Santo Tomás, una referencia coherente y actual para orientar la fe personal y la acción pastoral
Conocer al papa Francisco era «el sueño de Pazita», un simpático títere creado por el sacerdote burgalés José Antonio Maeso que se ha convertido en todo un referente para la educación para la paz y la cultura del encuentro entre niños y adolescentes de Ecuador. Desde allí, donde el misionero coordina el proyecto Nación de Paz, una iniciativa del Vicariato Apostólico de Esmeraldas, ha viajado con algunos miembros del equipo hasta Panamá, aprovechando la estancia del pontífice en la JMJ.
Finalmente José Antonio Maeso pudo cumplir su objetivo y fue recibido junto con miembros de UNICEF, uno de sus socios en el proyecto, por el Papa, al que tuvieron ocasión de hablar del proyecto que están desarrollando en una de las regiones más violentas de Ecuador, y donde en este momento se está viviendo una grave en emergencia social por la migración masiva de venezolanos, según explicaba el misionero durante su reciente estancia en Burgos. Actualmente, ante la oleada de xenofobia y el recrudecimiento de la violencia, Maeso y su equipo están desarrollando la campaña «Lo diferente suma y nunca jamás resta», siempre con Pazita como principal portavoz.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad celebró el pasado sábado en el Seminario de San José su 60º Aniversario en Burgos con una ultreya especial a la que asistieron más de cien personas. Se conmemoraba así el primer cursillo vivido en la Diócesis, acaecido los días 27, 28, 29 y 30 de diciembre de 1958. Tras la oración inicial, Álvaro Martínez, presidente nacional del Movimiento, animó a sus miembros «a trabajar, con ardor y entusiasmo, por la misión, compartida con la Iglesia, de ser testigos de la presencia de Cristo en nuestras vidas». «Nuestro encuentro con el Señor tiene que llevarnos, a imagen de nuestro patrono San Pablo, a la tarea de anunciar el Evangelio a tiempo y a destiempo; además, contamos con una herramienta que sigue siendo válida como el Cursillo de Cristiandad», invitó el ponente.
Después de algunos testimonios personales sobre la experiencia en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, la eucaristía posterior fue presidida por el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, quien manifestó la necesidad, sobre todo en estos tiempos, de movimientos como el de Cursillos, llamados a proclamar la Buena Nueva en medio del mundo y en todos los ambientes en los que cotidianamente nos desenvolvemos. Afirmó que «los Cursillos de Cristiandad no solo han hecho, en el pasado, mucho bien a la Iglesia, sino que actualmente siguen haciendo una gran labor», llevando a cabo la tarea urgente de anunciar el Evangelio a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Tras la misa, se celebró una comida fraternal en la que muchos cursillistas se reencontraron y compartieron vivencias y experiencias pero, sobre todo, se convencieron de que los Cursillos de Cristiandad siguen siendo fundamentales y están presentes en nuestra diócesis y en muchísimos rincones del mundo.
La ultreya finalizó poniendo en manos de María el Movimiento y su misión y, sobre todo, el próximo Cursillo de Cristiandad, que se celebrará en nuestra diócesis los días 1, 2 y 3 de febrero.
El arciprestazgo de Arlanza celebró el pasado viernes el encuentro sobre liturgia, que este año ha tratado sobre cómo vivir los tiempos litúrgicos. El encuentro comenzaba a las cinco de la tarde en el monasterio cisterciense de la Villamayor de los Montes. En la primera parte, el delegado diocesano de Liturgia, Agustín Burgos Asurmendi, explicó el tiempo humano y el tiempo litúrgico y cómo todo ello confluye en hacer que podamos experimentar la presencia salvadora de Dios en nuestra vida y en nuestra historia.
Tras un momento de descanso, que permitió disfrutar del arte del claustro y del arte de la repostería, la segunda parte se centró en la explicación de distintos elementos históricos, teológicos y pastorales del año litúrgico. El encuentro finalizó con el rezo de las primeras vísperas de los padres fundadores del Císter, Roberto, Alberico y Esteban, junto con la comunidad del monasterio.