundación Edades del Hombre, concluyó con la entrega a Álvarez Quevedo de la primera de las estatuillas creadas por el artista Félix Yáñez que recibirán todos aquellos que colaboren en estos eventos.
Adultos, jóvenes y niños vinculados a Cáritas arciprestal de Gamonal participaron ayer en un encuentro que buscaba promover su integración en la vida cultural y social de nuestra ciudad. Más de doscientas personas, entre agentes, voluntarios y participantes en los distintos programas respondieron a esta iniciativa y tuvieron la oportunidad de descubrir los rincones de la Catedral de la mano de miembros de la Asociación de Guías Turísticos, que les mostraron la Seo gratuitamente. Previamente los participantes en la actividad pudieron calentar motores compartiendo un chocolate en el claustro de la Facultad de Teología.
No fueron los primeros en participar en una actividad de estas características, orientada, en la línea de trabajo de Cáritas, al crecimiento integral de la persona. La pasada semana fue el turno de Cáritas arciprestal de Vega y el próximo martes, 9 de abril, le corresponderá al arciprestazgo del Vena, que visitará, en este caso, el Museo del Retablo.
Palabras como intensidad, comunidad, Iglesia, alegría, sonrisas, celebración, oración, servicio, cariño y cercanía pueden definir a la perfección la visita del arzobispo, don Fidel Herraéz Vegas, el pasado sábado a las comunidades del valle de Valdivielso. La jornada comenzaba con la oración y el saludo a los fieles en la ermita de la Virgen de la Hoz. Este acto daba el pistoletazo de salida para visitar diferentes pueblos como Valdenoceda, Quintana de Valdivielso –donde fue entrevistado por una radio local– El Almiñé, Puentearenas, Quecedo, Arroyo y Hoz de Valdivielso. En todos ellos el obispo saludó tanto a bebés, niños y jóvenes como a adultos y ancianos y compartió con ellos palabras cercanas de ánimo y agradecimiento. No se fue sin hacer una oración por los difuntos de cada localidad y una fotografía para ilustrar el momento.
Pasado el mediodía, don Fidel presidió la Eucaristía en el templo de Población de Valdivielso, que estaba totalmente lleno de fieles del Valle. A continuación le esperaban alrededor de ochenta vecinos de los distintos pueblos en Condado de Valdivielso para compartir una comida popular. Ya por la tarde visitó la iglesia de Toba y subió a la ermita de la Virgen de Pilas, donde se celebró un acto mariano. Completó la intensa jornada visitando cinco pueblos de la Merindad de Castilla Vieja: Incinillas, Villalaín, Bisjueces, Barruelo y La Aldea.
El domingo, el arzobispo conoció de cerca el valle de Manzanedo y a sus gentes. Después de un café recién hecho en Cidad de Ebro para comenzar la jornada, don Fidel visitó las localidades de Vallejo, San Miguel de Cornezuelo –donde quedó fascinado por su templo románico– y Argés, cuya iglesia ha sido reconstruida con la ayuda de los vecinos. Entre localidad y localidad también tuvo tiempo para disfrutar de la rica naturaleza de la zona. A mediodía el arzobispo llegaba a Rioseco, donde le esperaban voluntarios implicados en el proyecto de recuperación de este antiguo monasterio cisterciense para recorrer sus muros y vistas en una visita guiada y compartir con él lo que supone en la zona este trabajo que une a tantos vecinos. Allí don Fidel plantó un olivo que representa la paz y esa unión de las personas en busca de un objetivo común.
Para concluir la visita a este valle, se celebró la Eucaristía en la parroquia de Manzanedo y a la salida se compartió un pequeño aperitivo para tener un momento cercano y alegre con don Fidel. Antes de emprender el viaje de regreso a Burgos compartió familiarmente la comida con un grupo de vecinos del valle.